jueves, 30 de agosto de 2007

Juan B. Molina, la falsa moral militar argentina

En "El dictador", biografía de Jorge Rafael Videla (ex dictador argentino), los autores cuentan que hacia 1935, es decir durante el periodo conocido como "Década Infame" de la historia argentina, el coronel Juan Bautista Molina, superior y amigo del padre de Videla, urgía a "la disolución de los tres poderes de gobierno, la abolición de los partidos políticos, el establecimiento de una dictadura militar, la censura de prensa y campañas para arrancar de raíz la inmoralidad: la prostitución, la usura y la especulación, los vestidos provocativos en las mujeres y el lunfardo".
Sin embargo, Molina está envuelto en por lo menos un hecho que resulta más que bochornoso, siendo indulgente. En 1934 una familia acomodada intentó venderle al Estado un predio de 23 hectáreas en la localidad bonaerense de El Palomar, que podía interesar al Ministerio de Guerra para ampliar las instalaciones del Colegio Militar de la Nación, que se halla, aún hoy, en esa localidad. La operación no se concretó porque esta familia pretendía cobrar por cada metro cuadrado de terreno un valor que superaba cinco veces el valor fiscal. Se lo comunicaron a Molina y, por su intercesión, el gobierno pagó "solamente" dos veces más.
Para conocer más sobre los negociados de la Década Infame, aquí.
Fuente: El dictador. La historia secreta y pública de Jorge Rafael Videla. Seoane, M. Muleiro, V. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 2001.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

PARAGUAY: VIDELA SÍ, CHÁVEZ NO
(Luis Agüero Wagner)
Mientras en los países de la región los Derechos Humanos y la libertad de pensamiento van ganando terreno e incluso sirven de plataforma a los políticos para captar votos, los émulos del senador Mc Carthy en Paraguay, capitaneados por el propietario del diario ABC color Aldo Zucolillo, han retrocedido medio siglo en el tiempo que mide el contexto internacional, en un país en el que sólo basta alejarse unos 15 kilómetros de la capital para volver del mundo contemporáneo a la prehistoria, pasando por el modernismo, la edad media y el mundo antiguo. Es lo que se deduce del desmesurado espacio que vienen dedicando a satanizar a Hugo Chávez y a su política exterior, llegando al extremo de escrachar con fotos e infografías a supuestos simpatizantes paraguayos de la revolución bolivariana.
Nada más natural en un medio donde los políticos que hablan de derechos humanos pierden intención de voto entre el electorado, y la popularidad sube cuando más mano dura prometan.
Para honrar la memoria, debemos puntualizar que no siempre la prensa paraguaya se mostró tan susceptible a las amenazas a las libertades públicas de la región, sobre todo en tiempos en que los dictadores se asemejaban más al prototipo promovido desde el norte que a sus propios pueblos. Nadie se escandalizó en el periodismo libre cuando el General Alfredo Stroessner visitó Venezuela en junio de 1957 para estrechar vínculos con el dictador militar del país caribeño, General Marcos Pérez Jiménez, en tiempos en que ambos subproductos de la política exterior estadounidense concedían graciosamente tajadas del espectro radioeléctrico a sus adulones. Para que no queden dudas sobre el carácter marcial de su visita, Stroessner se alojó en el local del Círculo de las Fuerzas Armadas de Venezuela, en Caracas.
Un par de décadas más tarde, un 20 de abril de 1977, era recibido por Stroessner con los honores correspondientes, el Teniente General Jorge Rafael Videla, quien llegaba al Paraguay acompañado de su esposa Alicia Raquel Hartidge. A la noche se llevó a cabo una recepción de gala en el Palacio de Gobierno de Asunción, donde no faltaron los pundonorosos y austeros luchadores por la libertad de expresión, que aún no habían sido seleccionados por la embajada norteamericana como propagandistas de la democracia tutelada. Es conocido que la National Endowment for Democracy , la USAID y la CIA se abocarían a fabricar entre ellos a bien remunerados disidentes y “luchadores por la democracia” en el crepúsculo del régimen militar paraguayo.
Al conocerse a principios de marzo en Asunción la próxima visita de Videla, ABC color publicaba su recordado editorial donde criticaba al presidente Jimmy Carter por su énfasis en la promoción de los Derechos Humanos y defendía al proceso argentino sentenciando que al presidente norteamericano le era muy fácil pontificar lejos del problema. Por las mismas fechas eran apresados en Asunción Alejandro José Logoluso y Marta Landi, entregados a los sicarios de Videla por las fuerzas represivas paraguayas. Los grupos de tareas de Pastor Coronel tampoco se apiadarían de José Nell, paralítico desde que recibió una bala en los disturbios desatados en Ezeiza por el retorno de Perón.
El 28 de enero de 1999 Hebe de Bonafini pidió a Baltasar Garzón que solicite la extradición del dictador Stroessner, presentando documentos tales como una ficha policial de la Dirección de Registro de Extranjeros paraguayos de la desaparecida argentina Dora Marta Landi Gil, que está fechada en Asunción en marzo de 1977; una tarjeta del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Marta Landi, que está registrada en Asunción el 10 de marzo de 1997; y un informe de la policía de Asunción, donde se notifica que Marta Landi (argentina), Alejandro José Logolusso (argentino), José Nell (argentino) y otros han sido expulsados del país. Este informe policial está fechado el 16 de mayo de 1977. Entre los documentos, también destacan un registro de vuelo en el que se acredita que, el 16 de mayo de 1977, el capitán de corbeta José Abdalá, (alias Turco) trasladó a Landi Gil y a su compañero, Alejandro José Logolusso, de Asunción a Buenos Aires.
El destino de todas estas personas, embarcadas en el vuelo del que jamás regresarían, con seguridad poco importan a Zucolillo y otros paladines de la democracia sin chavismo, ayer tan ocupados en recibir las mieles de la proximidad al poder dictatorial, como hoy en sostener su autocomplaciente y fantasmática reputación democrática, aún al precio de buscar sombras en el cuarto oscuro de su conciencia. LUIS AGÜERO WAGNER.

El Gaucho Santillán dijo...

Bueno, convengamos que, si en la dècada del 30, Roca pudo firmar el tratado con Runciman, una chispa màs o menos, en una compra de tierras, no sumaba nada.

Habìa escuchado que se combatìa al lunfardo, comopropio de "extranjeros indeseables" (no anglo sajones, obvio).

Sabìas que a Josè F. Uriburu, le decìan (a espaldas de èl) "Von Pepe"?

Saludos

Fernando dijo...

El tema de las tierras terminó explotandole en la cara al ministro de guerra de Castillo (Grl. Marquez) porque lo compró a un precio mayor al que lo había autorizado la dirección de Ingenieros del Ejército (quienes ordenaron la compra). A parte, no se lo compraron directamente a los propietarios sino que cuando lo fueron a comprar ya lo habían comprado unos especuladores a quienes se los tuvieron que comprar, lo que hizo más turbio todo el tema.
La acusación del senador jujeño VILLAFAÑE hizo llevar adelante en el 38 la investigación.
Esta llevada a cabo por el ilustre Alfredo PALACIOS rastreó adónde había ido a para la ganancia inmensa de los especuladores.
El resultado, se lo enjuició a Marquez por mal desempeño en sus funciones (no por corrupción) pero después fue absuelto en el juicio político, y se comprobó que la ganancia de los especuladores había ido a parar al presidente de diputados y a 4 diputados del período 36/38, interesante, no??

El pacto Roca Runciman, si bien puede ser visto como perjudicial para la Argentina, creo que no es muestra de acto de corrupción del gobierno de Justo. Si el pacto fue conveniente o no, si se podía pelear mejor o no, si nos quitó libertad con el tema de los directorios en el BCA es otra historia, pero en cuanto a robo y corrupción, me inclino por la negativa.
Saludos