jueves, 28 de febrero de 2013

La historia del partido de la muerte: jugaron sabiendo que serían asesinados

Me encontré con esta historia fantástica. Busqué por el nombre de Trusevich y aparecen enlaces de noticias contando la historia con algún que otro matiz distinto, pero esencialmente la misma. Espero que la disfruten, es realmente conmovedor el relato.


La historia del fútbol mundial incluye miles de episodios emotivos y conmovedores, pero seguramente ninguno sea tan terrible como el que protagonizaron los jugadores del Dinamo de Kiev en los años 40. Aquí está la historia de los jugadores del Dínamo que jugaron un partido sabiendo que si ganaban serían asesinados, y sin embargo decidieron ganar. En la muerte dieron una lección de coraje, de vida y honor, que no encuentra, por su dramatismo, otro caso similar en el mundo.

Para comprender su decisión, es necesario conocer cómo llegaron a jugar aquel decisivo partido, y por qué un simple encuentro de fútbol presentó para ellos el momento crucial de sus vidas.

Todo comenzó el 19 de septiembre de 1941, cuando la ciudad de Kiev (capital ucraniana) fue ocupada por el ejército nazi, y los hombres de Hitler desplegaron un régimen de castigo sin piedad y arrasaron con todo. La ciudad se convirtió en un infierno controlado por los nazis, y durante los meses siguientes llegaron cientos de prisioneros de guerra, a los que no se permitía trabajar ni vivir en casas, por lo que todos vagaban por las calles, en la más absoluta indigencia. Entre aquellos soldados enfermos y desnutridos, estaba Nikolai Trusevich, quien había sido portero del Dinamo de Kiev.

Josef Kordik, un panadero alemán a quien los nazis no perseguían, precisamente por su origen, era hincha fanático del Dinamo. Un día caminaba por la calle cuando, sorprendido, miró a un pordiosero y de inmediato se dio cuenta de que era su ídolo: el gigante Trusevich.
Aunque era ilegal, mediante artimañas, el comerciante alemán engaño a los nazis y contrató al arquero para que trabajara en su panadería. Su afán por ayudarlo fue valorado por el arquero, que agradecía la posibilidad de alimentarse y dormir bajo un techo. Al mismo tiempo, Kordik se emocionaba por haber hecho amistad con la estrella de su equipo.

En la convivencia, las charlas giraban siempre sobre el fútbol y el Dinamo, hasta que el panadero tuvo una idea genial: le encomendó a Trusevich que en lugar de trabajar como él amasando pan, se dedicara a buscar al resto de sus compañeros. No sólo le seguiría pagando, sino que juntos podían salvar a los otros jugadores.

Esta es la única foto que se conserva de aquellos jugadores que no se doblegaron ante los nazis y hoy se los recuerda como héroes.

El arquero recorrió lo que quedaba de la ciudad devastada día y noche, y entre heridos y mendigos fue descubriendo, uno a uno, a sus amigos del Dinamo. Kordik les dió trabajo a todos, esforzándose para que no se descubriera la maniobra. Trusevich encontró también algunos rivales del campeonato ruso, tres futbolistas del Lokomotiv, y también los rescató. En pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un equipo completo.

Reunidos por el panadero, los jugadores no tardaron en dar el siguiente paso, y decidieron, alentados por su protector, volver a jugar. Era, además de escapar de los nazis, lo único que podían hacer. Muchos habían perdido a sus familias a manos del ejército de Hitler, y el fútbol era la última sombra que sobrevivía de sus vidas anteriores.

Como el Dínamo estaba clausurado y prohibido, le dieron a su conjunto un nuevo nombre. Así nació el FC START, que a través de contactos alemanes comenzó a desafiar a equipos de soldados enemigos y selecciones de la órbita del III Reich.

El 7 de junio de 1942, jugaron su primer partido. Pese a estar hambrientos y haber trabajado toda la noche, vencieron 7 a 2. Su siguiente rival fue el equipo de una guarnición húngara y le ganaron 6 a 2. Luego le metieron 11 goles a un equipo rumano. La cosa se puso seria cuando el 17 de julio enfrentaron a un equipo del ejército alemán y lo golearon 6 a 2. Muchos nazis empezaron a molestarse por la creciente fama de este grupo de empleados de panadería y le buscaron un equipo mejor para terminar con ellos. Llego MSG húngaro con la misión de derrotarlos, pero el FC Start lo aplastó 5 a 1, y más tarde, ganó 3 a 2 en la revancha.

El 6 de agosto, convencidos de su superioridad, los alemanes prepararon un equipo con miembros de la Luftwaffe, el Flakelf, que era un gran equipo, utilizado como instrumento de propaganda de Hitler. Los nazis habían resuelto buscar el mejor rival posible para acabar con el FC Start, que ya había ganado gran popularidad en el pueblo sometido. La sorpresa fue mayúscula, sin embargo, porque pese a las patadas de los alemanes, el FC Start venció 5 a 1.

Luego de esa escandalosa caída del equipo de Hitler, los alemanes descubrieron la maniobra del panadero. Desde Berlín llego la orden de matarlos a todos, pero los jerarcas nazis no se contentaban con eso. No querían que la última imagen de los rusos fuera una victoria, porque pensaban que matándolos así no harían más que perpetuar la derrota alemana.

La superioridad de la raza aria, en particular en el deporte, era una obsesión para Hitler y los altos mandos. Por esa razón, antes de fusilarlos, querían ganarles en la cancha.

Con un clima tremendo y amenazas por todas partes, para el 9 de agosto se anuncio la revancha, en el repleto estadio Zénit. Antes del choque, un oficial de la SS entró en el vestuario y dijo en ruso: “soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto”, exigiéndoles que hicieran el saludo nazi.

Ya en el campo, los futbolistas del START (camiseta roja y pantalón blanco) alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y en lugar de decir “¡Heil Hitler!”, gritaron”¡Fizculthura!”, un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. Los alemanes (camiseta blanca y pantalón negro) marcaron el primero gol, pero el Start llegó al descanso ganando 2 a 1.

Hubo más visitas al vestuario, esta vez con armas y advertencias claras y concretas: “si ganan, no queda nadie vivo”. Los jugadores tuvieron mucho miedo y se plantearon no salir al segundo tiempo. Pero pensaron en sus familias, en los crímenes que se cometían, en la gente sufrida que en las tribunas gritaba por ellos. Y salieron. Les dieron a los nazis un verdadero baile. Hacia el final del partido, cuando ganaban 5 a 3, el delantero Klimenko quedo mano a mano con el arquero alemán. Lo eludió y al estar solo frente al arco, cuando todos esperaban el gol, se dio vuelta y pateó hacia el centro del campo. Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. El estadio se vino abajo.

Como todo Kiev hablaba de la hazaña, los nazis dejaron que se fueran de la cancha como si nada hubiera ocurrido. Incluso el Start jugó a los pocos días y le ganó al Rukh 8 a 0. Pero el final estaba escrito: tras ese último partido, la Gestapo visitó la panadería una semana después y los miembros del equipo fueron acusados de ser espías de la NKVD. Esta acusación basaba su fundamento en que el Dínamo era un club asociado a la policía secreta. Pero, cualquier cosa hubiese valido.

El primero en morir torturado fue Kortkykh. Los demás arrestados fueron enviados a los campos de concentración de Siretz. Allí mataron brutalmente a Kuzmenko, Klimenko y al arquero Trusevich, que murió con su camiseta puesta. Goncharenko y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, fueron los únicos que sobrevivieron, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre del 43. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte.

En el estadio al día de hoy hay una placa que recuerda a estos jugadores con una inscripción que dice: “A los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi”.

Esta es la historia del dramático “Partido de la Muerte”. El cineasta John Huston se inspiró en este hecho real para rodar su película “Escape a la victoria” en 1981, pero ambientada en París y no en Kiev. En el film hizo lo que no pudo el destino: salvar a los héroes.

Todavía hoy, los poseedores de una entrada para aquel partido tienen derecho a un asiento gratis en el estadio del Dinamo de Kiev. En las escalinatas del club, custodiado en forma permanente, se conserva actualmente un monumento que saluda y recuerda a aquellos héroes del FC Start, los indomables prisioneros de guerra del Ejército Rojo a los que nadie pudo derrotar durante una decena de históricos partidos, entre 1941 y 1942.Los mataron entre torturas y fusilamientos, pero hay un recuerdo, una fotografía que, para los hinchas del Dinamo, vale más que todas las joyas del Kremlin. Allí figuran los nombres de los jugadores y una leyenda: “De la rosa solo nos queda el nombre”.

Publicada por Número Ocho Web.

viernes, 15 de febrero de 2013

La diplomacia del ping pong

Nuevamente un artículo que combina historia y deporte. Otra vez se trata de un escrito de Ezequiel Fernández Moores. Este es especial para los que gusten de los temas relacionados con la Guerra Fría, espero lo disfruten.
 

La noticia, en medio de las competencias deportivas, pasó casi inadvertida. Pero Zhuang Zhedong, que murió el domingo por un cáncer, a los 73 años, en Pekín, fue protagonista central de "La Diplomacia del Ping Pong", una historia clave entre los vínculos de la política y el deporte. En 1971, era la estrella del equipo chino, que retornaba a las competencias internacionales. Llegó al Mundial de tenis de mesa de Nagoya, Japón, como tricampeón mundial de 1961 al 65. Todo cambió en 1966. Las persecuciones de la Revolución Cultural contra cualquier atisbo de capitalismo incluyeron al ping pong, un deporte inventado por los británicos. El entrenador Fu Qifang, el jugador Jiang Yongning y Rong Guotuan, primer chino campeón del mundo en cualquier deporte, "ícono de las virtudes revolucionarias", según lo había elogiado Mao Tse-tung unos años antes, fueron acusados de espionaje y se ahorcaron en 1968. Zhuang, el más conocido de todos, fue dado por muerto por su familia. No fue así. Estableció fuertes vínculos con Jiang Qing, esposa de Mao, ocupó cargos políticos y volvió a las competencias. Cayó otra vez en la cárcel tras la muerte de Mao, en 1976. Nuevamente rehabilitado, Zhuang vivió sus últimos años como una celebridad en China, obligado a recordar todos los 4 de abril un nuevo aniversario de La Diplomacia del Ping Pong. 

El 4 de abril de 1971, el jugador de tenis de mesa de Estados Unidos Glenn Cowan, el otro protagonista de la historia, 19 años, flaco, pantalones ajustados y aire de hippie, sale tarde y sube al primer micro que ve con el logo del Mundial. Es el micro del equipo chino. El demonio rojo en años de Guerra Fría. Hay diez minutos de absoluto silencio. Hasta que Zhuang se levanta de su asiento trasero, conversa con Cowan a través del intérprete y le regala un grabado con las montañas de Huangshan. Decenas de periodistas aguardan cuando ambos bajan juntos del micro. "¿Le gustaría visitar China?", pregunta un cronista japonés a Cowan. "Por supuesto", responde el norteamericano. Seis días después, Cowan y sus compañeros se convierten en la primera delegación de Estados Unidos que pisa China desde 1949, cuando Mao asumió el poder. Al año siguiente, Richard Nixon se convierte en el primer presidente de Estados Unidos que visita Pekín. Ese mismo año, las Naciones Unidas admiten a China. Cuatro décadas después, todavía sin democracia, pero en plena explosión capitalista, China se encamina a ser la potencia número uno. Hoy todos quieren ser socios de China. 

Mao y Nixon son los otros dos protagonistas de nuestra historia. "La educación física -escribió Mao en su primer artículo publicado- debería ser prioridad número uno." Pero el aburguesado Comité Olímpico Internacional (COI) nunca fue de su agrado. Menos aún su presidente, el cruzado anticomunista norteamericano Avery Brundage. El equipo chino llegó a los Juegos Olímpicos de Helsinki 52 apenas un día antes de la ceremonia de clausura. En 1963, China organizó en Yakarta unas Olimpíadas paralelas, los Juegos de las Nuevas Fuerzas Nacientes (Ganefo), con unos 3000 atletas de 70 países. Castigado durante la Revolución Cultural de 1966, el deporte chino volvió al gran escenario en los 70. Mao, ya muy enfermo, decidió invitar al equipo de ping pong de Estados Unidos, según cuenta la historia oficial, entusiasmado tras ver la foto de Zhuang y Cowan en el Mundial de Nagoya. Dio la orden -cuenta Henry Kissinger en su libro sobre China- al volver en sí "después de un largo narcótico". Roy Evans, presidente durante veinte años de la Federación Internacional de Tenis de Mesa, sugirió sin embargo en su libro de memorias que el episodio tal vez estuvo lejos de ser tan espontáneo. Cuenta que en su paso previo por Pekín aconsejó al presidente Chou En-lai que China, ya decidida a retomar relaciones internacionales, debía aprovechar el Mundial de Nagoya para invitar a su país a equipos extranjeros. En 1972, después de que Nixon visitó China, Evans fue condecorado con la Orden del Imperio Británico. 

Nixon, el último personaje de la historia, era un fanático del football americano. Tanto que el equipo de los Redskins (Pieles Rojas) evaluó pedirle que dejara de llamar aconsejando jugadas inútiles. Nadie podía molestarlo cuando veía football por TV. Durante la Guerra de Vietnam, su apodo en todos los comunicados internos del gobierno de Estados Unidos era "Quarterback". Nixon se negó a perdonar a los atletas del Black Power de México 68, sancionó una ley histórica sobre apoyo económico igualitario al deporte femenino para frenar el avance de la URSS en los Juegos y, tras "La Diplomacia del Ping Pong", él, un anticomunista furioso, viajó en 1972 a China para iniciar el deshielo. Ese mismo año, Nixon-Kissinger creyeron que la partida por el título mundial de ajedrez entre Bobby Fischer y Boris Spasski también contribuiría a aflojar la tensión con la URSS. Pero Fischer, imprevisible en su locura, terminó convirtiendo el duelo en un nuevo capítulo de la Guerra Fría. Nixon viajó igualmente ese año a Moscú. Al año siguiente derrocaría al chileno Salvador Allende. Y en 1974 se iba él, acusado por el escándalo de Watergate. 

Cowan, que murió en 2004, con apenas 52 años, en plena operación de corazón, fue durante una semana portada de la prensa mundial con sus compañeros mientras duró su visita de abril de 1971 a Pekín. Posó en la Muralla China con una famosa remera de Let it Be, preguntó en medio del estupor de los chinos si Mao estaba vivo o muerto e intentó convencer a Chou sobre la seriedad del movimiento hippie. Los partidos contra el equipo chino fueron televisados a todo el país. "Fuck you", gritó enojado cuando advirtió que el anfitrión le dejó ganar algunos puntos. El deporte, se sabe, era simplemente una excusa. Mucho tiempo antes, en la Argentina de 1912, el general Julio Argentino Roca bajó en el entretiempo a los vestuarios, con el marcador 3-0, para pedirles a los jugadores argentinos que aflojaran, porque el partido, de carácter amistoso, había sido organizado para mejorar la relación con Brasil. Fue inútil. Argentina terminó ganando 5-0. El fútbol, y menos ante un rival vecino, no suele ser el mejor escenario para la distensión. Pocos, por ejemplo, pensarían hoy que un amistoso Argentina-Inglaterra sería una buena idea para destrabar Malvinas. Y no sólo por La Mano de Dios. 

Al Mundial de 1966, primero y único ganado por Inglaterra, que además fue el anfitrión, la memoria popular lo recuerda como el de la expulsión polémica de Antonio Rattín en Wembley. Pero hubo más: la caída del campeón Brasil primero, con Pelé y sus compañeros molidos a golpes en la primera rueda y, luego, la doble eliminación de Argentina contra Inglaterra con árbitro alemán y de Uruguay contra Alemania con árbitro inglés, con expulsiones y goles anulados incluidos. La "conspiración contra los favoritos sudamericanos" provocó oleadas de indignación en toda la región. "Ya no creen más en nuestro concepto de fair play y sportmanship", admitieron los informes que las embajadas británicas enviaron a Londres. El escenario supuestamente puro, neutral y apolítico del deporte siempre sirvió de herramienta al poder político, pero las pasiones del fútbol, por mucho arreglo de apuestas clandestinas que se denuncie estos últimos días en el mundo, siguen siendo difíciles de controlar. No podría aplicársele al fútbol la célebre frase de Mao sobre La Diplomacia del Ping Pong, cuando "la pequeña pelota -dijo el líder chino- impulsó a la grande".

Artículo de Ezequiel Fernandez Moores para Canchallena.com

miércoles, 13 de febrero de 2013

Arqueólogos hallan escultura del dios del fuego en Teotihuacán

Arqueólogos mexicanos hallaron en el interior de la Pirámide del Sol en Teotihuacan la escultura de Huehuetéotl, dios viejo o del fuego, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. 


Según la fuente, la escultura, junto a dos estelas, fue encontrada en la cúspide de la citada pirámide, a 66 metros de altura, dentro de una amplia fosa de cinco metros de profundidad. La escultura y las dos piezas escultóricas se encontraban en una fosa de cinco metros de profundidad y se estima que tienen unos 1.500 años de antigüedad. 

La institución antropológica precisó que la escultura de Huehuetéotl está completa en  sus dos terceras partes, mide 58 cm de altura y pesa unos 190 kilogramos. Una de las estelas mide 2,56 metros de largo y pesa 955 kilogramos y la otra 1,40 m y  pesa unos 300 kilos. 

Las piezas fueron descubiertas en diciembre del año pasado. Para bajarlas de la cúspide de la pirámide del Sol, la  mayor atracción de Teotihuacan, sitio arqueológico localizado en las afueras de  la capital (norte de México), se tuvo que recurrir a  un sistema de cuerdas. 

Teotihuacan, “la ciudad de los dioses”, cuyo origen étnico de sus  habitantes se desconoce, fue uno de los mayores centros de  la cultura prehispánica de Mesoamérica, que tuvo su mayor desarrollo desde el  siglo III al VII de nuestra era.

Noticia publicada por la Agencia Ria.

sábado, 9 de febrero de 2013

La leyenda del rey Codro y los archivos



La historia de la palabra "archivo" se remonta a treinta siglos atrás, cuando Atenas, gobernada por el rey Codro (o Codros), fue invadida por los dorios. El oráculo de Delfos había vaticinado que los atenienses solo lograrían vencer y expulsar a los invasores si Codro perdía la vida en combate.

Al conocer la profecía, el monarca fue al campo de batalla y provocó abiertamente a los dorios hasta que lo mataron; estos sufrieron enseguida una derrota aplastante a manos de los defensores de Atenas. La versión que se puede leer en Wikipedia discrepa con esta, de Elcastellano.org, e indica que al conocer el oráculo de los Dorios, Codro decidió quitarse la vida.

De cualquier modo, los atenienses decidieron entonces que no había nadie que reuniera condiciones suficientes para suceder en el trono al rey héroe y nombraron en su lugar a un magistrado civil, al que llamaron arkhon —arconte en español—, y dieron inicio así a una magistratura que gobernó Atenas durante cinco siglos, hasta la tiranía de Pisístrato en el siglo VI a. de C.

El edificio de gobierno donde el arconte ejercía sus funciones era el arkheion, y el conjunto de los documentos públicos allí albergados se llamaba ta arkheia, palabra que en latín tardío dio lugar a archivum, que llegó al español como archivo.

A partir de arkheion, también se originó otra palabra griega, arkhé 'gobierno', 'mando', presente como elemento compositivo en numerosos vocablos de nuestra lengua, tales como monarquía 'gobierno de uno', oligarquía 'gobierno de pocos' y anarquía 'ningún gobierno', así como patriarca, matriarca y muchos otros. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

El milenario lenguaje universal de las canciones de cuna

Hace cuatro milenios un antiguo babilonio escribió una canción de cuna que una madre le cantaba a su hijo.

A pesar de que probablemente el niño se dormía, el mensaje de la canción no es muy tranquilizador.

Se trata de una reprimenda al bebé por despertar al dios de la casa con sus llantos, lo que tendrá repercusiones.

Esta es una de las primeras canciones de cuna de las que se tiene constancia, fechada alrededor del año 2000AC. Se encuentra grabada en una pequeña tabla de barro que cabe en la palma de la mano.

La escritura es cuneiforme -una de las primeras formas de escritura- y debió ser transcrita con cuidado por un escriba babilonio con un estilete hecho de caña en lo que actualmente es Irak.
Los temas que asustaban a los niños eran típicos de las canciones de cuna de esa época, según explica Richads Dumbrill, un experto en música antigua del Museo Británico de Londres, donde está guardada la tabla que contiene la canción de cuna.

"Quieren decirle al niño que ha hecho mucho ruido, que despertó al demonio, y si no se calla de inmediato, el demonio se lo comerá".

Muchas de las canciones de cuna que cantan hoy en día también tienen un trasfondo oscuro.
"Balancéate, balancéate, balancéate", comienza diciendo una canción del pueblo Luo de Kenya, antes de volverse amenazante diciendo "al niño que llora se lo comerá una hiena", algo que puede ser una realidad en algunas partes del país.

Miedo y amor

Según Sally Goddard Blythe, autor de varios libros sobre desarrollo infantil, la noche siempre ha estado asociada con la oscuridad y el miedo y eso explica de alguna manera los temas amenazantes de algunas canciones de cuna.

Pero asegura que todas las canciones de cuna -incluso las que dan miedo- "están enraizadas en el amor, la ternura y el cuidado".

Muchas canciones de cuna, independientemente de sus letras, tienen una cualidad hipnótica. Otras son tristes y oscuras, como un lamento.

"Algunas te cuenta la historia del país o como se debe vivir la vida, como un consejo para los niños", explica Zoe Palmer, un músico que trabaja en un proyecto de canciones de cuna en el Hospital Real de Londres.

Palmer colabora con madres primerizas en el hospital y forma parte de un grupo de músicos que ayuda a las madres a aprender y compartir canciones de cuna existentes y a crear otras nuevas.

Es una comunidad muy diversa, con madres y padres provenientes de China, Bangladesh, India, España, Francia y Europa del Este. Palmer ha descubierto que las canciones son bastante similares en todas las culturas.

"En cualquier parte del mundo las mujeres utilizan los mismos tonos, la misma forma de cantar a sus hijos", señala.

Según ha constatado, muchas canciones de cuna son muy básicas, con unas pocas palabras que se repiten una y otra vez.

También comparten ritmos similares. Las canciones de cuna suelen tener un compás de 6 por 8, dándoles una característica típica del balanceo, explica Sally Goddard. Eso calma, porque replica el movimiento que el bebé experimenta en el vientre de la madre mientras esta se mueve.

Además de ayudar a que los bebés se duerman, las canciones de cuna también tienen fines educativos.

Cantar junto a un niño pequeño es una manera efectiva de enseñarle nuevas palabras y sonidos, explica Colwyn Trevarthen, profesor de psicología infantil de la Universidad de Edimburgo.

Durante años Trevarthen ha estudiado como las madres interactúan con sus hijos en los primeros meses de vida. Su investigación apunta que los bebés tienen una cualidad musical innata y un sentido del ritmo excelente.

"Es increíble como el bebé responde con sonidos y gestos, a menudo al mismo ritmo de los sonidos de la madre. El niño y la madre agarran el ritmo, como si fueran músicos de jazz improvisando", señala.

Terapia

En los años '20 del siglo pasado, el poeta español Federico García Lorca, quien estudió las canciones de cuna de su país, destacó las características poéticas y la profundidad de la tristeza de muchas de ellas.

La teoría de Lorca, con la que muchos investigadores concuerdan hoy en día, es que una de las funciones de las canciones de cuna es ayudar a que la madre pueda vocalizar sus propias preocupaciones y miedos. Así que sirven también de terapia para la madre.

En la actualidad hay muchos factores que amenazan la supervivencia de las canciones de cuna, sobre todo la cantidad de aparatos nuevos para entretener y calmar a los niños que lloran y el incremento a la comunicación a través de la tecnología.

Puede que cantar no forme tanto parte de nuestras vidas como en el pasado, ya que en generaciones anteriores, que no contaban con televisión e internet, la gente se juntaba para cantar y contarse historias.

Pero se diría que, por el momento, las canciones de cuna siguen vivas, desde Kenya hasta Marruecos, pasando por Reino Unido.

El arqueólogo musical Richard Dumbrill cree que hay algo intrínseco en la experiencia de criar a un niño que hará que las canciones de cuna sobrevivan.

"Creo que las canciones de cuna pertenecen al instinto natural de la maternidad".
Reem Kelani, una cantante británica de origen palestino está de acuerdo.

"Es algo universal. Cuando canto un a canción de cuna, en cualquier parte del mundo, siempre hay gente que se siente identificada".

 Noticia publicada por BBC Mundo.

domingo, 3 de febrero de 2013

¡En guardia!



Con la desintegración del imperio romano, los guerreros germánicos se lanzaron sobre los reinos en que quedaron divididos los dominios de los césares, llevando consigo su cultura y sus costumbres. Aunque se asimilaron en un tiempo relativamente breve en términos históricos, marcaron los idiomas romances con su impronta. Muchos vocablos de nuestra lengua fueron traídos por aquellos guerreros y constituyen hoy parte de nuestro patrimonio léxico.

Por tratarse de guerreros, la mayor parte de las palabras que nos dejaron pertenecían al vocabulario de la guerra y de las artes bélicas. Los visigodos protegían sus campamentos apostando vigías o centinelas que llamaban wardja, palabra derivada del germánico prehistórico wardon 'seguir con la vista', 'vigilar', 'prestar atención'. De allí provienen nuestros vocablos guarda, guardia, y guardar así como sus variantes en otras lenguas romances.

En italiano, wardja dio lugar al verbo guardare 'mirar' y en francés, a regarder 'mirar'. En inglés, estuvo en el origen de to guard, del mismo significado, así como ward 'sala de hospital', 'subdivisión de un municipio' y 'pupilo' que está bajo tutela.

viernes, 1 de febrero de 2013

Una voz continental

Fichando material para un trabajo que estoy haciendo en el Profesorado, me encontré con esta cita de Salvador Allende, presidente de Chile entre 1970 y 1973, que me encantó, por lo que representa, al menos para mí.

Soy un hombre de América Latina, que me confundo con los demás habitantes del continente en los problemas, en los anhelos y en las inquietudes comunes. Por eso, en esta hora, entrego mi saludo de gobernante a los hermanos latinoamericanos, esperanzado en que algún día el mandato de nuestros próceres se cumpla y tengamos una voz continental.

De  Sacchi, Hugo (Comp.) Chile, Perú, Bolivia. Documentos de tres procesos latinoamericanos. Biblioteca fundamental del hombre moderno. Buenos Aires, 1972.