miércoles, 27 de mayo de 2009

Devolución de piezas arqueológicas a Perú

Después del título me parece que no hace falta aclarar mucho. Lo que sí me parece que sería productivo, en todo caso, podría ser contar con los comentarios de nuestros lectores peruanos, a ver qué tan al tanto están de la noticia, y si nos pueden agregar algún dato más.

Esta noticia, que espero de disfruten, fue publicada hoy por el diario Crítica, con otro título, bastante desagradable y que si siguen el enlace van a ver. Digo desagradable porque la palabra "gauchada" tiene varios sentidos, siendo bienintencionados, diríamos que la Argentina le hace un favor al Perú al devolverle su propiedad. Aquí no hay ningún favor: lo que me parece es que -aunque tarde- se está reconociendo también el expolio del patrimonio peruano por parte de otros latinoamericanos.

En otras ocasiones me quejé de lo desprensivos que solemos ser los argentinos con el patrimonio cutlural propio y la falta de políticas de estado al respecto. Como es obvio, no se puede esperar de este modo que se respeten los patrimonios de otros países.

Hechas estas consideraciones, les dejo la noticia del día de hoy.

En un acto inusual, se restituyeron vasijas, estatuillas y otras obras incaicas que habían llegado al país de manera ilegal. Las más antiguas tienen cerca de tres mil años. Un gesto contra el saqueo patrimonial.

Cuarenta y cuatro piezas de cerámica, metal, tejido y madera pertenecientes a culturas precolombinas fueron restituidas por el Estado argentino a Perú. Los objetos tienen una antigüedad que va desde el año 900 antes de Cristo hasta el 1250 después de Cristo. El acto de entrega se realizó ayer en la Secretaría de Cultura de la Nación. Una de las colecciones que volverá a Perú fue recuperada luego de que la Justicia detuviera al ciudadano argentino Humberto Abel Scarzo, quien intentaba trasladarla desde Córdoba hacia Chile. Eran un total de catorce objetos peruanos entre los que había cinco fragmentos de tejido, seis piezas de cerámica, una figura humana y dos guerreros de metal.

La otra colección pertenecía a dos hombres que decidieron devolverlas a Perú luego de verse envueltos en una causa judicial mayor, y constaba de treinta piezas: 23 cerámicas, dos máscaras de metal, dos artefactos de madera, dos porras de cobre y un arpón de bronce. Lo restituido pertenecía a las culturas: Moche –en su mayoría–, Nazca, Vicus, Chancay, Sicán e Inka, entre otras.

Las piezas de comunidades indígenas peruanas han sufrido repetidos saqueos: varios llevados a cabo por coleccionistas y comerciantes, muchos de los cuales representaban a instituciones y Estados. Sin dudas, el caso más paradigmático es el de las más de 46 mil piezas que la Universidad de Yale de Estados Unidos sustrajo de Machu Picchu en 1912 y nunca devolvió a Perú pese a los pedidos reiterados que hizo el Estado de ese país, y sobre los que subieron el volumen cuando supieron que los norteamericanos poseían casi diez veces más de piezas que las 5 mil que declaraban.

“A los saqueadores sólo les interesan las piezas que pueden comerciar y las cortan para tener un negocio más lucrativo sin saber que el patrimonio nos pertenece a todos”, dijo en el acto Diana Rolandi, directora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, quien custodió hasta ayer los objetos en cuestión.

“Desarmar un sitio histórico les quita sentido a las cosas que se dejan”, aseguró el secretario de Cultura, José Nun, y la directora Nacional de Patrimonio, María de las Nieves Incolla, afirmó que en el último tiempo aumentaron los controles fronterizos para proteger los bienes arqueológicos y paleontológicos. Por su parte, Judith de la Mata Fernández, la embajadora de Perú en la Argentina, aseguró: “El patrimonio está ligado a la identidad. Y en este caso son piezas invalorables, son nuestros hijos que vuelven al país”.

Perú ha recibido en el último tiempo otras devoluciones de piezas: entre ellas, noventa que entregó Chile en febrero luego de decomisarlas en un paso fronterizo y 45 recuperadas en España que volvieron en octubre pasado.

Según el Instituto Nacional de Cultura peruano, la cantidad de piezas robadas aumentó en el último año: en 2008 fueron 292 piezas de arte religioso, de las que sólo se recuperó un lienzo colonial, y el año anterior, 2007, las piezas robadas habían sido 228.

Mientras el tráfico ilegal continúa, son varios los museos europeos que exhiben piezas llegadas del saqueo, y Rolandi ayer recordó que muchas veces las casas de subastas Sotheby´s y Christie´s sacan a remate esas piezas.

Esta devolución de 44 objetos podría ser un pequeño paso si avanza una causa en la que están involucrados varios coleccionistas y que implicaría la restitución de 5 mil piezas peruanas y quinientas ecuatorianas. Según fuentes de la causa, que ya tiene un primer fallo a favor de la devolución, la situación podría resolverse dentro de dos meses.

Un barco hundido y una disputa

Un caso paradigmático de pelea por el patrimonio es el del cargamento de 17 toneladas de monedas de oro y plata de la época colonial que pone en juego los límites del patrimonio y de la independencia latinoamericana: la empresa norteamericana Odyssey encontró –en 2007– el tesoro en un barco hundido, y Perú y España, cada uno por su parte, aseguran que les pertenece.

El país europeo lo hace argumentando que en aquel momento era soberano sobre el territorio sudamericano y dio el primer paso para reclamar ante los tribunales de Florida, Estados Unidos, la propiedad del hallazgo, alegando que se trataría de la fragata española hundida en 1804 Nuestra Señora de las Mercedes y las Ánimas (algo que desmintieron desde Odyssey). Perú contraatacó y solicita también que se reconozca su derecho sobre el cargamento, ya que las monedas fueron acuñadas en territorio peruano cuando éste pertenecía al virreinato español. Mientras tanto, la empresa de rescate considera lo encontrado como parte de sus activos.

4 comentarios:

Juan dijo...

No creas que solo Argentina trata mal su patrimonio histórico. España también es un ejemplo de desidia y desinterés. En España, además de las dos grandes guerras devastadoras del XIX (napoleónica) y del XX (civil) las grandes pérdidas fueron en por las ventas o desamortizaciones de Mendizábal, por parte del Estado con los bienes de la Iglesia y el descuido ante ladrones y saqueadores y maltratadores de ruinas y obras de arte.
El caso de la fragata hundida demuestra que España tendría que tener más interés en recuperar los tesoros sumergidos, sobre todo en su territorio marítimo.

niklaüss dijo...

La verdad, es lamentable la desidia argentina con respecto a estos temas y también lo es el tratamiento del artículo periodístico: acaso es un favor devolver patrimonios ajenos?

Dios...

Carlos dijo...

Qué tal amigos. Y sí, al parecer se trata de un mal global este del descuido del patrimonio. Y la verdad es que da un poco de rabia que ocurra, y ver, como señala Niko, que se trate estas cuestiones de manera tan liviana en los medios.

Falta conciencia, me parece.

Un abrazo.

Juan dijo...

Tenías que ver cómo un país tan rico en patrimonio como el mío, lo tuvo años y años por los suelos. Hoy ya se va poniendo freno a eso, pero aún hay situaciones que dan grima. Sin ir más lejos el verano de 2006, en un pueblo de Castilla pasé a un coro y pude tocar las teclas de un órgano del siglo XVII sin apenas cuidar, ví escritos de gente con sus bolígrafos en páginas de libros ¡incunables! al alcance de cualquier desaprensivo. Había un ladrón profesional en los años 60, llamado Erick el Belga, que robaba a placer y luego en la prensa se mofaba de lo fácil que era.
¡Verlo para creerlo! ¡En la flamante España de la UE! Desde luego a veces pienso que: ¡Spain is diferent!
Saludos