jueves, 2 de julio de 2015

“El 17 de octubre fue una manipulación de Perón”

Polémica, por lo menos así lo diría el propio Clarín, entrevista con Silvia Mercado. Pasen y vean.

 

Hace dos años, la periodista y escritora Silvia Mercado sorprendió al mercado editorial con El inventor del peronismo, un libro sobre la vida de Raúl Apold, el secretario de Medios de Juan Perón, que casi no había llamado la atención en la narrativa histórica y atrajo miles de lectores. Ahora Mercado acaba de lanzar El Relato Peronista. Porqué la única verdad no siempre es la realidad, en el que discute distintos sucesos que adquirieron carácter mítico en el peronismo.

-Usted dice que entre el imaginario y los hechos reales del peronismo hay mucha distancia. ¿Por qué?
-El peronismo es un relato, un sistema de creencias. Ese relato, tremendamente poderoso, fue creado desde el aparato de Estado. Lo compartimos todos. Los que son peronistas y los que no. Creemos que el 17 de octubre fue una movilización espontánea para sacar a Perón de la cárcel, que el 22 de agosto Evita renunció en un “Cabildo abierto” a la postulación a la vicepresidencia, que Perón y Evita realizaron 10 años de felicidad absoluta.

-¿No fue así?
-No, el 17 de octubre no fue espontáneo. Fue una manipulación de Perón para salvar el golpe de Estado de 1943. El 19 de septiembre del ’45 hubo una movilización más importante que la del 17, en la que se pedía a la Corte Suprema que se hiciera cargo del gobierno y convocara a elecciones democráticas. El Eje acababa de perder la guerra. Esto obligó a Perón a forzar la situación para que lo desplacen del gobierno, construir una “prisión” y convocar a su propia gente, con una gran organización que incluyó a la Policía Federal, que le respondía, y al Ejército, que en su gran mayoría también, para hacer una gran gesta popular. El 17 de octubre fue una manipulación de Perón para que el GOU no entregara el gobierno.

-En “El relato...” se relativizan las conquistas sociales durante el peronismo. ¿No son hechos materiales comprobados?
-El peronismo propone un dilema entre justicia social y libertad. Es falso. Cuando Perón lidera el golpe del ‘43, en Uruguay había jornada de 8 horas, aguinaldo, voto femenino y las mujeres podían ser electas. Era un gobierno democrático con una gran cantidad de derechos sociales y de género, ya adquiridos. En la Argentina había un sector conservador-oligárquico que retrasó la puesta en marcha de esos derechos, pero en otros países de Latinoamérica se pudo encarar reformas sociales con la democracia.

-¿Cómo caracteriza al primer peronismo?
-Las libertades fueron cortadas. Hubo censura y persecución. Las radios quedaron en manos del Estado o de empresarios amigos a favor del gobierno. La oposición no pudo hablar por los medios. Si los artistas no estaban a favor del régimen, no trabajaban. Fue un régimen autoritario con tintes totalitarios, directamente dictatoriales. Lo que hubo en esos diez años fue una enorme producción de propaganda, de relato, que por censura o autocensura los diarios repetían. Lo que se publica en diarios de Uruguay, Brasil y Chile es diferente de lo que se publica en la Argentina. Las protestas estudiantiles, las movilizaciones contra el GOU, la marcha de festejo por la caída de los nazis, reprimida por la Policía Federal, están invisibilizada en los diarios argentinos. La propia Unión Democrática (UD), que organizó la multitudinaria “Marcha por la Constitución y Libertad”, fue demonizada en la historia.

-¿Por qué?
-Primero porque fracasó como proyecto político. Fue visto como “el error” de la historia. Entonces, cualquier coalición de partidos de oposición a un gobierno populista es la “Unión Democrática”, la unión de oligarcas. Los oligarcas era minoritarios en la UD. Hubo oligarcas que estuvieron con Perón y no se los demonizó, como el caso Juan Carlos Picazo Elordy, titular de la Sociedad Rural y ministro de Agricultura de Perón. Entonces no importaba si alguien era de la oligarquía sino de qué lado estaba, como sucede ahora.

-Por mucho menos de lo que acaba de decir, a una persona se le dice “gorila”.
-Exacto. Si te dicen “gorila” tu palabra ya deja de tener valor, no le interesa a nadie porque sos “gorila”, y los “gorilas” son estigmatizados. Y esto demuestra el éxito del relato. Hace 30 años que escribo e investigo peronismo. Antes no pensaba así. Todo lo que decía mi papá, que había vivido en la década peronista, no era falso como yo creía. Mi papa fue un sindicalista radical, lideraba en Comodoro Rivadavia un sindicato petrolero en alianza con comunistas, socialistas y anarquistas. Y cuando llegó el peronismo lo obligaron a fusionarse con un sindicato peronista. Lo discutieron en asamblea. El no quería... y lo metieron preso a a mi papá y a toda la conducción del gremio. Lo liberaron cuando aceptó el retiro voluntario de YPF. Cuando mi papá me contaba estas cosas yo pensaba que me mentía o era un “gorila”. El kirchnerismo me hizo pensar que tal vez lo que decía mi papá no era errado.

-¿En qué se identifican el relato del kirchnerismo y el del peronismo original?
-Hay puntos en común: la vocación de imponer una voz única, de intentar utilizar los medios para replicar la misma propaganda que sale del aparato gubernamental, no dialogar con la oposición, dividir a la sociedad en amigos y enemigos. 

-¿Qué cree que pensaba Néstor Kirchner de Perón?
-Que era un hijo de puta.

-¿Lo podría desarrollar un poco más?
-La palabra “hijo de puta” tiene doble significado: mala persona y admiración. Eso es lo que provocaba Perón en Kirchner y en el peronismo. Insulto y admiración a la vez. Kirchner-Cristina y Perón-Evita son los intentos del poder permanente. Como Rosas en el siglo XIX.

-¿Cómo evaluá la comunicación del kirchnerismo?
-Muy eficiente. De enorme calidad profesional.

-¿Le suman las cadenas nacionales a la Presidenta?
-Es la parte menos importante la comunicación. Tiene que ver con un capricho de Cristina. Lo importante de la comunicación kirchnerista son las fiestas del Bicentenario, el Museo del Bicentenario, el Centro Cultural Kirchner, la enorme cantidad de relato que discurre en los programas escolares, Primario y Secundario. La inventora del relato kirchnerista es Cristina.

-¿Por qué lo dice?
-Me lo reconoció Javier Grossman, que es el realizador de los actos. Ella estuvo horas pensando cada detalle de los festejos del bicentenario, dándole su propio contenido histórico. Se interesaba por los shows, las luces, la puesta en escena mientras Kirchner rosqueaba con un concejal de Santa Rosa de Calamuchita para recuperarse de la derrota electoral de 2009.

Publicada por Clarín.

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