martes, 23 de diciembre de 2008

Premio Blog Dorado, y deseos de fin de año

Niklaüs, de universo.Babel y entrañable amigo de esta casa, ha elegido distinguirnos nuevamente, esta vez con el premio Blog Dorado. Como es costumbre, debo elegir otras bitácoras interesantes a las que mencionar, así que ahí van.

Hablemos de Historia: sin duda, de lo mejor que se puede visitar en la blogósfera y enterarse de interesantes debates de actualidad e históricos.

Mundo Neandertal: Nuevamente aquí, porque continúa mejorando día a día, trayendo las mejores noticias sobre paleoantropología.

Ellas en la Historia: El lugar que ocupan las mujeres (tantas veces relegadas) en la Historia, en una bitácora de lo más interesante.

Siglos Curiosos: Temas variados, con interesantísimos artículos de la historia de Chile.

Qué sabés de Buenos Aires?: Un blog muy interesante, que presenta historias, anécdotas, juegos y humor, para saber cuánto sabemos de la historia de nuestra capital y otros divertidos tópicos.

A todos ellos, como siempre, les agradezco los ratos de amena e instructiva lectura.

Por otra parte, este es el último post del año, por varias razones no voy a volver a postear hasta enero. Les cuento que, por diversas causas, este fue un muy buen año para mí. Afortunadamente, desde hace unos años, poco a poco, mis esfuerzos se van viendo compensados. La decisión que tomé a principios del año pasado de volver a estudiar y embarcarme en el profesorado fue un acierto, porque he conocido gente fantástica y pasado ratos geniales con unos profesores espectaculares a nivel académico y humano. En lo laboral y lo personal también ha sido un buen año.

Quería compartirlo con ustedes, y aprovechar la oportunidad para desearles a tod@s que pasen una muy feliz Navidad, y que el año nuevo les traiga lo siguiente (¡y me lo traiga a mí también!): trabajos dignos y bien remunerados, salud para toda la familia, éxitos y satisfacción en el estudio y el trabajo, momentos de felicidad, momentos para la reflexión, la voluntad de seguir construyendo, desde lo igual o lo diverso, no importa, lo que importa es avanzar hacia el bien común.


Un gran abrazo.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Hallan bocetos de Da Vinci en una de sus pinturas

Parece que los genios de la historia de la Humanidad siguen dando que hablar. Hace un par de meses aparecía una obra inconclusa y hasta el momento desconocida del inigualable Mozart, bueno, parece que ahora hay unos dibujos de los que nadie se había percatado hasta el momento en una pintura de Leonardo Da Vinci, y los habría hecho él mismo según los investigadores del Museo de Louvre. Pasen y lean.

Un grupo de investigadores descubrió tres bosquejos hasta ahora desconocidos en el reverso de una pintura de Leonardo da Vinci, que podrían ser del maestro renacentista.

El Museo del Louvre dice que los esbozos incluyen una cabeza de caballo, parte de un cráneo y al niño Jesús con un cordero. Los investigadores hicieron el hallazgo en la obra "La Virgen y el Niño con Santa Ana".

Semejanza con Leonardo. En un comunicado emitido ayer, el Louvre dijo que el estilo de los dibujos guardaba semejanza con el de Leonardo. Los investigadores trabajan para determinar si son del mismo maestro.

Los bosquejos, apenas visibles, fueron descubiertos durante una revisión profunda a través de una cámara infrarroja que recoge rastros de pigmentos de carbón, a menudo usados para dibujar.

Noticia publicada por el diario La Capital.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Las consecuencias de los experimentos fallidos

Que nadie se mofe, por favor. Sucede que intenté -sin éxito, como se ve claramente- cambiar la apariencia del blog. Después de hacer varios desastres desistí.

Por suerte, había tenido la precaución de guardar la plantilla original, y me creía muy vivillo por eso, pero oh sorpresa, cuando decido volver todo a fojas cero habida cuenta de mi falta de habilidad con el HTML, me encuentro con que el texto de presentación del blog, los enlaces y un número intersante de etcéreras ha desaparecido.

A raíz de ello tuve que seguir bregando con esta cuestión que tanto me cuesta de editar un código que desconozco, e hice con la lista de enlaces lo mejor que mi memoria y los favoritos del Firefox me dejaron.

Por ello les pido a todos aquellos blogueros/as que eventualmente hayan quedado fuera de la reconstrucción (literal) de la lista de enlaces, que me dejen un comentario o me escriban un correo electrónico, y rápidamente subsanaré la omisión.

Como para que se sepa, estos son los efectos del calor, la agenda de exámenes y la altura del año. Menos mal que todavía no empecé a brindar!!

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Una etimología de la palabra "indígena"

La información de esta entrada la obtuve a través del servicio de correo de Elcastellano.org, y presenta una interesante teoría sobre el origen de esta palabra que tanto usamos aquí en El Estudiante:

Aunque en muchos casos son perfectamente intercambiables, las palabras indio e indígena tienen etimologías diferentes. El origen de la primera es más conocido: se formó a partir del nombre de la India, porque Cristóbal Colón creía que su viaje a través del Atlántico lo llevaría a ese país asiático; y así, llamó 'indios' a los habitantes del Nuevo Continente, creyendo que se trataba de Asia.

Indígena, en cambio, es un cultismo tomado del latín indigena, que significaba 'de allí' y, por extensión, 'primitivo habitante de un lugar, nativo'. Este término está compuesto de indi- (una variante del prefijo latino in-) y la raíz indoeuropea gen- 'parir', 'dar a luz', que también está presente en muchas palabras de nuestra lengua, como 'engendrar', 'gen', 'genealogía' y otras.

La voz 'indígena' aparece en textos en español a partir del siglo XVI:
[...] simplemente quiso referirse a la colonia fundada en ella por Marcelo compuesta de patricios romanos y de unos cuantos indígenas escogidos. (Juan Ginés de SEPÚLVEDA: Epistolario, 1532).
Sin embargo, en los diccionarios de la Real Academia no se registra hasta la edición de 1803, en la que apareció mencionado como «el que es natural del pais, provincia, ó lugar de que se trata».

lunes, 15 de diciembre de 2008

Diversidad cultural y lingüística en América Latina: existen unas 420 lenguas y 522 pueblos originarios

Un relevamiento lingüístico realizado en América latina mostró que existen unas 420 lenguas y 522 pueblos originales que habitan 21 países desde México hasta Argentina. El estudio fue realizado por investigadores que trabajan en el Programa de Formación en Educación Intercultural Bilingüe (EIB) para los Países Andinos y presentado en el VIII Congreso de EIB realizado en Buenos Aires durante los primeros días de diciembre.

   "Se trata de muchos mapas, una perspectiva sociolingüística de los pueblos indígenas (PPII) de toda la región. El Salvador es el país que menos pueblos tiene, sólo tres. Brasil se ubica en el otro extremo con 247 pueblos", detalló la lingüista austríaca Inge Sichra, encargada de liderar el mapa sociolingüístico.

Cifras móviles. Argentina figura con 28 pueblos, "pero puede ir a 35", señaló Sichra al poner de relieve que son cifras móviles porque "al momento que lo dices se desactualiza", porque en forma permanente aparecen nuevas identidades culturales que reclaman reconocimiento.

   El trabajo, de próxima aparición, de la investigadora residente en Cochabamba, Bolivia, cuenta con el patrocinio del Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y consta de un DVD y unas 600 páginas impresas.

   "Queremos dar énfasis a la actualidad, no la cosa histórica que permita decir algo grande que fue pero que ya no es más. Recogemos las lenguas existentes en uso cotidiano", recalcó al manifestar que "el empeño es demostrar la presencia de las lenguas".

   Sichra explicó que el "trabajo de rastreo" permitió establecer que en muchos países se daban por extintas muchas lenguas, "que en realidad se siguen hablando".

   "Una de las características de las lenguas indígenas por ser minoritarias es que su uso no es público, por lo tanto si no las escuchas asumes que no están. En Chile, por ejemplo, se suponía que sólo se hablaban la lengua aymara, pero si buscas bien, escuchas bien, encuentras y resulta que ahora hay quechua en Chile", detalló la investigadora.

   Sichra es sociolingüista de la Universidad de Viena (Austria) donde se doctoró al presentar un trabajo sobre la "Vitalidad del Quechua" en dos provincias en Bolivia, que se centra en la resistencia etnolinguística, en la interculturalidad y en las opciones educativas de los pueblos.

   La lingüista integra el Programa de Formación en Educación Intercultural Bilingüe para los Países Andinos, una experiencia que busca consolidar la educación intercultural bilingüe en los Andes, a través de la formación de los recursos humanos que la nueva educación requiere.

   La linguista aseguró que es "muy optimista en cuanto a encontrar el valor de la lengua desde la pedagogía" y destacó la importancia de que los niños se escolaricen en su propia lengua y que desarrollen un trabajo cognitivo que "sin dudas ofrece muchas mas posibilidades".

   "Un bilingüe, trilingüe de lenguas indígenas tiene mas procesos mentales que un monolingüe de ingles", resaltó Sichra.

   En el programa participan instituciones de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, se ejecuta en Cochabamba, Bolivia.

Noticia publicada por el diario La Capital.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Una revisión a las obras recientes sobre los nazis en Argentina

Ingresó a la Argentina con un pasaporte falso y cambió muchas veces de nombre y de domicilio. En secreto continuó sus investigaciones en genética. Cuando Alemania pidió su extradición, huyó a Paraguay y después a Brasil y escapó de sus perseguidores. Josef Mengele (1911-1979) dejó “un rastro de dudas, confusión y pistas falsas”, dice el periodista Jorge Camarasa, pero la historia contiene sucesos más inquietantes que la leyenda, desde la relación del médico nazi con Juan Domingo Perón hasta sus actividades en dos laboratorios de Buenos Aires.

Camarasa acaba de publicar Mengele. El ángel de la muerte en Sudamérica (Norma), una crónica que sigue los pasos del criminal de guerra, célebre por sus crueles experimentos con niños y mujeres en Auschwitz y la obsesión por lograr que las alemanas dieran mellizos para mejorar la raza aria. La historia nazi es un tema de interés notable para las editoriales: en forma simultánea han aparecido otros dos libros, la reedición de La auténtica Odessa, de Uki Goñi (Paidós), y Los científicos nazis en la Argentina, de Carlos De Nápoli (Edhasa).

Según un cómputo de Goñi, al menos 228 criminales nazis y fugitivos de los países ocupados durante la Segunda Guerra encontraron refugio en la Argentina de Perón. En ese marco el caso Mengele resulta emblemático de las condiciones propicias para la fuga y del aura de misterio y fábula que rodea a aquellos personajes. Ficciones como El archivo Odessa, de Frederick Forsythe, o Los niños del Brasil, de Ira Levin, instalaron teorías conspirativas y difundieron versiones que no terminan de ser despejadas, entre ellas la existencia de una organización dedicada específicamente a asegurar la fuga de nazis en la posguerra. El secreto impuesto sobre la documentación oficial (recién en 1992 la Secretaría de Informaciones del Estado, por ejemplo, abrió sus carpetas sobre Mengele y la dirección nacional de Migraciones guarda aún un conjunto de expedientes) y la información errónea, a veces divulgada en forma deliberada y otras de buena fe por instituciones o personas dignas de confianza, terminaron de crear condiciones difíciles para las investigaciones.

EL ESTADO DE LAS COSAS. Pese a las críticas que recibió, la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (Ceana), creada durante el gobierno de Carlos Menem y presidida por el historiador Ignacio Klich, relevó información desconocida sobre el paso de los criminales de guerra y sumó nombres que habían permanecido en secreto a través de informes divulgados entre 1998 y 1999. En la primera edición de La auténtica Odessa (2002), Uki Goñi agregó documentación procedente de archivos de ocho países y presentó de modo contundente las gestiones de funcionarios del gobierno de Perón y de jerarcas de la Iglesia Católica argentina en el socorro de los nazis. Como efecto de la aparición del libro, el Ministerio del Interior ordenó en 2003 la apertura de 49 expedientes a la Dirección de Migraciones, pero por distintas razones sólo dos fueron efectivamente liberados.

Entre la extensa bibliografía disponible, pueden destacarse además las investigaciones de Jorge Camarasa (a partir de Los nazis en la Argentina, 1992) y Álvaro Abós (Eichmann en Argentina, 2007, una minuciosa biografía del oficial a cargo de la “solución final”). El listado de criminales hospedados en Argentina que agrega Goñi en la reedición de su libro resulta útil para evitar las especulaciones sobre la presencia de “miles de nazis”.

En ese sentido, Los científicos nazis en la Argentina permite concluir que la presencia de técnicos y científicos no pasó de casos contados y en general resultó un bluff, como demuestra la conocida historia de Ronald Richter y su cuento de la bomba atómica, o no tuvo mayores consecuencias al margen de alguna contratación en el Ministerio de Salud (como Carl Peter Vaernet, el “Mengele danés”) y la Aeronáutica.

M DE MUERTE. Josef Mengele llegó a Buenos Aires en junio de 1949, con un pasaporte a nombre de Helmut Gregor. Hay pocos datos sobre sus primeras actividades, fuera de que tuvo un taller de tornería y fabricó juguetes didácticos. A partir de 1953, instalado en un chalet de Vicente López, comenzó a hacerse más visible a través de su actuación en los laboratorios Wonder y Fadro Farm, y tres años después volvió a utilizar su verdadera identidad. La tranquilidad de que gozaba se vio perturbada en 1959 cuando Alemania requirió su extradición. Al año siguiente, después de la captura de Adolf Eichmann a manos de agentes del Mossad, abandonó Argentina con documentos falsos facilitados por el general Osiris Villegas.

Jorge Camarasa reconstruye la historia de Mengele en base a expedientes judiciales, investigaciones desarrolladas en Alemania, testimonios de personas que lo frecuentaron en distintos momentos de su vida y los propios escritos que dejó el médico. Hasta qué punto avanzó Mengele en sus trabajos genéticos en Sudamérica es una de las muchas preguntas que permanecen abiertas.

Noticia publicada por el diario Crítica.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Curiosidades y fotos de San Ignacio

Las fotos de hoy no son de un tema histórico, pero están buenas porque es bastante curioso lo que ha ocurrido aquí. Cuando uno hace el recorrido por San Ignacio Miní con un guía, éste siempre le muestra a los turistas el "Arbol corazón de piedra", que es un guapoi (un tipo de higuera) que se comió (literalmente) una de las columnas de una de las muchas galerías a las que daban las casas de los guaraníes que vivían en la misión.


Este es el guapoi del que les hablo, y a continuación, el detalle de la columna dentro del árbol, y debajo se aprecia la hilera de columnas de la galería, uno de cuyos pilares está tomado por este ejemplar.







Hasta acá, una linda curiosidad. En general, todos los que han tenido la oportunidad de conocer San Ignacio, presumo, han podido conocer este árbol y sorprenderse con él. Los que aún no lo hayan hecho, si pueden hacerlo, vale la pena. Pero más impresionante aún es este otro ejemplar de guapoi, que no se "comió" una columna (lo que igual ya es bastante), sino una pared. Sí, así como les digo, miren si no las fotos:












En la primera de estas últimas cuatro fotos, se ve el árbol desde la entrada de lo que era una vivienda, las otras tres son para ver en detalle cómo fue avanzando sobre la pared, que de todas maneras no está completamente tapada, pero es bastante impresionante, porque se aprecia muy bien cómo el guapoi fue torciendo la construcción conforme iba creciendo.

Este sector, generalmente, no es incluído en las visitas guiadas, y está en peor estado que el resto de las ruinas, lo cual es una pena.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Democracia, divino tesoro


Es la segunda vez en el año. Sí, amigos, sí amigas, la segunda vez que le prestamos atención a una fecha en particular aquí en El estudiante.

Bueno, la razón, al igual que en el caso anterior, es que me parece que aunque no tengamos efemérides esto me parece muy importante de rescatar, de tener presente y, por supuesto, para ejercitar la memoria. Sobre todo esta última cuestión, porque parece que nosotros los argentinos nos olvidamos muy pronto de algunas cosas.

Hace 25 años asumía como presidente, después de siete años de tenebroso terror, Raúl Alfonsín. No quiero proponer una reflexión demasiado sesuda; sí me gustaría remarcar que me parece una fecha para el regocijo, no para el festejo porque la restauración de la democracia le costó la vida a miles. Muchos y muchas viven aún hoy una vida que no es la suya, cientos de familias aún no saben a dónde pueden llorar a sus muertos y otras tantas buscan a los hijos de sus hijos desaparecidos/as.

Más que nunca, en este contexto gris, con un gobierno decididamente improvisado y poco inteligente, si queremos saber a dónde vamos, veamos de dónde venimos. No olvidemos, por favor, a los 30.000, a los chicos de Malvinas, las violaciones a los Derechos Humanos, la censura a la prensa y un sinfín de sufrimientos que laten todavía.

¿Por qué la imagen del pañuelo? Porque las Madres son un símbolo de la lucha durante la dictadura, del regreso de la democracia y de la persistencia en el reclamo por el esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad. Como siempre, podemos estar de acuerdo -o no- con lo que piensan, hacen o dicen, pero me parece que su rol en estos últimos años ha sido destacado, y porque, en última instancia, ellas son un ejemplo desde el punto de vista de quien pelea por un objetivo con toda su fuerza.
Como sabemos, la democracia es una obra del hombre. Como tal, es perfectible. Bueno, el tema es ver qué podemos cada uno hacer para aportar desde la responsabilidad a un proyecto que incluya a todos, que proteja a los necesitados, y que ponga límites a la ambición de los poderosos.

viernes, 5 de diciembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Última parte

Las corporaciones de oficios y los gremios
En la Edad Media las corporaciones eran llamadas métiers o guildes en Francia y en Flandes, werke en Alemania o arti en Italia, estas asociaciones. A finales de la Edad Media todos los oficios de las ciudades de Occidente se organizaban en guildas muy sólidas, que les permitían reforzar sus privilegios políticos y sociales.

En su obra ya citada aquí anteriormente, Heers plantea que el carácter aristocrático de las asociaciones de oficios es indiscutible, que en cada profesión los compañeros, obreros, pequeños artesanos, permanecían estrechamente sometidos a los maestros que dominaban la corporación, siendo éstos quienes podían elegir a los cónsules, gobernantes, notarios, protectores, etc. que son los encargados de tomar las decisiones, aplicar los reglamentos, infligir penas y multas.

Sólo los maestros asisten a las asambleas donde los compañeros no tienen ninguna intervención. Éstos generalmente no pertenecían al mundo de los artesanos, eran grandes comerciantes pañeros o sederos, banqueros, ricos burgueses; fundan un oficio juramentado para vigilar mejor a sus obreros. Muy pronto los maestros aseguran las fortunas de sus hijos.

Para acceder a la maestría era necesario presentar una obra, lo que requería una gran habilidad profesional, pero sobre todo una gran inversión, y además el pago de una tasa muy elevada y la prestación de un juramento, pero los hijos de los maestros estaban exentos de todo esto.

En los grandes oficios como aquellos relacionados con la lana o la seda los privilegios eran mayores. Esas asociaciones aristocráticas tenían el primer lugar en el gobierno de su ciudad. En Londres en el siglo XIV ocho oficios gobiernan la ciudad.

Durante mucho tiempo los minuciosos estatutos de las corporaciones, el control estricto de la calidad y los precios mostraban una cierta igualdad en las condiciones de los maestros artesanos, pero en realidad lo único que querían garantizar era su ganancia. A través de los oficios juramentados y sus estatutos afirmaban sus monopolios y sus ventajas, manteniendo precios de compra bajos para las materias primas y precios de venta elevados para los productos terminados, prohibían el ejercicio de la profesión a lo extranjeros, a los inmigrantes recién instalados, controlando los puntos de venta.

Pirenne, por otra parte, afirma que los gremios, y las asociaciones que les dieron origen, se encontraban en las renacidas ciudades medievales cuando indica que "los trabajadores urbanos constituyeron desde fines del siglo IX cofradías (fraternitates, caritates) en las cuales se reunían diversas profesiones. (…) deben de haber correspondido (…) a la necesidad de protección económica. La urgencia de unirse unos con otros para resistir la competencia de los advenedizos era muy apremiante (…)".

Asimismo, y debido a la fuerza política y económica que con el paso del tiempo las asociaciones profesionales adquirieron, lograron progresivamente imponer precios, como se indicó de compra de materiales y venta de productos, y estándares de calidad convenientes. Este autor asegura que se vuelve imprescindible dictar normas que protejan a los consumidores, y que es “imposible dictar leyes sobre los productos sin hacer otro tanto respecto a los productores. Para asegurar la buena calidad de los primeros, el único medio era vigilar a los segundos”.

Hay, por otra parte, desde el Estado, un interés en fomentar la asociación de los distintos oficios. Al respecto, cabe afirmar que de este modo el control sobre los mismos se simplifica grandemente.

Como en otros casos, las fuentes contemporáneas ilustran acabadamente los intentos de controlar las diversas actividades profesionales:
El preçio del çirujano que tome es a saber, por la llaga que del golpe ouiere hueso quebrado, tome veinte mencales, e non por otra; e por la llaga que pasare que oviere menester dos linos, dies mencales; e por otra qual quier llaga que non pasare, nin oviere hueso quebrado, non tome el çirujano mas de çinco mencales

Para finalizar con este punto, Pirenne afirma que “en lo esencial se puede definir al gremio medieval como una corporación industrial que gozaba del privilegio de ejercer exclusivamente determinada profesión, de acuerdo con los reglamentos sancionados por la autoridad pública”.

Como lo prometido es deuda: acá va la bibliografía que usamos en este trabajo.

  • Bianchi, Susana. Historia social del mundo occidental: del feudalismo a la sociedad contemporánea. Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, 2007.
  • Bois, Guy. La revolución del año mil. Crítica. España, 2000
  • Dhondt, Jan. La alta edad media. Siglo XXI de España. Madrid. 2º ed. 1972.
  • Guglielmi, N.; Iolster, N. El trabajo urbano. Historia Medieval. Fuentes. Selección y traducción de las autoras. Depto. De Historia, Cátedra de Historia Medieval, Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, 1976.
  • Heers, Jacques. El trabajo en la edad media. Columba. Bs.As. 1967
  • Homet, Raquel. El trabajo rural. Historia Medieval. Fuentes. Selección y traducción de la autora. Depto. De Historia, Cátedra de Historia Medieval, Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, 1975.
  • Hunger, J. Histoire de Verson. Caen, 1908.
  • Lacey, R.; Danziger, D. El año 1000. Formas de vida y temores ante el cambio de milenio. Ediciones B. Barcelona, 1999
  • Power, Eileen. Gente de la Edad Media. Eudeba, Buenos Aires, 1968.
  • Pirenne, Henri. Historia económica y social e la Edad Media. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1939.
  • Ridley, Jasper. Los masones. La sociedad secreta más poderosa de la tierra. Ediciones B Argentina. Buenos Aires, 2000
De la bibliografía, en particular de las selecciones de fuentes medievales editadas por la UBA, en el transcurso de la serie de entradas (y del trabajo, por ende), se citaron las siguientes:
  • Carta rural de garantías del siglo XIII entre el señor de Montgascon y los campesinos de la villa de Pagnant.
  • Ley de los bataneros del Fuero de Cuenca. Siglo XII.
  • XIIIJ Título. Del preço del çirujano.
  • Traitè d’Economie rurale composé an Anglaterre au siecle XIII.
  • Etimologías. San Isidoro. XX, Cap. 14.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte VIII

La condición de los obreros
Heers plantea que “el trabajo textil en las ciudades paneras de la Edad media rompe decididamente con los hábitos del mundo feudal” . Porque el mundo urbano es testigo de otras estructuras sociales y otras mentalidades colectivas.

La industria de la lana o de la seda no eran empresas artesanales. La imagen clásica del obrero artesano, trabajando sobre su propia tarea, produciendo poco pero propietario de su taller, de sus herramientas y productos, no es aplicable en la ciudad para todos los oficios, sino sólo para algunos que generalmente son oficios de lujo, que ocupan un lugar limitado en la economía de las grandes ciudades de Occidente, por ejemplo los orfebres, los obreros del vestido, sastres, confeccionadores, etc. Cada artesano conserva una cierta libertad, aunque con la condición de respetar los reglamentos de la ciudad y de la corporación del oficio.

Ese pueblo de maestros artesanos, que muchos autores consideran que fue el símbolo de la ciudad medieval es -en las ciudades comerciales e industriales- poco numeroso y poco influyente. Lo que sí existía eran verdaderos empresarios de industria que dominaban los grandes oficios de la lana y la seda. Los burgueses, comerciantes en su mayoría, muy pronto controlan los trabajos textiles. El surgimiento, en ciertas ciudades de Flandes e Italia desde el siglo XIII, del gran capitalismo comerciante e industrial se explica según Heers por estas razones:
  • La extrema diversidad de las actividades, cada una de las operaciones requería de un obrero especializado y un jefe o capitán para controlar el trabajo.
  • La necesidad de reunir importantes capitales, de comprar las materias primas lejos y vender los paños en las ferias.
  • El papel político de los comerciantes de la ciudad. Sus asociaciones, conocidas como hansas en las ciudades del norte, detentan las principales magistraturas, de esta forma imponen sus propias leyes, mientras que los reglamentos municipales defienden sus monopolios.
La organización del trabajo en el gran centro textil muestra el manejo del pañero o sedero sobre los obreros. Él es quien compra las materias primas y sigue siendo su propietario, a lo largo de todos los procesos de la fabricación, hasta el momento que el tejido es vendido en su propio negocio, o por su cuenta, en las ferias y ciudades extranjeras. Él es quien elige y recluta su propia mano de obra. Frente a él, los obreros quedan en una condición muy precaria. Los obreros son generalmente hombres que vienen del campo en el momento del auge industrial de las ciudades, no tienen ningún tipo de derecho, no podían formar parte de las asociaciones de barrios, ni de las cofradías.

A esta mano de obra miserable se oponen los tejedores que tenían un taller y al menos un telar de tejer. Entonces ellos mismos empleaban y pagaban a algunos compañeros. Pero estos tampoco pueden librarse de la preeminencia económica del hombre de negocios, si bien forman asociaciones de oficios distintas de los pañeros, no participan jamás en los asuntos públicos de la ciudad.

Las ciudades y las asociaciones de los pañeros controlan las condiciones de vida y los salarios de todos los obreros textiles. También se encargan de reglamentar muy severamente la duración del trabajo. La cantidad de días al año de trabajo eran alrededor de 250, pero variaba mucho según las tradiciones de cada ciudad. Hay que tener en cuenta que eran muy abundantes las fiestas feriadas en las que los negocios y ferias permanecían cerrados, y también las fiestas religiosas, cada oficio veneraba también a su santo patrono.

Heers menciona que los pañeros, durante los años malos, usaban para reducir los salarios prácticas deshonestas, recurrían a la gente del campo, que se contentaban mas fácilmente, les pagaban con retraso en mala moneda devaluada o en especie: pan y vino, y por esta razón se producían graves tumultos o huelgas en las ciudades paneras de Flandes, sobre todo a fines del siglo XIII.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte VII

Las técnicas de la industria textil
La lana y los tejidos
Podemos conocer bastante de la preparación y el tejido de la lana gracias a los reglamentos de las corporaciones de oficios o de las ciudades. Lo más llamativo es la especialización de los obreros, desde la llegada de lana en su estado más bruto, hasta la venta de los paños teñidos hay una cantidad de trabajadores, de condiciones muy distintas y cada uno con un instrumental particular.

Estas divisiones del trabajo son características fundamentales de la industria textil medieval, y nos dejan ver muy claramente las relaciones económicas y las jerarquías sociales en el interior de la ciudad. Son también las que garantizan la calidad de la mercadería, ya que los pasos de la producción son vigilados por inspectores.

De acuerdo con Heers “este tipo de organización es muy diferente a la industria rural, donde son los campesinos quienes se encargan de todas las tareas, ayudados a veces por algún familiar” .

Lo primero que se hace en la ciudad es entresacar las buenas lanas y desechar las malas fibras. Es una de las más importantes tareas, ya que de ésta dependerá luego el valor del paño y su resistencia.

Para los buenos tejidos se utiliza lana de vellón o lana viva, que obtienen cada año de la esquila de los animales. Esta tarea está a cargo de mujeres, las clasificadoras (élisseresses) desenredan y seleccionan las fibras a mano, luego cortan los nudos y descartan los desechos.

En segundo lugar, las lanas -que ya se encuentran repartidas en varios lotes según su calidad- son enviadas a los tundidores, que las extienden sobre unos enrejados y las golpean con varillas de madera. Debajo de estos enrejados caen las impurezas, piedras o fibras que aun se encuentran anudadas.

En tercer lugar, los copos de lana son peinados, este trabajo también lo realizan las mujeres, los dientes del peine son calentados de vez en cuando con fuego, para desenredar y alargar las fibras en madejas de distintos largos, es un trabajo bastante largo y pesado para una mujer, pero es indispensable su paciencia para lograr las tramas de mejor calidad. Para los hilos de trama de los géneros mas corrientes ese peinado es reemplazado por el cardado, que es una operación mecánica y más rápida, pero la técnica del cardado estuvo prohibida hasta finales de la Edad Media, para ciertos géneros.

Las cardadoras extendían los copos de lana sobre una superficie montada sobre unos caballetes o sobre sus piernas, y los desenredaban con pequeños dientes de hierro, las madejas resultaban más cortas, porque con frecuencia el hilo se rompía.

Luego de estas primeras clasificaciones de la lana empieza el lavado. Las lanas brutas, con olor al sudor del animal, son sumergidas en baños de agua caliente y fría. Cuando ya se encuentran limpias y secas son difíciles de hilar, porque pierden flexibilidad en el lavado, para ablandarlas engrasan los hilos con productos de excelente calidad, esta tarea es conocida como técnica de la “pañería grasa”. En Flandes utilizaban manteca.

Después de todos estos procesos llega el turno de las hilanderas, quienes se encargan de hacer de la lana largos hilos continuos. Para esto utilizan torcedores de madera pulida muy cortos o de ruedas de madera liviana como la caña con una pequeña traba de plomo, con una mano tiran de las fibras y las aprietan entre dos dedos; con la otra la van enroscando a la rueda. Otras obreras en Flandes devanaban los hilos y los preparaban en ovillos de medida y peso definido.

Hacia fines del siglo XIII aparece el torno de hilar, esta herramienta mecánica le permite a la hilandera hacer girar los torcedores con la ayuda de un pedal que acciona una rueda y utiliza sus manos solo para retorcer los hilos. Pero al igual que el cardado esta técnica es condicionada por toda clase de reglamentos municipales. A principios del siglo XIV se impone en Inglaterra y luego en Italia.

El tejido es la principal operación del trabajo de los paños, por eso es confiada a ciertos hombres especializados que son beneficiados en la jerarquía laboral con distintas consideraciones y fortunas. Es un trabajo delicado y complejo, el único que exige instrumental perfeccionado.

Para tejer una pieza de paño primero hay preparar una cadena, conjunto de hilos paralelos, muy apretados y consistentes, y debe ser del mismo largo que la futura pieza de paño. La preparación de esta cadena se llama urdimbre, y generalmente se le confía a algún pariente o aprendiz instalado en el fondo del taller y a unas obreras especializadas, las urdidoras. Los paños anchos son los más delicados para tejer y para estos se utilizan las mejores lanas, las más resistentes, los paños angostos son de calidad inferior.

El telar de tejer es horizontal, el obrero está sentado, y tiene delante de sí un eje de madera que abarca todo el ancho del telar, el enjulio, que es donde se enrolla la pieza a medida que va siendo tejida. Lejos del tejedor, está el eje de tejer, donde son enrollados los hilos de cadena, primero son tendidos entre los dos ejes, y son bien alineados y muy apretados, para que sean mas flexibles se los pasaba por aceite o grasa de arenque.

En los telares más anchos trabajan dos obreros, una vez finalizado, el tejido es supervisado por un inspector, si el tejido se encuentra en condiciones se envía al último proceso, el lavado. Esta labor está a cargo de las mujeres, que utilizan diversos ingredientes para el lavado, como la arcilla grasa, también conocida como tierra de lavar, vierten estos contenidos y luego el tejido es apisonado con los pies durante varias horas. Tras todos estos pasos, el tejido está listo para el comercio.

Desde el siglo XIII se expandió por todo Occidente el batán , estaba instalado en los bordes de los cursos de agua, allí unas ruedas accionaban unos martillos que bataneaban el paño, el uso de este tipo de molino chocó, como la plancha de cardar, con los reglamentos corporativos de Flandes, que exigían que los paños fuesen trabajados sólo a mano. Finalmente terminó por imponerse en los suburbios de las ciudades paneras de Italia, en las campañas inglesas y los caseríos de Francia.

A pesar de haberse impuesto, tanto la tecnología como –en consecuencia- el trabajo de batanero, este se encontraba regulado, al igual que las demás ocupaciones profesionales, como lo ilustra esta fuente:
El batanero tome por la tela texida e tinta e tondida dos mencales; e la tella aya en luengo veynte cannas e en ancho dos cannas, e la borra de la tonsura sea del sennor dela tella; el batanero que al dia puesto non diere la tela aparada e pisada peche diez mr., e otros tantos quien quiere que en clauos o en carrillo tendiere la tella; (…)
La seda
Esta especialización del trabajo también se encuentra en las ciudades italianas con el trabajo de la seda en el siglo XV, la preparación y la limpieza parecen más fáciles, más rápidas y mecánicas. Los capullos de gusano eran ablandados en agua caliente, y una obrera envolvía cuatro o cinco a la vez para obtener un solo hilo sólido, la sirga, este hilo es retorcido gracias al molino, una máquina muy compleja movida por la fuerza hidráulica, que permitió economizar el trabajo de muchos obreros, desde el siglo XV hay maquinas para retorcer la seda en Lucca y en Florencia (Italia).

Los tejidos de seda son un poco más complejos que los de la lana, porque se trata de un tipo de género mucho más delicado, y también porque gracias a una enorme cantidad de diseños, los tejedores italianos se las ingeniaban para imitar las suntuosas prendas orientales de seda: camocán, brocato de oro, dosel y brocatos más pesados y difíciles de tejer que las telas simples.