lunes, 8 de octubre de 2007

Colón, el último en llegar


Noticia aparecida hoy en el diario La Voz

Cristóbal Colón descubrió América el 12 de octubre de 1492. Nadie duda de esta verdad repetida hasta el hartazgo en la escuela. El prisma eurocentrista fijó esa fecha como el inicio de la Edad Moderna y trazó un límite arbitrario para nombrar como precolombinas a las culturas que habitaban el suelo americano por ese entonces.

Tan fuerte es la impronta que historiadores dudan, patalean y berrinchan cuando se descubre algo que haga temblar esta verdad. Uno de esos hallazgos es un mapa de 1489, cuyo autor es el alemán Henricus Martellus Germanus, que se conserva en la Biblioteca Británica de Londres.

Fue el historiador Paul Gallez, nacido en Bélgica, pero que desde hace años reside en Bahía Blanca, quien con mayor acierto identificó a la inmensa península unida al noroeste de Asia –una especie de “cola de dragón”– con América del Sur. La pregunta que Gallez y muchos otros cartógrafos se hacen es: ¿Cuáles pueden haber sido las fuentes para dibujar un mapa tan exacto? Al respecto, osados historiadores y arqueólogos han hipotetizado que los informantes de este mapa serían viajeros de otras civilizaciones que llegaron a América antes que Colón.

Fu-Sang.
Según los Anales de China, el emperador chino Shih-Huang-Ti envió en 219 a.C. una expedición a un país maravilloso situado muy lejos al este, llamado Fu-Sang que varios investigadores identifican con América.
Más reciente es el trabajo de Gavin Menzies, 1421, el año que China descubrió América. A partir de un mapa y otros datos históricos, Menzies asegura que el legendario almirante chino Zheng He habría alcanzado la costa americana en 1421, al mando de una flota cinco veces más grande que la de Colón.

Entre la evidencia que apoya la hipótesis china están una veintena de anclas de piedra halladas en 1975 en Palos Verdes, al sur de Los Ángeles, que pertenecerían a la marina china. El manganeso depositado sobre estas rocas indicaría una inmersión de cerca de mil años en el océano. Otra prueba serían los elefantes representados en las ruinas de aborígenes que las “mentes obtusas” ven como guacamayos.
Y hay más. Especialistas japoneses y chilenos descubrieron en 104 momias milenarias del desierto de Atacama (Chile) una variedad de leucemia (el virus linfotrópico de células humanas T tipo 1) que se encuentra principalmente en la región de Kyushu (Japón), lo que hace pensar de un fluido contacto transoceánico.

Tierra de Punt.
Pero para Gallez los chinos no fueron los primeros en llegar al Nuevo Mundo. Las expediciones más antiguas habrían sido las de los egipcios a un lugar que llamaban Tierra de Punt. El primer viaje hacia esa región fue organizado por el faraón Sahure, en el 2.550 a.C. Sus barcos trajeron de Punt incienso, mirra, oro, plata, maderas preciosas y esclavos.
Las pruebas: una princesa de la sexta dinastía se llevó a su tumba para el viaje al País de los Muertos, una especie de lápiz labial hecho de antimonio, un metal totalmente desconocido en Egipto y países vecinos. Para Gallez, la Tierra de Punt se ubicaría en la región de Puno, en los bordes del lago Titicaca donde se extrae el antimonio.

También llama la atención las similitudes entre los barcos de totora de las culturas que viven a orillas de este lago con los del antiguo Egipto, construidos con papiro.
En 1992, la toxicóloga alemana Svelta Balabanova, del Instituto de Medicina Forense de Ulm, encontró trazas de nicotina y cocaína en los restos de una momia egipcia de tres mil años. Estos alcaloides están presentes en mayores proporciones en las plantas de tabaco y coca originarias de América y conocidas en el resto del mundo luego de que Colón posara sus pies en este continente.

Otra prueba más: el hallazgo del epigrafista Barry Fell entre los indios canadienses Micmac que utilizaban una escritura basada en los jeroglíficos egipcios.

Ofir.
Probablemente, para los fenicios América se llamaba Ofir. Según la tradición de esta cultura famosa por sus embarcaciones, esta región estaba ubicada exactamente donde los egipcios situaban la Tierra de Punt.
Para llegar allí, los fenicios habrían zarpado de un puerto en el Mar Rojo y recorrido el océano Índico y Pacífico por tres años, ida y vuelta.

De Ofir, los fenicios traían exactamente lo mismo que los egipcios: oro, maderas preciosas, especias, incienso y esclavos.
Está hipótesis es avalada por el científico Dick Ibarra Grasso, quien identificó dos naves fenicias en la costa peruana, cerca de la ciudad de Casma. Sin embargo, el hallazgo fenicio en América más sorprendente es la Piedra de Paraíba descubierta en 1872.

El orientalista Lienhardt Delekat demostró que el texto escrito en la roca era cananeo, la primitiva lengua fenicia.
La pieza arqueológica sería la prueba de que navegantes fenicios habrían llegado a Brasil dos mil años antes de su descubrimiento oficial. Según la traducción de Delekat, el texto dice: “Somos hijos de Canaán, de la ciudad de Sidón. El reino se dedica al comercio. Estamos varados en esta costa montañosa lejana y queremos sacrificar ante los dioses y las diosas...” y continúa la narración.

Markland, Helluland y Vinland.
La hipótesis de que los vikingos llegaron y habitaron la región noreste de América del Norte es la más aceptada por la comunidad científica.
En 1961, los exploradores noruegos Helge y Anne-Stine Ingstad, valiéndose de las descripciones de las sagas –escritos que reflejan la tradición oral vikinga– hallaron en el pueblo canadiense de L´Anse aux Meadows casas e instrumentos idénticos a reliquias vikingas: un anillo de estaño, una aguja y rastros de producción de hierro, metal desconocido por los indios norteamericanos.

Las misiones vikingas habrían viajado y comerciado con los nativos de América durante 100 años. El hijo de Eric el Rojo, Leiv Eiriksson, habría sido el descubridor de América en el 1.000, según documentan las sagas. “Entonces zarpó Leiv, pero permaneció mucho tiempo fuera y halló tierras que no sabía que existieran antes. Allí crecían campos de trigo y árboles parecidos al abedul, y de todo ello se llevaron muestras”, narra la saga de Erik el Rojo.

Eiriksson bautizó como Helluland (tierra de piedras planas) a la región de Baffin, al noroeste de Canadá, Markland (tierra de bosques) a Labrador y Vinland (tierra de verdes prados), a lo que podría ser Terranova. Anclas de piedra, restos de naufragios, instrumentos de hierro, escrituras en piedras, restos de tabaco y coca. La evidencia de que hubo predescubridores de América es débil, ínfima comparada con las fuertes y pesadas marcas que los conquistadores y colonizadores dejaron luego de la llegada de Colón.

Imagen: Mapa de Henricus Martellus, de 1489, del Diario La Voz

5 comentarios:

GusGus dijo...

Muy interesante!

Carlos dijo...

Interesantísimo. Solamente hay que imaginar un poco qué hubiera sido de ¿América? si en lugar de comercio a pequeña escala los vikingos, egipcios o chinos se hubieran establecido como lo hicieron los europeos. Saludos.

Gus dijo...

Interesante tu post, pero das por buenas muchas informaciones que no son más que suposiciones. no cabe duda que hubo viajes desde Europa, África, Asia y hasta Oceanía anteriores al de 1492. Los primeros, por supuesto, los de los propios ancestros de los indígenas (por Bering y por el Pacífico, quizás también en el Magdaleniense por el norte del Atlántico) y más tarde (ya en tiempos históricos) de otros pueblos. Sin embargo la mera posibilidad no constituye una certeza histórica. No es seguro que Fu Sang corresponda con América (no todos los datos coinciden, las fuentes son tardías) y tampoco está probada la red hidrográfica de Gallez (aunque parezca plausible). En cuanto a las evidencias arqueológicas (inscripciones y demás) hasta ahora ninguna resiste el análisis. Y olvidas la teoría de la "duquesa" Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura quien sostuvo que Colón sólo legitimó el conocimiento de tierras ya exploradas y explotadas. El problema con todas estas teorías es que explican siempre una parte y omiten las demás...

Carlos dijo...

Hola Gus. Sí es polémica, por lo menos la cuestión. Considero también por una serie de datos que vimos hace un par de años en el profesorado que Colón no fue ningún adelantado. Igual, si me permitís, la entrada no es mía. Muchas veces aparecen noticias en distintos medios periodísticos, y muchas resultan en polémica. Varias de ellas las podrás encontrar en el blog. En este caso se trata de un artículo aparecido en el diario cordobés La Voz. El hecho de que aparezca en el blog no implica, por lo menos desde la intención, que le demos total entidad a lo que dice, pero sí sirve, y mucho, para recoger las opiniones de los lectores de este espacio.

Te dejo un cordial saludo, te agradezco tu aporte (se ve que te tomaste el asunto seriamente y le dedicaste tiempo9, y te invito a pasar siempre que quieras.

L. de Guereñu Polán dijo...

En lo que quiero incidir es en el concepto "descubrimiento" de América. Creo que Colón no descubrió nada, pues no cayó en la cuenta de que se trataba de una masa continental que se interponía entre dos océanos. Hasta tal punto creyó estar en Asia que se denominó a los indígenas "indios" en relación a los viajes medievales a Asia por tierra o por mar. Cenáculos de geógrafos europeos, entre los que de testaca Américo Vespuci, empezaron a dudar y a plantear hipótesis en los años siguientes a 1492, y sobre todo cuando nuevas cartas náuticas fueron revelando las costas del continente americano. Etos sabios de principios del siglo XVI son los que verdaderarmente "descubrieron" Américas intelectualmente, que es la única manera de descubir algo. A Colón le cabe la gloria de ser un extraordinario marino que, al parecer, gozó de cierta información previa que le hacía creer posible el viaje hacia Asia siguiendo la ruta del oeste. He leido algo como las anclas chinas en forma de "donuts" y existe una gran controversia sobre su cronología (especialistas muy reconocidos están en contra y a favor de datarlas más atrás o más adelante). Creo que este tema no está comprobado. Sí está comprobado que los antiguos egipcios llamaron Punt a algún lugar en el Índico, pero no en el Atlántico y menos en América. Las navegaciones chinas documentadas no pasaron de la costa oriental de Áfria, y siempre en viajes de cabotaje, cercanos a la costa. La pregunta que me hago es la siguiente: ¿es posible navegar por el Atlántico sin naves como las ue se construyeron solo a partir del siglo XV? Ni que decir tiene que Erik el Rojo tampoco descubrió nada, pues regresó de "Vinilandia" sin saber que había estado en América (para él en un continente nuevo). Los primitivos que atravesaron el estrecho de Bering y poblaron América no fueron conscientes de que llegaban a un nuevo continente porque no conocían el concepto continente; se desparramaron por América y nada aportaron a descubrimiento alguno. Cuando se descubrió en 1513 el mar del Sur (el Pacífico) se dio un paso de gigante, porque entondes se pudo saber que "América" se interponía entre los dos mares. Salvo mejor opinión...