lunes, 22 de junio de 2009

La leyenda de Cosakait

En esta leyenda que circula entre los tobas, se cuenta que durante la época embrionaria del mundo, cuando los seres humanos formaban una pequeña minoría, Cosakait, el más apuesto y virtuoso de los varones de aquel grupo se había enamorado de una joven doncella.

Apuesto y ejemplar, estas virtudes no le alcanzaron para enamorar a la joven doncella que tanto amaba. Su tristeza y desventura lo condujeron por el sendero de la enfermedad, de la que nunca regresó.

"Decidle que no quiero morir. Mas Yago (Dios) me quita la vida. Pero estaré siempre con ella. Adornaré su cabeza de flores perfumadas. Ahuyentaré los parásitos de su lado. Daré fragancia al agua que beban sus labios y laven sus ojos. Iré al cielo en el humo aromado de su ruego en la ceremonia del NAREG. Y estaré donde ella se encuentre y le dare lo que pida..."

Tras estas palabras, la fiebre abrasó su cuerpo y murió invocando el nombre de su amada.
La tierra que lo sepultó engendró el árbol cosakait (Palo Santo), apreciado por sus aromáticas flores y perfumada madera. Apenado por su dolor, su dios le dio vida eterna en la forma de aquel árbol que luego se expandió por toda la selva, cumpliendo con las promesas del joven enamorado.

Los tobas consideraron al palo santo como un árbol venerable por su nobleza y le concedieron el honor de llamarlo cosakait.

Fuentes:

Floklore Tradiciones

Diccionario de Mitos y Leyendas

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