miércoles, 25 de febrero de 2009

Ruinas romanas en Siria

Estas son simplemente unas hermosas fotos de ruinas romanas en Siria, extraídas de una galería del diario La Vanguardia. El resto de la galería es muy interesante también, con muchas buenas fotos.




Imagen 1: Cardo máximo de la ciudad romana de Apamea. En su época de mayor esplendor llegó a contar con 500.000 habitantes y recibió la visita de Marco Antonio y Cleopatra, a su vuelta de la campaña contra los armenios.




Imagen 2: Teatro romano y ciudadela de Bosra. Posiblemente el teatro romano mejor conservado del mundo. Todavía impresionan sus dimensiones y su acústica.





Imagen 3: Ruinas de la ciudad romana de Palmira, la capital de la reina Zenobia.

lunes, 23 de febrero de 2009

Reabre museo saqueado de Bagdad

El Museo Nacional de Irak ha abierto de nuevo, casi seis años después de que fuera saqueado y destrozado en el periodo inmediatamente posterior de la invasión dirigida por Estados Unidos en 2003.

Las fuerzas de la coalición no tenían órdenes de intervenir y se quedaron con los brazos cruzados mientras que el inestimable patrimonio de Irak era arrasado.

Muchos de los tesoros de la nación estaban en el museo, cuyo saqueo fue uno de los episodios más escandalosos del período.

Muchas de sus antigüedades fueron robadas y solamente se ha recuperado una pequeña proporción.

Decisión polémica

Irak, la cuna de la civilización, ha sido descrito como un enorme yacimiento arqueológico.

Se estima que cerca de 15.000 artefactos y antigüedades fueron robados. Se cree que sólo se ha recuperado una cuarta parte de ellos, a pesar de los esfuerzos internacionales para prohibir su tráfico o venta.

El museo había abierto simbólicamente por un día, en julio de 2003, para probar que quedaban algunas de sus riquezas.

Pero desde entonces permaneció cerrado, hasta ahora. Su reapertura forma parte de los esfuerzos del gobierno iraquí por mostrar que la vida está volviendo a la normalidad.

Pero es una medida polémica. Varios expertos iraquíes prominentes, e incluso funcionarios del Ministerio de Cultura, han criticado fuertemente lo que ven como un paso prematuro.

Dicen que poco de la extensa colección del museo se ha catalogado o se exhibe correctamente, y que es necesario hacer mucho más para que esté a la altura de los estándares modernos.

Noticia publicada por BBC Mundo.

Otra noticia interesante de la misma empresa (en enero de 2005): Babilonia dañada por la guerra.

domingo, 22 de febrero de 2009

La Pérdida de España VI: Las campañas de Tariq y Muza, y la caída de España (Final)

El Califa musulmán aconsejó a Muza realizar una exploración para comprobar si las promesas de don Julián tenían realidad. En julio de 710 Tarif abu Zara desembarcó en Tarifa –que de él recibió el nombre- con quinientos soldados. Su expedición tuvo éxito y Tariq ibn Ziyad preparó la intervención.

Entre tanto, otras gentes de España cometieron otro error también grave. Los feroces vascones se sublevaron de nuevo en sus ásperas montañas. Sus levantamientos habían coincidido –ordinariamente- con los periodos de discordia o de problemas en el sur.

Su unidad de destino con otros pueblos de España iba a enfrentarles en adelante con un adversario mucho más poderoso que el por entonces caduco estado visigodo.

Porque su nueva rebelión iba a sincronizarse con el desembarco islamita en el sur. Rodrigo estaba combatiéndolos cuando Tariq cruzaba el Estrecho. Los vascones fueron subyugados pocos años después por las huestes musulmanas, vivieron muchas décadas sometidos a ellos, y durante tres siglos hubieron de sufrir los terribles zarpazos de los sarracenos.

En la noche del 27 al 28 de abril de 711, mientras Rodrigo luchaba con los vascones en el norte, Tariq -con unos siete mil hombres- desembarcó en la roca de Calpe, que cambió de nombre en adelante; los musulmanes la llamaron Yabal Tariq –la montaña de Tariq- y los españoles Gibraltar.
Ocuparon enseguida la antigua Carteya, en el fondo de la bahía que hoy se llama de Algeciras. Derrotaron a las tropas de cobertura que defendían el país e incluso a las fuerzas que comandaba un tal Bancho o Sancho, hijo de una hermana de Rodrigo. Los musulmanes, que habían llegado sin caballos, obtuvieron algunos a partir de este punto.

Sánchez Albornoz dice musulmanes, y no árabes, porque Tariq desembarcó al frente de un ejército de berberiscos, en el que tal vez sólo algunos oficiales eran orientales. Podemos adivinar los cálculos de Muza. La derrota de los beréberes que iban a cruzar el Estrecho no podría causar daño grave al señorío del Califa en Magrib; lo libraría al cabo de unos miles de súbditos inquietos, de conversión reciente y que habían resistido medio siglo a las huestes islámicas. Su victoria afirmaría la lealtad de los noveles fieles musulmanes, al brindarles un campo de expansión y pillaje.

Tariq avanzó muy despacio por la vía romana, que iba derecho hacia Sevilla. Tras ocupar los distritos de Algeciras y del Lago, pidió refuerzos a Muza, que le envió cinco mil hombres más, con lo que llegó a reunir de doce a diecisiete mil soldados.

En dos o tres semanas pudo Rodrigo tener alguna noticia del desembarco de Tariq, y dar alguna solución al problema vascón.

Se ignora todo sobre su avance hacia el sur. Acaso convocó a todo el ejército godo a Córdoba, capital de la Bética, y desde ella marchó al encuentro del invasor sarraceno. ¿Conocía ya la traición vitizana? Probablemente no. Lo que sí, parece que en su ejército figuraban miembros de la facción que había sido por él desplazada; quizás incluso algunos familiares de Vitiza; las fuentes árabes los hacen asistir a la batalla decisiva.

El 19 de julio de 711 godos e islamitas se enfrentaron en la batalla de Wadilakka o Guadalete, no lejos de la despoblada ciudad de Lacea.

Durante algunos días los ejércitos primero se observaron, luego tantearon fuerzas en escaramuzas a veces sangrientas. Mucho exponían uno y otro caudillo en el envite. Podemos imaginar a Tariq temeroso ante la magnitud del ejército de Rodrigo, y la importancia de la caballería visigoda. Su derrota supondría el exterminio de los suyos, sin poder huir a ninguna parte.

Rodrigo, acaso, no estaba muy seguro de sus gentes, entre las que figuraban miembros del clan por él vencido. Tariq esperaba quizás además el cumplimiento de las promesas recibidas de los vitizanos. Estos debieron de aprovechar los días de enfrentamientos y tanteos para minar la moral y la unidad de la hueste de Rodrigo.

“Ese hijo de puta –dicen las fuentes islamitas- ha privado del reino a los hijos de nuestro señor Vitiza y a nosotros del poder. Podemos vengarnos pasándonos al enemigo. Esas gentes de enfrente no aspiran sino a hacer gran botín”.

Empezó la batalla. El ejército visigodo combatió sin desmayo. Pero se desbandaron las alas al presenciar el paso al enemigo de los nobles complotados, rodeados de las clientelas de sus siervos y patrocinados. El centro resistió, pero la hueste de Rodrigo fue al cabo derrotada y el mismo rey cayó en la pelea.

El cadáver de Rodrigo no fue hallado por los vencedores porque sus fieles, cumpliendo sus deberes de clientes, lo llevaron a enterrar a Viseo.

Debió ser grande la mortandad en las filas de Rodrigo –la exaltan los cronistas musulmanes-, pero tal vez el ejército godo no fue enteramente aniquilado, pues tiempo después volvió a enfrentar en Ecija a las huestes islamitas en una gran batalla, que culminó en derrota. El reino godo había perecido para siempre.

Es seguro que desde Ecija, en una marcha muy rápida, Tariq avanzó hacia Toledo y la ganó con la colaboración de los judíos. La facción que apoyaba a los hijos de Vitiza esperaba que, conforme a lo acordado, proclamase en ella a uno de ellos, pero Tariq proclamó la soberanía del Califa de Damasco, “que el traidor no es menester siendo la traición pasada”.

Se estableció, entonces, la dominación islamita en tierras de Hispania el 11 de noviembre de 711, día de San Martín.

Un destacamento mandado por Mugait al-Rumi ganaba Córdoba entre tanto por sorpresa y capitulación. Los patricios de la corte toledana en parte escondieron las riquezas del palacio, en parte huyeron con ellas al norte.

Se acogieron a la alta e inexpugnable peña de Amaya. Pero allí los sitió el caudillo berebere. Hubieron de entregarse, con gran mortandad entre los godos y rico botín para los musulmanes. Tariq cruzó los Campos Góticos, llegó a Astorga y regresó a Toledo cuando Muza había tal vez desembarcado ya en España para explorar el éxito de su lugarteniente, proseguir la conquista y, sobre todo, para que no escapase de sus manos el botín que en la rica y culta España habían hecho ya los islamitas y esperaban seguir haciendo. Con Muza había puesto pie en la península otra hueste islamita de hasta diez mil hombres.

Tariq y Muza dispusieron de dos formidables quintas columnas; los godos colaboracionistas y los judíos, perseguidos por los reyes durante casi un siglo.

Es muy poco conocida la política anti judía de los reyes visigodos, iniciada ya por Recaredo. Sisebuto contra la opinión de San Isidro, ordenó el bautismo o la expulsión de los judíos. Con dulcificaciones pasajeras y con disposiciones crueles contra los conversos, esa política prosiguió hasta las postimetrías de la monarquía toledana. En el XVII Concilio de Toledo (694) se acusó a los judíos de conspirar contra la seguridad del trono y del estado.

El natural rencor de estos difícilmente habría provocado la ruina de la monarquía visigoda. Les habría sido imposible, aún deseándolo, hacer desembarcar en España a los musulmanes desde África y más aún provocar el desastre del ejército godo. Pero después de la batalla de Guadalete y de la toma de Toledo, había llegado su hora.

Los godosignoraron el adagio popular castellano: No hay enemigo pequeño. Lo han ignorado con frecuencia muchos grandes pueblos. Y los judíos nunca han sido, además, pequeños enemigos.
Fue eficaz por ello su colaboración con la conquista islamita. Ocupada Toledo por Tariq, reunió a los judíos y los dejó en la ciudad con algunos soldados.

Tras conquistar Sevilla, “confió Muza la guarda de la ciudad a los judíos, y se dirigió a la ciudad de Mérida”. Y las noticias se repiten por todos los cronistas y compiladores islamitas.

Los judíos se tomaron amplia revancha de sus crueles perseguidores. Sin su colaboración y la de los vitizanos, aún después de la derrota de Guadalete la conquista musulmana habría sido más difícil y mucho más lenta y quizás no habría llegado a consumarse por entero.

No habría sido dable a Muza avanzar sobre Mérida, capital de Lusitania, si no hubiese asegurado la alcazaba de Sevilla con una guarnición hebrea. Y es seguro que tales casos se repetirían con frecuencia.

Hemos seguido el curso de las pugnas políticas en la España goda que culminaron con la crisis en que se hundió la monarquía visigoda y hemos seguido el curso de esa misma crisis tras el desembarco de Tariq, crisis sin la cual no habría nacido el reino de Asturias. La “pérdida de España”, previa a su encuentro y resurrección en las montañas asturianas, se completó tras la llegada de Muza.

Los autores clásicos –como Polibio- habían registrado el hecho de que en España nunca una batalla ganada o perdida había puesto fin a una empresa bélica. Y así ocurrió ahora. Fue necesario a las fuerzas de Muza conquistar una a una las diversas ciudades y hubieron a veces de reconquistar algunas que se alzaron después de sojuzgadas. Él emprendió la ocupación de las plazas del Guadalquivir y del Guadiana, sus hijos sometieron a las poblaciones del sur y del sudeste.

No obstante la colaboración de vitizanos y judíos, las dos empresas duraron alrededor de un año.
En esta segunda etapa de la conquista musulmana, etapa de sitios y capitulaciones, coadyuvó al éxito de la empresa la liberalidad de los pactos que suscribían los conquistadores islamitas. Conocemos el concedido a Teodomiro, un trata do de tipo ahd, en que se le reconoció una auténtica autonomía política. Aunque distinto –de tipo suhl- fue también generoso el de Mérida, se respetaron vidas y bienes, y se respetó la práctica del culto cristiano.

Rendida Mérida (713), un mes después Muza salió para Toledo. No interesan las causas del retraso de Tariq en reunirse con su jefe. Se entrevistaron en Almaraz, la entrevista fue áspera y violenta. Muza maltrató a su liberto, le apostrofó con dureza y acaso llegó a pegarle. Sentía tal vez envidia de sus éxitos y de las riquezas que había conseguido.

En Toledo, Muza se hizo entregar por su lugarteniente el tesoro real de los godos de que había logrado apoderarse en su campaña allende sierra.

En lugar de cumplir la palabra dada a los hijos de Vitiza entregándoles el trono de su padre, Muza ratificó la proclamación de soberanía del Califa de Damasco.

La derrota y la muerte de Rodrigo en Guadalete, la toma de Toledo, las conquistas del sudeste, la ocupación de Sevilla y Mérida debieron de quebrar por entero la moral de los hispano – godos. A ese quebrantamiento de la moral debe atribuirse –y no a una indemostrable inquina de las masas españolas contra los godos- la paralización de la resistencia.

En su campaña hacia Zaragoza, Muza y Tariq sembraron conscientemente el terror para evitar futuras resistencias y más para asegurar la paralización de los centros nerviosos que pudieran mover a los hispanos a la lucha. Su política de crueldad dio frutos óptimos.

Mientras Muza caminaba Ebro arriba por la vía Caesaraugusta a Asturica Augusta se le sometió el conde Casius, que llegó a convertirse al Islam. Y tras algunas expediciones de sus lugartenientes, como bestias, según la expresión de los cronistas árabes fueron a curvarse ante Muza los altivos y feroces vascones, cuyo solar cruzaba en su camino.

Muza atravesó de este a oeste las tierras entonces habitadas por várdulos, cántabros y astures cismontanos, que no hicieron, según Sánchez Albornoz, un gesto de resistencia al invasor.

Quebrantada la moral de un pueblo, cuesta siempre un gran esfuerzo remontarla. El avance de Muza fue casi un paseo militar, asegurado por la prosecución de la política de terror con que se había inaugurado. “No quedó un lugar que no fuese saqueado, una iglesia que no fuese quemada, una campana que no fuese rota”, señalan las fuentes.

Acaso por su camino que avanzaba no lejos de la cordillera, Muza envió exploradores hacia los montes. Tal vez una de esas exploraciones desde los páramos de León dio origen a la inexacta noticia que tenemos de algunos autores tardíos de que había llegado hasta la Roca de Pelayo. No es probable que este simple espatario (Porta espadas) de Rodrigo se hubiese ya acogido a Asturias en 714.

Muza no entró en Asturias. Continuó por la vía romana que venía siguiendo desde Caesaraugusta. Desde Asturica, antigua capital del convento jurídico que de los satures tomó el nombre, deseó penetrar en la Galicia actual. Los musulmanes habían ocupado muchas grandes ciudades de Hispania.

Pronto habían llegado a Damasco noticias –seguramente abultadas- de las disputas entre Muza y Tariq. Quizás se habían suscitado sospechas en el Califa sobre la lealtad de Muza. Y sin duda se había hiperbolizado en su presencia la importancia del botín conseguido. Al-Walid envió a España al conquistador de Córdoba con órdenes para que Muza regresara a Oriente. Pero fue seducido por el caudillo islámico con la promesa de que participaría en el botín que esperaba ganar en la campaña.

Al-Walid despachó a España otro enviado, Abu Nasar, con mandato expreso de volver con Muza por la fuerza. El nuevo mensajero califal encontró a Muza en Lugo y lo obligó a volver a Damasco.
Había terminado la campaña del noroeste a través del futuro solar del reino de Oviedo. ¿Se inauguró entonces la ocupación del mismo por los invasores? Al-Maqqari completa el relato de la empresa de Muza con estas palabras: “Los cristianos prestaron obediencia, se avinieron a la paz y al pago del tributo personal y los árabes se establecieron en los pasos más difíciles”.

Sin embargo, para Sánchez Albornoz es dudoso que durante la campaña fuese Muza reduciendo peligrosamente sus fuerzas mediante frecuentes colonizaciones; no que a su regreso estableciera puestos militares en los pasos difíciles y en las más importantes plazas ocupadas.

Los islamitas debieron sí asegurar el dominio del país mediante asentamientos y guarniciones. Y no cree dudoso el autor que éstas y aquellos se fijarían incluso en la Asturias y Cantabria trasmontanas. Ni una ni otra figuran entre las zonas que, según la crónica de Alfonso III, permanecieron siempre en poder de sus antiguos habitantes, es decir, que no fueron ocupadas por los conquistadores.

Y la misma historia de Pelayo antes de Covadonga, conforme la refieren las crónicas latinas y arábigas, acredita que hasta la Asturias actual llegaba la autoridad de los valíes a Al-Andalus. ¿Desde cuándo? Al menos desde el valiato de Al-Hurr (716 – 719).

Fuente: Claudio Sánchez Albornoz.
Orígenes de la Nación Española. Estudios Críticos sobre la Historia del Reino de Asturias (Selección). La decadencia visigoda y la conquista musulmana

jueves, 19 de febrero de 2009

La Pérdida de España V: La invasión musulmana

A la muerte de Vitiza en 710, los nobles que constituían el grupo por él favorecido intentaron el reparto del reino entre los hijos que le habían sobrevivido. Pero esa división contradecía las tradiciones legales sobre la transmisión del poder real.

Esta vez la asamblea electiva, que para distinguirla del Aula Regia y del Oficio Palatino se llamaba Senatus, no legalizó la inmensa novedad que constituía el reparto del reino entre unos menores bajo la tutela de unos magnates. Dominaban en el Senatus facciones hostiles al clan vitizano o la mayoría se negó a sancionar la radical mudanza y la asamblea decidió elegir legalmente un nuevo rey. Los relatos latinos y arábigos más autorizados fuerzan a trazar así el curso de los hechos.

La elección recayó en Rodrigo, duque de la Bética, y al parecer acreditado hombre de armas. Pero el trono ya estaba ocupado por vitizanos y hubo de desalojarlos de él por la violencia. Dicen las fuentes que “A ruegos del Senado Rodrigo ocupa el reino por la fuerza”.

Hemos de juzgar, por tanto, a Rodrigo rey legítimo de España, como sostuvo Sánchez Albornoz en el estudio que llevaba ese título. Todos estos hechos ocurrieron en el año 710.

Cabe presumir que no obstante las medidas de apaciguamiento de Vitiza, los grupos brutalmente perseguidos por su padre no habían olvidado sus violencias. Era lógico que el clan instalado en el poder temiera ser desplazado del gobierno que venía disfrutando desde hacía veinte años y que resistiese a Rodrigo, electo sin duda por el partido adverso. Y estalló la guerra civil.

A su vez, con gran esfuerzo y no sin graves desastres habían logrado los árabes conquistar el cabo de Magrib Alaqsa y llegar al Estrecho de Gibraltar. Les resistía en Ceuta un personaje misterioso llamado Olbán, Ulyán, Aylán o Julián, que se hallaba ligado a Vitiza por los vínculos de la fidelitas.

Cuando murió Vitiza y estalló en España la violencia, Julián capituló ante Tariq, lugarteniente de Muza, y le entregó Ceuta, conservando acaso su gobierno el incógnito personaje.

Según lo más probable, no por propia iniciativa como afirma la fábula inventada para disimular una verdadera traición, sino como mensajero de la facción vitizana o de los mismos hijos de Vitiza, “Julián” sirvió de intermediario entre los musulmanes y el clan vencido en la guerra civil.

No podían ignorar en España los sucesos ocurridos en África ni la presencia en Ceuta de los mahometanos avenidos con Julián. Los vitizanos soñaron con obtener auxilio de los musulmanes establecidos al otro lado del mar para deponer a Rodrigo; y solicitaron la intervención de los musulmanes asentados en las costas de la vecina Tingitania, actual Marruecos.

“Llamados los sarracenos ocupan las Españas” se lee en el Epitome Ovetensis, a cuya obra se denomina comúnmente Crónica de Albelda. “Por fraude de los hijos de Vitiza los sarracenos entraron en España”, declara el rey cronista Alfonso III, probablemente siguiendo al autor de una crónica asturiana perdida, escrita, como mucho, a fines del siglo VIII. El erudito escriba, que retocó el cronicón regio no mucho después de redactado, amplía aún más la noticia: “los hijos de Vitiza, movidos por la envidia, porque Rodrigo se había apoderado del reino de su padre, discurriendo astutamente, envían legados a África, piden auxilio a los sarracenos y los meten en España por medio de navíos”.

La historiografía cristiana recogió de forma unánime la tradición de que los hijos de Vitiza llamaron a los musulmanes a España. Esta tradición está confirmada por dos testimonios si no totalmente concordantes, extrañamente coincidentes. Uno de ellos es el de ‘Isa ibn Muhammad Abu-l-Muhayr, autor africano nacido en el último tercio del siglo VIII, informa que Tariq vio llegar a puerto las naves cristianas en busca de ayuda, y da el nombre de Julián al interlocutor de Tariq. Pero este Julián afirma que es el gobierno de “su padre” el que ha sido arrebatado.

En la tradición llegada hasta tan temprano cronista musulmán se mezcla el recuerdo de la intervención de Julián y de la petición de auxilio de los príncipes vitizanos. Pero su testimonio, además de no dejar lugar a dudas sobre la llamada de los islámicos por los hijos de Vitiza, parece acreditar la ida personal de éstos –o al menos uno- a África.

El Silense, tras referir que Rodrigo los privó del reino paterno, escribe: “mas ellos, trasladándose a la provincia de Tingitania (…) dispusieron que, introduciendo a los moros, ellos y el reino de toda España fuesen a perdición”

Una tradición a la par cristiana e islamita no sólo recogía por tanto la llamada de los islamitas por los hijos de Vitiza, sino que los presentaba cruzando el Estrecho para solicitarla.

Los hijos de Vitiza, o mejor, sus partidarios ya que ellos eran muy pequeños, no sospecharon el riesgo inmenso a que se exponían y exponían a España.

En el curso de tres cuartos de siglo los árabes habían tallado un gran imperio que iba desde la India hasta el Océano Atlántico, imperio que estaba aún en periodo de expansión y que acababa de conquistar el Marruecos actual. Cruzar el Estrecho de Gibraltar y emprender la invasión de España les habría sido difícil de haber hallado en ésta un reino unido y dispuesto a defenderse.

Si al solicitar la ayuda de los musulmanes pensaron que se repetiría lo ocurrido en los días de Sisenando, se engañaron terriblemente.

Sin el trágico error de cálculo de los vitizanos, naturalmente no habría surgido el reino de Asturias. En la próxima entrada haremos un repaso del curso de los hechos.

Fuente: Claudio Sánchez Albornoz.
Orígenes de la Nación Española. Estudios Críticos sobre la Historia del Reino de Asturias (Selección). La decadencia visigoda y la conquista musulmana

miércoles, 18 de febrero de 2009

El acelerador de partículas puede arrojar nueva luz sobre el antiguo Egipto

Una luz 10.000 millones de veces más brillante que la del Sol, obtenida gracias a un acelerador de partículas, puede ser la herramienta esperada por los científicos para conocer detalles hasta ahora ocultos del antiguo Egipto.

Se trata de un haz de luz producto de la intensa radiación que genera la llamada Fuente de Luz Diamante (DLS por sus siglas en inglés), una tecnología que forma parte del sincrotrón situado en Oxfordshire (sur de Inglaterra) y por la que ya se han interesado los responsables del British Museum de Londres para poder realizar exámenes exhaustivos, y no invasivos, de sus tesoros egipcios.

Tres pequeñas estatuas del British serán las primeras a ser sometidas a una sesión de este potente aparato de rayos X y les seguirán momias y sarcófagos, según se anunció durante la conferencia sobre el Avance de la Ciencia que se celebra en Chicago (EEUU).

El diario "The Times" recoge hoy las declaraciones de Jen Hiller, una de las responsables de la DLS, quien explicó que los arqueólogos "podrán usar este rayo único para hurgar con profundidad en artefactos antiguos preciosos de una manera no invasiva".

"Nunca antes ha sido posible hacer un escáner, ni lograr imágenes de las piezas más grandes con tanta precisión", añadió Hiller, quien explicó que las instalaciones del acelerador de partículas de Oxfordshire permiten albergar objetos de grandes dimensiones.

El gran tamaño de las instalaciones estaba pensado originalmente para poder estudiar la fatiga del metal de las estructuras de los aviones comerciales, con el fin de evitar accidentes, pero los responsables del British se dieron cuenta de que sirve también para las piezas grandes que hasta ahora sólo podían mirar por partes.

"Vamos a poder examinar por ejemplo sus estatuas de bronce a tamaño natural. (Los egiptólogos) no están seguros de cómo fueron fabricadas. Tampoco están seguros de cuántas veces fueron reparadas.

Nos dará la oportunidad de ver su interior. Los egipcios solían esconder cosas dentro de sus estatuas", dijo Hiller.

Janet Ambers, del British Museum, confirmó el interés del museo por aprovechar esta tecnología: "Nos ayudará a dar respuesta a cuestiones relacionadas con los materiales y la tecnología que utilizaban para construir las estatuas, y nos dará información sobre cómo fueron modificadas en sus restauraciones del siglo XIX".

Noticia de la agencia EFE, publicada por Yahoo! Noticias.

martes, 17 de febrero de 2009

La Pérdida de España IV: Los Fideles Regis

Obligada la realeza a enfrentarse con la arrogancia de una poderosa aristocracia al mismo tiempo que debía hacer frente al espíritu rebelde de algunas regiones, los reyes procuraron aumentar los grupos que les debían una singular fidelidad y hubieron de mimarlos. Se refiere Sánchez Albornoz al más restringido de los gardingos continuadores de la comitiva de orden germánico de los primitivos reyes godos. Los fideles regis. Para asegurar su lealtad, los soberanos acudieron a las eternas fórmulas con que han sabido procurarse fidelidades y favores, pero no sin encarar también los eternos peligros que tal conducta ha acarreado con frecuencia.

El favor de los reyes enriquecía constantemente a sus fideles. En un continuo círculo vicioso, el favor de los reyes, al enriquecer a los fideles y determinar su arraigo en la tierra, aumentaba el número de siervos, colonos, libertos, precaristas y patrocinados al servicio de los mismos.

Algunos reyes quisieron detener el crecimiento de la aristocracia mediante purgas sangrientas en las que los poderosos perdían sus cargos, sus fortunas y sus vidas. Pero los mismos soberanos que habían ordenado las terribles violencias mediante generosas donaciones a sus propios leales de los bienes confiscados a los enemigos, formaban en torno a ellos lo que hoy llamaríamos grupos de presión.

Y como los sucesores de los reyes justicieros o crueles, deseosos de atraerse a los castigados o perseguidos acababan devolviéndoles sus bienes y restaurándolos en su status jurídico anterior, no menguaron en verdad, sino que aumentaron con el correr del tiempo las filas de los poderosos y los oligarcas.

La realeza visigoda abandonó, además, la antigua política imperial romana, hostil a la concreción de nuevos vínculos de patrocinio.

Los reyes hispano godos no se opusieron al establecimiento de nuevas redes clientelares y fortalecieron la vinculación de los clientes con sus señores al liberar de pena a los patrocinados en los delitos cometidos por orden de aquellos.

De antiguo habían recibido armas de sus patronos los bucelarios y los sayones, es decir, los patrocinados. Siguieron recibiéndolas estos para constituir las clientelas armadas de los poderosos y para asegurar con ellas su fuerza política. Ervigio legalizó la ida a la guerra de los clientes a las órdenes de sus señores. Esa legalización, coincidente con la obligada concurrencia a ella de los potentes con sus siervos, acentuó la proto feudalización de las fuerzas armadas la monarquía. En beneficio naturalmente de las facciones nobiliarias que se disputaban el poder y en daño de la estructura y de la eficacia del ejército, puesto que los grupos de presión pudieron maniobrar al frente de sus patrocinados y de sus siervos en las horas decisivas de las batallas y luchas.

Y porque la incorporación de los hispano romanos al ejército, en fecha imprecisa, aunque siempre después del reinado de Leovigildo, había lastrado la articulación militar visigoda con masas carentes de ímpetus bélicos y había resquebrajado o roto la articulación ancestral de las fuerzas nacionales de tradición germánica.

Esa lucha de las facciones por el poder había llevado a España a los bizantinos, llamados por Atanagildo contra Achilla, y a los francos, invitados por Sisenando para ayudarle a deponer a Suíntila.

El trágico forcejeo era peligroso. Un caudillo al frente de una fracción luchaba por el poder, que lo era todo en un Estado providencial y, triunfante, perseguía con violencia al partido derrotado. Su sucesor intentaba una pacificación para desarmar y narcotizar al enemigo; mas este no olvidaba, esperaba su hora, por uno u otro camino lograba el poder y lo defendía con rigidez y crueldad. Quien le sucedía deseaba y procuraba otra vez la convivencia, pero fracasaba en su empeño como su lejano antecesor. Y volvía a repetirse l forcejeo trágico.

Las facciones no desarmaban sus rencores y no surgía ninguna personalidad excepcional que pudiera imponerse a todos, dar un golpe de timón y detener el movimiento pendular arbitrariedad – impotencia que poco a poco agotaba las fuerzas defensivas del Estado hispano – godo.

En ese trágico forcejeo, se produjo la invasión musulmana, solicitada por el grupo desplazado, a guisa de intervención extranjera y para recuperar el poder perdido.

El momento era particularmente sombrío y nada propicio. La monarquía se encontraba agotada tras un largo siglo de forcejeos y discordias y el rey difunto dejaba solo hijos menores. La aristocracia había acrecido su poder, sus riquezas, sus privilegios y se hallaba habituada a las jugadas arriesgadas confiando en futuras amnistías. Se había degradado el status jurídico y político de los libres menores.

Las ciudades habían entrado en franca decadencia política, económica y demográfica –resistieron mejor a los islamitas las de más densidad de población, como Sevilla y Mérida-. La Iglesia, transida de goticismo, sufría una grave crisis moral y se mezclaba gustosa en las querellas de las facciones. El ejército, debilitado por la entrada en él de los hispano – romanos, había visto decaer su antigua eficacia y se había proto feudalizado.

La población hebraica, cruelmente perseguida, se sentía abrasada de sañudos rencores contra todo y contra todos y conspiraba con los transmarini. El país no se había repuesto todavía de los coletazos del hambre terrible que había padecido en los días de Ervigio (687 – 702). Y los pueblos del norte, especialmente astures y vascones, seguían constituyendo una amenaza en el nevado septentrión.

Fuente: Claudio Sánchez Albornoz.
Orígenes de la Nación Española. Estudios Críticos sobre la Historia del Reino de Asturias (Selección). La decadencia visigoda y la conquista musulmana

domingo, 15 de febrero de 2009

La Pérdida de España III: El papel de la Iglesia

La monarquía católica otorgó importantes privilegios políticos al episcopado: potestad para la designación de algunos magistrados municipales, supervisión del gobierno del pueblo por los judices, confirmación del nombramiento de los agentes fiscales y fijación de sus aranceles, intervención en los casos de recusación de los jueces, autoridad de crítica sobre éstos y facultad para juzgar las causas de los pobres. Le otorgó además una decisiva participación en la vida pública del reino a través de su conjunta acción en los concilios de Toledo, pero también mediante la intervención en las elecciones regias y en los graves juicios políticos. Les concedió los privilegios procesales de los palatinos y eximió al clero de muy pesadas cargas públicas. A cambio, la realeza consiguió el respaldo espiritual de la Iglesia.

Interesaba a la clerecía el mantenimiento de la paz pública. Corría graves riesgos durante las discordias y por ello reglamentó en sus concilios el orden de sucesión de la corona, fortaleció el poder real con la unción sagrada de los reyes y decretó duras penas contra las conspiraciones y alzamientos en daño de la realeza.

Durante casi un siglo España presenció un complejo juego de influencias, servicios y humillaciones recíprocas entre la Iglesia y el Estado. La Iglesia sirvió al Estado y se sirvió de él.

¿Cómo? A costa de sancionar con su aprobación todos los golpes de estado y todas las maniobras políticas que alcanzaban éxito, aunque quebrantasen las más rígidas disposiciones y leyes por ella misma redactadas o sancionadas.

Fue en verdad un astuto juego de influencias, una recíproca prestación de servicios, un sincrónico entrevero de intereses y de humillaciones.

Cuando la Iglesia fue infectada por clérigos y prelados de estirpe visigoda, la clerecía hispana no solo sufrió una grave crisis moral, sino que participó de los apasionados apetitos de poder y riqueza de los laicos.

Algunos de estos clérigos y prelados mostraban desdén por las asambleas canónicas; otros estaban separados por violentos rencores. Sus iras y violencias se traducían en homicidios. Corrompían a las mujeres, hijas, nietas o parientes de magnates e injuriaban a los nobles o a mujeres y doncellas de igual clase. Mutilaban a sus siervos. Molestaban a los fieles, más por odio que por deseo de corregirlos. Exigían remuneración por la administración de sacramentos y conseguían ser ordenados por dinero.

Rodeados de sus clientelas armadas entraron en el juego de las facciones. Secundándolas no cumplían sus deberes de acudir a apagar las rebeliones, alzamientos o discordias que estallaban en el reino. Y aún más, intervenían en tales contiendas.

El respaldo de la autoridad espiritual de la Iglesia, comprado con privilegios y humillaciones no bastó, por tanto, para salvar a España de frecuentes crisis de poder.

Fuente: Claudio Sánchez Albornoz.
Orígenes de la Nación Española. Estudios Críticos sobre la Historia del Reino de Asturias (Selección). La decadencia visigoda y la conquista musulmana

sábado, 14 de febrero de 2009

El Estudiante, multipremiado

Me da una mezcla de pudor y orgullo publicar que El Estudiante de Historia fue nuevamente mencionado por otros blogs. Pudor porque hace sólo poco más de un mes que hice una entrada a propósito de un premio, y orgullo porque siempre es lindo recibir un "mimo", sobre todo cuando viene, como en este caso, de blogs que hasta ahora no había tenido oportunidad de ver.

Pero vayamos por partes. Primero, Bastet, de El rincón del pensamiento, me otorgó no uno, sino tres premios en la misma entrada. Se trata del Dardo, Anjinho de Amizade y el Blog de Oro.

En segundo lugar, Felipoween, de Novelas Históricas, me mencionó cuando fue él mismo galardonado con el Blog Maneiro.

Vamos a mencionar con el Blog de Oro a los siguientes:


Siglos Curiosos

Noticias con Historia

Saber.Historia

The History Movies

ArqueoHistoria

Con el premio Blog Maneiro voy a elegir cinco blogs, muy buenos todos, de temáticas no relacionadas con la Historia, ahí van:


Sonido Extremo Perú. En la bitácora de Betocrash se pueden enterar de todo lo relacionado con la música extrema.

Pasando el rato. Hallo nos comparte sus experiencias de vida.

El Hobbit la película. un blog para los fanáticos de Tolkien que, deseosos de más, queremos ver las aventuras de Bilbo Baggins antes de la Guerra del Anillo.

Una mala tarde la tiene cualquiera. Altamente recomendable. Humor sarcástico de un empleado de comercio.

Juré que no lo haría. Alma también nos cuenta su día a día con calidez.

Para finalizar, quiero agradecer a quienes mencionaron en sus bitácoras este blog, y a mis nominados, como siempre, porque disfruto mucho leyendo sus relatos, noticias, inquietudes e investigaciones.

viernes, 13 de febrero de 2009

La pérdida de España II: luchas intestinas

En el contexto que describíamos en la entrada anterior, se diría que si hubiese arraigado una dinastía, excluidos los grupos enemigos, la nobleza habría conseguido afirmarse y se habría llegado a un equilibrio entre ella y los monarcas.

Pero ninguna familia consiguió adueñarse perdurablemente del trono y la pugna entre la realeza y las facciones se prolongó dramáticamente a lo largo de las décadas. Cada nuevo rey podía privar y de hecho privaba de su poder y su riqueza a los integrantes del grupo hasta allí dominante.

Y en vano los concilios V y VI de Toledo señalaron a los reyes los peligros que tales medidas alzaban en orden a la lealtad de los fideles regis. Los príncipes continuaron realizando confiscaciones. Ni siquiera se hallaban libres de peligro los hijos de los reyes.

Era, por tanto, natural que los clanes en el poder intentaran conservarlo llevando al trono a uno de los suyos y que los grupos desplazados acecharan la ocasión de recuperar sus posiciones.

El poder real constituía una formidable y deslumbrante meta en la vida política de la oligarquía gótica. Los magnates más ambiciosos y decididos acechaban la ocasión de asaltar el alcázar de la regia autoridad: a la muerte del monarca reinante –la monarquía siempre fue jurídicamente electiva- o si se presentaba una ocasión propicia, deponiendo al soberano mediante un golpe de estado, pacífico o cruento.

Ningún optimate podía por sí solo lograr la corona por la violencia o mediante una elección regular. Necesitaba contar con un grupo de magnates, con una facción nobiliaria que secundara sus planes y que pudiera vencer, legal o violentamente. Esas pugnas se sucedieron sin interrupción a lo largo del siglo VII.

A veces triunfaba, a veces fracasaba el golpe de estado o la revuelta tendente a destronar al rey reinante, pero siempre provocaba luchas y violencias.

Los reyes visigodos sucesores de Recaredo no tuvieron además ocasión de calentar el trono real por la fugacidad de sus reinados. Y la España goda vivió, por tanto, perturbada durante una centuria por endémicas agitaciones políticas y por sangrientas discordias.

No pueden esquematizarse las causas de tales agitaciones y discordias, en la lucha entre la realeza y la nobleza en torno a la conversión de la monarquía de electiva en hereditaria.

Claro que los reyes se esforzaban por asegurar la sucesión a sus hijos. Pero incluso soberanos sin descendencia hubieron de padecer alzamientos, revueltas, usurpaciones y golpes de mano.

Sin embargo, como se dijo, fue el deseo de disponer de la fuente del poder y la riqueza el principal motor de la discrepancia.

La realeza procuró defenderse mediante castigos inmisericordiosos y mediante crueles y drásticas purgas; pero no logró evitar tensiones y revueltas.

Fuente: Claudio Sánchez Albornoz.
Orígenes de la Nación Española. Estudios Críticos sobre la Historia del Reino de Asturias (Selección). La decadencia visigoda y la conquista musulmana

Tras la escultura de Nefertiti

Un documento encontrado recientemente indica que un arqueólogo alemán se valió de artimañas para pasar de contrabando a su país una escultura fabulosa de la reina egipcia Nefertiti.

El arqueólogo, Ludwig Borchardt (en inglés), incluyó el busto de Nefertiti en la lista de sus hallazgos en Egipto en 1913.

Pero lo describió como pedazo de yeso sin valor y lo ocultó en una caja.

Ahora se le considera como un artefacto supremo de la era faraónica y atrae a medio millón de visitantes cada año al Museo Egipcio de Berlín.

Desde 1924 las autoridades egipcias han estado tratando de recuperarlo y parecía que ya se habían resignado a que nunca lo harían, hasta el punto de que últimamente lo habían pedido en préstamo, durante tres meses, para la inauguración del nuevo Museo Egipcio en El Cairo, programada para 2012.

El corresponsal de la BBC en la capital egipcia, Cristian Fraser, dijo que las nuevas evidencias de este engaño podrían reavivar los esfuerzos del gobierno egipcio para repatriar el famoso busto de la reina, cuyo nombre significa "La bella ha llegado".

¿Mitad y mitad?

El documento fue descubierto en el Instituto Oriental de Alemania.

Es el recuento de una reunión entre Borchardt y un inspector de antigüedades para hablar sobre un inventario de lo que había encontrado el arqueólogo.

Había un acuerdo de que Alemania y Egipto dividirían los hallazgos mitad y mitad, previa inspección y selección de los funcionarios egipcios.

Pero, según el texto, el busto de Nefertiti -quien reinó como esposa del faraón Akenatón hace más de 3.000 años- era tan exquisito que Borchardt decidió guardarlo "para Alemania".

El busto fue envuelto de forma ajustada y se le mantuvo oculto en una caja, en un compartimiento con poca luz.

Borchardt entregó una fotografía del hallazgo que era deliberadamente poco atractiva e informó que el busto era de yeso, un material de muy escaso valor, cuando en realidad el rostro de la reina estaba pintado en piedra caliza.

"Indescriptible"

Sin embargo, las anotaciones en su diario revelan que conocía el verdadero valor de la escultura.

"No se puede describir, hay que verla", escribió.

Esto ya se sabía. Lo que aparentemente no había eran pruebas de cómo había obtenido el permiso para quedarse con el busto.

Hace dos años, el director del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, amenazó que "si los alemanes no nos prestan a Nefertiti, demostraremos que fue llevada de manera ilegal a Alemania".

El consejo confirmó que está al tanto de la existencia del documento recién encontrado. Noticia publicada por BBC Mundo.

jueves, 12 de febrero de 2009

La pérdida de España I: La decadencia visigoda

El parangón entre los dos siglos que tardaron los romanos en dominar a Hispania y lo fulmíneo del avance de Tariq y “Muza” a través de la península suscita, en verdad, un interrogante de difícil respuesta.

Fue tan rápida y tan fácil la conquista de España por los mahometanos que desde siempre se ha buscado, hasta con angustia, una explicación satisfactoria al terrible desastre.

Se ha hablado de que el ejército vencido por Tariq en el Guadalete era un ejército de siervos, y de la brutal opresión social que habría dejado inerme a España frente a los invasores.

El arraigo en la tierra de los godos produjo sin duda un descenso de su entusiasmo bélico. Diversas Antiquas del Codex Revisus penaban ya deserciones y fraudes en la prestación del servicio de guerra. Dahn afirman que las fallas del régimen militar visigodo fueron parejas a las del contemporáneo de los francos. Las viejas leyes que las castigan son además anteriores a los éxitos de los ejércitos godos.

Son duras las disposiciones de Vamba y Ervigio en el Liber Judicum decretando penas graves contra quienes no cumplieran su deber general militar o desertaran en la lucha.

Es cierto que la Lex Visigothorum IX.2.9. obligaba a godos y romanos a llevar la décima parte de sus servi a la guerra, pero este precepto del Liber Judicum no permite suponer al ejército visigodo integrado por siervos. Desde antiguo participaban los servi en las expediciones militares acompañando a sus señores. Las cifras de los que Ervigio obligó a llevar armados no pudieron desequilibrar la estructura del ejército. Era preciso poseer cien siervos –algo muy poco frecuente- para conducir diez a la guerra.

En todo caso, el siervo era un hombre a quien su condición servil no castraba sus posibles ímpetus bélicos.

La presencia de los siervos en las filas del ejército no dañó al ordenamiento militar visigodo por lo ínfimo de la condición social de los mismos. Fue grave porque vino a sumarse a la de los patrocinados que desde antiguo acompañaban las expediciones de sus patrones.

Esa doble legal concurrencia acentuó el deslizamiento del ejército hacia su proto feudalización, cuyas consecuencias examinaremos luego.

La condición jurídica y económica de las masas rurales no era en Hispania diferente de la que existía en los demás reinos sucesores del imperio romano. Tal vez era incluso más favorable. Son notorios los esfuerzos de los reyes godos por salvar el status legal de los hombres libres frente a los abusos de los poderosos y de los funcionarios públicos. Dictaron leyes tendientes a evitar la parcialidad de los jueces contra ellos, otras limitaron el monto de los impuestos o servicios que debían pagar o procuraban dificultar la caída en la servidumbre reduciendo las penas pecuniarias en que podían incurrir, para que no se convirtieran en deudores insolventes. A veces y en fecha relativamente cercana a la pérdida de España se les perdonaron incluso los tributos atrasados, como hizo por ejemplo Ervigio.

Del Ajbar Maymu’a parece deducirse, además, que la hueste con la cual Rodrigo hubo de enfrentar a los mahometanos estaba integrada especialmente por godos. Y no debe olvidarse que ciudades de pura estirpe romana, como Sevilla y Mérida, resistieron largos meses a los invasores.

Las causas de la “pérdida de España” fueron mucho más complejas. La misma unidad hispana, creada por Roma y por los godos restaurada, facilitó su empresa a los mahometanos.

La articulación política romana enfrentó a los conquistadores sarracenos con una monarquía unitaria y centralista. Y ello siempre había dado paso franco a los ejércitos invasores tras vencer en algunas batallas a las fuerzas estatales hispanas.

El nudo del problema histórico de la “pérdida de España” estriba en comprender por qué los islamitas hallaron en la península la más favorable coyuntura que les permitió conquistarla en un abrir y cerrar de ojos.

Se produjo la invasión islamita en el instante mismo en que culminaba la lucha secular entre las facciones por señorear al estado y al país; lucha que era al cabo la pugna entre una organización estatal envejecida y una sociedad que intentaba abrirse paso hacia el futuro.

En torno a la monarquía una aristocracia de corte y de oficio había logrado arraigar en la tierra, adquirir grandes dominios, poseer numerosas fuerzas serviles y colonáticas y atraer a su patrocinio multitud de clientes. Esa aristocracia braceaba por hacer perdurable su status jurídico y político y su fuerza económica y social. Pero en el camino hacia el logro de esa perdurabilidad se interponía la monarquía.

Fuente: Claudio Sánchez Albornoz.
Orígenes de la Nación Española. Estudios Críticos sobre la Historia del Reino de Asturias (Selección). La decadencia visigoda y la conquista musulmana

martes, 10 de febrero de 2009

Hallaron en la necrópolis egipcia de Sakkara una cámara con 30 momias

Arqueólogos egipcios descubrieron en la necrópolis de Sakkara una cámara mortuoria con 30 momias y varios sarcófagos intactos de la época de los faraones, anunció ayer el Consejo Supremo de Antigüedades.

Los investigadores encontraron una momia en muy buen estado de un hombre en un sarcófago de madera de 1,8 metro de largo, en el que se leen en jeroglíficos su nombre y el de sus antepasados masculinos. Otros cuatro sarcófagos de piedra caliza serán abiertos con extrema precaución en los próximos días.

Las autoridades indicaron que la cámara subterránea se encuentra al final de un corredor de 11 metros de largo. Todo indica que fue creada para un destacado sacerdote de la VI Dinastía (circa 2318-2168 A.C.) de nombre Sengam, señaló el presidente del Consejo, Zahi Hawass.

Las momias halladas en la cámara decorada con bajorrelieves proceden sin embargo probablemente de la Vigésimosexta Dinastía (664-525 A.C.).

Los arqueólogos creen que además del primer corredor que lleva a la cámara se construyó otro unos 1.660 años más tarde, que termina en el otro extremo de la sala. Para construirlo se derrumbó una de las paredes de la cámara, explicó Hawass.

Hasta un perro. En una pared había cinco nichos, dentro de los cuales había cuatro momias. En uno de ellos yace además un perro momificado. En otra pared los expertos encontraron en dos nichos huesos humanos.

La tumba se encuentra al oeste de la pirámide escalonada de Zoser. En la gran necrópolis, ubicada unos 27 kilómetros al sur del centro de El Cairo, el mismo equipo de arqueólogos encontró en diciembre pasado dos tumbas de la época del faraón Unas (V Dinastía).

Desde el tercer milenio antes de Cristo hasta la época de los reyes persas fueron enterrados en Sakkara reyes e importantes funcionarios. Se levantaron varias pirámides para faraones allí, de las cuales varias se derrumbaron por falta de cuidados.

La pirámide de Zoser, erigida en torno al 2700 A.C. es, con unos 60 metros, la construcción más alta de la necrópolis aún no investigada en su totalidad. (DPA)

Noticia publicada por el diario La Capital.

viernes, 6 de febrero de 2009

Hallan en Chipre una supuesta Biblia de la antigüedad

Nicosia- Las autoridades del norte de Chipre creen haber encontrado una versión de la Biblia escrita en siríaco, un dialecto del idioma de Jesús.

El manuscrito fue encontrado en una operación policial contra supuestos traficantes de antigüedades. La policía turcochipriota testificó en una vista judicial que creen que tiene unos 2.000 años.

El manuscrito tiene extractos de la Biblia escritos en letras de oro sobre pergamino, según las fotos proporcionadas a Reuters. Una página muestra un dibujo de un árbol, y en otra hay ocho líneas de escritura en siríaco.

Sin embargo, los expertos se mostraron divididos sobre su procedencia y si es un original, lo que lo daría un valor incalculable, o si es falso.

Varios expertos dijeron que el uso de letras de oro supondría que sería muy posterior.

“Sospecho que lo más probable es que tenga menos de 1.000 años”, dijo a Reuters un conocido experto, Peter Williams, de la Universidad de Cambridge.

Las autoridades turcochipriotas incautaron la reliquia la semana pasada y nueve personas están arrestadas en espera de más investigaciones. Además se está buscando a otros sospechosos en relación con el hallazgo, añadieron.

Otras investigaciones revelaron una figura religiosa y una escultura de Jesús que se cree que procede de una iglesia en la zona norte de la isla mediterránea, controlada por los turcos, así como dinamita.

La policía ha acusado a los detenidos de contrabando de antigüedades, excavaciones ilegales y posesión de explosivos.

El siríaco es un dialecto del arameo -la lengua nativa de Jesús-, que se habló en gran parte de Oriente Medio y Asia Central. Aún se habla donde hay sirios cristianos y sobrevive en la Iglesia ortodoxa siria de India.

El arameo aún se emplea en ceremonias religiosas de los cristianos maronitas en Chipre.

“Una fuente muy probable (del manuscrito) podría ser la zona Tur-Abdin de Turquía, donde todavía hay una comunidad que habla siríaco, dijo a Reuters Charlotte Roueche, profesora de Estudios Bizantinos y de la Tardoantigüedad en el King's College de Londres.

Tras mirar atentamente las fotos, el especialista en manuscritos de la Universidad de Cambridge y socio del Wolfson College JF Coakley sugirió que el libro podría haber sido escrito mucho después.

“La escritura en siríaco parece estar en la letra del siríaco oriental con puntos en las vocales, y no hay ese tipo de manuscritos antes del siglo XV”, señaló.

“Basándose en una foto (...) si no me equivoco algunas palabras al menos parecen ser en siríaco moderno, un idioma que no se escribió hasta mediados del siglo XIX”, dijo a Reuters. (Reuters)

Noticia publicada por el diario La Capital.