martes, 7 de octubre de 2008

La pauperización del lenguaje

De vez en cuando me pasa que encuentro material muy interesante sobre medios de comunicación, tema que me deleita profundamente, pero elijo no publicar determinadas cosas como para que el blog conserve una línea más o menos coherente.

Desde hace un tiempo, en el profesorado se vienen tratando temas relacionados con la supuesta "pobreza" de los jóvenes y se señala permanentemente a los medios de comunicación como grandes responsables de las carencias de los jóvenes.

La acusación es veraz, pero sólo en parte, la apatía juvenil no puede caracterizarse solamente por la dependencia que los jóvenes aparentan tener respecto de los medios de comunicación, además de que, como bien sabemos, las generalizaciones no caben, pero si hay un lugar donde nunca han cabido y nunca cabrán, es en espectro que va desde los 13 a los 25 años.

Hace muy poco, un amigo me recomendó que leyera No seamos ingenuos, un libro coordinado por Pedro Luis Barcia, que me serviría, mucho, para mis clases de Comunicación Social en el colegio, ciertamente no es un libro caro y, estimad@s, me permito recomendarlo.

Para volver sobre el tema, y respecto de lo que decía antes de recomendarles este libro, vamos a ver hoy una noticia de EFE, publicada por El Castellano, donde Barcia habla de -como dice el título de la entrada de hoy- el empobrecimiento del lenguaje.

En este caso sí me pareció importante compartir un tema sobre medios de comunicación, porque Barcia hace una análisis bastante inteligente, pero además, no corre a la docencia de las responsabilidades que le caben en este proceso pauperizador, sino que más bien le apunta.

El director de la Academia Argentina de las Letras, Pedro Luis Barcia, responsabilizó hoy a 'la docencia y algunos medios' del empobrecimiento generalizado del uso del idioma español por parte de los jóvenes y los ciudadanos en general.

El director de la Academia Argentina de las Letras, Pedro Luis Barcia, hoy en la Asamblea General de la SIP. Barcia responsabiliza a la docencia y los medios 'Lo que más me preocupa son dos desvíos del idioma muy graves, la vulgaridad y la pobreza lingüística. Ha habido un empobrecimiento gradual de los comunicadores en el manejo de lo que era el esplendor y la riqueza del léxico que es muy penoso', dijo.

Barcia participó en una mesa redonda sobre el idioma español en la primera jornada de trabajos de la 64 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se celebra en Madrid.

Junto a él, disertaron sobre la situación de una lengua hablada por más de 450 millones de personas el director de la Academia Mexicana de la Lengua, José Moreno de Alba, y el director de la Real Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha, con el presidente de la Agencia Efe, Álex Grijelmo, como moderador.

El lingüista y profesor argentino recordó los tiempos en que 'los diarios nos enseñaron a escribir y las radios nos enseñaron a hablar', en contraste con el momento actual en el que 'para los comunicadores de radio y televisión todo es 'fantástico', lo mismo un cuento de Borges que unas medias caladas'.

En su opinión, en este contexto 'la preocupación tiene que instalarse dominantemente en que los muchachos salen de la Universidad con un pésimo manejo de la lengua oral y escrita'. 'Las Universidades han dejado de lado la oralidad y sólo están en los trabajos escritos. Los profesores no están preparados para los lenguajes mediáticos', manifestó Barcia.

Se trata de 'disfunciones graves', incidió el académico argentino, porque si hace 10 años los jóvenes universitarios empleaban una media de 1.200 palabras en su vocabulario hoy utilizan sólo 600 y 'el resto son una reiteración de las mismas palabras'.

'Vienen (a la Universidad) sin leer el diario, les tenemos que enseñar a leer el diario en la Facultad de Comunicación, porque la muchachada se ha pasado a la televisión, luego al internet y luego al celular', dijo Barcia, hablando de su experiencia como docente. Detrás de todo esto, argumentó, hay un problema de mucho mayor calado, puesto que 'el que no tiene posibilidad de hablar con precisión no puede manifestar lo que quiere y es un ciudadano de segunda. No tiene derecho a la libertad de expresión, es cautivo de su propia discapacidad y limitación'.

'Y eso -añadió- lo generamos entre la docencia y algunos medios'.

'En una democracia no es útil una persona que no es capaz de dialogar, de articularse con el otro; y lo que no sale por la boca, sale por el sopapo, por el palo o por la pedrada', advirtió.

Barcia habló de los esfuerzos que la Academia argentina ha puesto en marcha con distintas instancias periodísticas para mejorar el uso del lenguaje en los medios de comunicación y consideró 'una vergüenza' el escaso apoyo que han encontrado en el Gobierno.

Antes de su intervención, los directores de las Academias española y mexicana hablaron del buen funcionamiento de las Fundaciones del Español Urgente (Fundéu) en sus respectivos países, y Barcia apuntó con sorna que 'en la Argentina prometen que algún día tendremos también esta instalación'.

'Yo salgo todas las mañanas al puerto y miro a ver si vienen las carabelas, pero creo que difícilmente lleguen en nuestra situación actual de país. Voy a morir con el complejo de Moisés de no ver la tierra prometida de la Fundéu', declaró.

Pero esto no quiere decir, aclaró, que la Academia argentina vaya a bajar los brazos y expresó su curiosidad por 'el maridaje del mundo del periodismo y de la academia', por saber 'qué nace de un académico y una periodista, o al revés'.

'No soy especialista en centauros, pero pienso que podemos tener sorpresas extrañas', dijo.

5 comentarios:

niklaüss dijo...

Yo creo que no debemos buscar un sólo responsable. Parte es de los medios, sí, más precisamente de la TV, que ofrece programas chabacanos, en los que importa más un chisme de farándula que un documental histórico.

Pero creo que también hay responsabilidad de los padres, que no educan o que permiten que ese tipo de información se filtre en plena etapa de formación del niño (parezco Paiget).

Y ni hablar de las nuevas tecnologías como sms, chat y demás, que se escribe acotado o abreviado. Quizás en el momento, esto parezca una simpleza, pero a lo largo de los años, se va asentando y las lenguas pierden su riqueza.

Slds (digo saludos, jeje)!

pcbcarp dijo...

En mi modesta opinión, la pobreza de vocabulario no es cosa de ahora. Creo que la proporción de gente capaz de "expresarse con sinónimos" es ahora más o menos la misma que hace treinta años. Lo que pasa es que ahora, en lugar de nuestros padres, nos quejamos nosotros. O no. No sé.

Carlos dijo...

Hola. Bueno Niko, estamos de acuerdo, lo que sucede es también que los padres de los jóvenes hoy en día tienen que dedicar más tiempo a trabajar que antes. Entonces se hace muy difícil que se puedan conrregir determinadas costumbres que se adquieren por la influencia de los medios, la tecnología y la interacción con otra gente.

PCBCARP, yo creo, sin embargo, o por lo menos por estas latitudes, que el problema se ha acentuado en los últimos diez años, y los medios, los padres en algunos casos y los docentes en muchos casos, en lugar de manejar determinadas herramientas que ayuden a cambiar (para mejor) los códigos que usan los chicos para comunicarse, se apropian de esas formas para caer bien. Y el caer bien y el tener autoridad y ascendente sobre los jóvenes pasa, ciertamente, por otro lado.
Igual, no puedo descartar del todo lo que señalás, porque los medios de comunicación, al menos acá, reproducen cosas que invariablemente emparejan hacia abajo.

Bueno, les dejo un gran abrazo a ambos.

Javier Fernández dijo...

Permitidme que os recomiende el libro de Giovanni Sartori, Homo Videns, en él estudia como la televisión y los medios digitales pueden afectar entre otras cosas a nuestra forma de expresarnos. Felicidades por el blog

Carlos dijo...

Hola Javier, bienvenido. Conozco el libro de Sartori, y la verdad me ha gustado mucho. Lo leí hace unos años cuando estudiaba periodismo y hace poco lo releí, y es uno de esos trabajos que van ganando consistencia con el tiempo. Realmente recomendable. Cordiales saludos.