lunes, 27 de diciembre de 2010

Una herramienta de internet permite medir las tendencias culturales de hace siglos


Un equipo de investigadores de la Universidad de Havard (EE UU) ha usado libros digitalizados como 'genoma cultural' para cuantificar con precisión una amplia variedad de tendencias culturales e históricas. Los académicos han analizado el 4% de todos los libros publicados en la historia como ‘registro fósil’ digital de la cultura humana. 

Los investigadores han realizado un seguimiento de la frecuencia con la que las palabras aparecen en los libros a lo largo del tiempo para comprender mejor asuntos tan diversos como la memoria colectiva de la humanidad, la adopción de la tecnología, la dinámica de la fama, y los efectos de la censura y la propaganda.

El proyecto de cuatro años de duración, que se publica esta semana en la revista Science, está dirigido por los investigadores Jean-Baptiste Michel y Erez Lieberman Aiden, de la Universidad de Harvard (EEUU).

“El interés por acercarse a las humanidades y las ciencias sociales desde el punto de vista de la informática data de los años cincuenta, pero los intentos por introducir los métodos cuantitativos en el estudio de la cultura se han visto dificultados por la falta de datos adecuados”, afirma Michel.

“Este conjunto de datos, que se puede descargar ahora a través de Internet, es miles de veces mayor que cualquier obra histórica anterior. Se basa en los textos completos de unos 5,2 millones de libros, con más de 500.000 millones de palabras en total”, apunta el estudio.

Análisis del 4% de todos los libros publicados en la historia

Los investigadores han estudiado las tendencias culturales de la humanidad a través del análisis de aproximadamente el 4% de todos los libros publicados en la historia como ‘registro fósil’ digital de la cultura humana.

“Ahora tenemos un conjunto de datos enorme, disponible a través de una interfaz que es fácil de usar y que está disponible para todos de forma gratuita”, añade el investigador.

El equipo cuenta además con la colaboración de Google, de la Enciclopedia Británica y el American Heritage Dictionary. La compañía Google lanzará una nueva herramienta de Internet para acompañar el artículo. “Una interfaz sencilla que permite a los usuarios escribir una palabra o frase y ver inmediatamente cómo ha cambiado su frecuencia de uso durante los últimos siglos”.

Una secuencia de letras mil veces más larga que el genoma humano

“Es la divulgación de datos más grande de la historia de las humanidades. Una secuencia de letras 1.000 veces más larga que el genoma humano. Si se escribiese en línea recta, podría hacer 10 veces el recorrido de ida y vuelta a la Luna”, señalan los autores.

“Ahora que una parte considerable de los libros del mundo se han digitalizado, el análisis con ayuda de ordenadores puede revelar tendencias desconocidas en la historia, la cultura, el lenguaje y el pensamiento”, afirma Jon Orwant, director de ingeniería de Google Books.

Fuente: Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación (OEI).

sábado, 25 de diciembre de 2010

¡¡Viva Roma!!

A través de un usuario de Twitter, llegué a ver este y otros videos de los Historyteachers. Una iniciativa muy piola para mostrar algunas (y solo algunas) características salientes de distintos hechos históricos, como la vida de Martín Lutero, la Revolución Francesa o, como en este caso, la vida en Roma imperial.

Espero que lo disfruten, aunque es necesario saber inglés para seguir el subtitulado, y confiar en que algún avezado tomará la iniciativa de hacerlo también en castellano y se pueda también disfrutar en las aulas argentinas.

Como corresponde a la fecha, además, les quiero desear a tod@s muy felices fiestas. Ojalá el año haya sido bueno, y el que viene sea todavía mejor.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un portal exhibe objetos de las víctimas de la represión

El proyecto Vestigios, una iniciativa de la organización Memoria Abierta, reunió objetos de familiares, amigos y compañeros de víctimas del terrorismo de Estado como una forma de preservar y difundir lo sucedido durante la última dictadura cívico militar. 

“¿Pueden los objetos establecer relaciones entre pasado y presente? ¿Pueden utilizarse como herramientas para la transmisión de la memoria?”, se pregunta la organización, que en un comunicado destacó: “Creemos que de esta manera se accede a una dimensión distinta del período de terrorismo de Estado, una perspectiva personal habitualmente ausente en los relatos históricos y que contribuye a la construcción de una memoria colectiva”.

Entre los objetos exhibidos en el portal www.memoriaabierta.org.ar/vestigios, pueden verse elementos personales aportados por las propias víctimas. Como cartas que Emilce Moler, sobreviviente de La Noche de los Lápices, intercambió con su entonces novio y actual marido desde la Cárcel de Devoto, o un cuaderno hecho con tela de sábana, hilos de toalla y cartón de leche que sus compañeras de celda le regalaron en su cumpleaños 18. 

Un ex militante de Montoneros aportó una tarjeta de presentación apócrifa que utilizó para esconder su verdadera identidad cuando se encontraba clandestino. “En la contraofensiva me llamaba Daniel García y decía que trabajaba para las Naciones Unidas. Con esa cobertura me pude alquilar una casa pagando en dólares, que era lo que yo tenía”, relató a Memoria Abierta.

Además de objetos personales, hay elementos que ya forman parte de la historia colectiva de los padecimientos y la resistencia durante la dictadura. Hay elementos que pertenecieron al ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio (CCDTyE) El Olimpo, como una puerta de metal y una cortina de baño. Zulema Castro de Peña, de Madres de Plaza de Mayo de La Plata, aportó su primer pañuelo con el nombre de sus hijos desaparecidos Jesús e Isidro. Hay también una fotocopia de una solicitada que publicó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) en el diario Clarín en 1979, pidiendo la difusión de las listas de detenidos y el conocimiento de su paradero, y un ejemplar del informe que realizó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) luego de visitar el país en 1979 y que fue ingresado como “material didáctico” para evitar la prohibición de la dictadura.

Fuente: Diario Tiempo Argentino