viernes, 25 de enero de 2008

El complejo Tehuelche 5 - La aparición del caballo


De la mano de los conquistadores europeos llegaron al actual territorio argentino los caballos. La expedición de Pedro de Mendoza (que llegó al Río de la Plata en 1536) dejó tras de sí un centenar de yeguas y caballos que se fueron internando en la llanura y reproduciéndose a un ritmo vertiginoso.

Los primeros grupos Tehuelches en toparse con estos animales los fueron amansando hasta dominarlos, y la combinación hombre – caballo en la llanura pampeana actuó como el motor de una profunda transformación cultural.

Antes de disponer de caballos, los territorios de caza de los grupos Tehuelches eran reducidos, debido a que las bandas se trasladaban a pie, a partir del dominio de estos animales los territorios se expandieron, y las técnicas de caza se perfeccionaron con la utilización de cercos de fuego y el rodeo.

La organización para la guerra también cambió. Se pasaron a utilizar armas ofensivas, como la lanza, en lugar de arcos y flechas; y se implementó la armadura de cuero de caballo.

De a poco, la caza fue reemplazada por la depredación, ya que las bandas se acercaban a los poblados para robar el ganado, que por aquella época también se había reproducido notoriamente.

También cambió el rol de la mujer Tehuelche, que comenzó a ocuparse más de las tareas de su familia y de la toldería en general, librada de la obligación de transportar los elementos de la comunidad, que quedó a cargo de los caballos.

Según Martínez Sarasola, el adiestramiento que los Tehuelches dieron a sus caballos fue “incomparable” y como herramienta les permitió una gran ventaja sobre sus enemigos y les proporcionó una gran herramienta para la defensa adecuada de la vida comunitaria.

Imagen: la vuelta del Malón. En esta pintura de Angel Della Valle, de 1892, se aprecia cómo uno de los indios lleva en su montura a una blanca secuestrada, y otro carga una cruz, como trofeos. En los ataques de este tipo era común esta conducta.

3 comentarios:

niklaüss dijo...

Carlos, bien ahí por nuestros antiguos pueblos! Aunque no a la altura de los Incas, Mayas, Aztecas (y demás del Perú y México), jeje pero bueno, tenemos lo nuestro y hay que recordarlo y cuidarlo como oro.

Salud!

Carlos dijo...

Bueno, es verdad que en este caso no desarrollaron la arquitectura monumental, ni la imaginería era tan elaborada, pero de lo que se trata esta serie es, en todo caso, de rescatar lo original y valioso de estas comunidades, sobre todo, como bien decís, como parte de nuestra historia.

Saludos!!

Anónimo dijo...

A veces solemos comparar las culturas y diferentes pueblos originarios de nuestro continente y usamos parámetros que tienden mucho a la forma y no al fondo. Nos dejamos llevar por la magnitud de las edificaciones pero otras culturas han tenido complejos elementos que nos hablan de su rica cultura en cuanto a sus creencias, a su manera de ver el mundo, a sus prácticas mucho menos evidentes que las magníficas construcciones que admiramos ciertamente.
Las culturas Maya, azteca, Inca y otras más, deben haber encarnado en la realidad las leyendas y fantasías de pueblos míticos de los europeos y a veces las de nosotros también, pero nuestras culturas son maravillosas de igual forma,
Saludos,
Antropóloga.-