miércoles, 1 de febrero de 2012

El pucará, pucara o pukará



En la región comprendida por el actual noroeste argentino, norte de Chile y sur de Bolivia tuvo lugar a fines del siglo XII una serie de trasnformaciones relacionadas con la desaparición de diversas culturas locales –como la de Aguada-, el aumento de la densidad poblacional y la caída de la organización estatal de Tiwanaku.

A raíz de estos cambios, muy complejos ciertamente, aunque aquí se hallen muy simplificados, aparece con fuerza la tendencia de la concentración demográfica, la complejización de las sociedades nacientes y una suerte de militarización de algunos espacios. Así, proliferan las instalaciones de carácter defensivo, estratégico o directamente militar conocidas como Pucará o Pucara (fortaleza en quechua).

En este contexto, el siglo XIII fue testigo de la aparición –como dijimos- de sociedades más extensas y complejas que las anteriores, cuyo centro de poder se encontraba en el Pucará. Estas fortalezas estaban rodeadas de murallas, y se ubicaban en cerros estratégicos, en lugares desde los cuales se podía vigilar grandes espacios.

“El carácter de la guerra de la época –ejércitos reducidos con armas de poca precisión y corto alcance- daba gran valor a los sitios con ventajas para el establecimiento de asentamientos tipo Pucará, cuya función principal residía, sobre todo, en brindar protección a sus habitantes (…)” indica Raúl Mandrini.

El término “Pucará” significaba asimismo otras cosas: era el lugar de residencia de las autoridades, quienes además de la defensa se ocupaban de cuestiones relacionadas con la agricultura, la economía, etc., y eran responsables de los ritos y cultos que debía cumplirse, sobre todo a la Pachamama (la Madre Tierra) para asegurar el éxito en todas las empresas.

Más allá del Pucará estaban las “chacras”, ámbito rural donde se desarrollaban las actividades económicas básicas: agricultura y cría de llamas y alpacas. Allí también vivían los hombres y mujeres cuyo trabajo servía al sostenimiento y reproducción material de la sociedad.

Para Martínez Sarasola, los “Pukará” (sic) son la muestra de que los diaguitas (nombre genérico dado a las sociedades de esta región) fueron grandes guerreros, cualidad que se vieron obligados a desplegar primero frente al avance de los incas, más tarde frente a los conquistadores españoles.

Imagen obtenida de Wikipedia.
 
Fuentes: La Argentina aborigen, de Raúl Mandrini; Los hijos de la tierra, de Carlos Martínez Sarasola.

4 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Interesante.

No sabìa que se escribìa con "K".

Los diaguitas convivìan con otra tribu, pero no me acuerdo el nombre.

Saludos

Carlos dijo...

Hola don Santillán, así es, distintas maneras de escribir una misma cosa. Para mí, esto tiene que ver con que las culturas del NOA, si bien tienen lenguas complejas y desarrolladas, son ágrafas, entonces cuando se las escribe se lo hace de distintas formas.

Por otro lado, lo de diaguitas es una denominación bastante genérica para los pueblos de esta región, que engloba a distintas culturas como Quilmes, Aguada, Santa María, etc.

Un abrazo, y gracias por tu atención y apoerte permanente en este espacio!

herman vargas dijo...

Impresionante... lo escuche en la radio... y lo busque. Como siempre estas paginas salbadoras

Carlos dijo...

Gracias, Hernán :)

Saludos!