lunes, 23 de junio de 2008

La muerte en los navíos negreros


Buscando material para una investigación que promete llevar mucho (pero mucho) tiempo, me encuentro en la página de la Biblioteca del Congreso de la Nación, con este relato anónimo sobre las enfermedades y la muerte en los barcos que transportaban a los negros capturados en África, y posteriormente vendidos como esclavos en los mercados de las colonias españolas en América Latina. La imagen que acompana esta entrada es la de un barco negrero hacia 1765, obtenida de La Druida, donde se pueden leer más detalles acerca de estas embarcaciones.


“Durante más de setenta días, tuve que levantarme a las cuatro de la mañana y bajar hasta donde se encontraban los esclavos, para ver los que habían muerto y auxiliar a los moribundos. Me vestía a las siete y suministraba remedios a más de cien lisiados o enfermos. A las diez, asistíamos a los blancos de la tripulación y atendíamos nuevamente a blancos y negros a las cuatro de la tarde. A las seis, conducíamos los esclavos a sus lugares de descanso, previa revisación de toda su ropa, precaución, ésta, dictada por el temor de que tuviesen armas escondidas, cuchillos, clavos, etc. A las ocho de la noche, administrábamos los remedios indicados para esa hora y luego, a las doce, suministrábamos a los enfermos una pequeña dosis de agua medicinal. Sus indisposiciones requerían una vigilancia especial, para evitar que bebieran mucha agua. La preparación y composición de los remedios llenaban gran parte de las horas restantes. Podría decirse con toda verdad, que el señor Juan Abato, primer cirujano, y yo, éramos esclavos de los esclavos. Ningún galeote trabajó más, remando, que nosotros, con el evidente disgusto de comprender que todo nuestro trabajo era vano. La hidropesía fue enfermedad fatal. De cuatrocientos cincuenta y cinco esclavos entre hombres y mujeres, sepultamos más de la mitad. La hidropesía se originó en individuos no acostumbrados al encierro, debido a la falta de ejercicios y a la reducida alimentación de porotos, arroz, etc. La enfermedad determinada por estas causas, hubiera hecho difícil su curación en tierra, a bordo resulta irremediable, acrecentando su gravedad, la aparición del escorbuto.”

(Anónimo), “Viaje al Río de la Plata” (1752-1756) en Anuario de Historia Argentina, año 1940. Buenos Aires, 1941.

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