martes, 1 de julio de 2008

Descubren nuevos instrumentos musicales de los Mayas

Un ingeniero mexicano de 66 años, apasionado de la música y de la arqueología dedicó varios años a reconstruir meticulosamente los instrumentos de la cultura maya. El más sugerente, "el silbido de la muerte".

Caña de azúcar, piel de rana y plumas son algunas de los materiales naturales que utilizaban para crear "el silbido de la muerte", el instrumento musical descubierto por primera vez junto a los restos de un maya por el especialista en arqueología y música pre-hispánica, Arnd Adje Both.

Hasta ahora esos instrumentos utilizados por mayas y aztecas habían sido siempre considerados como simples e insignificantes ornamentos, y eran ubicados en los museos entre los peines de las mujeres y las herramientas de caza. Pero Roberto Velázquez –el hombre en cuestión- nunca estuvo demasiado convencido de que esa fuera su verdadera finalidad. "No dudaba sólo de los museos mexicanos, sino de los de todo el mundo", explica ahora el especialista.

Por esa inquietud tomó la decisión de desenterrar el mundo de esa música oscura, que según muchos expertos, era utilizada para definir estrategias de guerra y para otros, incluso, para aterrorizar al enemigo. Para Velázquez, en cambio, el silbido de la muerte era el medio para dialogar con Dios y para anunciar la llegada del sacrificio y confirmar el éxito de las cosechas. Su sonido terrorífico, siniestro y lleno de energía, parece servir para acompañar al difunto en el camino al más allá.

Velázquez, para reconstruir los instrumentos, recorrió México a lo largo y a lo ancho y analizó objetos de más de 2400 años de antigüedad. Sin embargo, gran parte de su arduo trabajo no podría haberse admirado sin su último y fascinante esfuerzo: reproducir la tenebrosa música.

Para ello, Velázquez tuvo entre sus labios, durante varios años, piel de rana, antes de descubrir el secreto. ¿Melodía de fiesta? ¿Sonido de muerte?

El trabajo del investigador estuvo acompañado por el aporte de un equipo de investigación compuesto por antropólogos, historiadores, músicos, entre otros especialistas como el director del departamento de arqueología de la universidad Del Valle de Guatemala, Tomás Barrientos. "Hasta hace 10 años no se sabía nada de estos objetos. Hoy este es una materia que interesa muchísimo: mérito de la reevaluación de las colecciones museísticas y de la pasión de algunos coleccionistas privados", dice el académico.

Según el arqueólogo Paul Healy que durante los primeros años 80 descubrió algunos de los más impactantes instrumentos musicales de origen maya en Belice, mucho de los antiguos instrumentos todavía están en condiciones para hacer música. "Encontrar algunos rotos fue una suerte, porque nos permitió entender cómo fueron fabricados y cuál es su lógica", explica Healy.

Según el parecer de otros especialistas, la música de los silbidos de la muerte servía para entrar en trance durante ceremonias religiosas y rituales. Sin embargo, aun con el sonido decodificado, todavía son demasiados los misterios que giran en torno a las culturas precolombinas.

Noticia publicada por Revista Ñ

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante artículo, muchas veces damos por sentado lo que ya está descubierto y estudiado pero son esas inquietudes que logran desenterrar la verdad como este señor que no se creía las explicaciones sobre esos objetos.
En lo particular dejo abierta la puerta a "y si no fuera así?", quien sabe, quizás podamos descubrir algo....
Saludos,
Antropóloga.

Carlos dijo...

Es verdad. Sobre todo, acá no vale eso de que la curiosidad mató al gato, porque revivió la música. Saludos