miércoles, 3 de diciembre de 2014

Páginas

 Tantas y tantas páginas leídas y por leer, que cuando me llegó el correo esta mañana no dudé que esta historia debía ser compartida.



Para los primeros romanos, página significó inicialmente 'cuatro hileras de vides o parras unidas en forma de rectángulo'. La palabra se derivaba del verbo pangere ‘clavar’, ‘hincar’. Sin embargo, en poco tiempo, escritores romanos como Cicerón, Juvenal y Plinio la adoptaron con el significado de 'lámina de papiro', 'hoja' y 'obra literaria', probablemente como metáfora basada en la forma rectangular.

En las lenguas romances ibéricas, antes de que el castellano se distinguiera como un dialecto identificable, la palabra aparece con el sentido de ‘hoja de un escrito’. Sin embargo, no fue recogida en los primeros diccionarios castellanos, como el latino-castellano de Antonio de Nebrija (1495) ni el monolingüe de Covarrubias (1611).

Con la invención de la imprenta por Gutenberg, se fijó definitivamente la denotación actual: 'cada una de las hojas de un libro o cuaderno'.

Fuente: El Castellano.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Sobre los horrores



"El espectador, que puede mirar inmóvil la masacre de la batalla, debe apartar la vista de los horrores de la persecución, a menos que se una a ella, se despoje de todos sus escrúpulos, y conducido por el espíritu del momento, satisfaga los instintos profundamente arraigados de la ferocidad, sobre la cual la civilización ha corrido un dudoso velo de espesor". 

Winston Churchill

lunes, 17 de noviembre de 2014

La I Guerra Mundial y la gabardina: de las trincheras a las pasarelas

Es un clásico de la moda que ha perdurado por décadas. Pero lejos de los desfiles y el glamour de Hollywood, el primer papel protagonista de la gabardina fue la Primera Guerra Mundial. Y sus primeros usuarios fueron soldados cansados de la guerra.

Desde Humphrey Bogart hasta Audrey Hepburn y Kate Moss, la gabardina es ahora sinónimo de ímpetu y sofisticación.

"Si lees artículos sobre 'las diez piezas que debes tener en tu closet', es muy probable que la gabardina esté junto a los pantalones vaqueros y la chaqueta de cuero", explica Jane Amber Butchart, autora, bloguera y profesora asociada en estudios culturales e históricos del London College de moda.

"Se ha convertido en un clásico eterno", dice. "Muchas personas podrían sorprenderse al conocer sus orígenes, pero lo cierto es que durante siglos ha influenciado la vestimenta militar y viceversa".

A medida que la Primera Guerra Mundial se extendía por Europa, los aliados y las fuerzas de oposición alemanas se aferraban a las líneas defensivas que iban del Mar del Norte a la frontera suiza.

Allí en las trincheras estaban los soldados durante la violenta arremetida: embarrados y golpeados por los fuertes vientos.

Color tenue

Sus largos y pesados abrigos de lana -que habían acompañado a las fuerzas británicas desde la Guerra de Crimea en la década de 1850- resultaron inadecuados.

En cambio, los más ligeros, cortos y a prueba de agua, producidos por compañías inglesas como Burberry y Aquascutum, funcionaron a la perfección.

Y no solo ofrecían beneficios prácticos. Las charreteras mostraban el rango oficial, mientras que la solapa abotonada hasta el pecho proporcionaba protección adicional durante el combate.

Los estuches con mapas podían incorporarse a la vestimenta mediante anillos que colgaban del cinturón. En la parte superior de la espalda, un escudo de tela extra permitía que el agua corriera sin mojar del todo el abrigo.

Su color tenue también jugó un papel importante. "Se convirtió en una pieza imprescindible para que los soldados no llamaran la atención", dice Butchart, quien está escribiendo un libro que examina los vínculos entre la moda y la vestimenta militar.

"Caqui quiere decir 'polvo' en hindú. Antes de eso, los uniformes eran de colores brillantes".

  • Dos nombres ocupan un lugar preponderante en la historia de la gabardina.
  • En 1879, Thomas Burberry de Hampshire desarrolló el tejido ajustado que repelía el agua y que posteriormente utilizó para fabricar el abrigo de gabardina.
  • Para que los abrigos fueran impermeables, las telas eran previamente enceradas o revestidas de caucho, lo que las volvía pesadas, rígidas o incómodas de llevar.
  • En contraste, la gabardina era ligera, resistente, transpirable.
  • Los abrigos fueron utilizados en la Guerra de los Boers en 1895. Burberry los fabricó y distribuyó cerca de medio millón durante la Primera Guerra Mundial.
  • La firma Aquascutum de Londres, por su parte, asegura haber fabricado prendas durante la década de 1850, que luego sirvieron de base para las gabardinas.
  • Según la empresa, sus abrigos de lana impermeable fueron usados por los soldados que luchaban en la Guerra de Crimea.
  • Un gran número de compañías han publicitado variaciones de la gabardina usada en la Primera Guerra Mundial, entre las que se encuentran Thresher and Glenny, Gerrish Ames y Simpkins, Kenneth Durward, y David Moseley e hijos

Pragmatismo vs. honor

Ese cambio refleja un marcado cambio en la psicología de la batalla, dice Jane Tynan, profesora de estudios culturales en el Central Saint Martins de Londres y autora de un libro sobre los uniformes del ejército británico y la Primera Guerra Mundial: "Hombres en caqui".

Esta gabardina Burberry está siendo exhibida en el Museo de la Gran Guerra en Meaux, cerca de París.
"La introducción de la gabardina es muy importante: es la historia de cómo la ropa se volvió parte de la tecnología de guerra", asegura.

"Los brillantes tonos de los ejércitos a menudo hacían referencia a los colores de sus banderas, pero también se les asociaba con el honor".

"En la Primera Guerra Mundial, los soldados franceses llevaban pantalones rojos porque sentían que el camuflaje era deshonroso. Pero los británicos fueron entusiastas del color caqui desde la época del motín de India en 1857. Iba de la mano con la creencia de que el pragmatismo era más importante que el honor", añade.

Tynan relata que no era inusual que los soldados, agobiados por el lodo, le cortaran trozos de tela a sus abrigos usando bayonetas.

La gabardina aliviaba el problema, pero a pesar de su pertinencia, nunca fue una prenda que se le suministrara a cada soldado.

Al menos hasta 1917, cuando en medio de la desesperación por vestir a un ejército que se había cuadruplicado, la oficina de guerra dio la orden para que los uniformes comenzaran a ser producidos en masa por empresas civiles.

Aunque la popularidad de la gabardina no se limitó al campo de batalla, las fuerzas armadas ayudaron a ampliar su atractivo.

"Cuando los soldados regresaron de la batalla, existía una idea de heroísmo y patriotismo que la gente quería comprar", afirmó Butchart.

Pero después de estar firmemente arraigada en las campañas militares, la gabardina tomó otra dirección que marcó las percepciones del abrigo durante las décadas siguientes.

La influencia de Hollywood

En paralelo, Hollywood hizo su contribución a la consolidación de la gabardina como ícono de la moda.

Los hombres se sentían atraídos por el look sin esfuerzo que mostraban los detectives de novela negra, mientras actrices como Marlene Dietrich se convertían en modelos a seguir para las mujeres.

"Warner Bros producía una gran cantidad de películas de gangster, cuyos personajes vestían gabardinas", señala Butchart.

"Para el momento de la Segunda Guerra Mundial, ya se les vinculaba al cine negro y al Humphrey Bogart.

"Él encarnaba esa 'actitud' gabardina. Mucha gente lo recuerda en 'Casablanca', a pesar de que sólo utilizó el abrigo en dos escenas".

Los abrigos siguieron siendo una de las piezas favoritas de los departamentos de vestuario de Hollywood en la década de 1960. La gabardina beige en la comedia romántica "Desayuno en Tiffany's" ayudó a confirmar el estatus de Audrey Hepburn como ícono de estilo.

Hoy en día, si se toma en cuenta la presencia de la gabardina en las pasarelas, no hay signos que indiquen una disminución de su popularidad.

En términos de moda, la gabardina ha llegado a ganar la guerra del estilo.




100 años después del estallido de la Primera Guerra Mundial, sus inicios en los campos de batalla no deben olvidarse.

Publicada por BBC Mundo. 

viernes, 31 de octubre de 2014

Los fascinantes hallazgos bajo la antigua ciudad de Teotihuacán en México

Después de cerca de 11 años de trabajo, un equipo de arqueólogos en México descubrió más de 50.000 piezas en las ruinas de la ciudad precolombina de Teotihuacán.


Los objetos -que incluyen piedras de jade, conchas y caracoles marinos, cerámicas, esculturas así como objetos de madera en perfecto estado- se encontraban a más de 100 metros de la entrada de un túnel sellado hace cerca de 2.000 años.


El túnel, que fue descubierto en 2003, se encuentra bajo el Templo de la Serpiente Emplumada en la la zona arqueológica de Teotihuacán.


Según los investigadores, al final del túnel justo a la entrada de tres cámaras, se hallaron ofrendas.

Esto podría ser un indicio de que allí se encuentran escondidas las tumbas de altos dignatarios de la ciudad.

"Por la magnitud de las ofrendas, de los materiales que estamos encontrando, no puede ser otro lugar, éste es el lugar donde deben estar sepultados", señaló Sergio Gómez, arqueólogo a cargo del proyecto.


Los científicos creen que el sitio donde fueron hallados los objetos habría servido tanto para investir como para enterrar a la clase dirigente, una hipótesis que surgió cuando se descubrió el túnel.

Hallar estas tumbas al final del túnel constituiría un hito histórico para los arqueólogos ya que, a diferencia de otras culturas prehispánicas, en Teotihuacán no se han encontrado restos de ningún gobernante.

Esto arrojaría luz sobre la estructura de liderazgo de la ciudad y explicaría por ejemplo si el cargo de gobernante era hereditario.


Un año de espera

Los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) mexicano revelaron que las paredes y el techo del túnel están salpicados de minerales con los que probablemente los teotihuacanos recreaban el inframundo.

Entre los objetos que se recuperaron se destacan cuatro esculturas talladas en piedra (una masculina y tres femeninas) decoradas con joyería prehispánica hecha de jade y piedra verde.

También hay numerosos caracoles del Golfo de México y el Caribe, huesos de grandes felinos, discos de pirita, cuentas de una variedad de materiales y pelotas de hule.


Otras piezas incluyen restos de aves y más de 15.000 semillas de plantas comestibles, objetos de ámbar, más de 4.000 piezas de madera que se han conservado perfectamente, espejos de pizarra y pirita y restos de piel.

El túnel tiene una longitud de más de 100 metros y nadie había accedido a él en más de 1.800 años. Se cree que dejó de funcionar alrededor del año 250 d.C., cuando fue sellado.

Hasta el momento, el equipo de Gómez ha excavado unos 60 centímetros en las cámaras del final del túnel. Dicen que desenterrarlas completamente demorará al menos un año.

El más grande de América

Teotihuacán es una ciudad prehispánica (150 a.C.-650 d.C.) ubicada a unos 50 kilómetros al noreste de la capital mexicana, que llegó a ser una de las más grandes en el mundo antiguo con una extensión de unos 20 kilómetros cuadrados y más de 100.000 habitantes.

Fue abandonada mucho antes de que los aztecas llegaran al poder en el Valle de México en el siglo XIV.
Sin embargo, continuó siendo un destino importante de peregrinajes religiosos.

En la actualidad es el sitio arqueológico precolombino más grande de América. Sus pirámides siempre han estado rodeadas de misterio porque sus habitantes no dejaron registros escritos.


Publicada por BBC Mundo.

miércoles, 29 de octubre de 2014

El secreto de los gladiadores romanos para mantenerse en forma

Contrario a lo que uno podría imaginarse, la dieta de los gladiadores romanos era, mayormente, vegetariana, según un análisis de los huesos de varios luchadores hallados en un cementerio en Turquía.

El estudio, llevado a cabo por académicos de la Universidad Médica de Viena, en Austria y de la Universidad de Berna en Suiza, determinó que la dieta de los gladiadores estaba basada en granos y contenía muy poca carne.

El examen de los huesos también produjo evidencia de que tomaban una bebida hecha con cenizas de plantas. Este brebaje era una suerte de tónico saludable, que ingerían para recuperarse tras una lucha o una sesión de entrenamiento.


Cenizas para ganar fuerzas

"Consumían cenizas de las plantas para fortificar el cuerpo tras el ejercicio físico y para mejorar la reparación de los huesos dañados", explica Fabian Kanz, del departamento de medicina forense de la Universidad de Viena.

Eran algo así como las tabletas de calcio y magnesio que tomamos hoy día, añade Kanz. Esta conclusión fue alcanzada después de analizar los niveles de estroncio en el tejido óseo de los gladiadores.

Las muestras fueron tomadas de las tumbas de 22 gladiadores de hace 1800 años en la ciudad romana de Éfeso, que hoy forma parte de Turquía.

La comida típica consistía en alimentos a base de trigo, cebada y granos. Hay muy pocos indicios del consumo de carne y lácteos en la dieta de los luchadores profesionales que participaban en contiendas frente al público.

Otra región, otra dieta

Sin embargo, los huesos de dos gladiadores muestran un patrón diferente: una ingesta elevada de proteína animal y reducida en granos.

Esto podría indicar que eran gladiadores de otras regiones del Imperio Romano que seguían otra clase de dieta. La siguiente fase de la investigación tratará de determinar dónde vivían estos gladiadores.

Según los científicos, los gladiadores eran principalmente prisioneros de guerra, esclavos, y convictos. Pero también había voluntarios que participaban en las luchas.

Se cree que los hombres que tomaban parte en estos espectáculos tenían una chance en nueve de morir durante la pelea. 

Publicada por La Nación.