viernes, 28 de marzo de 2008

Un fósil dispara dudas sobre la evolución del género Homo


El fósil de un trozo de mandíbula de 1,2 millón de años, perteneciente al homínido más antiguo encontrado hasta ahora en Europa, plantea nuevas hipótesis acerca de la dispersión del Homo. Sus descubridores -paleontólogos de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, España- lo consideran una nueva especie, que han llamado Homo antecessor.

El hallazgo se produjo en junio pasado en una cueva de la sierra de Atapuerca (norte de España). En ese estrato había también primitivas herramientas de piedra, con las que desgarraban la carne de los grandes herbívoros, como muestran las marcas que dejaron en algunos huesos.

Los fósiles más antiguos de homínidos hallados anteriormente en Europa tienen unos 800.000 años. José María Bermúdez de Castro, uno de los codirectores del trabajo -publicado ayer en Nature- señaló que este maxilar tiene semejanzas con las mandíbulas encontradas en Dmanisi (República de Georgia), que datan de hace 1,7 millón de años. Esto hace pensar que el género Homo llegó a Europa poco después de haber dejado África, hace unos 2 millones de años.

Los fósiles de Dmanisi pertenecen al
Homo erectus, la especie que abandonó el este de África para colonizar Asia. El fósil de Atapuerca refuerza la idea de que, después de llegar a Asia, algunos de estos caminantes volvieron sobre sus pasos y se dirigieron hacia el oeste de Europa.

Bermúdez de Castro cree que se produjeron al menos tres migraciones sucesivas desde África. La primera estaría reflejada en los restos de Dmanisi. A la segunda gran oleada pertenecería el
Homo antecessor. Finalmente, el Homo sapiens habría salido de África hace unos 90.000 años. De todos modos, el investigador admite que aún queda por demostrar que el Homo antecessor sea el ancestro común del neanderthal y del sapiens.


Noticia e imagen publicadas por el diario Clarín.

1 comentario:

niklaüss dijo...

Carlos, gracias por los comentarios. Sí, el libro de Clements lo leí y es excelente. No ahonda en detalles banales, sino que se centra en cuestiones importantes: 100% recomendable. Si recordás mi entrada del porqué de la palabra Bluetooth, Clements sirvió de fuente.

Con respecto al vocablo Chaco, no hay ninguna referencia que mencione la existencia de ese término entre los Anasazi. Y eso es lo más extraño. Quizás los españoles hayan entendido esa palabra en estas tierras y luego lo aplicaron en tierra de los Anasazi, pero es sólo mi suposición.