viernes, 26 de octubre de 2012

Hallaron un tesoro en tumba maya de Guatemala



Arqueólogos descubrieron en Guatemala la tumba de un antiguo gobernante maya, repleta de joyas de jade y otros artefactos que arrojan luz sobre esa largamente desaparecida civilización.

El entierro de este gobernante podría representar uno de los lugares donde inicio la cultura maya, indicó el arqueólogo del proyecto Miguel Orrego Corzo.  "Según el análisis carbón 14 corresponde de 700 a 400 años antes de Cristo y representa indudablemente a un importante gobernante maya", señaló.

El arqueólogo dijo que se trata de la tumba más antigua encontrada en el Parque Arqueológico Nacional Tak'alik Ab'aj, cuyos orígenes remontan a 1200 años antes de Cristo. Fue localizada en un agujero con orientación Norte-Sur de un sitio donde se realizaban excavaciones hace varios años.

Para Jeff Kowalski, profesor de arte en la Universidad de Northern Illinois en DeKalb que se especializa en civilizaciones mayas, el hallazgo posiciona a Tak'alik Ab'aj como un centro de liderazgo político vinculado a la civilización olmeca ubicada en la costa pacífica del golfo.

"La presencia de jade en esta tumba nos dice que el ocupante era de un estatus prominente", dijo Kowalski a la AP. Además, "Tak'alik Ab'aj fue un centro importante regional con extensa comunicación con redes de comercio que resultaron en iconografía, símbolos que reflejan una visión común (de ambas civilizaciones)".

Según Orrego, dentro de la tumba encontraron asombrosas miniaturas de jade azul y verde cosidas sobre tela y bordadas en muñequeras. No presentó huesos conservados y contiene relativamente pocas vasijas. También encontraron un taparrabo bordado con jade y un collar con un pendiente que retrata una figura humana con cabeza de un buitre que puede representar una versión temprana del título 'ajaw' o gobernante.

 "Este símbolo le da mayor importancia a este entierro. Este jeroglífico dice que es uno de los gobernantes de esa época de 700, de los gobernantes más tempranos de Tak'alik Ab'aj", señaló Orrego.

Para la profesora de antropología en la Universidad de la Florida en Gainesville, Susan Gillespie, no se trata de la tumba más antigua porque ya se habían encontrado otros entierros de personajes elites similares más antiguos con piezas de jade que remontan a 900 d.C. en los sitios Chiapa de Corzo, en Chiapas; La Venta, en Tabasco; y Chalcatzingo en Morelos, México.

Sin embargo, calificó el hallazgo como significativo ya que consideró la proliferación de las perlas de jade y la utilización de estos ornamentos para adornar el atuendo como inusual, lo cual indicaría una producción local de esta región.

"Este descubrimiento nos proveerá información importante sobre las tecnologías del jade en este período, los cuales se pueden comparar con otros sitios de Mesoamérica", dijo Gillespie. "Tak'alik Ab'aj está cerca de la fuente una importante fuente de jade en el valle de Motagua, donde seguramente participó en comercio de la costa del Pacifico".

Pese a esto, Orrego afirmó que el descubrimiento marcaba una nueva etapa dentro del entendimiento de la cultura mesoamericana, ya que el hallazgo es inédito para esta zona de Guatemala.

"No sería nada extraño en Petén y otros regiones (al norte del país) como si lo maya solo fuera allá en estas zonas más reconocidas. Hallar un entierro con estas características no se esperaba en la parte sur del país", explico Orrego. "Significa que la cultura maya estuvo presente en la boca costa del pacifico de Guatemala y también en Chiapas".

Nota publicada por el diario Infobae.

martes, 23 de octubre de 2012

Murió el sobreviviente más viejo de Auschwitz

Antoni Dobrowolski, el sobreviviente más anciano del campo de concentración nazi de Auschwitz, murió el domingo a los 108 años en la localidad polaca de Debno, al noroeste de Polonia. La noticia la confirmó el historiador del Museo Estatal Auschwitz-Birkenau, Adam Cyra, en declaraciones a los medios polacos.

Dobrowolski había nacido en 1904 en Wolbórz, Polonia, y durante la Segunda Guerra Mundial trabajaba dando clases clandestinas a niños. En la Polonia ocupada por el III Reich, era ilegal la educación de los chicos hasta los cuatro años. El maestro fue arrestado en 1942 por la Gestapo, la policía nazi, y deportado a Auschwitz con el número de campo 38081. También pasó algún tiempo en los campos de Gross-Rosen y Sachsenhausen, donde se encontraba cuando fue liberado por las tropas soviéticas en la primavera de 1945. Tras la guerra, Dobrowolski se instaló en Debno, donde dirigió una escuela primaria y luego un liceo local.

Durante una entrevista que dio hace cinco años, Dobrowolski manifestó que Auschwitz se constituyó para él peor que el infierno descrito por Dante Alighieri en su obra La Divina Comedia.

Auschwitz, símbolo del Holocausto, fue el campo de concentración más grande construido por la Alemania nazi, y en sus cámaras de gas murieron más de un millón de personas, la gran mayoría judíos. Junto a ellos, murieron también entre 70.000 y 75.000 polacos no judíos, así como 21.000 gitanos, 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y entre 10.000 y 15.000 opositores, según datos del museo de Auschwitz.

Noticias publicada por el diario Clarín.

jueves, 11 de octubre de 2012

Investigadores españoles localizan el lugar exacto donde Julio César fue asesinado


Investigadores españoles han descubierto en el área arqueológica de Torre Argentina, en el centro de la ciudad de Roma, el lugar exacto donde en el año 44 antes de Cristo fue apuñalado Julio César a manos de Bruto y otros participantes en una conspiración senatorial. 

Numerosos documentos históricos atestiguan que el caudillo y militar romano murió en la llamada Curia de Pompeyo mientras presidía, sentado en una silla, la reunión del Senado, y así ha sido repetido hasta la saciedad por la pintura historicista y el cine. Sin embargo, ahora los científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con el Ayuntamiento de Roma, han encontrado una prueba arqueológica que sitúa aquel lugar entre las ruinas de Torre Argentina.

Concretamente, han hallado una estructura de hormigón con una base de 3 x 2 metros y una altura superior a 2 que, aseguran los investigadores, fue colocada por orden de Augusto, hijo adoptivo y sucesor de Julio César, para condenar el asesinato de su padre. "Más que una homenaje, creemos que la losa fue colocada para indicar que en ese lugar exacto pasó un hecho trágico y que debía ser considerado un sitio funesto", explica Antonio Monterroso, del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, en Madrid.

La estructura de hormigón, que se encuentra actualmente semiderruida, se convirtió con el paso de los siglo en un muro, se construyó encima e incluso fue reformada en la edad media, prosigue Monterroso. La supuesta losa no tiene ninguna inscripción ni nada que testifique su noble pasado, pero el investigador del CSIC insiste en que no formaba parte del núcleo original de la Curia. Las piedras son diferentes. "Se colocó unos 20 años después del asesinato", afirma.

"Sabemos con seguridad que el lugar donde Julio César presidió aquella sesión del Senado y donde cayó apuñalado se clausuró con una estructura rectangular organizada conforme a cuatro muros que delimitan un relleno de hormigón. Lo que desconocemos es si esta clausura supuso también que el edificio dejara de ser completamente accesible", aclara el científico.

Otros proyectos

En Torre Argentina, además de la Curia de Pompeyo, los investigadores han comenzado a estudiar los restos del Pórtico de las Cien Columnas (Hecatostylon). Al margen de las ruinas, la zona es conocida actualmente por la gran cantidad de gatos que rondan por sus alrededores y que han llegado a convertirse en otro atractivo turístico.

El proyecto, con una duración de tres años, cuenta con el apoyo financiero del Plan Nacional de I+D del Ministerio de Economía y con el respaldo de la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma.

Noticia publicada por El Periódico de Catalunya.

lunes, 1 de octubre de 2012

Murió Eric Hobsbawm, el hombre que fundio rigor y pasión para estudiar el siglo XX


El historiador marxista, que murió hoy a los 95 años, deja como legado más de veinte obras -entre ellos "Historia del siglo XX. 1914-1991" y "Guerra y paz en el siglo XXI" que se han convertido en una bitácora ineludible de la última centuria.

Marxista desde su juventud y considerado uno de los pensadores más influyentes de Europa, el historiador murió esta mañana en el Royal Free Hospital de Londres tras una larga enfermedad, según explicó su hija Julia al periódico inglés The Guardian.

"La injusticia social necesita ser denunciada y combatida [...] El mundo no se va a arreglar por sí solo", aseguró en una de sus últimas intervenciones el hombre que no se conformó nunca con la solemnidad del discurso erudito y decidió explicitar sus deseos y expectativas a la par de sus rigurosas formulaciones sobre las sociedades contemporáneas.

Hobsbawm había nacido en el seno de una familia judía en Alejandría, Egipto, en 1917, y creció entre Viena y Berlín, hasta que se trasladó con sus padres a Londres en 1933, el año en que Adolf Hitler subió al poder en Alemania, y se especializó en la modernidad que inaugura la Revolución Francesa, es decir, los siglos XIX y XX, a los que dedicó numerosos títulos.

Estudió en la Escuela de Gramática de Marylebone y en el Kings College, Cambridge, antes de ser nombrado profesor de la Universidad de Birkbeck en 1947, y fue el inicio de una larga relación con esta universidad, de la que acabó siendo rector.

Su vida política estuvo atravesada por sus ideas marxistas y por su pertenencia al Partido Comunista, en cuyas filas siguió tras la invasión soviética en Hungría en 1956, al contrario que otros prestigiosos historiadores marxistas británicos, como Rodney Hilton, Christopher Hill o Edward Palmer Thompson.

"Cualquiera que vio el ascenso de Hitler de primera mano no podría haber evitado el ser moldeado por esto políticamente. Ese chico está todavía dentro de mí, siempre lo estará", aseguró Hobsbawm alguna vez.

Y aunque sus detractores le critican su renuencia a reconocer los defectos de la Unión Soviética, la obra de Hobsbawn resulta inobjetable a los ojos de cualquier erudito y es lectura obligada en las clases de historia en las universidades del mundo entero.

"Pertenezco a la generación para quienes la revolución bolchevique representó una esperanza para el mundo", confiesa de hecho en su autobiografía "Años interesantes. Una vida en el siglo XX", que se puede pensar como ensayo sobre su tiempo antes que un repaso fragmentario por los acontecimientos de su vida personal.

Hobsbawm es el autor de cuatro volúmenes (desde "La era de la revolución" a "La era de los Extremos") que abarcan la historia de Europa los siglos XIX y XX, desde la Revolución Francesa hasta la caída de la URSS, una obra que está reconocida como uno de los trabajos definitivos sobre este período.

Además, como historiador dedicó buena parte de su obra a temas tan diferentes como la historia del trabajo y del movimiento obrero, los orígenes de la revolución industrial, la crisis del siglo XVII, la historia de su país, Reino Unido, desde la revolución industrial y el surgimiento del Imperio colonial e incluso la historia de la música jazz, de la que era un gran aficionado.

Políglota y cosmopolita, Hobsbawm vivió en primer plano la escalada del nazismo, estuvo en el mítico IX Congreso Internacional de Ciencias Históricas de París, fue fundador de la revista Past and Present, visitó Rusia tras la muerte de Stalin, estuvo en París durante el mayo francés, fue intérprete del Che Guevara y durante muchos años fue crítico de jazz bajo el seudónimo de Francis Newton.

La corriente historiográfica de la historia social que el ensayista fundó con sus compañeros de Cambridge obró como una respuesta a los métodos del positivismo del siglo XIX, que creía en una historia objetiva y comprobable.

A partir de Hobsbawm y sus congéneres, los héroes ya no fueron los reyes o los jefes de Estados, sino la sociedad: incluso en uno de sus primeros trabajos, el historiador fue a trabajar con obreros en Inglaterra y tradujo esa experiencia en elogiosos comentarios hacia los trabajadores como sujetos trascendentes de la historia.

Una de los aportes más importantes del ensayista fue la de la duración de los siglos: estaba convencido de que los cortes de los períodos en la historia no los marcan los años, sino los procesos sociales y económicos.

Como correlato de esa idea, en "Historia del Siglo XX", que ha sido traducida a 40 idiomas y se puede considerar como su obra más celebrada, Hobsbawm argumenta que el siglo XX empezó cuando terminó la Primera Guerra Mundial, en 1917, y terminó con la caída del Muro de Berlín, en 1989.

Por su interés en las revoluciones y la adaptación de la sociedad al capitalismo de Occidente, Hobsbawm viajó a Latinoamérica en varias oportunidades, principalmente a Colombia y a la Argentina.

Hace un tiempo confesó en una entrevista que se sentía más cómodo en Sudamérica porque allí se seguía utilizando el viejo lenguaje de la política que él conoció -revolución, socialismo, comunismo y marxismo- y a tono con este ideario explicitó su deseo de ser recordado como "alguien que no solo mantiene la bandera volando, sino que demostró que al agitarla se puede lograr algo".

La familia de Hobsbawm publicó un comunicado en el que destaca que "lo echarán mucho de menos no solo su mujer de los últimos 50 años, Marlene, sus tres hijos, siete nietos y un bisnieto, sino también sus miles de lectores y estudiantes en todo el mundo".

Artículo de Julieta Grosso para Agencia de noticias Télam.