domingo, 14 de octubre de 2007

La mujer espartana



A diferencia de otras sociedades griegas, la mujer espartana disfrutaba de una relativa libertad y automonía, que les permitía ocuparse de actividades comerciales o literarias, entre otras posibilidades.


Desde niñas recibían una educación parecida a la que recibían los varones, entrenándose en gimnasia, música y deportes; se las alimentaba bien para que tuvieran buena salud y se las preparaba para ocupar un lugar central en la sociedad lacedemonia: el de madres de los espartiatas.


Su formación tenía lugar en las thiasas o "asociaciones" femeninas, donde se establecía una relación entre las jóvenes y sus tutoras parecida a la relación entre los varones y sus pedónomos.


Las espartanas (una vez superada la niñez, etapa en que la diferenciación sexual no era fuerte) usaban un atuendo ligero: el peplo dorio, con la falda abierta que dejaba al descubierto buena parte de las piernas y permitía, por tanto, gran movilidad.


El matrimonio, al que todos los espartanos estaban obligados -por su finalidad estrictamente reproductiva-, estaba altamente ritualizado en esta sociedad. La mujer llegaba a este punto contando 24 o 25 años, edad avanzada si tenemos en cuenta los parámetros de otras sociedades de la antigüedad clásica.


Los esponsales se llevaban a cabo mediante el rapto del cónyuge femenino, acción que ha sido interpretada como los restos de una primitiva usanza que pervivía en la isla de Samos, y en un mito en que Zeus raptaba a Hera de Eubea y se unía a ella en una gruta. Con este rito, el hombre demostraba su astucia para cumplir sus cometidos sin ser visto.


Antes de la ceremonia del rapto, la mujer era vestida como un muchacho, se la calzaba con sandalias e incluso se la perfumaba con olor varonil y esperaba a su prometido en una habitación a oscuras. Al parecer esta costumbre obedecía a que los hombres pasaban la mayor parte del tiempo entre sus compañeros, por lo cual al tener la mujer estas características, los hombres no extrañaban la diferencia, siendo además que al poco tiempo volvían a morar entre sus compañeros.


La unión, realizada en secreto al final de la agogé era una prueba, la mujer debía demostrar su capacidad para engendrar hijos y, en caso positivo, al llegar el hombre a los treinta años, la unión se formalizaba. Sin embargo, aunque esta formalización daba inicio a la familia, los cónyuges pasaban poco tiempo juntos, estando el hombre dedicado a sus propias obligaciones en compañía de sus compañeros.


Por otra parte, los espartanos no condenaban el adulterio, de hecho un hombre podía compartir su mujer con otro y quedarse con los hijos de esta relación como propios a fin de asegurarse un heredero para su klerós, por ción de tierra otorgada por el estado a los espartiatas.


Las mujeres espartanas no podían participar de los órganos de gobierno, ni acceder a cargos públicos, ni intervenir en las reuniones de los hombres, ni en el ejército, pero tampoco estaban obligadas a las labores domésticas, para las cuales contaban con esclavas. Tenían, en cambio, la responsabilidad de concebir y preparar a los hijos hasta los siete años, momento en que la educación pasaba a manos del estado.


En determinados casos, eran las administradoras de los bienes familiares, llegando en algunos casos a amasar grandes fortunas. Sólo heredaban en caso de que no hubiera hermanos varones con vida, en cuyo caso podían llegar a obtener la propiedad de grandes porciones de tierra.


En Esparta, y en los casos enunciados, la mujer heredaba por derecho propio, con lo cual no debía casarse con el pariente más cercano para mantener su herencia intacta. Esto posibilitó que algunas mujeres acumularan tales riquezas y cantidad de tierra que les permitió competir con los hombres en influencia y prestigio.


Imagen: Lena Headey, en la piel de la reina Gorgo, para el filme 300

7 comentarios:

uge dijo...

Buen articulo Carlos,
un saludo

Kike dijo...

Hola:

Buen artículo. Hubiera sido bueno que pusieras las fuentes de información.

Salud.

Carlos dijo...

Es cierto Kike, esperemos que no sea tarde para arreglar eso. La Antigua Esparta, de Juan Miguel Casillas. Saludos.

boubaky dijo...

buenas
Segun Robert Flaceliére además se le rapaba la cabeza

Carlos dijo...

Hola Boubaki, de acuerdo a lo que conozco del tema, a las mujeres se las caracterizaba para su casamiento de manera tal que parecieran hombres. Por otro lado, los hombres espartanos eran de estar muy pendientes de su cabello y arreglos personales.
En ese contexto, aunque no lo había leído, lo del pelo muy cortito en las mujeres me parece bastante probable.
Gracias por la lectura y por tu aporte. Saludos!!

boubaky dijo...

Buenas Carlos,a ver si me ayudas a salir del desconcierto:
Ayer mismo leí que la finalidad de los rituales de boda espartanos era la de hacer a la mujer lo más similar posible a un hombre. De hecho, hasta se les hacía oler de forma parecida (¡¡¿?!!) -lo siento, no recuerdo la fuente-. El caso es que hoy me tropiezo con esto en la wiki:
"Todo ciudadano espartano vestiría una túnica roja y llevaría el CABELLO LARGO para que se le identificase como tal." ... corto? largo? media melena?

Carlos dijo...

Hola Boubaki, la fuente que citaste era Robert Flaceliére, la que usé en la entrada es La Antigua Esparta, de Juan Miguel Casillas.

Lo de Flaceliére no lo había leído, me parece verosímil, dije, porque es bien conocido que los varones espartanos eran entrenados desde muy pequeños y hasta su adultez para cumplir sus deberes ciudadanos, que básicamente pasaban por las armas.

Por lo demás, el uso de capas rojas y lazos del mismo color en el cabello, al igual que aceites para mantenerlo limpio (en el caso de los varones), está documentado. Si te quedan dudas o necesitas precisiones, y tienes un poquito de paciencia, me escribes un correo privado a la dirección que figura en mi perfil y si puedo te doy una mano.

Saludos!