miércoles 14 de mayo de 2008

Subastan en Francia una valiosa pieza arqueológica argentina


Hace un tiempo me quejaba yo de los descuidos que sufre el patrimonio histórico argentino. Aparece hoy en Clarín una noticia que -lamentablemente- viene a confirmar esos descuidos, sino que además refleja que estos son de larga data. A continuación reproduzco la noticia que leí en el diario esta mañana. La foto también fue publicada por el diario, y es de la pieza en cuestión, que tiene entre 15 y 21 siglos de antigüedad, y es de la cultura Tafí.

Una pieza excepcional de la cultura precolombina en territorio argentino, llevada a Europa de contrabando a principios de los 50, será subastada a fin de mes en la ciudad francesa de Montreuil.

Se trata de una máscara, que según expertos ha sido tallada en el período temprano, entre los años 100 a.C. y 500 d.C. (aunque en el catálogo figura como del período formativo, anterior al temprano), que perteneció al pueblo Tafí, en la zona de Tucumán. Es la primera vez que una gran pieza argentina sale a la venta a un precio internacional verdadero. La Fundación Dosne-Thiers llevará a cabo la subasta el 27 de este mes y puso la cifra de 150 mil euros como precio base para esta obra de arte.

La máscara habría salido del país ilegalmente en el año 1951 y permanecía en Francia en una colección privada, por lo que la nueva legislación sobre tráfico ilícito de bienes culturales -que prevé hasta ocho años de cárcel por contrabando- no podría aplicarse. Sin embargo, Clarín pudo averiguar que el Estado está intentando recuperarla legalmente antes de la subasta y que ya se puso en contacto con Interpol, aunque oficialmente no hubo declaraciones al respecto. Fuentes cercanas a la Secretaría de Cultura confirmaron el dato que circulaba acerca de que un importante museo francés estaba interesado en la pieza: "Preguntaron gentilmente ante Cancillería y ante la Unesco si había restricciones legales para la compra".

Asimismo, expertos confirmaron que la pieza es auténtica y que no es común. "Es importante desde el punto de vista científico y sería bueno recuperarla para el valor patrimonial del país. Hay pocas máscaras de piedra en la Argentina, la mayoría fueron víctima de saqueos", comentó Diana Rolandi, directora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. "La máscara es auténtica aunque su boca está re-tallada. Es excepcional, pero no única. La importancia está en que ese pueblo es el primero con gran arte, fundador de muchas culturas posteriores y excepcionales en el trabajo en piedra", explicó el arqueólogo Daniel Schavelzon.

Con un ancho de 21 centímetros y un alto de 27, la máscara fue esculpida en forma circular y expone las formas naturales de la piedra. Sus ojos son representados por dos perforaciones cilíndricas y separados por una línea nasal recta que baja desde el centro de la frente. La boca cerrada está significada por una incisión discreta e inscripta dentro de un espacio triangular en relieve. Según el catálogo de Thiers, la concepción iconográfica hace referencia a la visión intuitiva del chamán que apela a sus capacidades sensoriales para desarrollar el espíritu interior y visualizar el mundo escondido por intermedio de su tercer ojo (este ojo de la clarividencia está situado en la unión alta de la línea nasal con la línea frontal).

La subasta también incluye muchas otras piezas precolombinas. "Hay piezas falsas: las de México, de Veracruz, son obra del falsificador de los 70 Brígido Lara. También las de Perú y Olmeca. Eso nos ubica en el contexto en que nuestra máscara se vende", advirtió Schavelzon.

martes 13 de mayo de 2008

El origen del mundo según los Tehuelche

En el principio de los tiempos no había nada: ni agua, ni cielo ni nubes. El único que existía era Kóoch, el que iba a ser el creador del mundo.

Kóoch vivía en la oscuridad, porque no había sol, ni luz de ningún tipo. A su alrededor, no sólo estaba todo oscuro, sino inmóvil y silencioso, y Kóoch se fue sintiendo cada vez más y más triste porque estaba solo y comenzó a llorar. Tanto lloró Kóoch, tantas lágrimas soltó, que así se formó el mar, que es salado porque está hecho de lágrimas. Eso fue lo primero que hubo en la tierra.

Finalmente, Kóoch dejó de llorar y suspiró, del modo que uno suspira después de haber llorado mucho. Ese suspiro fue el primer viento del mundo. Y ese viento, que era muy fuerte, se llevó algo de oscuridad. Pero todavía no se veía bien, era como cuando todavía falta para el amanecer.

Como quería ver, Kóoch levantó la mano y sacó una chispa enorme, que se convirtió en el sol, que era bastante especial, porque él mismo se puso también a inventar. Calentó el agua del mar hasta que hizo salir vapor, y de esta manera se formaron las primeras nubes.

Como había viento, el mismo que el suspiro de Kóoch había iniciado, las nubes iban de aquí para allá sin parar, hasta que se cansaron del trajín y se enojaron. Entonces comenzaron a protestar con truenos y rayos por todas partes. Kóoch tuvo que intervenir para que el viento dejara tranquilas a las nubes, y así éstas se tranquilizaron. Desde aquel tiempo, las nubes sólo se enojan de vez en cuando, y en esos momentos vienen las tormentas.

Después, Kóocho hizo una isla grande en el medio del mar, y fue creando la vida. Aparecieron los peces en el agua y los demás animales sobre la primera tierra que sobresalía del mar.

Entonces Kóoch inventó la Luna, para que por las noches no estuviera tan oscuro.

El Sol era hombre y la Luna mujer. Al principio nunca se veían, porque él andaba por el cielo de día y ella salía de noche, ni siquiera sabían que el otro estaba ahí. Pero las nubes, que se quedan en el cielo todo el tiempo, les contaron la novedad, y ellos se sintieron curiosos de conocer al otro. Tanto, que un día el Sol se apuró y salió antes para poder espiar a la Luna cuando ella todavía estaba en el cielo. Y otra vez fue ella quien salió antes de tiempo, para ver al Sol. Así fue como no sólo se conocieron, sino que se casaron.

Kóoch creó algunas otras cosas y también hizo la Patagonia, muy lejos de aquella isla que había puesto en el mar. Y después, como le pareció que ya había hecho bastante, se fue a descansar en algún lugar más allá del horizonte.

Aún quedaban muchas cosas por hacer y por inventar, pero de esas cosas debía ocuparse otro, al que Kóoch hizo poderoso, y es Elal, el héroe (civilizador) de los Tehuelche.

Fuente: Lo que cuentan los Tehuelches. Miguel A. Palermo.

lunes 12 de mayo de 2008

Pueblos agricultores y pastores andinos. Una periodización


Las de agricultores y pastores del área andina fueron comunidades productoras de alimentos, agropastoriles y con un desarrollo tecnológico y económico más complejo que el común de los pueblos que habitaron el actual territorio argentino. Aparecieron entre 1500 y 1000 a.C. Lobato y Suriano aportan en el Atlas histórico argentino una periodización en la que se aprecian los diferentes periodos de desarrollo de estas comunidades.

Periodo formativo (1.000 a.C. – 500 d.C.): Este periodo se puede caracterizar por el hallazgo de restos funerarios y de asentamientos poblacionales en las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca y, en menor medida, La Rioja y San Juan.

Estas poblaciones –estables- tenían una economía agro-pastoril, como también destrezas en el trabajo artesanal en cerámica, uso de telares y esculpido de piedra. El trabajo en metal es escaso, acotándose su uso a los adornos y objetos de carácter ceremonial.

Si bien las técnicas de cultivo eran rudimentarias, la localidad de Ciénaga (Provincia de Jujuy) se caracteriza por contar con técnicas más avanzadas, como las terrazas artificiales.

El maíz fue uno de los principales productos cultivados, en tanto que la ganadería estaba basada en la cría de llamas, mayormente.

Para ir finalizando con este periodo, hay tres elementos importantes: primero, los muertos eran sepultados con algunos elementos de uso doméstico y alimentos; segundo, en los yacimientos se ha producido el hallazgo de pipas, seguramente vinculado al uso ritual de alucinógenos en busca de conexión divina; tercero, hay entre los sitios arqueológicos, hallazgos que denotan profundas diferencias regionales en cuanto a las técnicas de elaboración de la cerámica.

Periodo de integración regional (500 – 900 d.C.): En este momento se van a producir algunos fenómenos de integración ideológica a nivel macrorregional. Al parecer, el culto a los felinos (que también aparece en el periodo anterior) se refuerza y actúa como agente de cohesión social.

Se verifica, además, un gran incremento de la población y, junto con ella, se ven claros signos de diferenciación social en las prácticas funerarias.

Cobra importancia el uso de metales preciosos, como lo son el oro, la plata y el bronce; la cerámica es muy elaborada y elegante, aunque de líneas simples como lo muestran las figuras felinas y antropomorfas.

Aparecen asimismo las fortalezas militares, lo cual induce a los investigadores a pensar en presiones desde el este.

Periodo de desarrollos regionales (900 – 1480 d.C.): Cuando se desarticula la cultura Aguada, muy importante en el periodo anterior, surgen otras como las de Hualfin, Belén, Santa María, Humahuaca, Tilcara, Angualasto, Sanagasta, ubicadas en las provincias de Salta, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. Todas ellas son, según la fuente de esta entrada, “sociedades complejas que, con el crecimiento de la población, ampliaron el ámbito rural y se convirtieron en espacios que debieron ser organizados, controlados y defendidos”.

En Sanagasta y Aimogasta (San Juan y La Rioja) aparecen signos de urbanización tales como el trazado de calles, los lugares de culto y recreación. Contaban con agricultura avanzada y criaban llamas. Sus prácticas funerarias consistían en la sepultura en tierra de niños y adultos.

Belén (Catamarca) constituye la base de la cultura diaguita. Practicaron agricultura en andenes y fueron buenos alfareros, destacándose el estilo Negro sobre Rojo. Trabajaron, además, el metal.
La cultura Santa María tuvo asentamientos en las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca. Practicaron una agricultura intensiva, con obras de irrigación y andenes. Levantaron algunos emplazamientos estratégicos, como Quilmes, tema que tocamos en este espacio también. Eran muy buenos alfareros, pintando en dos y tres colores, y utilizaron el metal para la fabricación de hachas y escudos ceremoniales.

En Huamahuaca (Jujuy) se verificó un gran aumento demográfico. La población se aglomeró en diversos lugares defendidos que se construyeron a lo largo de la quebrada que lleva el mismo nombre que esta cultura, y desde los cuales se ejercía el control político y económico. Los estilos cerámicos y de las diferentes manufacturas, la arquitectura y ritos funerarios llevaron a algunos autores a hablar de un “sistema cultural Humahuaca”. Lobato y Suriano lo descartan , y afirman que “parecen haber coexistido varias organizaciones políticas hasta la dominación inca”.

Periodo de dominación inca (1480 – 1536 d.C.): La presencia del imperio inca es reconocible en la instalación de tambos y centros administrativos, como los de Potrero de Payagasta y La Paya (Salta), por ejemplo. Se han hallado también instalaciones incas importantes en Yacoraite, Shincal Watungasta (Jujuy y Catamarca).

Si bien hay algunos aspectos destacables respecto del mestizaje cultural, como se dio en los terrenos de la cerámica, la artesanía y la arquitectura, una aspecto que me parece central en la llegada de la cultura inca a estas latitudes está dada por su carácter, ya que la expansión se sostuvo con mitimaes, es decir, contingentes ya conquistados.

La administración incaica se basó en la existencia de obligaciones recíprocas entre subalternos y jefes, incluyendo la redistribución de las riquezas.

Lo que sigue es el “periodo hispano – indígena (1536 – 1666 d.C.)”, pero hay, en este espacio, numerosas referencias a los sucesos del periodo de conquista europea, y los seguirá habiendo, razón por la cual no vamos a desarrollarlo en esta entrada.

Fuente: Atlas histórico de la Argentina. Lobato, M.Z. - Suriano, J.

Imagen: Vaso ambato, de Arte Cerámico.

martes 6 de mayo de 2008

Colombia: lengua wayuunaiki será incluida en programa de protección

Hace unos días hablábamos aquí acerca del riesgo que corre actualmente la diversidad lingüística en Argentina, y en los comentarios aparecía la cuestión de la falta de preocupación de las autoridades respecto de la problemática. Resulta ser que me ha llegado al buzón de correo esta interesante noticia, que transcribo a continuación.

Los Wayú son la comunidad indígena más grande de Colombia, pero su idioma, el wayuunaiki, podría desaparecer si no se lo fomenta. El plan busca crear una política de protección y fomento de las lenguas aborígenes del país con la participación de las mismas comunidades.


El 2008 fue declarado por la ONU y la Unesco como el 'Año Internacional de las Lenguas', por eso el interés del Ministerio en hacer un diagnóstico sociolingüístico de las lenguas vernáculas, en relación con su uso y su desaparición en algunas zonas del país.

En Colombia, además del español, existen 65 lenguas que hablan comunidades indígenas y dos criollas, estas últimas las hablan comunidades afrodescendientes que viven en San Basilio de Palenque (Bolívar) y en las islas de San Andrés y Providencia.

De estas lenguas más de la mitad tienen menos de mil hablantes y están, por lo tanto, en riesgo de desaparecer.

El director del programa, Jhon Landaburu, explicó que para conocer el estado actual del wayuunaiki, el Ministerio capacitará a las comunidades indígenas para que se encarguen de aplicar encuestas en las zonas urbanas y tradicionales de La Guajira.

Este año esperan avanzar en el diagnóstico de al menos 20 lenguas y la meta es llegar a 30 en el 2010, con lo que se estaría cubriendo la mitad del universo etnolingüista del territorio nacional.

"La idea es saber en qué lugares se están usando estas lenguas, en cuáles han desaparecido y buscar las formas para reforzarlas desde la tradición y contando con el apoyo de las autoridades en las escuelas, los medios de comunicación y con otras medidas para dignificarlas y fomentarlas", dijo Landaburu.

Para María Margarita Pimienta, docente de la Universidad de La Guajira y coordinadora departamental del programa de Protección de la Diversidad Etnolingüística del Ministerio, a pesar de tener cerca de 120.000 hablantes,-los wayú son la etnia más numerosa del país- el wayuunaiki está en peligro porque su uso está limitado a escenarios tradicionales como las rancherías y, además, está en desventaja frente al español.

"En los centros urbanos, en los estamentos públicos y educativos del departamento no se habla wayuunaiki, y en el campo generacional cada vez son menos los jóvenes que usan esta lengua", asegura.

La profesora cree necesario que se masifique su enseñanza en las escuelas y que así como los wayú aprenden español para comunicarse, también los alijunas (no indígenas) deben aprender wayuunaiki.

El primer taller para la preparación de las encuestas y la formación de los encuestadores se hará entre el 26 y el 28 de mayo en Riohacha. Los pueblos páez y guambiano, en el Cauca, ya están adelantados en este proceso.

Noticia publicada en la página El Castellano.

Publican fotos de Hiroshima tras la bomba atómica


Una serie de 10 fotografías inéditas sobre el bombardeo en Hiroshima, Japón, muestran la dantesca escena que dejó el ataque en 1945, con miles de cadáveres esparcidos por las ruinas de una ciudad devastada.

El rollo con las inéditas fotografías fue hallado por el militar norteamericano Robert. L Capp dentro de una cueva, en las afueras de la ciudad de Hiroshima.

Las imágenes tomadas por un desconocido fotógrafo japonés muestran el horror y la devastación que causó la bomba atómica lanzada por los Estados Unidos.

Capp donó el material a los Archivos de Aspiradora en 1998, con la condición de que el mismo no sea revelado hasta el año 2008.

El Ejército de los Estados Unidos lanzó las bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, el 6 de agosto y el 9 de agosto de 1945, respectivamente.

Los ataques fueron los únicos perpetrados con bombas atómicas de uso militar no experimental. En pocos segundos, ambas ciudades quedaron devastadas y se calcula que en Hiroshima la bomba mató a más de 120.000 personas de una población de 450.000 habitantes, causando otros 70.000 heridos y destruyendo la ciudad casi en su totalidad.

Noticia publicada por el diario Infobae, donde se pueden ver otras cuatro fotos relacionadas.