Es un clásico de la moda que ha perdurado por décadas. Pero
lejos de los desfiles y el glamour de Hollywood, el primer papel
protagonista de la gabardina fue la Primera Guerra Mundial. Y sus
primeros usuarios fueron soldados cansados de la guerra.
Desde Humphrey Bogart hasta Audrey Hepburn y Kate Moss, la gabardina es ahora sinónimo de ímpetu y sofisticación.
"Si
lees artículos sobre 'las diez piezas que debes tener en tu closet', es
muy probable que la gabardina esté junto a los pantalones vaqueros y la
chaqueta de cuero", explica Jane Amber Butchart, autora, bloguera y
profesora asociada en estudios culturales e históricos del London
College de moda.
"Se ha convertido en un clásico eterno", dice. "Muchas
personas podrían sorprenderse al conocer sus orígenes, pero lo cierto
es que durante siglos ha influenciado la vestimenta militar y
viceversa".
A medida que la Primera Guerra Mundial se extendía por
Europa, los aliados y las fuerzas de oposición alemanas se aferraban a
las líneas defensivas que iban del Mar del Norte a la frontera suiza.
Allí en las trincheras estaban los soldados durante la violenta arremetida: embarrados y golpeados por los fuertes vientos.
Color tenue
Sus largos y
pesados abrigos de lana -que habían acompañado a las fuerzas británicas
desde la Guerra de Crimea en la década de 1850- resultaron inadecuados.
En
cambio, los más ligeros, cortos y a prueba de agua, producidos por
compañías inglesas como Burberry y Aquascutum, funcionaron a la
perfección.
Y no solo ofrecían beneficios prácticos. Las
charreteras mostraban el rango oficial, mientras que la solapa abotonada
hasta el pecho proporcionaba protección adicional durante el combate.
Los
estuches con mapas podían incorporarse a la vestimenta mediante anillos
que colgaban del cinturón. En la parte superior de la espalda, un
escudo de tela extra permitía que el agua corriera sin mojar del todo el
abrigo.
Su color tenue también jugó un papel importante. "Se
convirtió en una pieza imprescindible para que los soldados no llamaran
la atención", dice Butchart, quien está escribiendo un libro que
examina los vínculos entre la moda y la vestimenta militar.
"Caqui quiere decir 'polvo' en hindú. Antes de eso, los uniformes eran de colores brillantes".
- Dos nombres ocupan un lugar preponderante en la historia de la gabardina.
- En 1879, Thomas Burberry de Hampshire desarrolló el tejido ajustado que repelía el agua y que posteriormente utilizó para fabricar el abrigo de gabardina.
- Para que los abrigos fueran impermeables, las telas eran previamente enceradas o revestidas de caucho, lo que las volvía pesadas, rígidas o incómodas de llevar.
- En contraste, la gabardina era ligera, resistente, transpirable.
- Los abrigos fueron utilizados en la Guerra de los Boers en 1895. Burberry los fabricó y distribuyó cerca de medio millón durante la Primera Guerra Mundial.
- La firma Aquascutum de Londres, por su parte, asegura haber fabricado prendas durante la década de 1850, que luego sirvieron de base para las gabardinas.
- Según la empresa, sus abrigos de lana impermeable fueron usados por los soldados que luchaban en la Guerra de Crimea.
- Un gran número de compañías han publicitado variaciones de la gabardina usada en la Primera Guerra Mundial, entre las que se encuentran Thresher and Glenny, Gerrish Ames y Simpkins, Kenneth Durward, y David Moseley e hijos
Pragmatismo vs. honor
Ese cambio refleja un marcado cambio en la psicología de la batalla,
dice Jane Tynan, profesora de estudios culturales en el Central Saint
Martins de Londres y autora de un libro sobre los uniformes del ejército
británico y la Primera Guerra Mundial: "Hombres en caqui".
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Esta gabardina Burberry está siendo exhibida en el Museo de la Gran Guerra en Meaux, cerca de París. |
"La
introducción de la gabardina es muy importante: es la historia de cómo
la ropa se volvió parte de la tecnología de guerra", asegura.
"Los
brillantes tonos de los ejércitos a menudo hacían referencia a los
colores de sus banderas, pero también se les asociaba con el honor".
"En
la Primera Guerra Mundial, los soldados franceses llevaban pantalones
rojos porque sentían que el camuflaje era deshonroso. Pero los
británicos fueron entusiastas del color caqui desde la época del motín
de India en 1857. Iba de la mano con la creencia de que el pragmatismo
era más importante que el honor", añade.
Tynan relata que no era
inusual que los soldados, agobiados por el lodo, le cortaran trozos de
tela a sus abrigos usando bayonetas.
La gabardina aliviaba el problema, pero a pesar de su pertinencia, nunca fue una prenda que se le suministrara a cada soldado.
Al menos hasta 1917, cuando en medio de la desesperación por vestir a
un ejército que se había cuadruplicado, la oficina de guerra dio la
orden para que los uniformes comenzaran a ser producidos en masa por
empresas civiles.
Aunque la popularidad de la gabardina no se limitó al campo de batalla, las fuerzas armadas ayudaron a ampliar su atractivo.
"Cuando
los soldados regresaron de la batalla, existía una idea de heroísmo y
patriotismo que la gente quería comprar", afirmó Butchart.
Pero
después de estar firmemente arraigada en las campañas militares, la
gabardina tomó otra dirección que marcó las percepciones del abrigo
durante las décadas siguientes.
La influencia de Hollywood
En paralelo, Hollywood hizo su contribución a la consolidación de la gabardina como ícono de la moda.
Los hombres se sentían atraídos por el look
sin esfuerzo que mostraban los detectives de novela negra, mientras
actrices como Marlene Dietrich se convertían en modelos a seguir para
las mujeres.
"Warner Bros producía una gran cantidad de películas de gangster, cuyos personajes vestían gabardinas", señala Butchart.
"Para el momento de la Segunda Guerra Mundial, ya se les vinculaba al cine negro y al Humphrey Bogart.
"Él
encarnaba esa 'actitud' gabardina. Mucha gente lo recuerda en
'Casablanca', a pesar de que sólo utilizó el abrigo en dos escenas".
Los abrigos siguieron siendo una de las piezas favoritas de los
departamentos de vestuario de Hollywood en la década de 1960. La
gabardina beige en la comedia romántica "Desayuno en Tiffany's" ayudó a
confirmar el estatus de Audrey Hepburn como ícono de estilo.
Hoy
en día, si se toma en cuenta la presencia de la gabardina en las
pasarelas, no hay signos que indiquen una disminución de su popularidad.
En términos de moda, la gabardina ha llegado a ganar la guerra del estilo.
100 años después del estallido de la Primera Guerra Mundial, sus inicios en los campos de batalla no deben olvidarse.
Publicada por BBC Mundo.