miércoles, 5 de septiembre de 2007

Ernesto Hoppe, el espía argentino que intentó traer el botín de los nazis

Noticia aparecida hoy en el diario Clarín.

"Espionaje, robos, botes espías, aterrizajes clandestinos, transmisiones sin cable, contraseñas, automóviles veloces, esposas embarazadas, burdeles españoles, denuncias, trampas, prisiones de servicios secretos, escapes en hospitales". ¿Una novela policial? No. Un plan secreto de los jerarcas nazis para traer a la Argentina un valioso botín de guerra en un submarino, según se desprende de la confesión de un espía argentino que trabajaba para Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, difundida ayer por los Archivos Nacionales británicos.

El documento acaba de ser desclasificado por el servicio secreto británico MI5, entre otros 180 archivos. Los detalles del plan se conocieron en 1943, luego de 30 días de interrogatorio a un "rufián sin principios" según la descripción llamado Ernesto Hoppe.

Según el documento KV2/2636, que se puede leer en los Archivos Nacionales en Kew (oeste de Londres), este alemán que emigró a la Argentina a los 16 años fue reclutado en 1940 por el servicio de espionaje alemán y participó en una misión secreta para traer dinero y documentos de altos dignatarios del III Reich a este país.

Pero Hoppe, cuyo nombre en código era "Herold", fue arrestado en Gibraltar en 1943, en viaje hacia Buenos Aires tras haber embarcado en Bilbao, España. Un informante del servicio secreto británico MI6 había ordenado su detención.

El espía fue llevado al centro de interrogación del MI5, el famoso Camp 020 en Ham, al sur de Londres. Según el diario londinense The Times, que tuvo acceso al documento desclasificado, en un principio Hoppe, que tenía 52 años, se negó a cooperar con los interrogadores, que lo consideraron "uno de los casos más obstinados".

Más aún: escapó de un hospital donde fue internado por depresión, antes de ser recapturado. De nuevo en el Camp 020, decidió contar la verdad sobre sus vínculos con la Alemania de Hitler. Y admitió haber sido contactado por un coronel de la Luftwaffe (Fuerza Aérea) llamado Rosentreter, que le habló de la misión secreta.

Según confesó los jerarcas nazis ya veían la posibilidad de la derrota alemana y planeaban escapar a la Argentina. Usarían un submarino para trasladar el oro y demás riquezas robados a judíos y familias asesinadas en campos de concentración. "Primero, los nazis querían que (Hoppe) viajara en un submarino U-2, pero luego se decidió que viajara en un barco comercial, junto con su esposa, porque ella estaba embarazada", señala el informe británico.

En Buenos Aires, él sería el contacto para recibir unas 40 cajas con objetos robados por los nazis y distribuirlo en un camión con tres contenedores. Debía encontrarse con un hombre que usaría la contraseña: "Vengo para tomar la lección, deme la hora" (la frase figura en castellano en el informe).

"Las cajas marcadas con la letra A serían entregadas (a Hoppe) en un banco (en Buenos Aires), (las cajas) B marcadas con la palabra 'Vorsicht' (con cuidado) irían a Villa Ballester, fuera de Buenos Aires y donde estaban dos hermanos nazis, y (las cajas) C iban a ser entregadas a dos direcciones en Buenos Aires", detalla el informe.

"Los contenidos de las cajas con la letra C eran las más peligrosas políticamente, según explicó Rosentreter, y serían de gran valor para los británicos", agrega, sin más detalles.

En cierto punto, el MI5 no estaba seguro de la verosimilitud del plan de Hoppe y hasta sugirió dar a la prensa la historia para que se publicara bajo un título como "Líderes nazis se fugan", algo que, suponían, tendría profundo efecto en "la opinión pública mundial".

Hoppe fue deportado a la Argentina tras la II Guerra, en octubre de 1945. Aquí, "fue enjuiciado por espionaje, pero fue sobreseído con otros 62 espías nazis entre 1947 y 1948", recordó ayer el periodista Uki Goñi, quien investigó la presencia de espías y jerarcas nazis en este país para sus libros "Perón y los Alemanes" (1998) y "La auténtica Odessa" (2002).

Goñi ya mencionaba la historia de Hoppe en su libro de 1998. "Yo la conocía un poco porque la Embajada británica en la Argentina le envió a la Cancillería, en 1945, una carta en la que advertía que este espía estaba llegando al país, como hacían cada vez que venía un nazi", contó a Clarín.

"La historia del submarino me sorprendió bastante. Los propios interrogadores dudaron. Pero es cierto que Hoppe era espía y en su contacto con los nazis probablemente se mencionó el plan del submarino, que no prosperó", interpretó Goñi. Y recordó que "en la Argentina había una base muy importante de espionaje de las SS, tenían un fuerte contacto con el gobierno de (el presidente argentino Juan Domingo) Perón".

La conclusión del MI5 es que para Hoppe "el patriotismo no significa nada", pues "está dispuesto a trabajar para Argentina, Alemania e Inglaterra. El dinero es todo para él. Sin embargo (...) sería falso decir que no tiene coraje y recursos".

Ver la noticia original en clarin.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

GASPAR CHIAPPETTA NO ES CANTANTE YDISEÑADOR,ES ESPIA ARGENTINO!

mariano lopez | hace 0 minutos

Quieres cambiar la foto? # Wikio no asume ninguna responsabilidad respecto de las imágenes cargadas en el sitio por parte de los usuarios, los que garantizan que las imágenes usadas han sido publicadas con la autorización del fotógrafo y de las personas fotografiadas, si correspondiera.


En Argentina hay un espia muy conocido,se trata de Gaspar Chiappetta que fue acusado de asesinar o mandar a matar a Luis Mitre ex accionista y hermano de Bartolome Mitre Director del diario La Nacion!En internet lei que Gaspar es espia encubierto....lo sabian?
Tambien es conocido Chiappetta por estar relacionado sentimentalmente con el cantante cristian castro!

y dice ser diseñador...y cantante (ERES ESPIA)

Anónimo dijo...

ESTA ES LA PRUEBA DEL DIARIO PERFIL SOBRE GASPAR CHIAPPETTA COMO ENTREGADOR
sociedad sospechosos
Hay tres nuevos sospechosos en el crimen del hermano del director de ‘La Nación’
Dos ex parejas de Luis Emilio Mitre y un custodio del edificio donde vivía y fue asesinado están en la mira de los investigadores. Ya les tomaron muestras de sangre para compararlas con las que se hallaron en la escena del crimen. Llama la atención la misteriosa desa-parición del libro de novedades que utilizaban los guardias. Después de las quejas de una hermana de la víctima, la causa avanzó en las últimas semanas, mucho más que en todo un año.
Por Rodolfo Palacios


EN LA MIRA. El custodio Carlos Socorro (izquierda) es uno de los sospechosos. Ener estuvo detenido y aún sigue siendo investigado por el asesinato.
Un entregador le tendió una trampa: lo citó a una cena que nunca se concretó mientras los dos asesinos lo esperaban en su departamento para estrangularlo. En el hecho habría actuado otro cómplice que, además de hacer de-saparecer el libro de entradas del edificio de Recoleta, hizo de campana y les dejó la puerta abierta. Los investigadores del crimen de Luis Emilio Mitre creen con firmeza en esa hipótesis. Ahora, la mira está puesta en tres nuevos sospechosos, a quienes citaron para sacarles sangre. Los resultados serán cotejados con las muestras halladas en la escena del crimen, que corresponderían a las dos personas que la noche del 30 de diciembre, según se presume, atacaron a la víctima.

Mitre tenía 58 años y era uno de los accionistas de La Nación. Vivía solo en el octavo piso del edificio de Posadas 1454. El 2 de enero de 2006 fue encontrado muerto sobre la cama por su empleada doméstica. La autopsia determinó que fue estrangulado entre la noche del viernes 30 de diciembre y la madrugada del sábado 31.

En las dos últimas semanas, la causa avanzó más que en el primer año de investigación. Ahora es impulsada por el juez Carlos Pinto, a cargo del Juzgado de Instrucción Nº 32, luego de que la hermana de Mitre, María Elisa, cuestionara a la fiscal Felisa Krasouski porque el caso “estaba estancado”.

Según dijeron a PERFIL fuentes que tienen acceso a la causa, los tres sospechosos citados por el juez Pinto son el custodio del edificio Carlos Alberto Socorro, y dos ex parejas de Mitre: Tomás Elías González y Maximiliano Gaspar García Galarce. Socorro y Galarce ya se sometieron a la extracción de sangre; González aún no lo hizo. Las muestras serán analizadas por un perito del Primer Centro Argentino de Inmunogenética (Pricai), que depende de la Fundación Favaloro.

En la escena del crimen hallaron el patrón genético de las manchas de sangre que había en la habitación. “Pertenecen a tres personas. Una es Mitre. Las otras dos serían de los asesinos”, le dijo a PERFIL una fuente de la investigación.

Sigue
Ninguna de esas muestras pertenece a Gaspar Chiappetta, alias Ener, quien llegó a estar detenido por el crimen de su ex pareja. Eso no lo desvincula del caso: los investigadores sospechan que pudo haber actuado de entregador. “Es raro que haya aparecido pocos días antes del crimen. Y citó a Mitre a una cena que nunca se hizo”, agregó una fuente de la División Homicidios de la Policía Federal.

La noche del crimen, Mitre salió del edificio y fue a cenar solo a un restaurante de la Avenida Alem. Volvió poco después de las 23.

A la hora en que se cometió el homicidio, el custodio del edificio era Carlos Socorro, quien declaró que Mitre llegó antes de la medianoche y le dijo que el ascensor tardaba mucho. A los investigadores no le cierran tres cuestiones: que no haya visto entrar ni salir a los asesinos pese a que actuaron en su horario de trabajo; que haya desaparecido el libro de entradas y salidas del edificio y que no fuese preciso al informar el horario de llegada de Mitre.

“Sin la ayuda de alguien del edificio, los asesinos no habrían actuado con tanta eficacia. Como la puerta no estaba forzada, Mitre les abrió o ellos tenían llaves y entraron para esperarlo”, dijo una fuente del caso.

A los otros dos sospechosos los involucraría una serie de llamadas que habrían hecho horas antes del crimen. “Maxi” había reaparecido en los últimos días en la vida de Mitre. En cuanto a Tomás González, hay otros indicios: horas después de que Mitre fuera asesinado, pero antes de que se conociera el hecho, invitó en forma sugestiva a Chiappetta a viajar hacia Entre Ríos (lo hicieron en remís), a Corrientes y luego hacia Paraguay. “Estaba nervioso, como si le hubiese pasado algo”, contó Chiappetta.

También se sospecha que el psiquiatra de Mitre, Rafael Groisman, sabe más de lo que declaró. “Hacía 20 años que Mitre era su paciente, pero contó poco. Además tenía una copia de las llaves del departamento”, contó una fuente. También se profundizará sobre el supuesto testamento que la víctima pensaba redactar.