miércoles, 29 de febrero de 2012

¿Descubrieron América los europeos prehistóricos?

No porque seamos amantes de la polémica, sino porque a veces vale la pena repensar algunas cosas desde otra perspectiva, sobre todo si son cuestiones que nos pueden llevar a sopesar la evidencia y darle a nuestro pensamiento un carácter más crítico. Hace ya bastante tiempo presentamos una nota en el blog acerca de quiénes fueron los primeros en llegar a América, y allí se señalaba que Colón había sido el último.

Bueno, aquí parece que le quieren agregar a alguien más delante suyo, y que un grupo (o varios grupos) de europeos habrían llegado al "nuevo mundo" incluso antes que los exploradores asiáticos que llegaron por Bering, lo cual sí está claramente definido.

Hecha la presentación de caso, los invito a que pasen, lean y opinen.

¿Descubrieron América los europeos prehistóricos?

El debate sobre quiénes fueron los primeros en llegar a América vuelve a abrirse una vez más. En 1999, los arqueólogos Dennis Stanford y Bruce Bradley lanzaron una hipótesis revolucionaria que señalaba que los europeos del suroeste de Francia y la cornisa cantábrica fueron los primeros en llegar a América a través del Atlántico hace entre 17.000 y 15.000 años. La teoría solutrense, como es conocida, no obtuvo un gran respaldo de la comunidad científica por varias razones, entre ellas la dificultad de cruzar el océano con la tecnología de la época, la ausencia en la cultura Clovis -supuestamente la más ancestral americana- de arte parietal y las escasas pruebas arqueológicas para sostenerla. Sin embargo, los científicos que la propusieron siguen convencidos. Sus nuevos argumentos son una serie de herramientas de piedra de estilo europeo de 19.000 a 26.000 años de antigüedad encontradas en seis lugares diferentes en la costa este de Estados Unidos. Según los autores, estos hallazgos se encuentran entre los descubrimientos arqueológicos más importantes desde hace varias décadas y pueden aumentar considerablemente nuestra comprensión de la propagación de la humanidad alrededor del mundo.

Según publica el diario The Independent, Dennis Stanford, del Instituto Smithsoniano en Washington, y Bruce Bradley, profesor de la Universidad de Exeter, los dos principales arqueólogos que han analizado todas las pruebas, proponen que europeos occidentales viajaron a América del Norte atravesando el filo de la parte congelada del norte del Atlántico con un bote o sobre el hielo. Con la Edad de Hielo en pleno apogeo, alrededor de tres millones de kilómetros cuadrados del Atlántico Norte estaban cubiertos de hielo toda o buena parte del año.

Capaces de cruzar el Atlántico

Stanford y Bradley creen que los hombres de la Edad de Piedra eran perfectamente capaces de hacer el viaje de 1.500 millas a través del hielo del Atlántico, pero hasta ahora no tenían pruebas para demostrarlo. Sin embargo, creen que los nuevos materiales encontrados, entre ellos un cuchillo de sílex aparecido en el estado de Virginia, apoyan su teoría. De todas formas reconocen que aún hacen falta más investigaciones de los restos encontrados. De momento, su historia aparece publicada en un nuevo libro «Across the Atlantic Ice».

Los autores creen que aunque los europeos fueran los primeros en llegar, se encontraron en desventaja frente a los asiáticos que entraron en el Nuevo Mundo a través del puente de Bering hace unos 13.500 años, cuando Asia y América estaban unidas por una lengua de tierra. Los asiáticos tuvieron más facilidades para llegar durante muchos más años, lo que pudo favorecer su migración. Como resultado, los europeos, mucho menores en número, pudieron haber sido aniquilados por los recién llegados. Una polémica teoría que aún tiene mucho por demostrar.

Noticia publicada por el diario español ABC.

sábado, 4 de febrero de 2012

Tenis: Una curiosidad histórico/deportiva



Hacia fines del siglo XIX, el militar inglés Walter Clopton Winfield afirmaba que había creado este deporte, al que denominó sphairistiké, que era el nombre de un antiguo juego griego. Sin embargo, muchos consideran que Winfield sólo se limitó a hacer una adaptación de juegos como el jeu de paume, squash y badminton para canchas al aire libre.

El nombre adoptado por Winfield acabó por no prosperar, puesto que se prefirieron tenes, teney y, finalmente, tennis, a partir del francés tenez, voz del verbo tenir, que en este caso significa algo semejante a 'recibir' o 'contener' la pelota. En efecto, en los primeros tiempos, el jugador que ejecutaba un saque gritaba en francés a su rival "tenez!", para avisarle que le enviaba el balón.

Fuente: La palabra del día, de la página El Castellano.


viernes, 3 de febrero de 2012

El Coliseo bajo nieve

Una pavadita hoy. En distintos diarios y portales apareció la noticia del cierre del coliseo romano por la ola polar que padece Europa por estos días.

Al margen de los problemas que esto ocasiona, me pareció fabulosa la imagen de esta imponente monumento bajo la nieve, y lo comparto con Uds.



Las imágenes fueron obtenidas de Terra Ecuador y del diario La Vanguardia.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El pucará, pucara o pukará



En la región comprendida por el actual noroeste argentino, norte de Chile y sur de Bolivia tuvo lugar a fines del siglo XII una serie de trasnformaciones relacionadas con la desaparición de diversas culturas locales –como la de Aguada-, el aumento de la densidad poblacional y la caída de la organización estatal de Tiwanaku.

A raíz de estos cambios, muy complejos ciertamente, aunque aquí se hallen muy simplificados, aparece con fuerza la tendencia de la concentración demográfica, la complejización de las sociedades nacientes y una suerte de militarización de algunos espacios. Así, proliferan las instalaciones de carácter defensivo, estratégico o directamente militar conocidas como Pucará o Pucara (fortaleza en quechua).

En este contexto, el siglo XIII fue testigo de la aparición –como dijimos- de sociedades más extensas y complejas que las anteriores, cuyo centro de poder se encontraba en el Pucará. Estas fortalezas estaban rodeadas de murallas, y se ubicaban en cerros estratégicos, en lugares desde los cuales se podía vigilar grandes espacios.

“El carácter de la guerra de la época –ejércitos reducidos con armas de poca precisión y corto alcance- daba gran valor a los sitios con ventajas para el establecimiento de asentamientos tipo Pucará, cuya función principal residía, sobre todo, en brindar protección a sus habitantes (…)” indica Raúl Mandrini.

El término “Pucará” significaba asimismo otras cosas: era el lugar de residencia de las autoridades, quienes además de la defensa se ocupaban de cuestiones relacionadas con la agricultura, la economía, etc., y eran responsables de los ritos y cultos que debía cumplirse, sobre todo a la Pachamama (la Madre Tierra) para asegurar el éxito en todas las empresas.

Más allá del Pucará estaban las “chacras”, ámbito rural donde se desarrollaban las actividades económicas básicas: agricultura y cría de llamas y alpacas. Allí también vivían los hombres y mujeres cuyo trabajo servía al sostenimiento y reproducción material de la sociedad.

Para Martínez Sarasola, los “Pukará” (sic) son la muestra de que los diaguitas (nombre genérico dado a las sociedades de esta región) fueron grandes guerreros, cualidad que se vieron obligados a desplegar primero frente al avance de los incas, más tarde frente a los conquistadores españoles.

Imagen obtenida de Wikipedia.
 
Fuentes: La Argentina aborigen, de Raúl Mandrini; Los hijos de la tierra, de Carlos Martínez Sarasola.