viernes, 28 de marzo de 2008

Un fósil dispara dudas sobre la evolución del género Homo


El fósil de un trozo de mandíbula de 1,2 millón de años, perteneciente al homínido más antiguo encontrado hasta ahora en Europa, plantea nuevas hipótesis acerca de la dispersión del Homo. Sus descubridores -paleontólogos de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, España- lo consideran una nueva especie, que han llamado Homo antecessor.

El hallazgo se produjo en junio pasado en una cueva de la sierra de Atapuerca (norte de España). En ese estrato había también primitivas herramientas de piedra, con las que desgarraban la carne de los grandes herbívoros, como muestran las marcas que dejaron en algunos huesos.

Los fósiles más antiguos de homínidos hallados anteriormente en Europa tienen unos 800.000 años. José María Bermúdez de Castro, uno de los codirectores del trabajo -publicado ayer en Nature- señaló que este maxilar tiene semejanzas con las mandíbulas encontradas en Dmanisi (República de Georgia), que datan de hace 1,7 millón de años. Esto hace pensar que el género Homo llegó a Europa poco después de haber dejado África, hace unos 2 millones de años.

Los fósiles de Dmanisi pertenecen al
Homo erectus, la especie que abandonó el este de África para colonizar Asia. El fósil de Atapuerca refuerza la idea de que, después de llegar a Asia, algunos de estos caminantes volvieron sobre sus pasos y se dirigieron hacia el oeste de Europa.

Bermúdez de Castro cree que se produjeron al menos tres migraciones sucesivas desde África. La primera estaría reflejada en los restos de Dmanisi. A la segunda gran oleada pertenecería el
Homo antecessor. Finalmente, el Homo sapiens habría salido de África hace unos 90.000 años. De todos modos, el investigador admite que aún queda por demostrar que el Homo antecessor sea el ancestro común del neanderthal y del sapiens.


Noticia e imagen publicadas por el diario Clarín.

jueves, 27 de marzo de 2008

Un poema para pensar

Preguntas de un obrero que lee

¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida,
¿Quién la construyó otras tantas?
¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?
¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?
Roma la magna está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los construyó?
¿A quienes vencieron los Césares?
Bizancio, tan loada,
¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántica, la noche que fue devorada
por el mar,
los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César venció a los galos;
¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?
Felipe de España lloró cuando se hundió su flota,
¿Nadie más lloraría?
Federico Segundo venció en la Guerra de Siete Años,
¿Quién más venció?
Cada página una victoria
¿Quién guisó el banquete del triunfo?
Cada década un gran personaje.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias, tantas preguntas.

Bertolt Brecht


No sé si esa es la versión exacta, porque vi varias por allí, pero la idea es esa, como diría cierto anti héroe de mi infancia. En definitiva, este obrero hace un montón de preguntas que relacionan al hombre con la Historia, pero como ocurre habitualmente no son los hombres comunes los que aparecen en los libros, así que yo me pregunto, nosotros, ¿qué le preguntaríamos a la Historia?


La imagen es de FilmPlus; y en Wikipedia se puede leer una biografía del autor del poema.

miércoles, 26 de marzo de 2008

El pehuén, regalo de Nguenechén


El Pehuén o araucaria es un árbol típico del Neuquén y se lo puede encontrar desde Copahue hasta el Lago Huechulafquen. Puede alcanzar los cuarenta metros de altura y tiene forma de pirámide cuando es joven y de enorme sombrilla al crecer. Nguenechén, por su parte, es para los Mapuche el "dueño" o "dominador" de la gente, y los evangelizadores cristianos utilizaron el término para nombrar en Mapuche a Dios.

Nguenechén, sin embargo, es uno de los espíritus Ngen más importantes en el arco de las creencias religiosas de los araucanos, y según cuenta la leyenda del Pehuén, la deidad que los salvó del hambre.

La leyenda en cuestión está relatada de muy lindo modo en Un Lugar, así que lo que voy a hacer es importar aquí ese relato, como para no estropearlo.

Desde que Nguenechén los puso en le mundo, los mapuches veneraron el Pehuén, la araucaria patagonica, el árbol extraordinario que se yergue solamente en las laderas y los valles de Neuquén. Debajo de su sombra generosa, junto al grueso tronco, se reunían los grupos a rezar, brindaban sus ofrendas de carne, sangre y humo, y colgaban de sus fuertes ramas regalos de agradecimiento.

El invierno, muy crudo, estaba durando demasiado, y la tribu se había quedado sin recursos: los ríos estaban helados, los pájaros habían emigrado y los árboles esperaban la primavera. La tierra se encogía debajo de la nieve. Muchos resistían el hambre, pero los chicos y los viejos se morían. El gran Chau no escuchaba las plegarias, también Él parecía dormido...

Entonces se tomó una medida desesperada: el toki decidió que los jóvenes se dispersaran, que se fueran lejos hasta encontrar alimentos, que cada cual buscara, por donde le pareciere, bulbos, bayas, hierbas, cualquier grano o raíz, y los trajeran al campamento.

Hubo un muchacho que, muy alejado de su ruca, recorría una región de montañas arenosas y áridas, barridas sin tregua por el viento. Volvía hambriento y aterido, con las manos vacías y la vergüenza de no haber encontrado nada para llevar a casa cuando, después de una loma, un viejo desconocido se le puso a la par.

Caminaron juntos un buen rato, y el muchacho le habló de su tribu, de sus hermanitos, de los enfermos, de los que tal vez ya no volvería a ver cuando llegara.

El viejo lo miró con extrañeza y le preguntó:
- ¿No son suficientemente buenos para ustedes los piñones? Cuando caen del Pehuen ya están maduros, y con solo una cápsula se alimenta una familia entera.

El muchacho le contestó que siempre habían creído que Nguenechén prohibía comerlos, que resultaban venenosos y que, además, parecían tan duros...

Entonces el viejo le explicó que a los piñones había que hervirlos en mucha agua o tostarlos al fuego, y que en invierno había que enterrarlos para preservarlos de la helada. Y apenas le hubo dado estas indicaciones, se alejó.

El muchacho siguió su camino pensando en lo que había escuchado: ¿Era posible que la comida hubiese estado siempre al alcance de la mano? ¿Acaso no sabían todos, desde siempre, que no se puede comer el árbol sagrado?

Apenas llegó al bosque buscó bajo los árboles, entre la helada, allí donde en verano crecen las pequeñas violetas amarillas, todos los frutos que encontró, y los guardó en su manto. Corriendo como podía, los llevó ante el Toki y le contó las instrucciones del viejo.

El jefe escuchó atentamente, se quedó un rato en silencio y finalmente dijo:
- Ese viejo no puede ser otro que Nguenechén, nuestro gran Chau, que bajó otra vez para salvarnos. Vamos, no desdeñemos este regalo que nos hace.

La tribu entera participó de los preparativos de la comida. Muchos salieron a buscar más piñones, se acarreó el agua y se encendió el fuego. Después tostaron, hirvieron y comieron las semillas dulces el fruto dorado. Fue una fiesta inolvidable.

Se dice que, desde ese día, los mapuches nunca mas pasaron hambre. Inventaron las tortillas de harina de piñón y la chicha que llamaron Chawü. E inauguraron una tradición: el gran viaje de recolección de principios del otoño, cuando grandes grupos se reunían en los bosques de Pehuén a juntar la reserva para el invierno y agradecían a Nguenechén haberlos salvado de la hambruna.

Y todos los días, a la hora de rezar, cuando un mapuche se para frente al sol naciente y extiende hacia el su mano limpia y abierta, lleva en ella una ramita de Pehuén y dice:

A ti que no nos dejaste morir de hambre,
A ti que nos diste la alegría de compartir,
A ti te rogamos que no dejes morir nunca al Pehuén,
El árbol de las ramas como brazos tendidos.

Por cierto, los Mapuche tenían la costumbre de almacenar sus alimentos en silos subterráneos.

Fuentes:
Wikipedia
Diccionario de Mitos y Leyendas
Pueblo Mapuche
Un Lugar

Imagen: Infografía de un ejemplar maduro de araucaria. De Bosque Chileno.

martes, 25 de marzo de 2008

Algunas lenguas y familias lingüísticas de aborígenes argentinos

El de las lenguas es un tema fantástico, porque es una de las expresiones culturales más visibles, y porque también es vehículo de esa cultura. Al presentar el actual territorio argentino una gran variedad de culturas, vamos a encontrar, en consecuencia, una gran variedad de lenguas. Sin pretender que esto va a fondo, y que se agotan aquí los estudios, quiero presentar hoy un bosquejo con algunas cuestiones básicas referidas a la filiación lingüística de algunos de los pueblos originarios de la Argentina.

Según la bibliografía que consultamos para esta entrada, una familia lingüística es “un grupo de lenguas que descubren su procedencia de un tronco ancestral común. (...) dos o más lenguas se caracterizan por presentar entre ellas una gran similitud (...) Es un concepto teórico forjado en el marco de la lingüística comparada”.


Araucana: familia integrada por la lengua del mismo nombre. Ni en Argentina, ni en Chile, de donde son originarios los Mapuche hay otro pueblo que se pueda incluir dentro de esta familia.


Arawak: Familia que comprende numerosas tribus emparentados lingüísticamente, originarias de las selvas del Orinoco y del Amazonas. Los Chané son considerados el grupo más austral de los que integran esta familia, y el más influenciado por las culturas andinas. En Argentina, los Chané se encuentran mayoritariamente en la provincia de Salta.


Cacán (también Cacá, o Kakán): Era la lengua hablada en la región de los valles Calchaquíes por Diaguitas, Juríes y -como vimos- por los Kilmes (o Quilmes). Su área de influencia probablemente se extendió desde los mencionados valles Calchaquíes, al norte, hacia el sur hasta el valle de los Caypanes, al este en la zona del río Dulce y hasta el noroeste de la actual provincia de Córdoba.


Guaycurú (también Guaykurú): Dentro de esta familia se incluye a pueblos como los Pilagá, Toba, Mocoví, Abipón (actualmente extinguidos), Mbayá (o Caduveo) y Payaguá. Estos pueblos de filiación Guaycurú fueron en el área del Chaco los que presentaron una de las más feroces resistencias al avance de los europeos. Como los Tehuelche, ellos adoptaron el caballo de los invasores, con lo cual sus actividades, ethos y capacidades guerreras se vieron ampliadas y reforzadas.


Lule-Vilela: Familia lingüística integrada por las lenguas Lule, Tonocoté, Matará y Vilela. Se ubicaron entre la actual provincia argentina del Chaco y los ríos Bermejo y Pilcomayo, al norte del país. Los Vilela sufrieron terriblemente a manos de los colonos blancos que fueron asentándose en la mencionada provincia.


Mataco: esta denominación no refiere a una lengua o familia lingüística, ni a grupos homogéneos desde el punto de vista cultural, sino a un criterio de clasificación de las distintas tribus hecho por los primeros estudiosos.


Mataco-Mataguayo (o Mataco-Makká): ahora sí, esta familia lingüística está integrada por los grupos Mataco-Wichí, Mataguayo, Chorote, Chulupí, Guisnay y Makká. Estos pueblos ocuparon el área occidental del gran Chaco, es decir, el Chaco paraguayo, la región del norte argentino y el este del actual territorio boliviano.


Toba: el uso de esta palabra se da para señalar a un grupo que ha tenido intenso contacto con los Chiriguano, de los que son originarios. Autodenominados Qom, hablaban el Qom l'aqtak, lengua perteneciente a la familia Guaycurú.


Tson, Chon o Chónik: Familia lingüística integrada por los Tehuelche en sus distintas parcialidades. Aunque parten de un tronco ancestral común, sus idiomas presentan significativas diferencias.


Tupí-Guaraní: Esta familia lingüística está integrada por dos grandes troncos, el Tupí y el Guaraní. Se divide en varias ramas y numerosos grupos con semejanzas culturales. El guaraní es una lengua de uso generalizado en la provincia argentina de Corrientes, y en Misiones en menor medida.


Yagán: dentro de este tronco lingüístico incluimos los idiomas de los Yámana, Alacaluf y Chono. Entre los primeros podían detectarse cinco variantes dialectales, en consonancia con las divisiones territoriales que los grupos hacían estableciendo los cotos de caza de cada uno de los grupos.


Fuente: Claudia A. Forgione; Etnología General y Argentina.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Excellent Blog Award para el Estudiante

Mario Molina, de Hablemos de Historia, ha elegido este y otros cuatro blogs para otorgarles el Excellent Blog Award, luego de haber sido él mismo premiado con esta dstinción. El premio consiste en que, una vez que ha sido elegido, un blogger elija cinco bitácoras que por alguna razón le parezcan excelentes. Además de estar agradecido con Mario por esta mención, voy entonces a proceder con la (dificilísima) selección de mis cinco candidatos:

universo.Babel: El blog de Niklaüs es un muestrario amplio de temas históricos abordados con una aceitada combinación de claridad en los textos, detalle y brevedad. Infaltable en mis caminatas virtuales.

Algo de Historia: Uge rescata en su espacio temas relacionados -sobre todo- con el pasado de España, contándolos con un dejo literario que hace de la lectura una delicia. Sus series de seis, siete u ocho entregas son imperdibles.

Mundo Neandertal: Uno de los blogs de Martín Cagliani. En este caso, antropología biológica bien clarito, en "cristiano" diríamos por el barrio. Como su nombre lo indica, los neandertales tienen preferencia.

Historias con historia: Un recorrido con Iñaki por cuestiones históricas que no te enseñan en la escuela. Ilustrado con excelentes fotografías, a veces humor y siempre bien documentado.

Historia Clásica: no descubro nada si digo que el blog de Ramiro es una verdadera joya de la blogósfera. Particularmente, tengo mucho cariño con este espacio porque fue uno de los que tomé como referencia a la hora de iniciar mi propio proyecto.

Gracias a todos ellos por fantásticos ratos de amena lectura. Si quieren hacerlo, los animo a seleccionar cinco blogs que, como se dijo, consideren excelentes por alguna razón.

Opcional: (Acá copio a Mario) Pueden lucir el logo del galardón donde quieran, solo recuerden alojar la imagen en sus propios hospedajes, o bien, en un alojamiento de imágenes (ej. All you can upload).

martes, 18 de marzo de 2008

¿Qué era la Krypteia?

Según Plutarco, al tomar sus cargos (anuales) los Éforos declaraban formalmente la guerra a los hilotas, que, de este modo, se convertían en polemioi, enemigos del Estado. De este modo, los espartiatas podían ejecutarlos si lo creían conveniente sin temer contaminaciones religiosas. Desde el punto de vista formal, entonces, esta ceremonia formaba parte integral de la agogé.

Como sabemos, la educación de los varones se dividía en tres etapas: en primer lugar, hasta los siete años, el niño estaba a cargo de su madre, entre los siete y los doce -ya a cargo de la Polis- tenía lugar la formación común, y finalmente entre los doce y los veinte los sujetos eran enseñados individualmente.

La Krypteia (la palabra proviene del verbo krypto: esconder) suponía el último paso en la formación del ciudadano comprometido con la defensa de la ciudad y los valores de la misma.

Básicamente, lo que se hacía era elegir a los jóvenes destacados durante la formación, abandonarlos en el campo con un puñal y la comida indispensable para unos pocos días. Durante el día, estos hombres se escondían, pero por las noches abandonaban sus escondites y mataban a cuantos hilotas encontraran.

Este procedimiento ritual fue atribuido a Licurgo, gran regulador de la vida de Esparta, y cumplía dos objetivos. En primer lugar servía para regular el nivel de la población hilota, cuestión difícil de cuantificar, aunque estudios recientes colocan la relación en un espartiata por cada quince hilotas. En segundo lugar, representaba una represesión preventiva en la búsqueda de evitar las sublevaciones de los esclavos.

En el filme 300 (que, digámoslo, se toma todas las licencias posibles) el abandono del joven Leónidas, éste matando al lobo y volviendo con la piel del animal a Esparta simboliza, de algún modo, esta cuestión del espartiata que completa su formación con la Krypetia. Y aunque el filme no es fiel a los sucesos históricos ni las costumbres de los espartanos, a mí particularmente me gustó, así que comparto con ustedes esta escena, que ahora podemos mirar con otros ojos.



Fuente: Juan Miguel Casillas. La antigua Esparta.

lunes, 17 de marzo de 2008

Apuntes sobre colonización griega


El problema de la escasez de tierras de cultivo (stenochoria) fue considerado, en general como "la causa" de la expansión colonial griega, en un proceso que se extendió entre los siglos VIII y V.

Se ha señalado que en los casos en que como Ática o Beocia contaban con grandes extensiones de tierra apta para el cutliuvo no participaron en la primera etapa de expansión colonial. Pero a la falta de tierras, además, habría que sumar un supuesto incremento demográfico.

Para Gonzalo Bravo, sin embargo, la stenochoria se entiende mejor si se atiende a la concentración de tierras en manos de las familias aristocráticas, causa y origen de la miseria del pequeño campesinado.

En segundo lugar, este autor afirma que el incremento demográfico podría ser no más que un espejismo, si se piensa que en este época se produce un cambio en las costumbres y normas referidas al enterramiento, ampliándose el permiso de hacerlo a sectores no aristocráticos de la comunidad.

Sobre la base de estas hipótesis, Bravo piensa que el proceso de colonización debe obedecer no solo a razones demográficas, sino sociales.

En las colonias el procedimiento usual fue el reparto de tierras, pero no necesariamente se debe entender que los colonos fueran campesinos arruinados, sino que en la colonia se reproduce el modelo de la Metrópolis, la "ciudad madre", impulsora y muy a menudo fuente de financiamiento de la empresa.

Al mismo tiempo, se debe tener bien presente que no todas las colonis fueron asentamientos de carácter agrícola: las emporia fueron asentamiento de carácter comercial, y siendo que las expediciones colonizadoras eran comandadas por miembros de la aristocracia, es de suponer que el proceso de colonización esté enmarcado en la búsqueda de nuevas formas de riqueza por parte de la aristocracia en declive.

Fuente: Historia el Mundo Antiguo. Una introducción crítica. Gonzalo Bravo.

Imagen: alguna corrientes de colonización griega. De Kalipedia.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Los indios Kilmes


Como había anticipado en la entrada sobre Las Guerras Calchaquíes, nos vamos a ocupar un poco de la historia de los Kilmes, o Quilmes.

Quilmes es el nombre de una de las más célebres parcialidades de la etnia pazioca (Diaguita), asentada en la zona del oeste de la actual provincia de Tucumán (Argentina). En su lengua, el cacán, kilme significa "entre cerros".

Hay distintas posiciones encuanto a la procedencia de los kilmes, por un lado, se dice que provenían del Norte Chico (en Chile) y llegaron a los Valles Calchaquíes refugiados ante la expansión del imperio inca. Por otro lado, hestán quienes objetan esta procedencia, pues los incas ya estaban en posesión de los Valles Calchaquíes y del Norte Chico cuando emprendieron la conquista de los valles centrales de Chile, no existiendo además evidencias arqueológicas que lo avalen.

Lo cierto es que hacia fines del siglo XV, los kilmes se establecieron en la zona de los Valles Calchaquíes, y ubicaron su principal ciudadela (marka) en el Oeste de la actual provincia argentina de Tucumán, esa ciudadela fue destruida por los esapñoles, en 1667, tras la tercera y última de las guerras calchaquíes.

En el transcuso de estos enfretamientos bélicos, los kilmes se destacaron por la vehemencia de su defensa, por la tenaz resistencia que opusieron a los españoles. Sin embargo, aparecerán mencionados en las fuentes contemporáneas recién al final de la segundfa guerra calchaquí, cuando comience a implementarse la técnica de las deportaciones masivas.

Como vimos en la entrada sobre las guerras calchaquíes, la tercera de estas finalizó en 1665, y la condición para la superviencia de estas gentes, impuesta por el gobernador de Tucumán, fue el destierro. Efectivamente, Alonso Mercado y Villacorta había acordado con el gobernador de Buenos Aires (José Martínez de Zalazar) el envío de estos aborígenes para fundar una reducción, que fue emplazada, en 1666 a orillas del Río de la Plata, donde se sitúa hoy día la ciudad de Quilmes, parte del conurbano sudeste.

Ante la desesperación, y lo desolador del panorama, muchas mujeres prefirieron arrojarse al vacío con sus criaturas en brazos antes de verse sometidas. Los quilmes sobrevivientes fueron obligados a caminar más de 1200 km. desde Tucumán hasta la reducción, que tuvo por nombre Santa Cruz de los Quilmes.

De Tucumán partierton hacian Buenos Aires unos dos mil indios, que llegaron a su nuevo destino, como se dijo, en 1666. Pocos años después sólo quedaba unos cuatrocientos, y para el siglo XVIII la población de la Reducción no excedía los doscientos indios.

Durante mucho tiempo se pensó que la comunidad Kilme se había extinguido hacia 1812. Sin embargo, durante la década de 1990 se descubrió que, en Tucumán, aún quedaban descendientes de aquellos indígenas, que estaban intentando organizarse nuevamente para conservar su acervo cultural.

Fuentes:

Wikipedia.

Quilmes a diario en dos enlaces: Historia, y Comunidad.

Temas de nuestra América. Publicación de la Cátedra Abierta de estudios Americanistas de la Universidad de Buenos Aires. N° 3.

Imagen: Ruinas de la ciudadela Kilme de Tucumán, de Wikipedia.


jueves, 6 de marzo de 2008

Máscara funeraria de piedra


Esta es una máscara de piedra elaborada por aborígenes argentinos en el Periodo Formativo.

Obtenida de
Naya.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Un historiador pide a Rusia ADN de los restos de Hitler para probar que murió en Argentina


El escritor y periodista argentino Abel Basti, autor del libro "Hitler en Argentina", quiere investigar restos de Adolfo Hitler conservados en Rusia, con el propósito de comprobar su tesis de que el líder nazi murió en Argentina en 1964, y no en Berlín en 1945.

"Oficialmente solicito a las autoridades rusas autorizar un análisis genético de la mandíbula para comprobar que tengo razón", afirmó Basti en Moscú, al ser entrevistado por la agencia rusa de informaciones RIA Novosti.

En una nota publicada recientemente en el semanario ruso Argumenti y Facty (Argumentos y Hechos), Basti sostuvo que un análisis genético del ADN de fragmentos de mandíbula de Hitler, guardados en el archivo del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), permitirá poner fin a muchos mitos.

"El análisis de ADN de los restos de Hitler (en poder del FSB) deben compararse con los restos de su hermana menor Paula, fallecida en 1960 y sepultada en el cementerio de Bergfriedhof, en Berchetesgaden (Baviera, Alemania)", afirmó Basti.

Según la versión oficial, Hitler se suicidó junto a su esposa Eva Braun en un búnker en Berlín, a finales de abril en 1945, y sus cuerpos fueron incinerados y sepultados en un lugar desconocido.

El escritor mencionó un informe desclasificado del FBI de un agente norteamericano en Argentina que supo de los preparativos hechos por alemanes residentes en este país para recibir a Hitler.

"Existen otros informes confidenciales del FBI, la CIA y el Mi-5 (servicio de espionaje británico) sobre la fuga de Hitler de Berlín, pero desgraciadamente muchos de esos documentos y algunos en Rusia siguen siendo secretos", advirtió el autor.

Entre los informes ocultos en Rusia, Basti citó tres documentos sobre conversaciones del líder comunista Josif Stalin, una de ellas con el secretario de estado norteamericano Jimmy Byrness en la que el dirigente ruso dijo que Hitler había logrado fugarse del cerco de Berlín.

Según Basti, Hitler, acompañado de Braun, abandonó Berlín el 29 de abril de 1945 en un avión Ju-52 y, tras burlar la defensa del ejército soviético, aterrizó en España y de allí en submarinos de la armada nazi llegó a la Patagonia argentina. La teoría sobre la fuga de Hitler de Berlín expuesta por Basti en general coincide con el libro "El Escape de Hitler", del escritor Patrick Burnside.

   Otra versión indica que Hitler se refugió en una base secreta del III Reich en el Polo Sur y que luego escapó al Tíbet, donde vivió hasta su muerte en un monasterio budista.

Huellas. Basti, de 53 años, es un periodista de larga trayectoria en diarios argentinos. En 1979 se radicó en Bariloche. Desde entonces investigó la historia de los nazis arribados a Argentina. "Tras la caída del nazismo, Hitler se transformó en un dinosaurio protegido. Tengo relatos de testigos y documentos para demostrar que vivió y murió en Argentina", afirmó en septiembre de 2006 a La Capital, al aparecer su libro "Hitler en Argentina".

Indica que el dictador falleció a fines de la década del 60. "Así lo revelan cartas escritas por el dictador hasta 1964 a amigos que vivían en Córdoba", aseguró. "Rastreo la huella de Hitler en sus últimos días, la identidad italiana que usaba aquí, el lugar de Argentina donde murió, su entierro y el destino de Eva Braun, pareja del Führer, quien lo sobrevivió. Apunto a los encuentros secretos, reuniones en Mar del Plata y en Mendoza, y a un viaje a La Rioja".

Noticia aparecida en el diario La Capital, de la ciudad de Rosario

Imagen: Adolf Hitler, de Holocaust History (en inglés)

lunes, 3 de marzo de 2008

Las Guerras Calchaquíes


En la segunda mitad del siglo XVI los conquistadores españoles habían logrado instalar en el noroeste argentino una serie de colonias que iban desde San Salvador de Jujuy -en el norte- hasta La Rioja -en el sur-.

Pese a ello, el área ubicada en medio de esa vasta región aún no había sido conquistada: Los valles calchaquíes, tal el nombre de la región, se constituirían más tarde en el foco de fuertes y feroces rebeliones con origen, entre otras causas, en la organización tributaria impuesta a los indígenas otorgados en encomiendas.

La
Primera Guerra Calchaquí comenzó en 1562, y la rebalión indígena fue encabezada por el carismático cacique de Tolombón, Juan Calchaquí. A pesar de que no han quedado testimonios de los indios, muchos especialistas piensan que los aborígenes combatieron para evitar la conquista de sus tierras, objetivo que habían perseguido en sus guerras contra el imperio Inca.

Al parecer, los calchaquíes conocían bien cuáles serían las consecuencias de la ocupación española, de las que sabían que se habían puesto en práctica en el corazón del imperio Inca, y para ellos la consecuencia más indeseable de la ocupación era la mita en las minas, especialmente en Potosí.

Como resultado de esta primera sublevación, los españoles perdieron tres de las primeras ciudades que habían fundado en el noroeste argentino.


La Segunda Guerra Calchaquí se prolongó de 1630 a 1643, y fue encabezada por el cacique Juan Chelemín. Según las fuentes de la época, un encomendero de la zona habría hallado minas de cobre en la zona, y los indios lo habrían asesinado buscando impedir la aparición de una nueva Potosí en esta región.

En esta segunda contienda fueron muchas las colonias españolas involucradas, y dos de ellas cayeron ante los ataques de los indios, que obtuvieron algunas victorias. Sin embargo, cada vez que eran derrotados, los indios eran asesinados por cientos, sus tierras eran arrasadas y se les quitaban sus bienes, con lo cual sus privaciones aumentaban y las enfermedades arreciaban causando verdaderos estragos.

La derrota se consuma con la captura y condena a muerte de Chelemín, y con un nuevo método que con el tiempo se iría perfeccionado: la deportación. Muchos de los grupos vencidos fueron desarraigados y repartidos entre los encomenderos y ciudades que habían participado en la contienda y/o aportado dineros para el gasto bélico.


La Tercera Guerra Calchaquí comenzó en 1658. Luego de la segunda derrota, los grupos calchaquíes continuaron en su postura de negarse a trabajar en encomiendas, mientras que otros grupos habían alcanzado pactos con los españoles que, lejos de perder el tiempo, continuaban fundando colonias.

Hacia 1657 había llegado desde Chile un español, de origen desconocido, que tenía una compañera india. Este hombre, llamado
Pedro Bohórquez, se presentó ante las autoridades españolas como alguien capaz de dirigir a los indios y sacarles información. A los jesuitas -preocupados por la falta de respuesta a la evangelización por parte de algunos grupos, y ante los indios se presentó como un descendiente de la nobleza incaica. Logró, entonces, ser nombrado Teniente del Gobernador y Capitán General, y al mismo tiempo se lo autorizó a utilizar el título de Inca.

Finalmente Bohórquez se instaló en los valles e intentó levantar a las tribus, al tiempo que las autoridades del Virreynato desautorizaban las decisiones del gobernador y ordenaban deshacer las prebendas otorgadas. En 1659, el gobernador Alonso Mercado y Villacorta invadió el valle y con esa acción dio comienzo a la Tercera Guerra Calchaquí.

Bohórquez se rindió durante el primer año de la guerra, pero los indios continuaron peleando por seis años más, hasta 1665.
Al final de la guerra, esta práctica del desarraigo se perfeccionó y los valles quedaron prácticamente vacíos.

Todos los grupos que allí habitaban fueron dispersados, siendo el ejemplo paradigmático el caso de los indios
kilmes, o quilmes, acerca de quienes hablaremos en un futuro no muy lejano.

Fuente: Temas de nuestra América. Publicación de la Cátedra Abierta de estudios Americanistas de la Universidad de Buenos Aires. N° 3.

Imagen: Solar de Amaicha, de Temakel