jueves, 16 de julio de 2009

Es sobreviviente de Auschwitz y a los 81 años terminó su doctorado


Medio siglo. Ese tiempo había transcurrido desde que Eliezer había dejado atrás el horror. Pero los años como prisionero en Auschwitz habían quedado en un rincón de su memoria. Fueron sus nietos los que insistieron hasta convencerlo de plasmar sus vivencias en un documento que trascendiera sus días. Así, Eliezer Schmartz decidió cerrar el círculo. Sus recuerdos, verdaderos registros históricos en primera persona, se convirtieron en una teoría sobre el trabajo forzado en los campos de concentración del nazismo y su relación con el desarrollo industrial. Entonces su propia historia de vida alimentó la tesis que le permitió, a los 81 años, obtener el doctorado en planeamiento urbano en la Universidad de Haifa, al norte de Israel.

Al definir su propia vida, Schwartz no duda en asegurar que "nunca tuvo un curso lineal ni lógico". Y es cierto. Con sólo 16 años cayó en manos del ejercito nazi y fue trasladado a Auschwitz. Luego pasó un año yendo de un campo de concentración a otro. Su liberación llegó junto con el final de la Segunda Guerra Mundial. "Decidí volver a mi pueblo en Hungría, pero como ningún miembro de mi familia había vuelto, me fui a Israel", explica Schwartz.

Su derrotero por los campos de concentración nazis le permitió conocer de cerca su funcionamiento. Y aunque admite que intentó distanciarse emocionalmente de su historia personal, sus experiencias le dieron un valor agregado a su tesis. "Yo trabajé en la adaptación de minas para industrias subterráneas. Estuve allí. Conozco de qué manera se manejaba todo el proceso porque mi familiaridad con el tema es de primera mano. Esa es una fuente de información a la que ningún otro historiador tiene acceso", explica.

Pasaron casi 57 años hasta que Eliezer se decidió a hacer algo con todo este caudal de experiencias y planteó una incógnita que siempre había rondado su mente: de qué manera se relacionaba el campo de concentración de Auschwitz con la instalación de un parque industrial de gran magnitud a tres kilómetros de distancia.

La tesis, denominada "Trabajadores forzados en el Tercer Reich", plantea que el origen de los campos de concentración está directamente relacionado con la instalación de nuevos polos industriales. Y que este proyecto de industrialización del nazismo demandaba trabajo esclavo.

De acuerdo al trabajo de Schwartz, la cantidad de prisioneros en Auschwitz tuvo un crecimiento exponencial a partir de 1940 y este mismo proceso se reflejaba en los libros internos de la fábrica: se necesitaban más y más obreros. En palabras de Schwartz, "este proyecto tuvo una contribución crítica en el crecimiento de la capacidad de Auschwitz y en su transformación en un reservorio de fuerza de trabajo para la industria nazi y posteriormente, en un centro de exterminación".

El interrogante final que plantea Schwartz es porqué fueron necesarios tantos trabajadores esclavos. La respuesta radica en un manejo poco profesional y la falta de capacidad organizativa de los alemanes. "De todas formas, esto es incomprensible, si consideramos que se trataba de un complejo industrial alemán", desafía Schwartz. "Para entender cómo es posible que personas consideradas tan meticulosas y precisas puedan hacer el trabajo de manera tan desorganizada, tendrán que leer el estudio", finalizó el hombre que a los 81 años pudo finalmente sacar las fantasmas de su memoria.

Noticia publicada por el diario Clarín.

2 comentarios:

mj dijo...

Todo un mérito haber sobrevivido a los campos y ni más ni menos que a Auschwitz (sólo poner el nombre me pone los pelos de punta).
Los campos, utilizaban una mano de obra "gratis" hasta que morían. Pasa el tiempo y aún me pregunto cómo pudo pasar algo así?, no sé qué nos pasa a las personas por la cabeza para actuar de forma tan cruel, sin sentido ..., no lo entiendo ni lo entenderé. Pero fíjate, para hablar del exterminio tampoco hay que remontarse más allá ... mira lo de la antigua Yugoslavia, y lo teníamos aquí al lado, y desde la Unión Europea, bajo mi punto de vista, no hicimos nada, salían las imágenes en la televisión ... y seguíamos tan "tranquilos", y se hizo un genocidio allí. En fin, me he salido un poco del tema, perdón, pero es que es algo que me toca bastante la fibra sensible.
Un saludo y feliz verano (para ti invierno, no??).

Carlos dijo...

Es verdad, pero también pasan cosas de las que ni nos enteramos, como en África, por ejemplo, donde las matanzas entre hutus y tutsis pasaron sin mayor novedad durante... ¿cuánto tiempo?.

Invierno por aquí, pero agradable este, no fue tan frío como el anterior. Disfruta lo que queda del verano, que después nos toca por acá!!!

Saludos.