domingo, 3 de febrero de 2013

¡En guardia!



Con la desintegración del imperio romano, los guerreros germánicos se lanzaron sobre los reinos en que quedaron divididos los dominios de los césares, llevando consigo su cultura y sus costumbres. Aunque se asimilaron en un tiempo relativamente breve en términos históricos, marcaron los idiomas romances con su impronta. Muchos vocablos de nuestra lengua fueron traídos por aquellos guerreros y constituyen hoy parte de nuestro patrimonio léxico.

Por tratarse de guerreros, la mayor parte de las palabras que nos dejaron pertenecían al vocabulario de la guerra y de las artes bélicas. Los visigodos protegían sus campamentos apostando vigías o centinelas que llamaban wardja, palabra derivada del germánico prehistórico wardon 'seguir con la vista', 'vigilar', 'prestar atención'. De allí provienen nuestros vocablos guarda, guardia, y guardar así como sus variantes en otras lenguas romances.

En italiano, wardja dio lugar al verbo guardare 'mirar' y en francés, a regarder 'mirar'. En inglés, estuvo en el origen de to guard, del mismo significado, así como ward 'sala de hospital', 'subdivisión de un municipio' y 'pupilo' que está bajo tutela.

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