martes, 23 de diciembre de 2008

Premio Blog Dorado, y deseos de fin de año

Niklaüs, de universo.Babel y entrañable amigo de esta casa, ha elegido distinguirnos nuevamente, esta vez con el premio Blog Dorado. Como es costumbre, debo elegir otras bitácoras interesantes a las que mencionar, así que ahí van.

Hablemos de Historia: sin duda, de lo mejor que se puede visitar en la blogósfera y enterarse de interesantes debates de actualidad e históricos.

Mundo Neandertal: Nuevamente aquí, porque continúa mejorando día a día, trayendo las mejores noticias sobre paleoantropología.

Ellas en la Historia: El lugar que ocupan las mujeres (tantas veces relegadas) en la Historia, en una bitácora de lo más interesante.

Siglos Curiosos: Temas variados, con interesantísimos artículos de la historia de Chile.

Qué sabés de Buenos Aires?: Un blog muy interesante, que presenta historias, anécdotas, juegos y humor, para saber cuánto sabemos de la historia de nuestra capital y otros divertidos tópicos.

A todos ellos, como siempre, les agradezco los ratos de amena e instructiva lectura.

Por otra parte, este es el último post del año, por varias razones no voy a volver a postear hasta enero. Les cuento que, por diversas causas, este fue un muy buen año para mí. Afortunadamente, desde hace unos años, poco a poco, mis esfuerzos se van viendo compensados. La decisión que tomé a principios del año pasado de volver a estudiar y embarcarme en el profesorado fue un acierto, porque he conocido gente fantástica y pasado ratos geniales con unos profesores espectaculares a nivel académico y humano. En lo laboral y lo personal también ha sido un buen año.

Quería compartirlo con ustedes, y aprovechar la oportunidad para desearles a tod@s que pasen una muy feliz Navidad, y que el año nuevo les traiga lo siguiente (¡y me lo traiga a mí también!): trabajos dignos y bien remunerados, salud para toda la familia, éxitos y satisfacción en el estudio y el trabajo, momentos de felicidad, momentos para la reflexión, la voluntad de seguir construyendo, desde lo igual o lo diverso, no importa, lo que importa es avanzar hacia el bien común.


Un gran abrazo.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Hallan bocetos de Da Vinci en una de sus pinturas

Parece que los genios de la historia de la Humanidad siguen dando que hablar. Hace un par de meses aparecía una obra inconclusa y hasta el momento desconocida del inigualable Mozart, bueno, parece que ahora hay unos dibujos de los que nadie se había percatado hasta el momento en una pintura de Leonardo Da Vinci, y los habría hecho él mismo según los investigadores del Museo de Louvre. Pasen y lean.

Un grupo de investigadores descubrió tres bosquejos hasta ahora desconocidos en el reverso de una pintura de Leonardo da Vinci, que podrían ser del maestro renacentista.

El Museo del Louvre dice que los esbozos incluyen una cabeza de caballo, parte de un cráneo y al niño Jesús con un cordero. Los investigadores hicieron el hallazgo en la obra "La Virgen y el Niño con Santa Ana".

Semejanza con Leonardo. En un comunicado emitido ayer, el Louvre dijo que el estilo de los dibujos guardaba semejanza con el de Leonardo. Los investigadores trabajan para determinar si son del mismo maestro.

Los bosquejos, apenas visibles, fueron descubiertos durante una revisión profunda a través de una cámara infrarroja que recoge rastros de pigmentos de carbón, a menudo usados para dibujar.

Noticia publicada por el diario La Capital.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Las consecuencias de los experimentos fallidos

Que nadie se mofe, por favor. Sucede que intenté -sin éxito, como se ve claramente- cambiar la apariencia del blog. Después de hacer varios desastres desistí.

Por suerte, había tenido la precaución de guardar la plantilla original, y me creía muy vivillo por eso, pero oh sorpresa, cuando decido volver todo a fojas cero habida cuenta de mi falta de habilidad con el HTML, me encuentro con que el texto de presentación del blog, los enlaces y un número intersante de etcéreras ha desaparecido.

A raíz de ello tuve que seguir bregando con esta cuestión que tanto me cuesta de editar un código que desconozco, e hice con la lista de enlaces lo mejor que mi memoria y los favoritos del Firefox me dejaron.

Por ello les pido a todos aquellos blogueros/as que eventualmente hayan quedado fuera de la reconstrucción (literal) de la lista de enlaces, que me dejen un comentario o me escriban un correo electrónico, y rápidamente subsanaré la omisión.

Como para que se sepa, estos son los efectos del calor, la agenda de exámenes y la altura del año. Menos mal que todavía no empecé a brindar!!

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Una etimología de la palabra "indígena"

La información de esta entrada la obtuve a través del servicio de correo de Elcastellano.org, y presenta una interesante teoría sobre el origen de esta palabra que tanto usamos aquí en El Estudiante:

Aunque en muchos casos son perfectamente intercambiables, las palabras indio e indígena tienen etimologías diferentes. El origen de la primera es más conocido: se formó a partir del nombre de la India, porque Cristóbal Colón creía que su viaje a través del Atlántico lo llevaría a ese país asiático; y así, llamó 'indios' a los habitantes del Nuevo Continente, creyendo que se trataba de Asia.

Indígena, en cambio, es un cultismo tomado del latín indigena, que significaba 'de allí' y, por extensión, 'primitivo habitante de un lugar, nativo'. Este término está compuesto de indi- (una variante del prefijo latino in-) y la raíz indoeuropea gen- 'parir', 'dar a luz', que también está presente en muchas palabras de nuestra lengua, como 'engendrar', 'gen', 'genealogía' y otras.

La voz 'indígena' aparece en textos en español a partir del siglo XVI:
[...] simplemente quiso referirse a la colonia fundada en ella por Marcelo compuesta de patricios romanos y de unos cuantos indígenas escogidos. (Juan Ginés de SEPÚLVEDA: Epistolario, 1532).
Sin embargo, en los diccionarios de la Real Academia no se registra hasta la edición de 1803, en la que apareció mencionado como «el que es natural del pais, provincia, ó lugar de que se trata».

lunes, 15 de diciembre de 2008

Diversidad cultural y lingüística en América Latina: existen unas 420 lenguas y 522 pueblos originarios

Un relevamiento lingüístico realizado en América latina mostró que existen unas 420 lenguas y 522 pueblos originales que habitan 21 países desde México hasta Argentina. El estudio fue realizado por investigadores que trabajan en el Programa de Formación en Educación Intercultural Bilingüe (EIB) para los Países Andinos y presentado en el VIII Congreso de EIB realizado en Buenos Aires durante los primeros días de diciembre.

   "Se trata de muchos mapas, una perspectiva sociolingüística de los pueblos indígenas (PPII) de toda la región. El Salvador es el país que menos pueblos tiene, sólo tres. Brasil se ubica en el otro extremo con 247 pueblos", detalló la lingüista austríaca Inge Sichra, encargada de liderar el mapa sociolingüístico.

Cifras móviles. Argentina figura con 28 pueblos, "pero puede ir a 35", señaló Sichra al poner de relieve que son cifras móviles porque "al momento que lo dices se desactualiza", porque en forma permanente aparecen nuevas identidades culturales que reclaman reconocimiento.

   El trabajo, de próxima aparición, de la investigadora residente en Cochabamba, Bolivia, cuenta con el patrocinio del Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y consta de un DVD y unas 600 páginas impresas.

   "Queremos dar énfasis a la actualidad, no la cosa histórica que permita decir algo grande que fue pero que ya no es más. Recogemos las lenguas existentes en uso cotidiano", recalcó al manifestar que "el empeño es demostrar la presencia de las lenguas".

   Sichra explicó que el "trabajo de rastreo" permitió establecer que en muchos países se daban por extintas muchas lenguas, "que en realidad se siguen hablando".

   "Una de las características de las lenguas indígenas por ser minoritarias es que su uso no es público, por lo tanto si no las escuchas asumes que no están. En Chile, por ejemplo, se suponía que sólo se hablaban la lengua aymara, pero si buscas bien, escuchas bien, encuentras y resulta que ahora hay quechua en Chile", detalló la investigadora.

   Sichra es sociolingüista de la Universidad de Viena (Austria) donde se doctoró al presentar un trabajo sobre la "Vitalidad del Quechua" en dos provincias en Bolivia, que se centra en la resistencia etnolinguística, en la interculturalidad y en las opciones educativas de los pueblos.

   La lingüista integra el Programa de Formación en Educación Intercultural Bilingüe para los Países Andinos, una experiencia que busca consolidar la educación intercultural bilingüe en los Andes, a través de la formación de los recursos humanos que la nueva educación requiere.

   La linguista aseguró que es "muy optimista en cuanto a encontrar el valor de la lengua desde la pedagogía" y destacó la importancia de que los niños se escolaricen en su propia lengua y que desarrollen un trabajo cognitivo que "sin dudas ofrece muchas mas posibilidades".

   "Un bilingüe, trilingüe de lenguas indígenas tiene mas procesos mentales que un monolingüe de ingles", resaltó Sichra.

   En el programa participan instituciones de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, se ejecuta en Cochabamba, Bolivia.

Noticia publicada por el diario La Capital.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Una revisión a las obras recientes sobre los nazis en Argentina

Ingresó a la Argentina con un pasaporte falso y cambió muchas veces de nombre y de domicilio. En secreto continuó sus investigaciones en genética. Cuando Alemania pidió su extradición, huyó a Paraguay y después a Brasil y escapó de sus perseguidores. Josef Mengele (1911-1979) dejó “un rastro de dudas, confusión y pistas falsas”, dice el periodista Jorge Camarasa, pero la historia contiene sucesos más inquietantes que la leyenda, desde la relación del médico nazi con Juan Domingo Perón hasta sus actividades en dos laboratorios de Buenos Aires.

Camarasa acaba de publicar Mengele. El ángel de la muerte en Sudamérica (Norma), una crónica que sigue los pasos del criminal de guerra, célebre por sus crueles experimentos con niños y mujeres en Auschwitz y la obsesión por lograr que las alemanas dieran mellizos para mejorar la raza aria. La historia nazi es un tema de interés notable para las editoriales: en forma simultánea han aparecido otros dos libros, la reedición de La auténtica Odessa, de Uki Goñi (Paidós), y Los científicos nazis en la Argentina, de Carlos De Nápoli (Edhasa).

Según un cómputo de Goñi, al menos 228 criminales nazis y fugitivos de los países ocupados durante la Segunda Guerra encontraron refugio en la Argentina de Perón. En ese marco el caso Mengele resulta emblemático de las condiciones propicias para la fuga y del aura de misterio y fábula que rodea a aquellos personajes. Ficciones como El archivo Odessa, de Frederick Forsythe, o Los niños del Brasil, de Ira Levin, instalaron teorías conspirativas y difundieron versiones que no terminan de ser despejadas, entre ellas la existencia de una organización dedicada específicamente a asegurar la fuga de nazis en la posguerra. El secreto impuesto sobre la documentación oficial (recién en 1992 la Secretaría de Informaciones del Estado, por ejemplo, abrió sus carpetas sobre Mengele y la dirección nacional de Migraciones guarda aún un conjunto de expedientes) y la información errónea, a veces divulgada en forma deliberada y otras de buena fe por instituciones o personas dignas de confianza, terminaron de crear condiciones difíciles para las investigaciones.

EL ESTADO DE LAS COSAS. Pese a las críticas que recibió, la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (Ceana), creada durante el gobierno de Carlos Menem y presidida por el historiador Ignacio Klich, relevó información desconocida sobre el paso de los criminales de guerra y sumó nombres que habían permanecido en secreto a través de informes divulgados entre 1998 y 1999. En la primera edición de La auténtica Odessa (2002), Uki Goñi agregó documentación procedente de archivos de ocho países y presentó de modo contundente las gestiones de funcionarios del gobierno de Perón y de jerarcas de la Iglesia Católica argentina en el socorro de los nazis. Como efecto de la aparición del libro, el Ministerio del Interior ordenó en 2003 la apertura de 49 expedientes a la Dirección de Migraciones, pero por distintas razones sólo dos fueron efectivamente liberados.

Entre la extensa bibliografía disponible, pueden destacarse además las investigaciones de Jorge Camarasa (a partir de Los nazis en la Argentina, 1992) y Álvaro Abós (Eichmann en Argentina, 2007, una minuciosa biografía del oficial a cargo de la “solución final”). El listado de criminales hospedados en Argentina que agrega Goñi en la reedición de su libro resulta útil para evitar las especulaciones sobre la presencia de “miles de nazis”.

En ese sentido, Los científicos nazis en la Argentina permite concluir que la presencia de técnicos y científicos no pasó de casos contados y en general resultó un bluff, como demuestra la conocida historia de Ronald Richter y su cuento de la bomba atómica, o no tuvo mayores consecuencias al margen de alguna contratación en el Ministerio de Salud (como Carl Peter Vaernet, el “Mengele danés”) y la Aeronáutica.

M DE MUERTE. Josef Mengele llegó a Buenos Aires en junio de 1949, con un pasaporte a nombre de Helmut Gregor. Hay pocos datos sobre sus primeras actividades, fuera de que tuvo un taller de tornería y fabricó juguetes didácticos. A partir de 1953, instalado en un chalet de Vicente López, comenzó a hacerse más visible a través de su actuación en los laboratorios Wonder y Fadro Farm, y tres años después volvió a utilizar su verdadera identidad. La tranquilidad de que gozaba se vio perturbada en 1959 cuando Alemania requirió su extradición. Al año siguiente, después de la captura de Adolf Eichmann a manos de agentes del Mossad, abandonó Argentina con documentos falsos facilitados por el general Osiris Villegas.

Jorge Camarasa reconstruye la historia de Mengele en base a expedientes judiciales, investigaciones desarrolladas en Alemania, testimonios de personas que lo frecuentaron en distintos momentos de su vida y los propios escritos que dejó el médico. Hasta qué punto avanzó Mengele en sus trabajos genéticos en Sudamérica es una de las muchas preguntas que permanecen abiertas.

Noticia publicada por el diario Crítica.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Curiosidades y fotos de San Ignacio

Las fotos de hoy no son de un tema histórico, pero están buenas porque es bastante curioso lo que ha ocurrido aquí. Cuando uno hace el recorrido por San Ignacio Miní con un guía, éste siempre le muestra a los turistas el "Arbol corazón de piedra", que es un guapoi (un tipo de higuera) que se comió (literalmente) una de las columnas de una de las muchas galerías a las que daban las casas de los guaraníes que vivían en la misión.


Este es el guapoi del que les hablo, y a continuación, el detalle de la columna dentro del árbol, y debajo se aprecia la hilera de columnas de la galería, uno de cuyos pilares está tomado por este ejemplar.







Hasta acá, una linda curiosidad. En general, todos los que han tenido la oportunidad de conocer San Ignacio, presumo, han podido conocer este árbol y sorprenderse con él. Los que aún no lo hayan hecho, si pueden hacerlo, vale la pena. Pero más impresionante aún es este otro ejemplar de guapoi, que no se "comió" una columna (lo que igual ya es bastante), sino una pared. Sí, así como les digo, miren si no las fotos:












En la primera de estas últimas cuatro fotos, se ve el árbol desde la entrada de lo que era una vivienda, las otras tres son para ver en detalle cómo fue avanzando sobre la pared, que de todas maneras no está completamente tapada, pero es bastante impresionante, porque se aprecia muy bien cómo el guapoi fue torciendo la construcción conforme iba creciendo.

Este sector, generalmente, no es incluído en las visitas guiadas, y está en peor estado que el resto de las ruinas, lo cual es una pena.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Democracia, divino tesoro


Es la segunda vez en el año. Sí, amigos, sí amigas, la segunda vez que le prestamos atención a una fecha en particular aquí en El estudiante.

Bueno, la razón, al igual que en el caso anterior, es que me parece que aunque no tengamos efemérides esto me parece muy importante de rescatar, de tener presente y, por supuesto, para ejercitar la memoria. Sobre todo esta última cuestión, porque parece que nosotros los argentinos nos olvidamos muy pronto de algunas cosas.

Hace 25 años asumía como presidente, después de siete años de tenebroso terror, Raúl Alfonsín. No quiero proponer una reflexión demasiado sesuda; sí me gustaría remarcar que me parece una fecha para el regocijo, no para el festejo porque la restauración de la democracia le costó la vida a miles. Muchos y muchas viven aún hoy una vida que no es la suya, cientos de familias aún no saben a dónde pueden llorar a sus muertos y otras tantas buscan a los hijos de sus hijos desaparecidos/as.

Más que nunca, en este contexto gris, con un gobierno decididamente improvisado y poco inteligente, si queremos saber a dónde vamos, veamos de dónde venimos. No olvidemos, por favor, a los 30.000, a los chicos de Malvinas, las violaciones a los Derechos Humanos, la censura a la prensa y un sinfín de sufrimientos que laten todavía.

¿Por qué la imagen del pañuelo? Porque las Madres son un símbolo de la lucha durante la dictadura, del regreso de la democracia y de la persistencia en el reclamo por el esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad. Como siempre, podemos estar de acuerdo -o no- con lo que piensan, hacen o dicen, pero me parece que su rol en estos últimos años ha sido destacado, y porque, en última instancia, ellas son un ejemplo desde el punto de vista de quien pelea por un objetivo con toda su fuerza.
Como sabemos, la democracia es una obra del hombre. Como tal, es perfectible. Bueno, el tema es ver qué podemos cada uno hacer para aportar desde la responsabilidad a un proyecto que incluya a todos, que proteja a los necesitados, y que ponga límites a la ambición de los poderosos.

viernes, 5 de diciembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Última parte

Las corporaciones de oficios y los gremios
En la Edad Media las corporaciones eran llamadas métiers o guildes en Francia y en Flandes, werke en Alemania o arti en Italia, estas asociaciones. A finales de la Edad Media todos los oficios de las ciudades de Occidente se organizaban en guildas muy sólidas, que les permitían reforzar sus privilegios políticos y sociales.

En su obra ya citada aquí anteriormente, Heers plantea que el carácter aristocrático de las asociaciones de oficios es indiscutible, que en cada profesión los compañeros, obreros, pequeños artesanos, permanecían estrechamente sometidos a los maestros que dominaban la corporación, siendo éstos quienes podían elegir a los cónsules, gobernantes, notarios, protectores, etc. que son los encargados de tomar las decisiones, aplicar los reglamentos, infligir penas y multas.

Sólo los maestros asisten a las asambleas donde los compañeros no tienen ninguna intervención. Éstos generalmente no pertenecían al mundo de los artesanos, eran grandes comerciantes pañeros o sederos, banqueros, ricos burgueses; fundan un oficio juramentado para vigilar mejor a sus obreros. Muy pronto los maestros aseguran las fortunas de sus hijos.

Para acceder a la maestría era necesario presentar una obra, lo que requería una gran habilidad profesional, pero sobre todo una gran inversión, y además el pago de una tasa muy elevada y la prestación de un juramento, pero los hijos de los maestros estaban exentos de todo esto.

En los grandes oficios como aquellos relacionados con la lana o la seda los privilegios eran mayores. Esas asociaciones aristocráticas tenían el primer lugar en el gobierno de su ciudad. En Londres en el siglo XIV ocho oficios gobiernan la ciudad.

Durante mucho tiempo los minuciosos estatutos de las corporaciones, el control estricto de la calidad y los precios mostraban una cierta igualdad en las condiciones de los maestros artesanos, pero en realidad lo único que querían garantizar era su ganancia. A través de los oficios juramentados y sus estatutos afirmaban sus monopolios y sus ventajas, manteniendo precios de compra bajos para las materias primas y precios de venta elevados para los productos terminados, prohibían el ejercicio de la profesión a lo extranjeros, a los inmigrantes recién instalados, controlando los puntos de venta.

Pirenne, por otra parte, afirma que los gremios, y las asociaciones que les dieron origen, se encontraban en las renacidas ciudades medievales cuando indica que "los trabajadores urbanos constituyeron desde fines del siglo IX cofradías (fraternitates, caritates) en las cuales se reunían diversas profesiones. (…) deben de haber correspondido (…) a la necesidad de protección económica. La urgencia de unirse unos con otros para resistir la competencia de los advenedizos era muy apremiante (…)".

Asimismo, y debido a la fuerza política y económica que con el paso del tiempo las asociaciones profesionales adquirieron, lograron progresivamente imponer precios, como se indicó de compra de materiales y venta de productos, y estándares de calidad convenientes. Este autor asegura que se vuelve imprescindible dictar normas que protejan a los consumidores, y que es “imposible dictar leyes sobre los productos sin hacer otro tanto respecto a los productores. Para asegurar la buena calidad de los primeros, el único medio era vigilar a los segundos”.

Hay, por otra parte, desde el Estado, un interés en fomentar la asociación de los distintos oficios. Al respecto, cabe afirmar que de este modo el control sobre los mismos se simplifica grandemente.

Como en otros casos, las fuentes contemporáneas ilustran acabadamente los intentos de controlar las diversas actividades profesionales:
El preçio del çirujano que tome es a saber, por la llaga que del golpe ouiere hueso quebrado, tome veinte mencales, e non por otra; e por la llaga que pasare que oviere menester dos linos, dies mencales; e por otra qual quier llaga que non pasare, nin oviere hueso quebrado, non tome el çirujano mas de çinco mencales

Para finalizar con este punto, Pirenne afirma que “en lo esencial se puede definir al gremio medieval como una corporación industrial que gozaba del privilegio de ejercer exclusivamente determinada profesión, de acuerdo con los reglamentos sancionados por la autoridad pública”.

Como lo prometido es deuda: acá va la bibliografía que usamos en este trabajo.

  • Bianchi, Susana. Historia social del mundo occidental: del feudalismo a la sociedad contemporánea. Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, 2007.
  • Bois, Guy. La revolución del año mil. Crítica. España, 2000
  • Dhondt, Jan. La alta edad media. Siglo XXI de España. Madrid. 2º ed. 1972.
  • Guglielmi, N.; Iolster, N. El trabajo urbano. Historia Medieval. Fuentes. Selección y traducción de las autoras. Depto. De Historia, Cátedra de Historia Medieval, Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, 1976.
  • Heers, Jacques. El trabajo en la edad media. Columba. Bs.As. 1967
  • Homet, Raquel. El trabajo rural. Historia Medieval. Fuentes. Selección y traducción de la autora. Depto. De Historia, Cátedra de Historia Medieval, Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, 1975.
  • Hunger, J. Histoire de Verson. Caen, 1908.
  • Lacey, R.; Danziger, D. El año 1000. Formas de vida y temores ante el cambio de milenio. Ediciones B. Barcelona, 1999
  • Power, Eileen. Gente de la Edad Media. Eudeba, Buenos Aires, 1968.
  • Pirenne, Henri. Historia económica y social e la Edad Media. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1939.
  • Ridley, Jasper. Los masones. La sociedad secreta más poderosa de la tierra. Ediciones B Argentina. Buenos Aires, 2000
De la bibliografía, en particular de las selecciones de fuentes medievales editadas por la UBA, en el transcurso de la serie de entradas (y del trabajo, por ende), se citaron las siguientes:
  • Carta rural de garantías del siglo XIII entre el señor de Montgascon y los campesinos de la villa de Pagnant.
  • Ley de los bataneros del Fuero de Cuenca. Siglo XII.
  • XIIIJ Título. Del preço del çirujano.
  • Traitè d’Economie rurale composé an Anglaterre au siecle XIII.
  • Etimologías. San Isidoro. XX, Cap. 14.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte VIII

La condición de los obreros
Heers plantea que “el trabajo textil en las ciudades paneras de la Edad media rompe decididamente con los hábitos del mundo feudal” . Porque el mundo urbano es testigo de otras estructuras sociales y otras mentalidades colectivas.

La industria de la lana o de la seda no eran empresas artesanales. La imagen clásica del obrero artesano, trabajando sobre su propia tarea, produciendo poco pero propietario de su taller, de sus herramientas y productos, no es aplicable en la ciudad para todos los oficios, sino sólo para algunos que generalmente son oficios de lujo, que ocupan un lugar limitado en la economía de las grandes ciudades de Occidente, por ejemplo los orfebres, los obreros del vestido, sastres, confeccionadores, etc. Cada artesano conserva una cierta libertad, aunque con la condición de respetar los reglamentos de la ciudad y de la corporación del oficio.

Ese pueblo de maestros artesanos, que muchos autores consideran que fue el símbolo de la ciudad medieval es -en las ciudades comerciales e industriales- poco numeroso y poco influyente. Lo que sí existía eran verdaderos empresarios de industria que dominaban los grandes oficios de la lana y la seda. Los burgueses, comerciantes en su mayoría, muy pronto controlan los trabajos textiles. El surgimiento, en ciertas ciudades de Flandes e Italia desde el siglo XIII, del gran capitalismo comerciante e industrial se explica según Heers por estas razones:
  • La extrema diversidad de las actividades, cada una de las operaciones requería de un obrero especializado y un jefe o capitán para controlar el trabajo.
  • La necesidad de reunir importantes capitales, de comprar las materias primas lejos y vender los paños en las ferias.
  • El papel político de los comerciantes de la ciudad. Sus asociaciones, conocidas como hansas en las ciudades del norte, detentan las principales magistraturas, de esta forma imponen sus propias leyes, mientras que los reglamentos municipales defienden sus monopolios.
La organización del trabajo en el gran centro textil muestra el manejo del pañero o sedero sobre los obreros. Él es quien compra las materias primas y sigue siendo su propietario, a lo largo de todos los procesos de la fabricación, hasta el momento que el tejido es vendido en su propio negocio, o por su cuenta, en las ferias y ciudades extranjeras. Él es quien elige y recluta su propia mano de obra. Frente a él, los obreros quedan en una condición muy precaria. Los obreros son generalmente hombres que vienen del campo en el momento del auge industrial de las ciudades, no tienen ningún tipo de derecho, no podían formar parte de las asociaciones de barrios, ni de las cofradías.

A esta mano de obra miserable se oponen los tejedores que tenían un taller y al menos un telar de tejer. Entonces ellos mismos empleaban y pagaban a algunos compañeros. Pero estos tampoco pueden librarse de la preeminencia económica del hombre de negocios, si bien forman asociaciones de oficios distintas de los pañeros, no participan jamás en los asuntos públicos de la ciudad.

Las ciudades y las asociaciones de los pañeros controlan las condiciones de vida y los salarios de todos los obreros textiles. También se encargan de reglamentar muy severamente la duración del trabajo. La cantidad de días al año de trabajo eran alrededor de 250, pero variaba mucho según las tradiciones de cada ciudad. Hay que tener en cuenta que eran muy abundantes las fiestas feriadas en las que los negocios y ferias permanecían cerrados, y también las fiestas religiosas, cada oficio veneraba también a su santo patrono.

Heers menciona que los pañeros, durante los años malos, usaban para reducir los salarios prácticas deshonestas, recurrían a la gente del campo, que se contentaban mas fácilmente, les pagaban con retraso en mala moneda devaluada o en especie: pan y vino, y por esta razón se producían graves tumultos o huelgas en las ciudades paneras de Flandes, sobre todo a fines del siglo XIII.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte VII

Las técnicas de la industria textil
La lana y los tejidos
Podemos conocer bastante de la preparación y el tejido de la lana gracias a los reglamentos de las corporaciones de oficios o de las ciudades. Lo más llamativo es la especialización de los obreros, desde la llegada de lana en su estado más bruto, hasta la venta de los paños teñidos hay una cantidad de trabajadores, de condiciones muy distintas y cada uno con un instrumental particular.

Estas divisiones del trabajo son características fundamentales de la industria textil medieval, y nos dejan ver muy claramente las relaciones económicas y las jerarquías sociales en el interior de la ciudad. Son también las que garantizan la calidad de la mercadería, ya que los pasos de la producción son vigilados por inspectores.

De acuerdo con Heers “este tipo de organización es muy diferente a la industria rural, donde son los campesinos quienes se encargan de todas las tareas, ayudados a veces por algún familiar” .

Lo primero que se hace en la ciudad es entresacar las buenas lanas y desechar las malas fibras. Es una de las más importantes tareas, ya que de ésta dependerá luego el valor del paño y su resistencia.

Para los buenos tejidos se utiliza lana de vellón o lana viva, que obtienen cada año de la esquila de los animales. Esta tarea está a cargo de mujeres, las clasificadoras (élisseresses) desenredan y seleccionan las fibras a mano, luego cortan los nudos y descartan los desechos.

En segundo lugar, las lanas -que ya se encuentran repartidas en varios lotes según su calidad- son enviadas a los tundidores, que las extienden sobre unos enrejados y las golpean con varillas de madera. Debajo de estos enrejados caen las impurezas, piedras o fibras que aun se encuentran anudadas.

En tercer lugar, los copos de lana son peinados, este trabajo también lo realizan las mujeres, los dientes del peine son calentados de vez en cuando con fuego, para desenredar y alargar las fibras en madejas de distintos largos, es un trabajo bastante largo y pesado para una mujer, pero es indispensable su paciencia para lograr las tramas de mejor calidad. Para los hilos de trama de los géneros mas corrientes ese peinado es reemplazado por el cardado, que es una operación mecánica y más rápida, pero la técnica del cardado estuvo prohibida hasta finales de la Edad Media, para ciertos géneros.

Las cardadoras extendían los copos de lana sobre una superficie montada sobre unos caballetes o sobre sus piernas, y los desenredaban con pequeños dientes de hierro, las madejas resultaban más cortas, porque con frecuencia el hilo se rompía.

Luego de estas primeras clasificaciones de la lana empieza el lavado. Las lanas brutas, con olor al sudor del animal, son sumergidas en baños de agua caliente y fría. Cuando ya se encuentran limpias y secas son difíciles de hilar, porque pierden flexibilidad en el lavado, para ablandarlas engrasan los hilos con productos de excelente calidad, esta tarea es conocida como técnica de la “pañería grasa”. En Flandes utilizaban manteca.

Después de todos estos procesos llega el turno de las hilanderas, quienes se encargan de hacer de la lana largos hilos continuos. Para esto utilizan torcedores de madera pulida muy cortos o de ruedas de madera liviana como la caña con una pequeña traba de plomo, con una mano tiran de las fibras y las aprietan entre dos dedos; con la otra la van enroscando a la rueda. Otras obreras en Flandes devanaban los hilos y los preparaban en ovillos de medida y peso definido.

Hacia fines del siglo XIII aparece el torno de hilar, esta herramienta mecánica le permite a la hilandera hacer girar los torcedores con la ayuda de un pedal que acciona una rueda y utiliza sus manos solo para retorcer los hilos. Pero al igual que el cardado esta técnica es condicionada por toda clase de reglamentos municipales. A principios del siglo XIV se impone en Inglaterra y luego en Italia.

El tejido es la principal operación del trabajo de los paños, por eso es confiada a ciertos hombres especializados que son beneficiados en la jerarquía laboral con distintas consideraciones y fortunas. Es un trabajo delicado y complejo, el único que exige instrumental perfeccionado.

Para tejer una pieza de paño primero hay preparar una cadena, conjunto de hilos paralelos, muy apretados y consistentes, y debe ser del mismo largo que la futura pieza de paño. La preparación de esta cadena se llama urdimbre, y generalmente se le confía a algún pariente o aprendiz instalado en el fondo del taller y a unas obreras especializadas, las urdidoras. Los paños anchos son los más delicados para tejer y para estos se utilizan las mejores lanas, las más resistentes, los paños angostos son de calidad inferior.

El telar de tejer es horizontal, el obrero está sentado, y tiene delante de sí un eje de madera que abarca todo el ancho del telar, el enjulio, que es donde se enrolla la pieza a medida que va siendo tejida. Lejos del tejedor, está el eje de tejer, donde son enrollados los hilos de cadena, primero son tendidos entre los dos ejes, y son bien alineados y muy apretados, para que sean mas flexibles se los pasaba por aceite o grasa de arenque.

En los telares más anchos trabajan dos obreros, una vez finalizado, el tejido es supervisado por un inspector, si el tejido se encuentra en condiciones se envía al último proceso, el lavado. Esta labor está a cargo de las mujeres, que utilizan diversos ingredientes para el lavado, como la arcilla grasa, también conocida como tierra de lavar, vierten estos contenidos y luego el tejido es apisonado con los pies durante varias horas. Tras todos estos pasos, el tejido está listo para el comercio.

Desde el siglo XIII se expandió por todo Occidente el batán , estaba instalado en los bordes de los cursos de agua, allí unas ruedas accionaban unos martillos que bataneaban el paño, el uso de este tipo de molino chocó, como la plancha de cardar, con los reglamentos corporativos de Flandes, que exigían que los paños fuesen trabajados sólo a mano. Finalmente terminó por imponerse en los suburbios de las ciudades paneras de Italia, en las campañas inglesas y los caseríos de Francia.

A pesar de haberse impuesto, tanto la tecnología como –en consecuencia- el trabajo de batanero, este se encontraba regulado, al igual que las demás ocupaciones profesionales, como lo ilustra esta fuente:
El batanero tome por la tela texida e tinta e tondida dos mencales; e la tella aya en luengo veynte cannas e en ancho dos cannas, e la borra de la tonsura sea del sennor dela tella; el batanero que al dia puesto non diere la tela aparada e pisada peche diez mr., e otros tantos quien quiere que en clauos o en carrillo tendiere la tella; (…)
La seda
Esta especialización del trabajo también se encuentra en las ciudades italianas con el trabajo de la seda en el siglo XV, la preparación y la limpieza parecen más fáciles, más rápidas y mecánicas. Los capullos de gusano eran ablandados en agua caliente, y una obrera envolvía cuatro o cinco a la vez para obtener un solo hilo sólido, la sirga, este hilo es retorcido gracias al molino, una máquina muy compleja movida por la fuerza hidráulica, que permitió economizar el trabajo de muchos obreros, desde el siglo XV hay maquinas para retorcer la seda en Lucca y en Florencia (Italia).

Los tejidos de seda son un poco más complejos que los de la lana, porque se trata de un tipo de género mucho más delicado, y también porque gracias a una enorme cantidad de diseños, los tejedores italianos se las ingeniaban para imitar las suntuosas prendas orientales de seda: camocán, brocato de oro, dosel y brocatos más pesados y difíciles de tejer que las telas simples.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte VI

La (re)aparición del mundo urbano y su oposición con el mundo rural.

A partir de la repoblación de ciudades comienza una “competencia” entre lo urbano y lo rural y, al mismo tiempo, lo urbano compite contra una organización feudal de la economía.

La observación detenida de ambos nos ayudará a detectar diferencias y contrastes entre ellos. En el mundo urbano se puede observar la evolución de de las técnicas comerciales, financieras o bancarias, una política para disminuir los gastos de transportes, y la distribución del trabajo en las industrias esenciales de la lana y la seda, esto nos muestra una organización económica diferente. Hay, marcadamente, una mentalidad capitalista.

Sin embargo, este auge comercial no es general: algunas ciudades, aún en el siglo XIV, mantienen una estructura económica y social más arcaica.

El auge de la industria urbana
La ciudad en Occidente fue desde sus comienzos comercial. Las más grandes, hacia los siglos X y XI, fueron puertos marítimos activos o cruces de rutas, todos enriquecidos por el tránsito de productos lejanos y preciosos.

Las ciudades de Italia que deben su fortuna al mar son Venecia, Amalfi, Pisa y Génova, la única industria para ellas es el comercio y las actividades vinculadas a él. Habida cuenta de los peligros del comercio, y al igual que en industrias como las de astilleros, velas y armas, las empresas comerciales iban armadas ante la posibilidad de un asalto pirata.

Existen otros tipos de trabajo, pero son muy limitados: la preparación de mercadería alimenticia, algunas industrias de lujo como el trabajo del oro y la plata, el de las joyas de coral (muy apreciadas en Oriente), y también utilizadas como monedas de cambio para los negocios. Sin embargo, estas labores no generan gran cantidad de mano de obra, ni significan para los trabajadores un ingreso relevante. El movimiento de dinero que este tipo de especialistas generaban, para Heers, no los tiene como beneficiarios .

Frente a las ciudades marítimas y comercialmente importantes, las ciudades del interior deben sus fortunas al trabajo de la lana y los paños, que se exportarían más adelante a mercados más lejanos. En Italia: Florencia, Milán y el grupo de ciudades lombardas; en Flandes: Gand, Ypres y Brujas.

Aquí, la industria ha precedido al gran comercio por diferentes factores positivos, a saber:
  • La cría de ovejas en los alrededores inmediatos, como los rebaños del Apenino toscano, o de los pantanos desecados del litoral flamenco.
  • Por el cultivo de plantas tintóreas, azafrán, fundamentales para los paños de lujo.
  • Gran cantidad de personas disponibles para el trabajo de la tierra. Mucha mano de obra imposibilitada de trabajar en terrenos difíciles como los pantanos de Flandes emigra hacia Alemania. Los que permanecen en esas zonas se dedican al trabajo textil.

A partir del siglo XIII, esta industria rica y especializada no es exclusividad de algunos centros privilegiados, con el tiempo gana otras regiones y otras ciudades, en tanto la clientela burguesa provoca una revolución en moda y gustos, crea industrias nuevas. Trae si es necesario obreros extranjeros y acuerda con ellos privilegios. El éxito de la industria depende de los gustos y necesidades de los ciudadanos, con el tiempo la industria textil se va especializando y refinando cada vez más.

La industria del cuero es predominante en Pisa, los peleteros abandonan la técnica oriental del curtido con agua fría, ya que se trata de un procedimiento muy lento y costoso, requiere baños de mirto, y utilizan mordientes mucho más rápidos y baratos, que dan cueros menos flexibles. Fabrican corazas, yelmos y sobre todo vestimentas.

A mediados del siglo XII, en todas las ciudades de Occidente, los oficios de cuero ocupan uno de los primeros lugares, aunque es una industria más primaria que la de los paños, más vinculada al mundo rural y a la economía de recolección que lo caracteriza. En algunas ciudades el predominio del cuero se extiende hasta casi los finales de la Edad Media.

En Pisa y las grandes ciudades, las necesidades y la moda van evolucionando, para las armaduras comienzan a utilizar las placas o mallas de hierro, para los vestidos los burgueses piden pieles, con el tiempo la ropa de cuero empieza a verse ridícula y de mal gusto. Por esto Pisa está interesada en trabajar la industria del paño que tan bien funciona en Florencia, en 1226 los paños de Pisa son vendidos con éxito en el sur de Italia.

Esta misma evolución se ve en las ciudades de Toscana, excepto en Florencia, donde se impuso mas fuerte la industria de la lana, las pieles que en un principio eran tan apreciadas y finas en el siglo XIII, no sirven más que para las vestimentas de los pobres y religiosos, los burgueses se vuelven cada vez más exigentes en cuanto a calidad. El auge del trabajo de la lana se da a finales del siglo XIII.

San Gimignano es, en principio, una ciudad dedicada al trabajo del cuero, pero luego desarrolla una industria de la lana.

Según Heers, “la promoción de la lana no es la ultima revolución impuesta por el gusto de los burgueses” , si bien adornaban sus vestimentas con pieles finas, también buscaban producir localmente los tejidos de gran lujo como los que provenían de Oriente. La nueva industria de la seda transforma completamente la economía de algunas ciudades italianas. Importada del Levante por Sicilia, es considerada una producción de lujo, que exige una gran habilidad de parte de los tejedores y tintoreros, utiliza máquinas muy perfeccionadas, y sólo es teñida con colorantes muy caros, incluso a menudo se podía encontrar en la trama de la seda hilos de oro y plata. Muy rápido esta nueva industria conquistó los mercados de Occidente. La ciudad italiana de Lucca se especializó en la fabricación de géneros muy suntuosos, también Florencia, Génova y Venecia.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte V

Las herramientas para el trabajo rural en las fuentes contemporáneas
Aún cuando autores de nuestro tiempo como Ridley y Dhondt hacen menciones directas a las herramientas de las que hombres y mujeres se servían diariamente para el cumplimiento de sus obligaciones, las fuentes contemporáneas resultan tanto más ilustrativas de la forma, composición y finalidad de las herramientas empleadas para el trabajo rural.
La que sigue es una selección de las Etimologías de San Isidoro al respecto.
De los aperos del campo

1. Comer (reja del arado), llamada así porque levanta con fuerza la tierra; vi humum; o sea; ab emovendo terram, de remover la tierra (…)
2. Aratrum (arado) se llama así porque arat terram, hiende la tierra, como si dijera araterrium. Buris (garganta) es la curvatura del arado; dicho así del griego boos urá, porque está curvado a semejanza de la cola del buey (…)
3. Cultelli (podadera), dicho así a cultura, de cultivo, porque se usaba en la poda de los árboles y vides antes de inventarse las falces.
4. Falcis (Falce) es el cuchillo con que se podan los árboles y vides; se llama así porque primero la usaron los soldados para cortar filicem, helechos, de donde viene aquello de marcial
5. Falcastrum. Llamado así por su semejanza con el cuchillo corvo; es una herramienta curva con mango largo, y se emplea para cortar los matorrales densos. (…)
7. Seudicia (azada) llamada así porque abre la tierra circa codicem, hasta la raíz del árbol (codex) (…) Otros le llaman más generalmente fosorio, porque hace foveas, hoyos, como si dijera fovessorium. (…)
11. Furcillas (horquillas), llamadas así porque con ellas cilluntur, se mueve el trigo. De esta misma manera, a las mascarillas (oscilla) se les llamó así porque con ellas se cambian las caras. Pues cillere significa remover. (…)
13. Verennes (carro), a vehere, de transportar. Qualus (colador) por el cual sale el mosto, y se llama así a colando, de colar. Fisculum (capacho), como fisculum, dicho así a colando, de colar el aceite.

jueves, 27 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte IV

Los artesanos en el mundo feudal
Heers plantea que la actividad artesanal no se daba exclusivamente en los burgos comerciantes, en un principio era netamente rural, determinada por las costumbres del mundo feudal luego se da un pasaje a una industria urbana, dominada por jefes de empresa, dedicada a la exportación a países lejanos.

La artesanía era una posibilidad de ascender socialmente para los siervos, cada campesino, era un poco artesano, aunque no había grandes especialistas, por este motivo el campesino los sustituye, haciendo al principio un poco de todo, y gradualmente se fueron generando los distintos oficios.

La tesis de Henri Pirenne menciona la pobreza de los intercambios y de la vida urbana en el Occidente carolingio. En la villa carolingia se compraban sólo algunos objetos preciosos, de origen lejano, pero se trataba siempre de objetos suntuarios traídos con grandes gastos (cofres, relicarios, cálices, vestimenta sacerdotal y arma para los señores). Este comercio de bienes suntuarios dará lugar, con el paso del tiempo, a la conformación también de un tipo de trabajador dedicado en forma exclusiva a las artesanías de lujo.

La industria doméstica
El gran dominio proveía los víveres necesarios tanto para los hombres como para sus animales, las herramientas de los campesinos y jardineros, los toneles para el vino, las vestimentas de cuero, lino y sarga.

Los colonos no sólo trabajaban la tierra, sino que también construían las casas y aseguraban los transportes esenciales.

Para el mantenimiento de las casas del amo, para reparar el henil, el granero, el establo, tomará cada uno su turno y, si fuera necesario, se ocuparan todos.
Cincuenta hombres son encargados de la piedra, de la madera para el horno de cal, si está cerca; si está lejos, cien hombres deberán hacer ese trabajo; y esta cal será llevada a la ciudad o al dominio, donde sea necesario.


Las mujeres eran las encargadas de esquilar las ovejas, preparar la lana, hilar, tejer las telas y paños y coser las vestimentas. Las mujeres esclavas hacen la sarga con la lana del amo.

El señor les exigía a los hombres libres y esclavos que estaban instalados en las tierras productos de su trabajo de invierno, medidas de trigo y aves de corral, a los siervos domésticos los hacia trabajar en los talleres cercanos a la casa - habitación, era muy importante que contara con buenos obreros para el hierro, oro y la plata, zapateros, torneros, carpinteros, fabricantes de escudos, hombres que sepan preparar cerveza, sidra de peras, panaderos, y también preparar las redes para la caza y la pesca.

Este tipo de organización de la economía agrícola y artesanal, se encuentra también en los siglos XII y XIII en reinos de Europa central y países eslavos. A modo de ejemplo, diremos que el duque de Polonia había instalado, sobre granjas hereditarias, a miles de siervos, que repartían su tiempo entre la agricultura y las actividades artesanales, estaban distribuidos en aldeas según la profesión ejercida por los paisanos, había toneleros, constructores de barcos, torneros, fabricantes de zapatos, de miel, etc.

Existen otros tipos de industria aunque siguen siendo rurales, sobre todo por la ausencia del comercio, por la necesidad de producir en el mismo lugar de consumo y por las formas de trabajo muy rudimentarias.

La industria del hierro es un claro ejemplo que está ligado a la pobre producción de las minas, son muy pocas las zonas que son especialistas en la extracción y exportación de minerales, se trabaja de forma muy primitiva, un solo hombre cava el pozo, ayudado por algunos de los suyos y, cuenta con una sola polea para subir la tierra y luego el mineral.

El pozo no tiene ningún tipo de armazón que lo sostenga, ni es desecado por bombas, por lo tanto si las aguas lo inundan el pozo debe ser abandonado. Hay que tener en cuenta también que los elementos químicos que utilizan para la extracción del metal son muy imperfectos, por eso son muy pobres los rendimientos, la explotación es limitada, y los yacimientos muy pequeños.

Los artesanos y los señores
Como un claro ejemplo del dominio del señor, diremos que es él quien domina los bosques, las minas y las vías de agua, por eso en el bosque regula los derechos de uso: prohíbe sacar madera y hacer carbón, las minas son arrendadas por un derecho anual. Respecto del agua, es el único que dispone de la fuerza del curso del agua. De esta forma los artesanos mantienen una dependencia económica y jurídica con los señores.

A los siervos domésticos, que abandonan la villa pero continúan sirviéndolos efectuando trabajos muy precisos, les confían tierras o rentas, que son denominados feudos de artesanos o feudos de oficios, de esta manera queda cada vez más ligado al señor.

Por ejemplo, si se le entregaba un feudo carpintero, éste tenía derecho de justicia sobre los otros carpinteros de la ciudad. En la carta que se entrega quedan presentadas todas sus obligaciones, y también la forma en que recibiría su alimento y bebida cada día de trabajo.

Los mercados tampoco escapan del control de los señores, las comunidades monásticas mantienen mercados donde se intercambian los productos de sus diferentes dominios. Con la fundación de la abadía de Fontaneto, cerca de Novara, se establece rápidamente la institución de un mercado rural una vez al mes.

En los países del norte de Europa, los comerciantes no son esos hombres errantes en las rutas o siervos que han escapado del dominio señorial, en las ciudades muchos pertenecían a la familia del obispo, con el tiempo escapan al control del obispo y a la mentalidad de su tiempo, por lo que quedan fuera del cuadro feudal y no respetan ni sus normas y tampoco sus costumbres.
Los cronistas eclesiásticos, desde el siglo XI, condenan este tipo de conducta, por considerar sus prácticas deshonestas (préstamo de dinero, adulterio, etc.) y distintas a las de otros hombres.

martes, 25 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte III

Los distintos oficios
Los pastores cría de animales y recolección en el bosque
Como anticipamos, es muy importante el papel del bosque en la economía medieval, porque el bosque provee de madera para las vigas de las casas, hacer las herramientas, los toneles, recipientes y utensilios de cocina, apuntalar las viñas, las ruedas de los carros, etc. También los carboneros sacan provecho del bosque, quemando las ramas caídas y obteniendo de él el carbón de madera, muy útil para los trabajos de herrería o vidrio.

Los campesinos buscan madera para calentarse, corteza de roble para curtir las pieles y también recogen todo tipo de frutos salvajes como manzanas, panales de miel y enjambres.
Principalmente, el bosque es una reserva inagotable de animales de caza y de ganado. La caza ocupa un lugar primordial en la vida cotidiana de todos. Para el pueblo de la campaña, la caza es una industria de todos los días, es la búsqueda de carne fresca, en ese momento tan escasa, de pelajes o pieles finas, también es lugar de pastura más apropiado aunque, muchas veces estos lugares son disputados y sometidos a reglas precisas. Por ejemplo, las encuestas ordenadas a fines del siglo XI por Guillermo “el Conquistador” en el famoso Domesday Book dan el número exactos de cerdos que puede alimentar cada bosque.

A pesar de ser tan rico en frutos variados y tan indispensables para los pobres –o seguramente a causa de ello-, en algunos sitios el bosque es tomado como un dominio reservado, sometido a estrictas costumbres.

Jardineros y arboricultores
La jardinería no es en Occidente un simple complemento de trabajo de los campos, sino una labor esencial. El arte de los jardines, requiere una perfecta habilidad en el dominio de las técnicas, de la preparación de los suelos y abonos, elección de terrenos, de la lucha contra los insectos, de la selección de plantas y sobre todo, del injerto, que era una practica muy compleja.
Hay muchos manuales de agricultura árabes que hablan de las diferentes maneras de cuidar los árboles frutales, olivos, viñas, campitos de algodón; son colecciones de consejos para los campesinos. Hay dos tipos de jardines.

  • Jardines irrigados: Los musulmanes fueron los primeros en retomar los trabajos de irrigación de los persas y de los romanos, esas mismas técnicas fueron utilizadas en los países cristianos de la Europa meridional. En los llanos y valles de Roussillon, el tribunal de prebostes, de los jardines regulaba el reparto de agua. En la huerta de Génova, construida íntegramente sobre los depósitos del río Bisagno, los colonos que provenían de los poblados de la montaña trabajaban en minúsculos cuadrados de tierra, separados por estrechos rebordes, escalonados sobre las pendientes, la gente de la huerta llevaba a los mercados de verdura de la ciudad mas próxima sus frutas y verduras cultivados a lo largo del año.
  • Jardines no irrigados: Eran jardines cerrados, considerados un lujo en la sociedad feudal, eran cuidadosamente construidos, ornamentados con aguas vivas, árboles injertados y flores raras, con animales exóticos como pavos reales. Eran un lujo oriental traído por los caballeros de las Cruzadas.

La otra parte de la sociedad, los paisanos más pobres no tienen ningún campo donde cultivar, solo un pequeño cuadrado de tierra, del cual recogen las verduras, algo de trigo, y a veces lino. Todas las aldeas de Occidente viven de sus prestaciones como obreros agrícolas en las tierras de otro, de una o dos bestias que le son confiadas al rebaño comunal, de los derechos de uso del bosque, pero sobre todo del pequeño jardín cercado, viven sometidos a las exigencias del señor. Para este trabajo, considerado de pobre, utilizan la pala y la azada, los fertilizantes son abono humano y animal, en muchas aldeas de Italia, los estatutos dicen cuál debe ser la dimensión de los jardines de verdura, y cada habitante esta obligado a plantar una cierta cantidad de puerros, cebollas, ajos y cebollines.

El abono
No hace falta, en este ámbito, hacer hincapié sobre las propiedades que el abono tiene sobre la tierra a la hora de enriquecer el suelo para favorecer el cultivo. Para los hombres de la Edad Media era muy importante la correcta utilización de este recurso:

Hijos, cuidad vuestro abono y aumentadlo mezclándolo con buena tierra. Y, quincenalmente, mezclad el estiércol de vuestro redil con tierra gredosa, si queréis, o con tierra buena de limpiar las zanjas… Poned en suelo arenoso el estiércol mezclado con la tierra, pues el verano es cálido, el estiércol también, y lo mismo la arena, y al juntarse los tres calores, la gran temperatura marchita los trigos después de San Juan –y, principalmente, la cebada, que crece en tierra arenosa- y, al anochecer, la tierra mezclada con el estiércol refresca el suelo arenoso formando un rocío que es beneficioso para el trigo. (…) .

La vid
El trabajo relacionado con el cultivo de la vid, contrariamente, fue tarea de ricos. Hubo una gran dispersión de viñedos en la Edad Media, en toda Europa occidental, incluso en Inglaterra, las llanuras de Alemania y Escandinavia.

Los grandes viñedos muchas veces ocupan tierras poco favorables, con climas bastante difíciles. Para explicar la necesidad de producción en todas partes, se menciona la dificultad de transportar los vinos, por el estado de las rutas, porque los toneles en que se conservan están resquebrajados, y por la necesidad de las comunidades religiosas que lo utilizan para la celebración de los oficios, aunque existen otros argumentos mas sólidos, hasta el siglo XIII la gente de Occidente prefería los vinos claros y mas ácidos, como los que provenían de Paris, antes que los de Oriente, esto provoca un gran auge de los viñedos que atrae la atención de los mercados urbanos. De ahí que el cultivo de la vid se ha desarrollado en función de los mercados próximos: ciudad, corte episcopal, y de los ríos, las vías de comunicación que otorgaban mayores facilidades. Por lo general, los productores buscaban hacer pie en los mercados parisinos, y hacia allí enviaban su producción por el río más cercano, ya que la venta del producto en esa ciudad les daba buenas ganancias.

La vid requería -para producir buenos vinos, apreciados y vendidos fuera del dominio- cuidados muy constantes y exhaustivos que sólo la vigilancia principesca o monástica podía exigir, dada la posibilidad de contar con trabajadores especializados en la tarea. Sin duda este trabajo lo hacían los campesinos, que eran controlados por los señores y los comerciantes.

Cuando un señor o dominio quería entrar en el negocio del cultivo de la vid, debía estudiar las cualidades del suelo, elegir la manera más adecuada de plantar, sobre todo si se trataba de injertos, los cuales requerían una técnica muy refinada e infinitas precauciones. La poda se hacía entre los meses de febrero y marzo en las tierras frías, para no dejar que las heladas arruinen las plantaciones. Los campos de vid son generalmente cerrados y protegidos de los rebaños.
El cultivo de la vid provoca el individualismo del campesino, ya que el patrón les entrega a los hombres encargados de controlar el viñedo condiciones económicas y jurídicas más favorables que a otros.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte II

La explotación de los recursos.

Del mismo modo que la sociedad, con esferas bien diferenciadas, la tierra explotable estaba asimismo dividida: la terra indominicata (perteneciente al señor), el manso (del vasallo) y las tierras de uso común; en general se trataba de praderas y bosques, a los que los vasallos podían acceder para buscar cosas para sí y para su señor.
De acuerdo con Dhondt, la terra indominicata era explotada por mano de obra esencialmente esclava, la cual –en tanto la sociedad carolingia era heredera de la romana- formaba parte importante de los bienes del señor feudal. Estas posesiones señoriales eran también trabajadas, en parte, por colonos .
Sin embargo, tanto colonos como libres tenían una serie de obligaciones bastante más amplias que las del trabajo rural propiamente dicho. Tales requisitorias por parte del señor podían comprender “la reparación de empalizadas y vallados en periodos preestablecidos (…) actividad artesanal en el taller perteneciente al dominio (gineceos) (…) En muchos casos, debía entregarle una parte de su producción; por ejemplo, huevos, capones, cierta cantidad de tocino, y también tejidos, blejes y leña (…)” .
Respecto de las obligaciones para con el señor, la fuente siguiente ilustra detalladamente qué tipo de servicios se esperan y cómo deben realizarse :

(…) El primer servicio del año
deben (cumplirlo) en San Juan,
deben cortar el heno
medirlo, aparejarlo
y amontonarlo en medio de los prados;
cuando lo han reunido,
deben llevarlo al manoir
en el momento que se les ordena,
los bordiers lo ponen dentro;
cumplen con el servicio en esta época.
(…)
Luego viene la feria del Prado
y la de Nuestra Señora en setiembre,
donde se han de entregar los cerdos;
si el villano tiene ocho porcinos
tomará (para sí) los dos más hermosos,
y el tercero para el señor,
quien no tomará lo peor.
El villano también habrá de pagarle
un dinero por los (cerdos) restantes.
(…)
Si no pueden pagar en el momento,
están a merced de su señor.
luego deben la serna;
una vez que han labrado la tierra,
van a buscar el trigo al granero,
deben sembrarlo y rastrillar
un acre cada uno en su parte
(…)
Después deben las brazadas :
cada uno debe dos sextarios
y tres cuartos de queso.

Luego deben el horno
(…) cuando va la mujer del villano
(…) aunque ella paga su derecho para usar el horno,
y sus tortas y sus aiage ,
y la horneadora, que es muy orgullosa
y altiva, todavía va a gruñir,
y el horneador se pone ceñudo y jura
y dice que no ha cobrado su cuenta
(y) que el horno estará mal calentado,
que no comerá buen pan
(…)
¡Oh Señor!, sabed que no conozco
gente más agobiada bajo el firmamento
que los villanos de Verson;
nosotros, por cierto, lo sabemos.
En este fragmento de la “Historia de Verson”, es notoria la diferenciación en las labores que han de realizar los hombres y las mujeres. Dicha diferenciación la encontramos recogida, también, en el relato de “El campesino Bodo”, cuando Power detalla las actividades de este hombre y aquellas que realiza Ermentrude, su mujer .
En este caso Bodo está sometido a una abadía; a él corresponde trabajar la tierra señorial, a ella corresponden tareas tales como el pago de los tributos: en el relato cumple con la entrega de una polla gorda y cinco huevos; aunque este no era el único tipo de pago, ya que la vecina de Ermentrude debe entregar una pieza de paño de lana; mientras que otras mujeres, en una instalación destinada al efectos, se dedican a la confección de prendas, teñido de telas, etc.
Respecto puntualmente del trabajo de la tierra, los terrenos para la siembre se dividían en tres grupos: el de la siembra de otoño (trigo, centeno, escanda), el de la siembra de primavera (avena, cebada, leguminosas) y un tercero que se dejaba en barbecho (sin sembrar). Estos últimos se utilizaban como terrenos de pastura para el ganado.
Como podemos ver, tanto de los que surge de las fuentes, cuanto de lo que los diversos autores citados traen a la discusión, la inmensa mayoría de lo producido por la sociedad rural redunda en beneficio del señor local. El hecho de que en el relato de Power Bodo esté sometido a una abadía no cambia demasiado las cosas, ya que si bien no son equiparables, tanto la nobleza –vale decir: los señores feudales en el sentido más estricto- como el Alto Clero forman parte del reducido círculo que domina los destinos de la sociedad, junto a la realeza, en el periodo que aquí tratamos.
Además de las tierras de labranza, otro punto que debemos tomar como referencia en la obtención y explotación de recursos son el bosque y las praderas no destinadas a la siembra.
Respecto de estas últimas, Dhondt indica que se destinaban a “la obtención de alfalfa, que, juntamente con los brotes juncales que crecían en las charcas, se utilizaba en invierno como forraje”.
En cuanto al bosque y siempre siguiendo las afirmaciones de este autor, tenía múltiples utilidades, que iban de servir como terreno circundante y protector de un caserío hasta el aprovechamiento del fruto del pino para encender el fuego y como producto de consumo directo, en el caso de lo que conocemos como “piñón”. Igual función cumplía el castaño, “cuyo fruto constituía en numerosas comarcas la base de la alimentación”
Además, el bosque proporcionaba al hombre rural de la Edad Media maderas blandas y duras, según la necesidad lo dictara. Las maderas eran destinadas a la construcción de casas, utensilios de variado tipo y herramientas.
Finalmente, el bosque proporcionaba alimentos para los cerdos, que eran alimentados con hayucos (fruto de la haya) y frutos de la encina.

viernes, 21 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte I

A partir de hoy vamos a estar compartiendo una serie de entradas que componen, en el orden en que serán publicadas, un trabajo de investigación que realizamos en el marco del Profesorado con mi compañera de estudios y amiga Lorena M.

Es una serie larga, así que probablemente tenga su propia etiqueta, como para poder ordenarla después aquellos que se interesen en el tema, además de que, como es costumbre, iremos mechando las noticias más interesantes sobre temas históricos.

Al final de la serie, en la última entrega, haremos la lista de la bibliografía consultada en la elaboración del trabajo. Esperamos que lo disfruten.

Breve caracterización de la sociedad rural.

Hablar de sociedad feudal, para todo el Occidente cristiano es una generalidad bastante común, pero debemos tener en cuenta que el feudalismo no se da con el mismo rigor en todas partes: fue más habitual en el norte de Francia. Ciertas formas generales de la vida económica condicionan este mundo feudal y por esto tiene un tipo de desarrollo particular.

Si bien hemos sido ilustrados –y con lujo de detalle- por diversos autores acerca de la naturaleza, función y mecanismos del feudalismo, resulta oportuno hacer aquí mención a este punto.

Para Susana Bianchi se trata de “la organización de la sociedad en dos grupos sociales fundamentales: señores y campesinos. Los campesinos eran los productores directos (…) El objetivo principal de esta economía campesina era la subsistencia. Sin embargo, tenían que producir un volumen mayor al requerido (para la subsistencia) ya que también tenían que proveer el sustento de la nobleza, el clero y otros sectores que no trabajaban directamente la tierra, pasando el excedente a esos grupos sociales directamente (sic) o a través del mercado (…)”.

Al igual que Bianchi, Heers sostiene que se trata de una economía de subsistencia, con intercambios muy limitados, donde la moneda, muy escasa, circula poco; en la cual el campo predomina sobre la ciudad. Esta ausencia de civilización urbana, sobre todo en el norte de Francia, es uno de los rasgos más característicos de Occidente en ese período .

Bianchi ve, por su parte, en la situación de los hombres y mujeres del campo la variada situación jurídica legal que otros autores observan:
Colonos. Jurídicamente libres, aunque en los hechos su libertad es limitada. Vivían en la propiedad del señor. Los matrimonios debían tener el visto bueno del señor, la heredad del feudo la determinaba el señor. Al contraer matrimonio, la mujer era “atraída” a la casa de su esposo, quien –de solicitarlo el señor- tenía que prestar servicio militar. Un colono podía acceder a Tribunales de Justicia, y en ellos estaba facultado para demandar y ser demandado, testificar, etc. Los colonos contaban con una pequeña parcela de tierra (manso) que explotaban para sí mismos. Para Guy Bois, son la “capa inferior de hombres libres desprovistos de patrimonio e impelidos a ponerse al servicio de hombres más acomodados, o al servicio de una abadía”
Los campesinos libres eran propietarios de entre tres y cinco mansos, y configuraban la “espina dorsal de la economía rural” . Podían elegir pasar al vasallaje. Debían cumplir servicio militar, pero no todos se sumaban al contingente militar, sino que pertrechaban a uno entre varios. En una muestra cabal de la avaricia y codicia de los señores feudales, el servicio militar recaía con más fuerza sobre los campesinos libres para que tuvieran que abandonar sus campos, de forma que estos valieran menos y/o se vieran obligados a pasar al vasallaje. Dhondt afirma que “se obligaba al campesino a prestar servicio militar con más frecuencia y durante más tiempo de lo que la ley prescribía” . De ello, que podamos afirmar sin temor que la relación con los señores los ponía en franca desventaja.
Los ricos: Los menos ricos contaban con al menos 12 mansos. Se trataba de funcionarios eclesiales, nobles, etc. Algunos ricos tenían unas 1000 hectáreas (un manso son 10), se ubicaban por debajo de la realeza, eran los que estaban mejor preparados para la guerra, defendían a la corona, que les pagaba con más tierras. Tenían el poder “de hecho”.

Como iremos viendo con mayor profundidad, “la estratificación surgía de la polarización de fortunas entre un aldeano más pobre y otro más rico, entre quien sólo contaba con sus manos y rústicos instrumentos para trabajar la tierra y quien contaba con una o dos yuntas de bueyes, o entre quienes tenían una parcela más extensa y los minifundistas que debían completar su sustento trabajando la tierra de los más ricos. Sin embargo (…) las barreras sociales que los separaban de los señores resultaban infranqueables” configurando lo que para Bianchi podría definirse como una especie de conciencia de clase .

Para Dhondt, en cambio, tal conciencia no existe. El autor señalado pone blanco sobre negro en lo referente a las estratificaciones en la vida rural y relata, por ejemplo, las prerrogativas de que gozaba un boyero (bouvier), quienes percibían una remuneración consistente en “sueldo, alimentos y la autorización para utilizar el arado del señor en determinados días”.

La importancia que el autor da a tal ventaja radica en que, al igual que señala Bianchi, un bracero (gens de bras) no podría nunca “llegar a acceder a los niveles superiores del orden social”.
Hay, finalmente, una pregunta que nos queda por contestar respecto de las relaciones sociales en la comunidad rural, y es aquella que nos plantea el origen de la autoridad del señor sobre dicha comunidad.

Bianchi plantea que “los señores fundaban sus derechos, en parte, en el dominio de las tierras que habían obtenido por derecho de conquista o por otorgamiento del rey. Pero fundamentalmente se consideraba que esos derechos se basaban en la protección que, mediante las armas, los señores ofrecían a los campesinos (…)” .

Al respecto, tal conducta y convicción está perfectamente ilustrada por las fuentes que han llegado hasta nosotros:
(…) V. A cambio de estas sernas y censos nos comprometemos a garantizar y proteger a los hombres y mujeres de Pagnant y a sus bienes –doquier que estuviesen-, y ni nosotros ni los nuestros podremos exigirles otros servicios forzosos, fuera de los que nos quisieren dar de buen grado (…)
La fuente, entonces, pone de relieve prestaciones y contraprestaciones entre el señor y sus sometidos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Acerca de los comentarios, el respeto y -lamentablemente- la moderación

Si hay algo de lo que me enorgullezco abiertamente es de ser, y haber sido siempre, respetuoso con los demás. Pueden existir diferencias más o menos importantes, puede ser que alguien no me agrade o que yo no le agrade a alguien, pero la descalificación no tiene cabida. Tal vez porque me enseñaron así desde chico, tal vez porque pocas cosas hacen que uno se sienta mejor que cuando es respetado sinceramente.

En este blog he publicado todo tipo de artículos: propios, ajenos (siempre citando la fuente original), buenos, mediocres, malos, originales, trillados, festejados, ignorados, pero todos y cada uno de ellos han ido contribuyendo a la formación de la imagen de este espacio y su crecimiento.

Lo mismo, prácticamente, ocurrió con los comentarios. He recibido comentarios halagadores, otros que me señalaban algún error que, después de verificar, he corregido, los hubo de aquellos que me llevaron a ampliar alguna entrada, y también hubo comentarios de tipo descalificador. Frente a esos, que además son anónimos (una casualidad, eh), me he permitido ser irónico en algún caso, aunque intentando no ser ofensivo, sino buscando marcar la paradoja de agredir sin poner la cara.

Hoy encontré mi límite. De vez en cuando, cuando dispongo de algo de tiempo, me gusta revisar la administración de entradas en busca de algún comentario nuevo que no haya visto antes y que, como ha ocurrido en alguna ocasión, dispara una entrada nueva, o sirve para darle una mano a alguien que busca un libro, que necesita ampliar la información de la entrada, etc. Les decía, entonces, que estaba en eso cuando encontré un comentario de lo más soez en la entrada de marzo sobre colonización griega, está el enlace, pero el comentario lo tuve que suprimir.

No es que unas malas palabras espanten mi moral, la verdad es que nunca pasé por eso, no es que alguien puede enseñarme alguna guarrada que no sepa o haya escuchado antes; es que no hay un mínimo de delicadeza, de respeto por mí y por los demás lectores, que son tan importantes como todos los demás, los que comentan y los que no, los que les gusta lo que se escribe en este espacio y los que no. Eso fue lo que faltó: un mínimo de consideración por el otro.

Habida cuenta de esto, como no es la primera vez y ya lo había pensado antes, y como Blogger ofrece varias posibilidades antes de llegar a la supresión de comentarios, o de directamente impedir que se realicen, a partir de hoy, se aplicará la modalidad de moderación. Me pesa, porque sé que entre los lectores de este espacio que hacen comentarios anónimos hay gente seria, buena, que aporta desde la convicción de construir algo lindo y positivo; pero me pesa más porque siempre quise que se percibiera este proyecto como uno puede expresar en total ibertad lo que piensa.

Espero me entiendan; nada va a cambiar en el blog, excepto este detalle, aunque no es menor. Les dejo a tod@s mis mejores saludos.

Hallan en Líbano restos fenicios de hace 2.900 años


BEIRUT (Reuters) - Arqueólogos libaneses y españoles descubrieron vasijas de barro de 2.900 años de antigüedad que los antiguos fenicios usaron para guardar los restos de sus fallecidos tras incinerar los cadáveres.

El grupo de arqueólogos informó del hallazgo de más de 100 recipientes en un yacimiento en la localidad de Tiro, en la costa del sur del Líbano. Los fenicios prosperaron entre el año 1500 A.C. y el 300 A.C. y también se asentaron en la zona costera de lo que hoy es Siria.

"Los grandes recipientes son tumbas individuales. Los más pequeños se dejaban vacíos, pero simbólicamente albergan un alma", dijo a Reuters el miércoles Ali Badawi, arqueólogo que está a cargo de Tiro.

Badawi y un equipo español de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona llevan años excavando en el yacimiento, descubierto en 1997 pero del que sólo se han explorado unos 50 metros cuadrados por año.

"Estos hallazgos ayudan a los investigadores que trabajan en las colonias fenicias en España, Italia y Túnez, a estudiar sus hábitos y tradiciones", dijo María Eugenia Aubet, que encabeza el equipo español.

"Especialmente porque hay pocos estudios sobre los fenicios en la cuna de los fenicios, 'Líbano'," añadió Aubet, que destacó que los restos demostraban que los fenicios eran un pueblo que tenía una visión de que había vida después de la muerte.

La última excavación fue en 2005. La guerra entre Israel y la guerrilla de Hezbollah en el sur del Líbano un año después y la difícil situación política y de seguridad en 2007 impidieron llevar a cabo trabajos en el yacimiento hasta la actualidad.

La de los fenicios era una civilización marinera, y entre las primeras ciudades fenicias figuran Biblos, Tiro y Sidón en la costa libanesa. Desde Tiro, se cree que se expandieron a otras colonias en la costa del Mediterráneo.

(Reporte de Yara Bayoumy; Traducido por Servicio Online de Madrid. Editado por Javier Leira). Noticia y foto de la agencia Reuters publicada por Yahoo! Noticias.

martes, 11 de noviembre de 2008

Hallan posibles reproducciones mayas del camino al más allá

CENOTE TZIBICHEN, México (AP) - La leyenda dice que para llegar al más allá, los mayas debían sortear numerosos obstáculos, incluidos ríos de sangre y cámaras repletas de cuchillos, murciélagos y jaguares.

Ahora, un arqueólogo que estudió testimonios de la época de la Inquisición cree que una serie de cuevas que exploró pueden ser el sitio donde los mayas trataron de reproducir ese tortuoso recorrido.

Se trata de una red subterránea de cámaras, caminos y templos construidos en la península de Yucatán y que reproducen el viaje al infierno, o xibalbá, descripto en antiguos textos mitológicos como el Popol Vuh, o Libro del Consejo de los indios quiché.

"El camino al inframundo, el camino a xibalbá, estaba lleno de obstáculos. Era un lugar de miedo, el lugar del frío, de peligro, de abismos", declaró el arqueólogo de la Universidad del Yucatán Guillermo de Anda.

De Anda investigó sitios sagrados mencionados por indios herejes juzgados por los tribunales de la Inquisición y descubrió que probablemente hubo varias etapas en el recorrido hacia el infierno, que fueron recreadas en media docena de cavernas al sur de Mérida, capital del estado de Yucatán.

Es bien sabido que los mayas consideraban las cuevas como algo sagrado y construían estructuras sobre algunas de ellas.

Pero el equipo dirigido por de Anda hizo un descubrimiento "muy importante" al usar archivos históricos para localizar y conectar una serie de cavernas sagradas, a las que asoció con el concepto de un camino maya hacia el más allá, según el arqueólogo Bruce Dahlin, de la Shepherd University, quien ha estudiado otros sitios mayas en el Yucatán.

La AP acompañó a de Anda y sus colaboradores en un recorrido de las cuevas, a las que se entre por estrechos ingresos. Una vez adentro, hay que deslizarse por angostos túneles y resbaladizas raíces de árboles.

Allí, en la oscuridad, se produce una escena parecida a las de una película de la serie de "Indiana Jones": surgen plataformas de antiguos templos, escaleras y senderos sinuosos a lo largo de lagos subterráneos llenos de cráneos viejos y de cerámicas mayas.

El grupo exploró cámaras sagradas a las que se puede ingresar únicamente arrastrándose por un terreno lleno de arañas, escorpiones y sapos.

Para encontrar xibalbá, de Anda se pasó cinco años examinando los archivos de los juicios de la Inquisición, en los que los españoles juzgaron a indios herejes.

A los españoles les molestó el que los mayas siguiesen practicando su vieja religión incluso después de la conquista y los enjuiciaron para que revelasen los lugares donde realizaban sus ceremonias.

Uno tras otro, los acusados mencionaron los mismos sitios, pero los nombres de esos lugares cambiaron con el paso de los siglos o fueron olvidados.

Usando como referencia los datos de los archivos, los arqueólogos preguntaron a los lugareños por cuevas con nombres parecidos o que se encontrasen en las mismas zonas mencionadas en los documentos.

Los mayas usaron las cuevas, conocidas como cenotes, como sitios de adoración a los que se llevaban a los humanos sacrificados. Muchos cenotes tienen todavía depósitos de agua que abastecen a localidades vecinas. Los más conocidos son las albercas circulares en las ruinas de Chichen Itza.

Los cenotes que halló de Anda eran más secos y estaban más escondidos y más alejados de las aldeas. Parecen haber tenido un valor religioso especial porque siguieron atrayendo gente que recorría largas distancias para orar allí incluso después de que los mayas fueron convertidos por la fuerza al cristianismo.

Entre los descubrimientos de de Anda figura un sendero subterráneo de 100 metros (328 pies), un templo sumergido, las cámaras y confusas leyendas en un cruce de caminos.

"Hay varias cosas que nos hacen pensar que el sendero es una representación del viaje a xibalbá", expresó de Anda. "Creemos que no es coincidencia el que el sendero avance hacia el oeste", pues en esa dirección se encuentra el más allá, según las descripciones.

En el centro de uno de los lagos subterráneos, el equipo de de Anda halló restos de un altar sumergido con esculturas que indican que estaba dedicado a los dioses de la muerte.

En algunas cámaras, es casi imposible moverse sin lastimarse con estalactitas y formaciones pétreas de las paredes y techos. De Anda cree que son representaciones de los temidos "cuartos de los puñales" descriptos en el Popol Vuh.

Los murciélagos abundan en los textos de la antigüedad y los visitantes deben agazaparse para evitar ser llevados por delante por multitudes de esos animales. Hay una cámara calurosa de la que los visitantes salen bañados en sudor. En algunas cavernas hay corrientes de aire fresco, casi helado, como el de la leyenda de las "cámaras de un frío que hace temblar".

Si bien de Anda todavía no ha encontrado ninguna "cámara de jaguares", si halló huesos de jaguar en al menos una de las cuevas.

Los caminos subterráneos interrumpidos por profundos charcos de agua pueden representar los ríos de sangre y pus.

¿Por qué se tomaron el trabajo de reproducir el infierno? "Tal vez sea una manifestación del poder", opinó de Anda. O para que la gente se hiciese una idea de lo que debería enfrentar en su camino hacia el paraíso.

Clifford Brown, arqueólogo de la Florida Atlantic University que trabajó en la región, coincide en que los mayas consideraban los cenotes como una especie de puerta de ingreso al más allá.

"Todos oyeron hablar del cenote de los sacrificios en Chichen Itza, pero pocos saben que era parte de un cenote de adoración que existía en muchos lugares", comentó Brown.

"Hay varios sitios con cuevas debajo de los principales templos, palacios y pirámides, que se cree representan un cruce, con pirámides que representan el cielo y cavernas que representan el mundo subterráneo", agregó.

Noticia de la agencia AP, publicada por Yahoo! Noticias.