¡En guardia!



Con la desintegración del imperio romano, los guerreros germánicos se lanzaron sobre los reinos en que quedaron divididos los dominios de los césares, llevando consigo su cultura y sus costumbres. Aunque se asimilaron en un tiempo relativamente breve en términos históricos, marcaron los idiomas romances con su impronta. Muchos vocablos de nuestra lengua fueron traídos por aquellos guerreros y constituyen hoy parte de nuestro patrimonio léxico.

Por tratarse de guerreros, la mayor parte de las palabras que nos dejaron pertenecían al vocabulario de la guerra y de las artes bélicas. Los visigodos protegían sus campamentos apostando vigías o centinelas que llamaban wardja, palabra derivada del germánico prehistórico wardon 'seguir con la vista', 'vigilar', 'prestar atención'. De allí provienen nuestros vocablos guarda, guardia, y guardar así como sus variantes en otras lenguas romances.

En italiano, wardja dio lugar al verbo guardare 'mirar' y en francés, a regarder 'mirar'. En inglés, estuvo en el origen de to guard, del mismo significado, así como ward 'sala de hospital', 'subdivisión de un municipio' y 'pupilo' que está bajo tutela.