viernes, 22 de febrero de 2008

Las últimas rebeliones indígenas


En 1924 la "Reducción de Indios de Napalpí", asentada en terrenos cedidos por el gobierno nacional, estaba habitada por integrantes de las parcialidades mocoví y toba. El título de ocupación de esas tierras era de carácter precario, y se les exigía a los pobladores la entrega de un porcentaje de su cosecha de algodón.

A esta quita se sumó un importante crecimiento de la población de la colonia, con lo cual las condiciones de hacinamiento y la creciente pobreza fueron determinantes para el estallido de Napalpí.

Los indios siguieron a sus caciques-chamanes Pedro Maidana (mocoví), José Machado y Dionisio Gómez (tobas), que anunciaban la próxima resurrección de los muertos. Al tiempo que los reclamos de los aborígenes tomaban impulso, entre la población "blanca" comenzó a correr el rumor de que aquellos se estaban armando. La opinión pública pedía una represión ejemplar y el gobernador iniciaba negociaciones -que no tendrían éxito- tendientes a calmar los ánimos.

El punto cúlmine en el crescendo de la tensión fue el asesinato del chamán Sorai, y el asesinato de un turista francés, venganza supuestamente ejecutada por los indios. Los aborígenes se atrincheraron en la Reducción, pero no estaban armados y no esperaban un conflicto de esas características.

Lo cierto es que el 19 de julio de ese año, mientras realizaban un baile ceremonial, creyendo que ello evitaría que las balas les hagan daño, las fuerzas nacionales abrieron fuego sobre la muchedumbre matando a unas doscientas personas, entre ellas los caciques Maidana y Gómez.

Durante este "fusilamiento masivo", se dispararon cinco mil balas, y muchos de los muertos fueron posteriormente mutilados.

Otro caso significativo de rebelión popular indígena en el siglo XX son la de Tapanaik, que entre 1933 y 1934 "soñó" la llegada de aviones con cargamentos que pondrían fin a la pobreza de los indios, los aviones jamás llegaron , sus seguidores iniciaron una rebelión y Tapanaik fue a parar a la cárcel.

El último ejemplo es el del chamán Natochi, un líder de tobas y mocovíes reunidos entre 1935 y 1937 en el actual Departamento de General San Martín. Natochi predicaba la vuelta a los valores tradicionales, profetizaba una era de abundancia y entregaba "bastones" a sus seguidores para transferirles poder.

El movimiento de Natochi culminó, nuevamente, en represión por parte del poder nacional y la huida del líder.

Fuente: Los hijos de la tierra. Carlos Martínez Sarasola

Imagen: aborígenes de la Reducción de Napalpí, de ONI.

4 comentarios:

pcbcarp dijo...

Por cierto, lo de soñar con aviones que traen cosas es una versión modernizada de los cultos de los cargueros de los mares del sur. Es la primera vez que leo algo sobre ello. Gracias una vez más.

HPR dijo...

La verdad es que a este lado del charco sabemos muy poco de las poblaciones indígenas de paises como Argentina. Y demasiado de los "pieles rojas" de las praderas norteamericanas. Es lo que tiene el cine, parece que si no estás en una "peli" pues no estás en la historia. Lo mismo pasa, si nos paramos a pensar, con héroes y personajes históricos y literarios de cualquier época. Todo el mundo sabe de Drake, pero pocos de Blas de Lezo... y del Cid porque San Hollywood se acordó de él, que si no, nada.

niklaüss dijo...

HPR no creo que sólo por el cine uno conozca más de otro país, en este caso EE.UU. Si alguien no conoce de su país es por su propia voluntad, porque material hay, y de sobra. Podemos ver películas de Hollywood, pero también leer historia de todas partes del mundo.

Carlos, muy buen post, no conocía tan en detalle estos sucesos. Tristes, pero historia al fin.

Un saludo.

Carlos dijo...

Bueno, antes que nada, gracias a todos por su participación y aportes.

Pcbcarp, la verdad es que no conozco este mito que mencionas sobre los cargueros de los mares del sur, pero estimo que debe tener que ver con una situación parecida a esta que se describe en la entrada, con un pueblo oprimido por el hambre (en este caso por las políticas de Estado también)

Hpr, sean muy bienvenidos. Es totalmente cierto lo que opinás, pero también tengo que coincidir con Niklaus y siento que uno tiene que ir en busca de las cosas. Por eso en este espacio trato, sin pretensiones pero con convicciones, de poner un poco más en valor aquellas características históricas y culturales de este rincón del mundo. Para que sean conocidas y valoradas. Saludos.

Niklaus, gracias por leer. Es triste, y fijate que el relato empieza en 1924, cuando para Argentina las cosas ya no iban tan bien y se gestaban los primeros golpes de Estado.Las culturas aborígenes, para su desgracia, no estuvieron ajenas a ninguno de los momentos de zozobra del país. Saludos.