jueves, 24 de septiembre de 2015

Hallan en Brasil los restos de la decapitación más antigua de América



Rondaría los treinta años cuando la muerte lo sorprendió. Pertenecía a una comunidad de cazadores recolectores que vivió hace 9.000 años en la región de Lagoa Santa, al este de Brasil. Los demás miembros del grupo lo enterraron en una tumba circular de unos 40 centímetros de diámetro y lo sepultó bajo cinco losas de roca caliza. Antes, le habían cortado la cabeza y colocado las manos, amputadas, sobre la cara, una mirando hacia arriba y la otra en posición contraria.

“Estamos ante el caso de decapitación más antigua documentada en el Nuevo Mundo - explica a Big Vang en una entrevista telefónica el investigador André Strauss, del Departamento de Antropología Evolutiva del Instituto Max Planck-. Que le cortaran la cabeza no tuvo que ver con motivos punitivos, sino que formaba parte de un ritual funerario”.

Este individuo fue hallado en 2007 en el yacimiento brasileño de Lapa do Santo. Un equipo internacional de investigadores encontró fragmentos de un cuerpo enterrado, al que llamaron ‘Entierro 26’: un cráneo, una mandíbula, las seis primeras vértebras cervicales y dos manos amputadas.

Junto a él no había nada más, ningún elemento de ajuar, pero la disposición del cuerpo y sobre todo de las dos extremidades sobre el rostro –la derecha sobre el lado izquierdo de la cara con los dedos apuntando hacia la barbilla y la izquierda, al revés-, hacían sospechar a los investigadores que aquella no era una decapitación con finalidad de castigo o para obtener un trofeo de guerra, como otras que anteriormente se habían descubierto en la zona de los Andes.

“Este individuo no tenía las manos dejadas de cualquier manera, sino que se las habían colocado de forma cuidadosa e intencionadamente. Creemos que esa disposición podría estar asociada con un ritual para reforzar los lazos sociales del grupo. Llevaban la muerte, algo tan personal, a un nivel colectivo en el que todos los miembros de la comunidad compartían el momento funerario”, explica Strauss.

Publicada por Clarín.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Los huesos de un indígena de Gran Canaria tienen "grabada" la crueldad de la colonización europea



Una reciente investigación pone de relieve la brutalidad de la colonización de la población local de la isla subtropical de Gran Canaria a manos de la Corona de Castilla, a raíz del hallazgo de los huesos de un hombre con traumas graves en cabeza, brazos, espalda y pelvis. 

Un equipo de arqueólogos dirigido por Jonathan Santana Cabrera, de la Universidad Estatal Península de Santa Elena, en Ecuador, ha publicado en la revista "International Journal of Osteoarchaeology" una investigación que pretende probar la violencia y la crueldad con que se emplearon los europeos a la hora de subyugar a los nativos de la Isla de Gran Canaria durante su colonización en el siglo XV.

En una tumba colectiva de indígenas en Los Acarreaderos, en Gran Canaria, fue descubierto el esqueleto de un hombre joven que presentaba un total de 13 heridas, incluida una grave cortadura que le rompió el cráneo. Las heridas le fueron infligidas por una o más espadas desde diferentes ángulos de ataque, y se produjeron al mismo tiempo, causándole probablemente la muerte instantánea. El indígena no pudo en ningún caso defenderse ya que no contaba con armas de metal como las de los colonizadores ni tampoco con armadura.

El hallazgo representa una muestra de "la violencia interpersonal entre los europeos y los nativos que se hizo frecuente en ambos lados del Atlántico", concluyen los investigadores.

Publicada por RT.