domingo, 17 de mayo de 2009

La Reconquista de La Mancha y Extremadura 1 - Introducción

Para esta nueva serie que comenzamos hoy con el relato de, como se anticipa en el título, la Reconquista del territorio manchego y extremeño, nos basamos en un trabajo de Charles Julian Bishko, llamado El castellano, hombre de llanura. La explotación ganadera en el área fronteriza de La Mancha y Extremadura durante la Edad Media, donde se revisan varios aspectos diferentes del avance castellano hacia el sur en esta etapa.

En este primer momento, lo que haremos será un repaso general a las condiciones que los reconquistadores tuvieron que afrontar, para luego meternos más de lleno en los aspectos que para Bishko resultan centrales: el político y el económico. Espero que disfruten de esta nueva serie.

El autor refiere que se acepta fácilmente, como generalidad, la profunda influencia de la Reconquista sobre el nacimiento y carácter de Castilla. Sin embargo, sólo en las últimas décadas historiadores eruditos han dicho que aquellos ocho siglos de avance hacia el Sur, a veces más rápido, otras veces más lentamente, no significaron simplemente una Ilíada de combates militares y políticos sino, sobre todo, una repoblación o recolonización medieval de la Península Ibérica. Vista así, la Reconquista se nos aparece como un auténtico movimiento de frontera, es decir, ocupación y desarrollo de territorios.

Este planteamiento suscita muchos problemas para el investigador; y al mismo tiempo sugiere la gran utilidad que tendría explotar comparativamente la notable serie de métodos e interpretaciones que la historiografía de la frontera ha producido, aplicándolos al estudio de otras fronteras, medievales y modernas, sin olvidar la de EE. UU., en donde el tema se ha estudiado con más intensidad, más acaloradamente.

A la luz de tales reflexiones, el historiador de la frontera puede reevaluar la gran región al sur de la Meseta Central de la Península, las ondulantes llanuras y aplanadas estepas comprendidas entre el valle del Tajo y Sierra Morena, que constituyen las provincias históricas de La Mancha y Extremadura. Los historiadores interesados en otros aspectos más típicos de la vida medieval europea han tendido a olvidar esta curiosa parte de España en donde todos los elementos faltaban o eran de importancia secundaria.

De este modo, la ocupación de la cuenca del Guadiana puede considerarse como una de las más interesantes etapas del prolongado avance. Sus problemas y las soluciones que se les dan están cargados de significados no sólo para la historia española, sino también para la sociedad pastoril de llanura que los castellanos transplantarían más tarde a América.

Los hombres de la frontera de la Castilla medieval en las mitades del norte y del sur de la meseta, lo mismo que los de Andalucía, se enfrentan con iguales dificultades al intentar establecer una nueva sociedad en áreas secas de llanura, expuestas a climas extremados, con agua insuficiente, con limitado suelo para cultivo, con vegetación xerofítica (los vegetales adaptados por su estructura a los medios secos, por su temperatura u otras causas) ; pero en La Mancha y Extremadura estas condiciones estaban más ampliamente representadas.

Además, la tierra estaba virtualmente despoblada, y bajo la amenaza militar de los almorávides y almohades, que detuvo o retrasó la Reconquista, de manera significativa, durante un siglo y medio.

La cuenca del Guadiana, todavía hoy, es una tierra de prolongados y abrasadores veranos y de frígidos inviernos sin nieve, de régimen pluvial inadecuado o irregular, con un alto grado de evaporación del agua y extremada permeabilidad del suelo. Su sistema de drenaje está formado por lagos y ríos que, como prolongadas extensiones del propio Guadiana –ancho y poco profundo-, se convierten en el verano en arroyos secos o minúsculos regatos (Arroyo pequeño. Remanso poco profundo).

El viento sopla todo el año y en la estación seca levanta de las grises estepas manchegas el polvo de la calina, pero de hecho sólo a fines de la Edad Media, cuando se intensificó la producción de cereales, se consideró como provechoso construir molinos de viento en una zona tan naturalmente adecuada para su uso.

Las condiciones climáticas y los suelos arcillosos, arenosos o de base salina son la causa de la falta de arbolado casi total de gran parte de la cuenca. La vegetación predominante es el matorral, que comprende varios tipos de arbustos leñosos.

Bishko desestima la teoría de Ignacio Olagüe, quien habla de brusco cambio climático a la hora de explicar la falta de vegetación en la región, porque carece de sustento; pero indica, sin embargo, que es muy probable que los territorios con buenos pastizales hayan sido más extensos durante la Edad Media que hoy día, luego del pastoreo excesivo de siglos y reiterados incendios estivales.

El autor anota la característica de que la hierba del Guadiana que ésta crece no solo durante la primavera, cuando la hierba abunda en la mayor parte de la Península, sino también y en forma copiosa durante el lluvioso otoño. Esto explica los grandes traslados, desde el norte, de ganado ovino y bovino, que tuvo un papel central en la historia de las regiones manchega y extremeña durante su periodo de tierras fronterizas.

La otra razón es de índole militar y consistió concretamente en que entre 1085 y 1235 La Mancha y Extramadura constituyeron el paso para las invasiones y los campos de batalla para los ejércitos beréberes con bases en Andalucía, así como para las fuerzas castellanas y leonesas reclutadas a ambas laderas de las Sierras Centrales. Durante siglo y medio la guerra fronteriza asoló las llanuras en cuatro momentos importantes:

1. El periodo almorávide (1085-1150), cuando bajo Alfonso VII se establecieron poblaciones permanentes en Coria (Extremadura) y Calatrava (La Mancha)

2. Las dos décadas extremadamente críticas (1155-1175) cuando los almohades, con sus feroces ofensivas, lograron anular todas las ganancias de Fernando II en León.

3. El periodo de 1175 a 1212 en que tuvo lugar la tan esperada llegada de los leoneses al valle del Tajo, que culminó en la victoria de Las Navas.

4. El periodo de 1212 a 1235, en que los almohades fueron desalojados de las partes que aún ocupaban en La Mancha y en Extremadura.

Fuente: El castellano, hombre de llanura. La explotación ganadera en el área fronteriza de La Mancha y Extremadura durante la Edad Media. Charles J. Bishko.

3 comentarios:

Juan dijo...

La descripción paisajística es exacta, como si la hubiese escrito un manchego. Yo la conozco bien por ser la vecina sur de Madrid. Cuatro años dí clases en las dos provincias extremeñas y seguro que no lo describo tan bien. ¿De veras que no has estado nunca en la meseta sur?
Jajaja. Esta Semana Santa visité América por primera vez y me había estudiado a conciencia Lima, por lo que sabía sus calles como si fuese limeño. El taxista que me transportó del aeropuerto me dijo lo mismo ¿Seguro que ud. no estuvo antes en el Perú?
En unas semanas, con más tiempo, te pondré una entrada de La Rioja y a ver si me estudio la otra Rioja.....la argentina.
Saludos y en espera de las continuaciones.

Carlos dijo...

Es que Bishko es un gran estudioso!!! No he estado, todavía, por aquellos pagos, y te tomo la palabra de una entrada sobre La Rioja.

Un abrazo.

Juan dijo...

Pues dicho y hecho. ¡Esa entrada sobre La Rioja española se escribirá! ¡Vive Dios que sí!.
De adelanto te digo que de Estollo, cerca de San Millán de la Cogolla, cuna del catellano escrito, nació el fundador de tu Rioja, la andina.
Saludos.