martes, 25 de agosto de 2015

La sana (y antigua) costumbre de dormir una siestita



"Siesta" es una palabra derivada del latín sex 'seis'. Los romanos contaban las horas a partir de la salida del sol, de modo que al mediodía, cuando el calor se acentuaba, era, aproximadamente, la hora sexta, por lo que se llamó sexta en latín ibérico –y más tarde siesta– al tiempo en que se almuerza y se echa luego un breve sueño, antes de continuar las actividades vespertinas.

Según el Tesoro de la lengua castellana, de Covarrubias (1611), la siesta 'es el tiempo que transcurre entre el mediodía y las dos de la tarde'. Este mismo diccionario define sestear como 'reposar a la sombra en la hora de sexta, que es la del medio dia'. En los escritos del siglo XIII, figuraban los términos sexta y sesta para indicar tanto esa hora, como el ordinal del número seis, pero a siesta, que también se usa, ya se le daba el significado actual.

La palabra española fue adoptada también por el inglés, como vemos en este trecho del New York Times:
Before the days of long commutes and heavy traffic, most Spaniards returned home for lunch and a siesta at midday (The New York Times, 1/1/2006). En castellano, "Antes de los días de largos viajes y tráfico pesado, la mayoría de los españoles volvían a sus casas al mediodía, para almorzar y tomarse una siesta".

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