lunes, 13 de agosto de 2007

Historia de la radio en Argentina - 2

De acuerdo con los antecedentes técnicos que vimos en la parte anterior, puede decirse que –como en la invención de las tecnologías del cine y la televisión- en el caso de la radio tampoco hay un inventor definido. El mérito argentino consiste en haber organizado los servicios de radiotransmisión antes que otros países.
Al mismo tiempo que emiten el concierto de Parsifal, Susini y sus socios fundan la Sociedad de Radio Argentina (SRA). Otras emisoras de la época fueron el Radioclub Argentino y la Compañía Telefónica.
¿Por qué la gente se volcó a comprar equipos receptores de radio luego de la primera transmisión? Por tres factores principales: Novedad, regularidad y gratuidad. Aunque al principio (antes de la primera transmisión) existía un descreimiento general, el éxito obtenido por los locos de la azotea fue rotundo. A este éxito contribuyó la continuidad y regularidad de las transmisiones. La gratuidad llegó por añadidura: una vez que se compraba el receptor, el oyente ya no debía volver a gastar dinero para escuchar las transmisiones. Como la gente compraba cada vez más equipos, los importadores y vendedores estaban más que satisfechos, pero como buenos comerciantes que eran, querían vender más. Por ello decidieron afrontar el costo de la instalación de un equipo transmisor de 50 vatios de potencia. Ese transmisor, instalado en 1922, significó un alcance mucho mayor en las transmisiones. Además, le dieron a la SRA 600 pesos por mes para que las transmisiones fueran más prolongadas.
La SRA intensifica sus emisiones, pero surge otra inquietud: la de fundar otra emisora. Se argumentó la necesidad de ofrecer variedad, pero la idea de fondo era activar (más) el mercado de productos radiofónicos.
Las firmas más importantes de este negocio se dedican a crear una competidora de la SRA, pero no para quitarle audiencia, sino para aumentarla globalmente (cuanta más gente tenga radio, mayor sería la audiencia para las emisoras que estuvieran en el aire).
Es así como en tres días, entre el 6 y el 8 de diciembre de 1922, salen al aire tres emisoras: Radio Cultura, Radio Sudamérica y Radio Brusa.



Las Licencias
En noviembre de 1923, el Ministerio de la Marina interviene debido a una serie de incumplimientos por parte de las radios.
El más grave era que las radios no se comunicaban cada 15 minutos con los buques de la fuerza para preguntar si necesitaban cualquier tipo de ayuda y, para identificarlas, les asignó una sigla a cada una:
  • LOR – Radio Argentina
  • LOZ Radio Sudamérica
  • LOX – Radio Cultura
  • LOV – Radio Brusa
  • LOW – Radio Grand Splendid Theatre
Esta última había comenzado a transmitir el 23/05/1923.



La pelea Dempsey – Firpo
Las transmisión de la pelea fue en realidad una retransmisión. Desde Nueva York (EE. UU.) se transmitió a Transradio International, de la ciudad de La Plata, de allí a Radio Sudamérica, y de allí a Radio Cultura.
La corta duración de la pelea significó una decepción (Firpo perdió por K.O. en el 2º round), pero para la radio fue un envión importante.
Hasta ese momento, una noticia del exterior podía tardar semanas en llegar; desde ese momento la gente se da cuenta de que mediante la radio las noticias podían llegar mucho más rápido.
La causa: el relato directo y simultáneo es una de las esencias de la radio.



La publicidad en radio
La publicidad dividió las aguas entre los pioneros de la radiodifusión. La primera forma publicitaria no fue el pago por un espacio cronometrado, si no la del canje, iniciada por el conductor Pablo O. Valle.
Al final, las radios tenían importantes espacios donde almacenaban las cosas que sus anunciantes les daban como pago. Cosas que luego eran vendidas, o regaladas a los oyentes que participaban en concursos y otras intervenciones.
Al principio, el estilo publicitario en radio era gritado, reiterativo, burdo y anárquico; pero en 1929 se coloca un tope de 100 palabras a los mensajes.

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