miércoles, 29 de octubre de 2014

El secreto de los gladiadores romanos para mantenerse en forma

Contrario a lo que uno podría imaginarse, la dieta de los gladiadores romanos era, mayormente, vegetariana, según un análisis de los huesos de varios luchadores hallados en un cementerio en Turquía.

El estudio, llevado a cabo por académicos de la Universidad Médica de Viena, en Austria y de la Universidad de Berna en Suiza, determinó que la dieta de los gladiadores estaba basada en granos y contenía muy poca carne.

El examen de los huesos también produjo evidencia de que tomaban una bebida hecha con cenizas de plantas. Este brebaje era una suerte de tónico saludable, que ingerían para recuperarse tras una lucha o una sesión de entrenamiento.


Cenizas para ganar fuerzas

"Consumían cenizas de las plantas para fortificar el cuerpo tras el ejercicio físico y para mejorar la reparación de los huesos dañados", explica Fabian Kanz, del departamento de medicina forense de la Universidad de Viena.

Eran algo así como las tabletas de calcio y magnesio que tomamos hoy día, añade Kanz. Esta conclusión fue alcanzada después de analizar los niveles de estroncio en el tejido óseo de los gladiadores.

Las muestras fueron tomadas de las tumbas de 22 gladiadores de hace 1800 años en la ciudad romana de Éfeso, que hoy forma parte de Turquía.

La comida típica consistía en alimentos a base de trigo, cebada y granos. Hay muy pocos indicios del consumo de carne y lácteos en la dieta de los luchadores profesionales que participaban en contiendas frente al público.

Otra región, otra dieta

Sin embargo, los huesos de dos gladiadores muestran un patrón diferente: una ingesta elevada de proteína animal y reducida en granos.

Esto podría indicar que eran gladiadores de otras regiones del Imperio Romano que seguían otra clase de dieta. La siguiente fase de la investigación tratará de determinar dónde vivían estos gladiadores.

Según los científicos, los gladiadores eran principalmente prisioneros de guerra, esclavos, y convictos. Pero también había voluntarios que participaban en las luchas.

Se cree que los hombres que tomaban parte en estos espectáculos tenían una chance en nueve de morir durante la pelea. 

Publicada por La Nación.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Hallan la tumba de un "vampiro" en un yacimiento medieval de Bulgaria

Un equipo de arqueólogos búlgaros ha localizado el esqueleto de un hombre que vivió a principios del siglo XIII y fue enterrado con un cuchillo atravesándole el corazón, en un rito habitual en la época para evitar que el fallecido se transformara en vampiro.

"Se trata de un rito pagano que se practicó incluso hasta finales del siglo XIX. Se atravesaba el pecho del difunto con un objeto metálico para que no volviera de entre los muertos convertido en un bebedor de sangre para torturar a los vivos", explicó hoy a Efe Nikolay Ovcharov, el arqueólogo responsable del hallazgo.


El cuerpo fue localizado en Perperikon, un antiguo poblado del sur de Bulgaria en el que ya el pasado año se encontró un cadáver enterrado en esa misma época de forma parecida.

Ovcharov indicó que ese tipo de rito se ejecutaba solo en circunstancias extraordinarias, por ejemplo en suicidas o en personas que habían vivido muy por encima de la expectativa de vida de la época.

"La superstición medieval era que el difunto era más vulnerable al vampirismo en los primeros 40 días después de su muerte, cuando su alma se encuentra entre la tierra y el cielo", añadió el experto.

Según Ovcharov el esqueleto encontrado ahora pertenecía a un hombre de entre 35 y 40 años de edad y al que se amputó también la pierna derecha, otro remedio de la época contra el vampirismo.

Cerca de esta tumba, su equipo encontró los restos de una mujer abrazando a un niño de entre 4 y 5 años de edad, en una representación iconográfica de la Virgen María con el Niño Jesús típica en el cristianismo ortodoxo.

"Esta forma de entierro es una peculiar forma de rezo de la población contra la peste que azotó la región hasta los siglos XVIII-XIX", dijo Ovcharov, que apuntó que se trata de muestra de mezcla entre ritos paganos y cristianismo.

En el año 2012 ya se había localizado la tumba de otro "vampiro" cerca de un monasterio medieval a orillas del Mar Negro.

Publicada por Yahoo! Noticias.

martes, 14 de octubre de 2014

Hallan en Grecia los restos de Filipo II, padre de Alejandro Magno



Investigadores han confirmado que los restos humanos hallados en una tumba real de dos cámaras en la ciudad griega de Vergina pertenecen al rey macedonio Filipo II, padre de Alejandro Magno.



El examen de 350 huesos y fragmentos encontrados en dos ataúdes de la tumba real, que fue llevado a cabo por un equipo de la Investigación Arte-Antropológica de las excavaciones de Vergina (Grecia), reveló patologías y traumas físicos que ayudaron a identificarlos, informa el portal Discovery News.

La tomografía computerizada (de fluorescencia de rayos X y de microscopia electrónica de barrido) detectó un trauma facial en uno de los individuos enterrados que coincide con el de la flecha que dejo ciego al rey Filipo II en el año 354 AC, según explica el jefe del equipo de investigación, Theodore Antikas. El cuerpo también contaba con varios golpes y heridas que el rey macedonio sufrió en numerosas batallas, según los relatos históricos.

Los arqueólogos indican que junto con los restos incinerados de Felipe II el entierro también contenía los huesos de una mujer guerrera, posiblemente la hija del Rey Skythian, Athea.

De acuerdo con los investigadores, el complejo funerario descubierto por el arqueólogo griego Manolis Andronikos a finales de los 70 consistía de tres tumbas diferentes.

La llamada Tumba I, que había sido saqueada, contenía solo una pintura mural de la Violación de Persephone junto con algunos restos humanos fragmentarios. La Tumba II, que ha llegado a nuestros días en buen estado, conservaba los huesos de Filipo II, los de la citada mujer y diferentes ajuares funerarios, entre ellos los vasos de plata y bronce, coronas de oro, armas y armaduras. Por su parte, la Tumba III contenía una urna funeraria de plata que contenía los restos de un adolescente y una serie de vasijas de plata y relieves de marfil.


Publicada por el portal RT

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Cómo era la economía mundial en el siglo I?

La economía global del siglo I, dominada por el Imperio Romano, tenía un sistema bancario, una moneda que se usaba tanto en Italia como en la península ibérica o Britania y un sistema legal unificado.



Los documentos históricos son escasos, pero un estudio del alemán Deutsche Bank calcula que Roma controlaba el 25% de la producción mundial y que su sombra imperial se extendía por gran parte del planeta.

Según el estudio, sus principales rivales eran Parthia –aproximadamente lo que hoy es Irán – y los bárbaros de Alemania, que apenas generaban un 2% y 1% de la producción mundial, respectivamente.

Peter Temin, economista emérito de la Universidad de Massachusetts y autor de The Roman Market Economy (La economía de mercado romana), opina que la economía del imperio romano en el siglo I era similar a la del siglo XVII y XVIII, justo antes de la gran revolución industrial.

“Desde luego que la industria y agricultura eran mucho más rudimentarias que lo que tenemos hoy, pero había una economía de mercado y una distribución del ingreso tan desigual como la actual en Estados Unidos”, indicó.

Y, según los expertos, el imperio era “la columna vertebral de esa economía”.

El imperio sin fin

En “La Eneida”, Virgilio caracteriza a Roma como el imperium sine fine.

Y es que, hasta donde daban los conocimientos de la época, el imperio abarcaba prácticamente el mundo entero: casi toda Europa Occidental, el norte de África, partes de Medio Oriente. Más allá, la barbarie o lo desconocido.

Si se suman tanto los miembros plenos como los estados tributarios, el cálculo del Deutsche Bank –en un estudio que no incluyó a China, India y América- es que el Imperio Romano representaba el 70% de la economía global.

Este imperium sine fine tenía entre 50 y 100 millones de habitantes y una red de carreteras tan avanzada que se siguió usando hasta el siglo XIX.

“El sistema bancario era mucho más rudimentario que el actual, pero servía para financiar el consumo y la producción. Los préstamos tenían tasas de interés y usaban colaterales para garantizarlos como, por ejemplo, la propiedad de los viñedos”, señaló Peter Temin.

Roma la esplendorosa


Durante mucho tiempo los historiadores caracterizaron a Roma como una economía que giraba en torno a una agricultura de subsistencia, con ínfima innovación tecnológica y un desarrollo que, para muchos, era un virtual estancamiento.

Sin embargo, según Willem M. Jongman, de la Universidad de Groningen, Holanda, y autor de The Economy and Society of Pompey (La economía y sociedad de Pompeya), el imperio fue una de las cimas del crecimiento pre-industrial.

“El problema era que los ingeniosos cálculos que hacían los historiadores del PIB de Roma se basaban en muy pocos documentos. Era el equivalente a reconstruir el PIB de Estados Unidos con los recibos del precio de una hamburguesa en Kentucky en los años 30, de un coche en Virginia en los 60 y del salario de un electricista en San Luis en los 70”, señaló.

Con los avances de la investigación arqueológica, los historiadores pudieron superar este obstáculo al poder reconstruir la sociedad de una manera mucho más precisa a partir del análisis exhaustivo de la tierra, las ciudades, las ruinas, los utensilios y adornos.

“Esta nueva metodología nos ha permitido ver que el imperio romano tuvo un gran aumento poblacional y que experimentó un fuerte incremento del consumo y la producción. Desde ya que no era una economía como la moderna que crece a un 1,5% anual y tiene grandes avances tecnológicos, pero sí una economía que se expandió y permitió un mejoramiento sostenido del nivel de vida”, indicó Jongman.

Los hallazgos de osamenta animal y de criaderos de pesca han permitido constatar un aumento del consumo de carne y el pescado en una población en continuo aumento.

La existencia de viñedos y la comercialización del vino por buena parte del imperio es otra muestra de una importante industrialización agrícola.

“Roma era una ciudad de un millón de habitantes. Recién en el siglo XIX Londres llega a tener este volumen de gente. Como puede ver cualquier turista hoy en día, no se trataba de una ciudad de chozas construidas en medio del barro.

"El nivel de edificación era tan sofisticado que no sólo asombró al Renacimiento sino que nos sigue enmudeciendo hoy. En esta ciudad tan sofisticada las necesidades de sus consumidores eran atendidas por este continuo excedente de la producción agrícola o vitivinícola o ganadera”, indicó Jongman.

La pax romana

La mayor parte del comercio se hacía en el interior de este vasto imperio dividido en provincias, como se llamaba a los territorios conquistados que poseían un altísimo nivel de autonomía.

Pero a Roma llegaba arroz importado de India y seda de China.

El imperio usó más hierro y metales que todas las sociedades previas. En España, Galia, Bretaña y las provincias del Danubio se abasteció de oro, plata, cobre, carbón y bronce usados en la construcción edilicia y en la fabricación de armas, llaves, sellos y carros de combate.

“Había una pax romana. Roma proveía una seguridad que ninguna sociedad pre-industrial podía tener respecto al pillaje y la piratería. A cambio los países pagaban tributo. La conquista era cruel, pero una vez pasada esta etapa, los romanos mostraron un gran talento para el gobierno.

"Si Roma se beneficiaba, lo cierto es que también había progreso en las regiones que incorporaba como se veía en el aumento de la población, consumo y producción de esos territorios”, señala Jongman.

Una de las tres regiones en que estaba dividida la península ibérica, la hispania Baetica –actual Andalucía– se convirtió en una gran exportadora de aceite de oliva: su mayor cliente fue la misma Roma.

Las ánforas halladas en Monte Testacio, Roma, son uno de los “documentos arqueológicos” del volumen de esta exportación: contenían unos 580 mil metros cúbicos de aceite.

El cálculo es que solamente esa zona del Monte Testacio en Roma importaba más de 7 millones de litros anuales.

“El otro gran poder de la época, China, era un estado replegado sobre sí mismo. Es la gran diferencia con Roma, que era una potencia en permanente expansión.

"Por eso, en la medida en que se puede, si hablamos de la economía mundial del siglo I, estamos hablando del Imperio Romano”, destacó Peter Temin.

Publicada por BBC Mundo.