sábado, 29 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte VI

La (re)aparición del mundo urbano y su oposición con el mundo rural.

A partir de la repoblación de ciudades comienza una “competencia” entre lo urbano y lo rural y, al mismo tiempo, lo urbano compite contra una organización feudal de la economía.

La observación detenida de ambos nos ayudará a detectar diferencias y contrastes entre ellos. En el mundo urbano se puede observar la evolución de de las técnicas comerciales, financieras o bancarias, una política para disminuir los gastos de transportes, y la distribución del trabajo en las industrias esenciales de la lana y la seda, esto nos muestra una organización económica diferente. Hay, marcadamente, una mentalidad capitalista.

Sin embargo, este auge comercial no es general: algunas ciudades, aún en el siglo XIV, mantienen una estructura económica y social más arcaica.

El auge de la industria urbana
La ciudad en Occidente fue desde sus comienzos comercial. Las más grandes, hacia los siglos X y XI, fueron puertos marítimos activos o cruces de rutas, todos enriquecidos por el tránsito de productos lejanos y preciosos.

Las ciudades de Italia que deben su fortuna al mar son Venecia, Amalfi, Pisa y Génova, la única industria para ellas es el comercio y las actividades vinculadas a él. Habida cuenta de los peligros del comercio, y al igual que en industrias como las de astilleros, velas y armas, las empresas comerciales iban armadas ante la posibilidad de un asalto pirata.

Existen otros tipos de trabajo, pero son muy limitados: la preparación de mercadería alimenticia, algunas industrias de lujo como el trabajo del oro y la plata, el de las joyas de coral (muy apreciadas en Oriente), y también utilizadas como monedas de cambio para los negocios. Sin embargo, estas labores no generan gran cantidad de mano de obra, ni significan para los trabajadores un ingreso relevante. El movimiento de dinero que este tipo de especialistas generaban, para Heers, no los tiene como beneficiarios .

Frente a las ciudades marítimas y comercialmente importantes, las ciudades del interior deben sus fortunas al trabajo de la lana y los paños, que se exportarían más adelante a mercados más lejanos. En Italia: Florencia, Milán y el grupo de ciudades lombardas; en Flandes: Gand, Ypres y Brujas.

Aquí, la industria ha precedido al gran comercio por diferentes factores positivos, a saber:
  • La cría de ovejas en los alrededores inmediatos, como los rebaños del Apenino toscano, o de los pantanos desecados del litoral flamenco.
  • Por el cultivo de plantas tintóreas, azafrán, fundamentales para los paños de lujo.
  • Gran cantidad de personas disponibles para el trabajo de la tierra. Mucha mano de obra imposibilitada de trabajar en terrenos difíciles como los pantanos de Flandes emigra hacia Alemania. Los que permanecen en esas zonas se dedican al trabajo textil.

A partir del siglo XIII, esta industria rica y especializada no es exclusividad de algunos centros privilegiados, con el tiempo gana otras regiones y otras ciudades, en tanto la clientela burguesa provoca una revolución en moda y gustos, crea industrias nuevas. Trae si es necesario obreros extranjeros y acuerda con ellos privilegios. El éxito de la industria depende de los gustos y necesidades de los ciudadanos, con el tiempo la industria textil se va especializando y refinando cada vez más.

La industria del cuero es predominante en Pisa, los peleteros abandonan la técnica oriental del curtido con agua fría, ya que se trata de un procedimiento muy lento y costoso, requiere baños de mirto, y utilizan mordientes mucho más rápidos y baratos, que dan cueros menos flexibles. Fabrican corazas, yelmos y sobre todo vestimentas.

A mediados del siglo XII, en todas las ciudades de Occidente, los oficios de cuero ocupan uno de los primeros lugares, aunque es una industria más primaria que la de los paños, más vinculada al mundo rural y a la economía de recolección que lo caracteriza. En algunas ciudades el predominio del cuero se extiende hasta casi los finales de la Edad Media.

En Pisa y las grandes ciudades, las necesidades y la moda van evolucionando, para las armaduras comienzan a utilizar las placas o mallas de hierro, para los vestidos los burgueses piden pieles, con el tiempo la ropa de cuero empieza a verse ridícula y de mal gusto. Por esto Pisa está interesada en trabajar la industria del paño que tan bien funciona en Florencia, en 1226 los paños de Pisa son vendidos con éxito en el sur de Italia.

Esta misma evolución se ve en las ciudades de Toscana, excepto en Florencia, donde se impuso mas fuerte la industria de la lana, las pieles que en un principio eran tan apreciadas y finas en el siglo XIII, no sirven más que para las vestimentas de los pobres y religiosos, los burgueses se vuelven cada vez más exigentes en cuanto a calidad. El auge del trabajo de la lana se da a finales del siglo XIII.

San Gimignano es, en principio, una ciudad dedicada al trabajo del cuero, pero luego desarrolla una industria de la lana.

Según Heers, “la promoción de la lana no es la ultima revolución impuesta por el gusto de los burgueses” , si bien adornaban sus vestimentas con pieles finas, también buscaban producir localmente los tejidos de gran lujo como los que provenían de Oriente. La nueva industria de la seda transforma completamente la economía de algunas ciudades italianas. Importada del Levante por Sicilia, es considerada una producción de lujo, que exige una gran habilidad de parte de los tejedores y tintoreros, utiliza máquinas muy perfeccionadas, y sólo es teñida con colorantes muy caros, incluso a menudo se podía encontrar en la trama de la seda hilos de oro y plata. Muy rápido esta nueva industria conquistó los mercados de Occidente. La ciudad italiana de Lucca se especializó en la fabricación de géneros muy suntuosos, también Florencia, Génova y Venecia.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte V

Las herramientas para el trabajo rural en las fuentes contemporáneas
Aún cuando autores de nuestro tiempo como Ridley y Dhondt hacen menciones directas a las herramientas de las que hombres y mujeres se servían diariamente para el cumplimiento de sus obligaciones, las fuentes contemporáneas resultan tanto más ilustrativas de la forma, composición y finalidad de las herramientas empleadas para el trabajo rural.
La que sigue es una selección de las Etimologías de San Isidoro al respecto.
De los aperos del campo

1. Comer (reja del arado), llamada así porque levanta con fuerza la tierra; vi humum; o sea; ab emovendo terram, de remover la tierra (…)
2. Aratrum (arado) se llama así porque arat terram, hiende la tierra, como si dijera araterrium. Buris (garganta) es la curvatura del arado; dicho así del griego boos urá, porque está curvado a semejanza de la cola del buey (…)
3. Cultelli (podadera), dicho así a cultura, de cultivo, porque se usaba en la poda de los árboles y vides antes de inventarse las falces.
4. Falcis (Falce) es el cuchillo con que se podan los árboles y vides; se llama así porque primero la usaron los soldados para cortar filicem, helechos, de donde viene aquello de marcial
5. Falcastrum. Llamado así por su semejanza con el cuchillo corvo; es una herramienta curva con mango largo, y se emplea para cortar los matorrales densos. (…)
7. Seudicia (azada) llamada así porque abre la tierra circa codicem, hasta la raíz del árbol (codex) (…) Otros le llaman más generalmente fosorio, porque hace foveas, hoyos, como si dijera fovessorium. (…)
11. Furcillas (horquillas), llamadas así porque con ellas cilluntur, se mueve el trigo. De esta misma manera, a las mascarillas (oscilla) se les llamó así porque con ellas se cambian las caras. Pues cillere significa remover. (…)
13. Verennes (carro), a vehere, de transportar. Qualus (colador) por el cual sale el mosto, y se llama así a colando, de colar. Fisculum (capacho), como fisculum, dicho así a colando, de colar el aceite.

jueves, 27 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte IV

Los artesanos en el mundo feudal
Heers plantea que la actividad artesanal no se daba exclusivamente en los burgos comerciantes, en un principio era netamente rural, determinada por las costumbres del mundo feudal luego se da un pasaje a una industria urbana, dominada por jefes de empresa, dedicada a la exportación a países lejanos.

La artesanía era una posibilidad de ascender socialmente para los siervos, cada campesino, era un poco artesano, aunque no había grandes especialistas, por este motivo el campesino los sustituye, haciendo al principio un poco de todo, y gradualmente se fueron generando los distintos oficios.

La tesis de Henri Pirenne menciona la pobreza de los intercambios y de la vida urbana en el Occidente carolingio. En la villa carolingia se compraban sólo algunos objetos preciosos, de origen lejano, pero se trataba siempre de objetos suntuarios traídos con grandes gastos (cofres, relicarios, cálices, vestimenta sacerdotal y arma para los señores). Este comercio de bienes suntuarios dará lugar, con el paso del tiempo, a la conformación también de un tipo de trabajador dedicado en forma exclusiva a las artesanías de lujo.

La industria doméstica
El gran dominio proveía los víveres necesarios tanto para los hombres como para sus animales, las herramientas de los campesinos y jardineros, los toneles para el vino, las vestimentas de cuero, lino y sarga.

Los colonos no sólo trabajaban la tierra, sino que también construían las casas y aseguraban los transportes esenciales.

Para el mantenimiento de las casas del amo, para reparar el henil, el granero, el establo, tomará cada uno su turno y, si fuera necesario, se ocuparan todos.
Cincuenta hombres son encargados de la piedra, de la madera para el horno de cal, si está cerca; si está lejos, cien hombres deberán hacer ese trabajo; y esta cal será llevada a la ciudad o al dominio, donde sea necesario.


Las mujeres eran las encargadas de esquilar las ovejas, preparar la lana, hilar, tejer las telas y paños y coser las vestimentas. Las mujeres esclavas hacen la sarga con la lana del amo.

El señor les exigía a los hombres libres y esclavos que estaban instalados en las tierras productos de su trabajo de invierno, medidas de trigo y aves de corral, a los siervos domésticos los hacia trabajar en los talleres cercanos a la casa - habitación, era muy importante que contara con buenos obreros para el hierro, oro y la plata, zapateros, torneros, carpinteros, fabricantes de escudos, hombres que sepan preparar cerveza, sidra de peras, panaderos, y también preparar las redes para la caza y la pesca.

Este tipo de organización de la economía agrícola y artesanal, se encuentra también en los siglos XII y XIII en reinos de Europa central y países eslavos. A modo de ejemplo, diremos que el duque de Polonia había instalado, sobre granjas hereditarias, a miles de siervos, que repartían su tiempo entre la agricultura y las actividades artesanales, estaban distribuidos en aldeas según la profesión ejercida por los paisanos, había toneleros, constructores de barcos, torneros, fabricantes de zapatos, de miel, etc.

Existen otros tipos de industria aunque siguen siendo rurales, sobre todo por la ausencia del comercio, por la necesidad de producir en el mismo lugar de consumo y por las formas de trabajo muy rudimentarias.

La industria del hierro es un claro ejemplo que está ligado a la pobre producción de las minas, son muy pocas las zonas que son especialistas en la extracción y exportación de minerales, se trabaja de forma muy primitiva, un solo hombre cava el pozo, ayudado por algunos de los suyos y, cuenta con una sola polea para subir la tierra y luego el mineral.

El pozo no tiene ningún tipo de armazón que lo sostenga, ni es desecado por bombas, por lo tanto si las aguas lo inundan el pozo debe ser abandonado. Hay que tener en cuenta también que los elementos químicos que utilizan para la extracción del metal son muy imperfectos, por eso son muy pobres los rendimientos, la explotación es limitada, y los yacimientos muy pequeños.

Los artesanos y los señores
Como un claro ejemplo del dominio del señor, diremos que es él quien domina los bosques, las minas y las vías de agua, por eso en el bosque regula los derechos de uso: prohíbe sacar madera y hacer carbón, las minas son arrendadas por un derecho anual. Respecto del agua, es el único que dispone de la fuerza del curso del agua. De esta forma los artesanos mantienen una dependencia económica y jurídica con los señores.

A los siervos domésticos, que abandonan la villa pero continúan sirviéndolos efectuando trabajos muy precisos, les confían tierras o rentas, que son denominados feudos de artesanos o feudos de oficios, de esta manera queda cada vez más ligado al señor.

Por ejemplo, si se le entregaba un feudo carpintero, éste tenía derecho de justicia sobre los otros carpinteros de la ciudad. En la carta que se entrega quedan presentadas todas sus obligaciones, y también la forma en que recibiría su alimento y bebida cada día de trabajo.

Los mercados tampoco escapan del control de los señores, las comunidades monásticas mantienen mercados donde se intercambian los productos de sus diferentes dominios. Con la fundación de la abadía de Fontaneto, cerca de Novara, se establece rápidamente la institución de un mercado rural una vez al mes.

En los países del norte de Europa, los comerciantes no son esos hombres errantes en las rutas o siervos que han escapado del dominio señorial, en las ciudades muchos pertenecían a la familia del obispo, con el tiempo escapan al control del obispo y a la mentalidad de su tiempo, por lo que quedan fuera del cuadro feudal y no respetan ni sus normas y tampoco sus costumbres.
Los cronistas eclesiásticos, desde el siglo XI, condenan este tipo de conducta, por considerar sus prácticas deshonestas (préstamo de dinero, adulterio, etc.) y distintas a las de otros hombres.

martes, 25 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte III

Los distintos oficios
Los pastores cría de animales y recolección en el bosque
Como anticipamos, es muy importante el papel del bosque en la economía medieval, porque el bosque provee de madera para las vigas de las casas, hacer las herramientas, los toneles, recipientes y utensilios de cocina, apuntalar las viñas, las ruedas de los carros, etc. También los carboneros sacan provecho del bosque, quemando las ramas caídas y obteniendo de él el carbón de madera, muy útil para los trabajos de herrería o vidrio.

Los campesinos buscan madera para calentarse, corteza de roble para curtir las pieles y también recogen todo tipo de frutos salvajes como manzanas, panales de miel y enjambres.
Principalmente, el bosque es una reserva inagotable de animales de caza y de ganado. La caza ocupa un lugar primordial en la vida cotidiana de todos. Para el pueblo de la campaña, la caza es una industria de todos los días, es la búsqueda de carne fresca, en ese momento tan escasa, de pelajes o pieles finas, también es lugar de pastura más apropiado aunque, muchas veces estos lugares son disputados y sometidos a reglas precisas. Por ejemplo, las encuestas ordenadas a fines del siglo XI por Guillermo “el Conquistador” en el famoso Domesday Book dan el número exactos de cerdos que puede alimentar cada bosque.

A pesar de ser tan rico en frutos variados y tan indispensables para los pobres –o seguramente a causa de ello-, en algunos sitios el bosque es tomado como un dominio reservado, sometido a estrictas costumbres.

Jardineros y arboricultores
La jardinería no es en Occidente un simple complemento de trabajo de los campos, sino una labor esencial. El arte de los jardines, requiere una perfecta habilidad en el dominio de las técnicas, de la preparación de los suelos y abonos, elección de terrenos, de la lucha contra los insectos, de la selección de plantas y sobre todo, del injerto, que era una practica muy compleja.
Hay muchos manuales de agricultura árabes que hablan de las diferentes maneras de cuidar los árboles frutales, olivos, viñas, campitos de algodón; son colecciones de consejos para los campesinos. Hay dos tipos de jardines.

  • Jardines irrigados: Los musulmanes fueron los primeros en retomar los trabajos de irrigación de los persas y de los romanos, esas mismas técnicas fueron utilizadas en los países cristianos de la Europa meridional. En los llanos y valles de Roussillon, el tribunal de prebostes, de los jardines regulaba el reparto de agua. En la huerta de Génova, construida íntegramente sobre los depósitos del río Bisagno, los colonos que provenían de los poblados de la montaña trabajaban en minúsculos cuadrados de tierra, separados por estrechos rebordes, escalonados sobre las pendientes, la gente de la huerta llevaba a los mercados de verdura de la ciudad mas próxima sus frutas y verduras cultivados a lo largo del año.
  • Jardines no irrigados: Eran jardines cerrados, considerados un lujo en la sociedad feudal, eran cuidadosamente construidos, ornamentados con aguas vivas, árboles injertados y flores raras, con animales exóticos como pavos reales. Eran un lujo oriental traído por los caballeros de las Cruzadas.

La otra parte de la sociedad, los paisanos más pobres no tienen ningún campo donde cultivar, solo un pequeño cuadrado de tierra, del cual recogen las verduras, algo de trigo, y a veces lino. Todas las aldeas de Occidente viven de sus prestaciones como obreros agrícolas en las tierras de otro, de una o dos bestias que le son confiadas al rebaño comunal, de los derechos de uso del bosque, pero sobre todo del pequeño jardín cercado, viven sometidos a las exigencias del señor. Para este trabajo, considerado de pobre, utilizan la pala y la azada, los fertilizantes son abono humano y animal, en muchas aldeas de Italia, los estatutos dicen cuál debe ser la dimensión de los jardines de verdura, y cada habitante esta obligado a plantar una cierta cantidad de puerros, cebollas, ajos y cebollines.

El abono
No hace falta, en este ámbito, hacer hincapié sobre las propiedades que el abono tiene sobre la tierra a la hora de enriquecer el suelo para favorecer el cultivo. Para los hombres de la Edad Media era muy importante la correcta utilización de este recurso:

Hijos, cuidad vuestro abono y aumentadlo mezclándolo con buena tierra. Y, quincenalmente, mezclad el estiércol de vuestro redil con tierra gredosa, si queréis, o con tierra buena de limpiar las zanjas… Poned en suelo arenoso el estiércol mezclado con la tierra, pues el verano es cálido, el estiércol también, y lo mismo la arena, y al juntarse los tres calores, la gran temperatura marchita los trigos después de San Juan –y, principalmente, la cebada, que crece en tierra arenosa- y, al anochecer, la tierra mezclada con el estiércol refresca el suelo arenoso formando un rocío que es beneficioso para el trigo. (…) .

La vid
El trabajo relacionado con el cultivo de la vid, contrariamente, fue tarea de ricos. Hubo una gran dispersión de viñedos en la Edad Media, en toda Europa occidental, incluso en Inglaterra, las llanuras de Alemania y Escandinavia.

Los grandes viñedos muchas veces ocupan tierras poco favorables, con climas bastante difíciles. Para explicar la necesidad de producción en todas partes, se menciona la dificultad de transportar los vinos, por el estado de las rutas, porque los toneles en que se conservan están resquebrajados, y por la necesidad de las comunidades religiosas que lo utilizan para la celebración de los oficios, aunque existen otros argumentos mas sólidos, hasta el siglo XIII la gente de Occidente prefería los vinos claros y mas ácidos, como los que provenían de Paris, antes que los de Oriente, esto provoca un gran auge de los viñedos que atrae la atención de los mercados urbanos. De ahí que el cultivo de la vid se ha desarrollado en función de los mercados próximos: ciudad, corte episcopal, y de los ríos, las vías de comunicación que otorgaban mayores facilidades. Por lo general, los productores buscaban hacer pie en los mercados parisinos, y hacia allí enviaban su producción por el río más cercano, ya que la venta del producto en esa ciudad les daba buenas ganancias.

La vid requería -para producir buenos vinos, apreciados y vendidos fuera del dominio- cuidados muy constantes y exhaustivos que sólo la vigilancia principesca o monástica podía exigir, dada la posibilidad de contar con trabajadores especializados en la tarea. Sin duda este trabajo lo hacían los campesinos, que eran controlados por los señores y los comerciantes.

Cuando un señor o dominio quería entrar en el negocio del cultivo de la vid, debía estudiar las cualidades del suelo, elegir la manera más adecuada de plantar, sobre todo si se trataba de injertos, los cuales requerían una técnica muy refinada e infinitas precauciones. La poda se hacía entre los meses de febrero y marzo en las tierras frías, para no dejar que las heladas arruinen las plantaciones. Los campos de vid son generalmente cerrados y protegidos de los rebaños.
El cultivo de la vid provoca el individualismo del campesino, ya que el patrón les entrega a los hombres encargados de controlar el viñedo condiciones económicas y jurídicas más favorables que a otros.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte II

La explotación de los recursos.

Del mismo modo que la sociedad, con esferas bien diferenciadas, la tierra explotable estaba asimismo dividida: la terra indominicata (perteneciente al señor), el manso (del vasallo) y las tierras de uso común; en general se trataba de praderas y bosques, a los que los vasallos podían acceder para buscar cosas para sí y para su señor.
De acuerdo con Dhondt, la terra indominicata era explotada por mano de obra esencialmente esclava, la cual –en tanto la sociedad carolingia era heredera de la romana- formaba parte importante de los bienes del señor feudal. Estas posesiones señoriales eran también trabajadas, en parte, por colonos .
Sin embargo, tanto colonos como libres tenían una serie de obligaciones bastante más amplias que las del trabajo rural propiamente dicho. Tales requisitorias por parte del señor podían comprender “la reparación de empalizadas y vallados en periodos preestablecidos (…) actividad artesanal en el taller perteneciente al dominio (gineceos) (…) En muchos casos, debía entregarle una parte de su producción; por ejemplo, huevos, capones, cierta cantidad de tocino, y también tejidos, blejes y leña (…)” .
Respecto de las obligaciones para con el señor, la fuente siguiente ilustra detalladamente qué tipo de servicios se esperan y cómo deben realizarse :

(…) El primer servicio del año
deben (cumplirlo) en San Juan,
deben cortar el heno
medirlo, aparejarlo
y amontonarlo en medio de los prados;
cuando lo han reunido,
deben llevarlo al manoir
en el momento que se les ordena,
los bordiers lo ponen dentro;
cumplen con el servicio en esta época.
(…)
Luego viene la feria del Prado
y la de Nuestra Señora en setiembre,
donde se han de entregar los cerdos;
si el villano tiene ocho porcinos
tomará (para sí) los dos más hermosos,
y el tercero para el señor,
quien no tomará lo peor.
El villano también habrá de pagarle
un dinero por los (cerdos) restantes.
(…)
Si no pueden pagar en el momento,
están a merced de su señor.
luego deben la serna;
una vez que han labrado la tierra,
van a buscar el trigo al granero,
deben sembrarlo y rastrillar
un acre cada uno en su parte
(…)
Después deben las brazadas :
cada uno debe dos sextarios
y tres cuartos de queso.

Luego deben el horno
(…) cuando va la mujer del villano
(…) aunque ella paga su derecho para usar el horno,
y sus tortas y sus aiage ,
y la horneadora, que es muy orgullosa
y altiva, todavía va a gruñir,
y el horneador se pone ceñudo y jura
y dice que no ha cobrado su cuenta
(y) que el horno estará mal calentado,
que no comerá buen pan
(…)
¡Oh Señor!, sabed que no conozco
gente más agobiada bajo el firmamento
que los villanos de Verson;
nosotros, por cierto, lo sabemos.
En este fragmento de la “Historia de Verson”, es notoria la diferenciación en las labores que han de realizar los hombres y las mujeres. Dicha diferenciación la encontramos recogida, también, en el relato de “El campesino Bodo”, cuando Power detalla las actividades de este hombre y aquellas que realiza Ermentrude, su mujer .
En este caso Bodo está sometido a una abadía; a él corresponde trabajar la tierra señorial, a ella corresponden tareas tales como el pago de los tributos: en el relato cumple con la entrega de una polla gorda y cinco huevos; aunque este no era el único tipo de pago, ya que la vecina de Ermentrude debe entregar una pieza de paño de lana; mientras que otras mujeres, en una instalación destinada al efectos, se dedican a la confección de prendas, teñido de telas, etc.
Respecto puntualmente del trabajo de la tierra, los terrenos para la siembre se dividían en tres grupos: el de la siembra de otoño (trigo, centeno, escanda), el de la siembra de primavera (avena, cebada, leguminosas) y un tercero que se dejaba en barbecho (sin sembrar). Estos últimos se utilizaban como terrenos de pastura para el ganado.
Como podemos ver, tanto de los que surge de las fuentes, cuanto de lo que los diversos autores citados traen a la discusión, la inmensa mayoría de lo producido por la sociedad rural redunda en beneficio del señor local. El hecho de que en el relato de Power Bodo esté sometido a una abadía no cambia demasiado las cosas, ya que si bien no son equiparables, tanto la nobleza –vale decir: los señores feudales en el sentido más estricto- como el Alto Clero forman parte del reducido círculo que domina los destinos de la sociedad, junto a la realeza, en el periodo que aquí tratamos.
Además de las tierras de labranza, otro punto que debemos tomar como referencia en la obtención y explotación de recursos son el bosque y las praderas no destinadas a la siembra.
Respecto de estas últimas, Dhondt indica que se destinaban a “la obtención de alfalfa, que, juntamente con los brotes juncales que crecían en las charcas, se utilizaba en invierno como forraje”.
En cuanto al bosque y siempre siguiendo las afirmaciones de este autor, tenía múltiples utilidades, que iban de servir como terreno circundante y protector de un caserío hasta el aprovechamiento del fruto del pino para encender el fuego y como producto de consumo directo, en el caso de lo que conocemos como “piñón”. Igual función cumplía el castaño, “cuyo fruto constituía en numerosas comarcas la base de la alimentación”
Además, el bosque proporcionaba al hombre rural de la Edad Media maderas blandas y duras, según la necesidad lo dictara. Las maderas eran destinadas a la construcción de casas, utensilios de variado tipo y herramientas.
Finalmente, el bosque proporcionaba alimentos para los cerdos, que eran alimentados con hayucos (fruto de la haya) y frutos de la encina.

viernes, 21 de noviembre de 2008

El trabajo en la Edad Media - Parte I

A partir de hoy vamos a estar compartiendo una serie de entradas que componen, en el orden en que serán publicadas, un trabajo de investigación que realizamos en el marco del Profesorado con mi compañera de estudios y amiga Lorena M.

Es una serie larga, así que probablemente tenga su propia etiqueta, como para poder ordenarla después aquellos que se interesen en el tema, además de que, como es costumbre, iremos mechando las noticias más interesantes sobre temas históricos.

Al final de la serie, en la última entrega, haremos la lista de la bibliografía consultada en la elaboración del trabajo. Esperamos que lo disfruten.

Breve caracterización de la sociedad rural.

Hablar de sociedad feudal, para todo el Occidente cristiano es una generalidad bastante común, pero debemos tener en cuenta que el feudalismo no se da con el mismo rigor en todas partes: fue más habitual en el norte de Francia. Ciertas formas generales de la vida económica condicionan este mundo feudal y por esto tiene un tipo de desarrollo particular.

Si bien hemos sido ilustrados –y con lujo de detalle- por diversos autores acerca de la naturaleza, función y mecanismos del feudalismo, resulta oportuno hacer aquí mención a este punto.

Para Susana Bianchi se trata de “la organización de la sociedad en dos grupos sociales fundamentales: señores y campesinos. Los campesinos eran los productores directos (…) El objetivo principal de esta economía campesina era la subsistencia. Sin embargo, tenían que producir un volumen mayor al requerido (para la subsistencia) ya que también tenían que proveer el sustento de la nobleza, el clero y otros sectores que no trabajaban directamente la tierra, pasando el excedente a esos grupos sociales directamente (sic) o a través del mercado (…)”.

Al igual que Bianchi, Heers sostiene que se trata de una economía de subsistencia, con intercambios muy limitados, donde la moneda, muy escasa, circula poco; en la cual el campo predomina sobre la ciudad. Esta ausencia de civilización urbana, sobre todo en el norte de Francia, es uno de los rasgos más característicos de Occidente en ese período .

Bianchi ve, por su parte, en la situación de los hombres y mujeres del campo la variada situación jurídica legal que otros autores observan:
Colonos. Jurídicamente libres, aunque en los hechos su libertad es limitada. Vivían en la propiedad del señor. Los matrimonios debían tener el visto bueno del señor, la heredad del feudo la determinaba el señor. Al contraer matrimonio, la mujer era “atraída” a la casa de su esposo, quien –de solicitarlo el señor- tenía que prestar servicio militar. Un colono podía acceder a Tribunales de Justicia, y en ellos estaba facultado para demandar y ser demandado, testificar, etc. Los colonos contaban con una pequeña parcela de tierra (manso) que explotaban para sí mismos. Para Guy Bois, son la “capa inferior de hombres libres desprovistos de patrimonio e impelidos a ponerse al servicio de hombres más acomodados, o al servicio de una abadía”
Los campesinos libres eran propietarios de entre tres y cinco mansos, y configuraban la “espina dorsal de la economía rural” . Podían elegir pasar al vasallaje. Debían cumplir servicio militar, pero no todos se sumaban al contingente militar, sino que pertrechaban a uno entre varios. En una muestra cabal de la avaricia y codicia de los señores feudales, el servicio militar recaía con más fuerza sobre los campesinos libres para que tuvieran que abandonar sus campos, de forma que estos valieran menos y/o se vieran obligados a pasar al vasallaje. Dhondt afirma que “se obligaba al campesino a prestar servicio militar con más frecuencia y durante más tiempo de lo que la ley prescribía” . De ello, que podamos afirmar sin temor que la relación con los señores los ponía en franca desventaja.
Los ricos: Los menos ricos contaban con al menos 12 mansos. Se trataba de funcionarios eclesiales, nobles, etc. Algunos ricos tenían unas 1000 hectáreas (un manso son 10), se ubicaban por debajo de la realeza, eran los que estaban mejor preparados para la guerra, defendían a la corona, que les pagaba con más tierras. Tenían el poder “de hecho”.

Como iremos viendo con mayor profundidad, “la estratificación surgía de la polarización de fortunas entre un aldeano más pobre y otro más rico, entre quien sólo contaba con sus manos y rústicos instrumentos para trabajar la tierra y quien contaba con una o dos yuntas de bueyes, o entre quienes tenían una parcela más extensa y los minifundistas que debían completar su sustento trabajando la tierra de los más ricos. Sin embargo (…) las barreras sociales que los separaban de los señores resultaban infranqueables” configurando lo que para Bianchi podría definirse como una especie de conciencia de clase .

Para Dhondt, en cambio, tal conciencia no existe. El autor señalado pone blanco sobre negro en lo referente a las estratificaciones en la vida rural y relata, por ejemplo, las prerrogativas de que gozaba un boyero (bouvier), quienes percibían una remuneración consistente en “sueldo, alimentos y la autorización para utilizar el arado del señor en determinados días”.

La importancia que el autor da a tal ventaja radica en que, al igual que señala Bianchi, un bracero (gens de bras) no podría nunca “llegar a acceder a los niveles superiores del orden social”.
Hay, finalmente, una pregunta que nos queda por contestar respecto de las relaciones sociales en la comunidad rural, y es aquella que nos plantea el origen de la autoridad del señor sobre dicha comunidad.

Bianchi plantea que “los señores fundaban sus derechos, en parte, en el dominio de las tierras que habían obtenido por derecho de conquista o por otorgamiento del rey. Pero fundamentalmente se consideraba que esos derechos se basaban en la protección que, mediante las armas, los señores ofrecían a los campesinos (…)” .

Al respecto, tal conducta y convicción está perfectamente ilustrada por las fuentes que han llegado hasta nosotros:
(…) V. A cambio de estas sernas y censos nos comprometemos a garantizar y proteger a los hombres y mujeres de Pagnant y a sus bienes –doquier que estuviesen-, y ni nosotros ni los nuestros podremos exigirles otros servicios forzosos, fuera de los que nos quisieren dar de buen grado (…)
La fuente, entonces, pone de relieve prestaciones y contraprestaciones entre el señor y sus sometidos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Acerca de los comentarios, el respeto y -lamentablemente- la moderación

Si hay algo de lo que me enorgullezco abiertamente es de ser, y haber sido siempre, respetuoso con los demás. Pueden existir diferencias más o menos importantes, puede ser que alguien no me agrade o que yo no le agrade a alguien, pero la descalificación no tiene cabida. Tal vez porque me enseñaron así desde chico, tal vez porque pocas cosas hacen que uno se sienta mejor que cuando es respetado sinceramente.

En este blog he publicado todo tipo de artículos: propios, ajenos (siempre citando la fuente original), buenos, mediocres, malos, originales, trillados, festejados, ignorados, pero todos y cada uno de ellos han ido contribuyendo a la formación de la imagen de este espacio y su crecimiento.

Lo mismo, prácticamente, ocurrió con los comentarios. He recibido comentarios halagadores, otros que me señalaban algún error que, después de verificar, he corregido, los hubo de aquellos que me llevaron a ampliar alguna entrada, y también hubo comentarios de tipo descalificador. Frente a esos, que además son anónimos (una casualidad, eh), me he permitido ser irónico en algún caso, aunque intentando no ser ofensivo, sino buscando marcar la paradoja de agredir sin poner la cara.

Hoy encontré mi límite. De vez en cuando, cuando dispongo de algo de tiempo, me gusta revisar la administración de entradas en busca de algún comentario nuevo que no haya visto antes y que, como ha ocurrido en alguna ocasión, dispara una entrada nueva, o sirve para darle una mano a alguien que busca un libro, que necesita ampliar la información de la entrada, etc. Les decía, entonces, que estaba en eso cuando encontré un comentario de lo más soez en la entrada de marzo sobre colonización griega, está el enlace, pero el comentario lo tuve que suprimir.

No es que unas malas palabras espanten mi moral, la verdad es que nunca pasé por eso, no es que alguien puede enseñarme alguna guarrada que no sepa o haya escuchado antes; es que no hay un mínimo de delicadeza, de respeto por mí y por los demás lectores, que son tan importantes como todos los demás, los que comentan y los que no, los que les gusta lo que se escribe en este espacio y los que no. Eso fue lo que faltó: un mínimo de consideración por el otro.

Habida cuenta de esto, como no es la primera vez y ya lo había pensado antes, y como Blogger ofrece varias posibilidades antes de llegar a la supresión de comentarios, o de directamente impedir que se realicen, a partir de hoy, se aplicará la modalidad de moderación. Me pesa, porque sé que entre los lectores de este espacio que hacen comentarios anónimos hay gente seria, buena, que aporta desde la convicción de construir algo lindo y positivo; pero me pesa más porque siempre quise que se percibiera este proyecto como uno puede expresar en total ibertad lo que piensa.

Espero me entiendan; nada va a cambiar en el blog, excepto este detalle, aunque no es menor. Les dejo a tod@s mis mejores saludos.

Hallan en Líbano restos fenicios de hace 2.900 años


BEIRUT (Reuters) - Arqueólogos libaneses y españoles descubrieron vasijas de barro de 2.900 años de antigüedad que los antiguos fenicios usaron para guardar los restos de sus fallecidos tras incinerar los cadáveres.

El grupo de arqueólogos informó del hallazgo de más de 100 recipientes en un yacimiento en la localidad de Tiro, en la costa del sur del Líbano. Los fenicios prosperaron entre el año 1500 A.C. y el 300 A.C. y también se asentaron en la zona costera de lo que hoy es Siria.

"Los grandes recipientes son tumbas individuales. Los más pequeños se dejaban vacíos, pero simbólicamente albergan un alma", dijo a Reuters el miércoles Ali Badawi, arqueólogo que está a cargo de Tiro.

Badawi y un equipo español de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona llevan años excavando en el yacimiento, descubierto en 1997 pero del que sólo se han explorado unos 50 metros cuadrados por año.

"Estos hallazgos ayudan a los investigadores que trabajan en las colonias fenicias en España, Italia y Túnez, a estudiar sus hábitos y tradiciones", dijo María Eugenia Aubet, que encabeza el equipo español.

"Especialmente porque hay pocos estudios sobre los fenicios en la cuna de los fenicios, 'Líbano'," añadió Aubet, que destacó que los restos demostraban que los fenicios eran un pueblo que tenía una visión de que había vida después de la muerte.

La última excavación fue en 2005. La guerra entre Israel y la guerrilla de Hezbollah en el sur del Líbano un año después y la difícil situación política y de seguridad en 2007 impidieron llevar a cabo trabajos en el yacimiento hasta la actualidad.

La de los fenicios era una civilización marinera, y entre las primeras ciudades fenicias figuran Biblos, Tiro y Sidón en la costa libanesa. Desde Tiro, se cree que se expandieron a otras colonias en la costa del Mediterráneo.

(Reporte de Yara Bayoumy; Traducido por Servicio Online de Madrid. Editado por Javier Leira). Noticia y foto de la agencia Reuters publicada por Yahoo! Noticias.

martes, 11 de noviembre de 2008

Hallan posibles reproducciones mayas del camino al más allá

CENOTE TZIBICHEN, México (AP) - La leyenda dice que para llegar al más allá, los mayas debían sortear numerosos obstáculos, incluidos ríos de sangre y cámaras repletas de cuchillos, murciélagos y jaguares.

Ahora, un arqueólogo que estudió testimonios de la época de la Inquisición cree que una serie de cuevas que exploró pueden ser el sitio donde los mayas trataron de reproducir ese tortuoso recorrido.

Se trata de una red subterránea de cámaras, caminos y templos construidos en la península de Yucatán y que reproducen el viaje al infierno, o xibalbá, descripto en antiguos textos mitológicos como el Popol Vuh, o Libro del Consejo de los indios quiché.

"El camino al inframundo, el camino a xibalbá, estaba lleno de obstáculos. Era un lugar de miedo, el lugar del frío, de peligro, de abismos", declaró el arqueólogo de la Universidad del Yucatán Guillermo de Anda.

De Anda investigó sitios sagrados mencionados por indios herejes juzgados por los tribunales de la Inquisición y descubrió que probablemente hubo varias etapas en el recorrido hacia el infierno, que fueron recreadas en media docena de cavernas al sur de Mérida, capital del estado de Yucatán.

Es bien sabido que los mayas consideraban las cuevas como algo sagrado y construían estructuras sobre algunas de ellas.

Pero el equipo dirigido por de Anda hizo un descubrimiento "muy importante" al usar archivos históricos para localizar y conectar una serie de cavernas sagradas, a las que asoció con el concepto de un camino maya hacia el más allá, según el arqueólogo Bruce Dahlin, de la Shepherd University, quien ha estudiado otros sitios mayas en el Yucatán.

La AP acompañó a de Anda y sus colaboradores en un recorrido de las cuevas, a las que se entre por estrechos ingresos. Una vez adentro, hay que deslizarse por angostos túneles y resbaladizas raíces de árboles.

Allí, en la oscuridad, se produce una escena parecida a las de una película de la serie de "Indiana Jones": surgen plataformas de antiguos templos, escaleras y senderos sinuosos a lo largo de lagos subterráneos llenos de cráneos viejos y de cerámicas mayas.

El grupo exploró cámaras sagradas a las que se puede ingresar únicamente arrastrándose por un terreno lleno de arañas, escorpiones y sapos.

Para encontrar xibalbá, de Anda se pasó cinco años examinando los archivos de los juicios de la Inquisición, en los que los españoles juzgaron a indios herejes.

A los españoles les molestó el que los mayas siguiesen practicando su vieja religión incluso después de la conquista y los enjuiciaron para que revelasen los lugares donde realizaban sus ceremonias.

Uno tras otro, los acusados mencionaron los mismos sitios, pero los nombres de esos lugares cambiaron con el paso de los siglos o fueron olvidados.

Usando como referencia los datos de los archivos, los arqueólogos preguntaron a los lugareños por cuevas con nombres parecidos o que se encontrasen en las mismas zonas mencionadas en los documentos.

Los mayas usaron las cuevas, conocidas como cenotes, como sitios de adoración a los que se llevaban a los humanos sacrificados. Muchos cenotes tienen todavía depósitos de agua que abastecen a localidades vecinas. Los más conocidos son las albercas circulares en las ruinas de Chichen Itza.

Los cenotes que halló de Anda eran más secos y estaban más escondidos y más alejados de las aldeas. Parecen haber tenido un valor religioso especial porque siguieron atrayendo gente que recorría largas distancias para orar allí incluso después de que los mayas fueron convertidos por la fuerza al cristianismo.

Entre los descubrimientos de de Anda figura un sendero subterráneo de 100 metros (328 pies), un templo sumergido, las cámaras y confusas leyendas en un cruce de caminos.

"Hay varias cosas que nos hacen pensar que el sendero es una representación del viaje a xibalbá", expresó de Anda. "Creemos que no es coincidencia el que el sendero avance hacia el oeste", pues en esa dirección se encuentra el más allá, según las descripciones.

En el centro de uno de los lagos subterráneos, el equipo de de Anda halló restos de un altar sumergido con esculturas que indican que estaba dedicado a los dioses de la muerte.

En algunas cámaras, es casi imposible moverse sin lastimarse con estalactitas y formaciones pétreas de las paredes y techos. De Anda cree que son representaciones de los temidos "cuartos de los puñales" descriptos en el Popol Vuh.

Los murciélagos abundan en los textos de la antigüedad y los visitantes deben agazaparse para evitar ser llevados por delante por multitudes de esos animales. Hay una cámara calurosa de la que los visitantes salen bañados en sudor. En algunas cavernas hay corrientes de aire fresco, casi helado, como el de la leyenda de las "cámaras de un frío que hace temblar".

Si bien de Anda todavía no ha encontrado ninguna "cámara de jaguares", si halló huesos de jaguar en al menos una de las cuevas.

Los caminos subterráneos interrumpidos por profundos charcos de agua pueden representar los ríos de sangre y pus.

¿Por qué se tomaron el trabajo de reproducir el infierno? "Tal vez sea una manifestación del poder", opinó de Anda. O para que la gente se hiciese una idea de lo que debería enfrentar en su camino hacia el paraíso.

Clifford Brown, arqueólogo de la Florida Atlantic University que trabajó en la región, coincide en que los mayas consideraban los cenotes como una especie de puerta de ingreso al más allá.

"Todos oyeron hablar del cenote de los sacrificios en Chichen Itza, pero pocos saben que era parte de un cenote de adoración que existía en muchos lugares", comentó Brown.

"Hay varios sitios con cuevas debajo de los principales templos, palacios y pirámides, que se cree representan un cruce, con pirámides que representan el cielo y cavernas que representan el mundo subterráneo", agregó.

Noticia de la agencia AP, publicada por Yahoo! Noticias.

lunes, 10 de noviembre de 2008

La radio: ¿un invento argentino?

En esta noticia publicada por el diario Página/12, que versa acerca de los distintos progresos técnicos que condujeron a la aparición de la radio como medio de comunicación social, al final, el autor refuta la vieja afirmación de que la radio es un invento argentino.

De acuerdo con el autor del artículo, hay una gran cantidad de transmisiones que anteceden a la de Susini y los "Locos de la azotea" en agosto de 1920. Hasta donde yo sé, por otra parte, no hay autores que hayan señalado a la Argentina o a algún argentino como actor fundamental en los desarrollos técnicos que permitieron la aparición del medio. En un volumen publicado en la década de 1970 por el CEAL, esa fabulosa editorial hoy desaparecida, Héctor Silvio ponía el énfasis en que el mérito de Susini y sus amigos consiste, por sobre todo, en la organización de transmisiones regulares y programadas, a diferencia de sus colegas estadounidenses y europeos, quienes transmitían sin programa. ¿Y ustedes qué opinan?

El conocimiento de la electricidad y el magnetismo se perfeccionó durante la primera mitad del siglo XIX. Gracias a los trabajos de –entre otros– André Ampère en Francia, Hans Christian Oersted en Dinamarca, Michael Faraday en Inglaterra y Joseph Henry en Estados Unidos, se llegó a la conclusión de que electricidad y magnetismo eran dos manifestaciones de un mismo fenómeno. Este trabajo fue completado hacia 1870 por el físico escocés James Clerk Maxwell, que reunió todo el conocimiento del tema en un juego de ecuaciones llamadas, justamente, Ecuaciones de Maxwell.

Las Ecuaciones de Maxwell describen el comportamiento de los campos eléctricos y magnéticos. Operando con esas ecuaciones, Maxwell predijo que estos campos deberían propagarse por el espacio mediante ondas que viajan a la velocidad de la luz. Estas ondas electromagnéticas fueron producidas y detectadas efectivamente por el físico alemán Heinrich Rudolf Hertz en 1888, casi diez años después de la muerte de Maxwell.

Por entonces ya existían el telégrafo y el teléfono, que usaban la electricidad para enviar mensajes a través de un cable. Los descubrimientos de Maxwell y Hertz demostraban que los impulsos eléctricos podían viajar a través del espacio, sin necesidad de cables. Por lo tanto, no pasaría mucho tiempo antes de que alguien pensara en aparatos de comunicación inalámbrica.

Históricamente, el primero que lo logró fue el italiano Guglielmo Marconi, quien comenzó a construir y operar primitivos transmisores durante su adolescencia, en la década de 1890. Con transmisores cada vez más potentes y antenas cada vez más grandes fue incrementando progresivamente el alcance de sus comunicaciones. En 1899 envió señales desde Francia hacia Inglaterra, a través del canal de la Mancha y en 1902, a través del Atlántico.

La disputa con Tesla

Por todo esto Marconi es considerado el padre de las comunicaciones inalámbricas. Pero esa paternidad fue disputada por Nikola Tesla, un físico e inventor norteamericano de origen serbio. Tesla era un personaje pintoresco con gusto por lo extravagante. Es uno de los personajes secundarios de la película El gran truco (The Prestige), donde es interpretado por David Bowie. En 1897 había obtenido una patente por un dispositivo que podría usarse en comunicaciones inalámbricas.

Tesla, que también protagonizó una disputa con Thomas Edison por el uso de corriente alterna o continua, reclamó en su momento que las experiencias de Marconi se basaban en su patente de 1897. La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos no aceptó esos reclamos hasta 1943, pocos meses después de la muerte de Tesla.

Aunque Marconi pertenecía a una familia acomodada, el desarrollo de la radiotelegrafía lo convirtió en millonario. En 1909, a los 35 años, recibió el Premio Nobel de Física. También fue nombrado marqués por el gobierno de Italia. El suyo es un caso especial en la historia de la ciencia por haber obtenido tanto fortuna material como gloria académica. Tesla, por su parte, murió en la pobreza.

Chispas y limaduras

El dispositivo radiotelegráfico de Marconi usaba un generador de arco eléctrico como transmisor y un aparato llamado cohesor, que consistía en una cápsula rellena con limaduras metálicas, que actuaba como receptor. El arco emitía ondas electromagnéticas que se propagaban por el espacio y, al alcanzar el cohesor, hacía que las limaduras se apelmazaran y variaran sus propiedades eléctricas, permitiendo o restringiendo el paso de una corriente.

Este sistema funcionaba muy bien para transmitir los puntos y rayas del código Morse, pero era demasiado tosco para transmitir sonidos como la voz humana o la música. Un problema era que las limaduras del cohesor permanecían apelmazadas luego de recibir una señal y necesitaban regenerarse de alguna manera. Marconi experimentó con un martillo que sacudía el receptor tras cada señal y luego con un soplador que inyectaba aire, separando las limaduras.

Para la misma época el norteamericano Lee de Forest comenzó a experimentar con un receptor diferente. Consistía en dos láminas metálicas puestas una junto a la otra, pero sin hacer contacto. Una gota de alcohol empapaba ambas láminas. Como las limaduras, el alcohol variaba sus propiedades eléctricas bajo la influencia de ondas electromagnéticas. Este detector era mucho más sensible que el cohesor de Marconi y se regeneraba automáticamente. Sin embargo, todavía no era lo suficientemente bueno como para transmitir sonidos.

La válvula de radio

De Forest razonó que, si un líquido era más sensible que un sólido, mucho más sensible sería un gas. Diseñó entonces un detector basado en un gas calentado por una llama. Por alguna razón, el aparato no funcionaba tan bien como se esperaba. Además, una llama abierta podía ser peligrosa. Entonces, probó calentar el gas con un filamento eléctrico.

Luego de algunos experimentos, encontró que el gas no era necesario, que la corriente se desprendía del filamento y fluía a través del espacio vacío. Esto ya había sido demostrado años antes por Thomas Edison. De Forest diseñó entonces una segunda lámpara, con sus electrodos encerrados al vacío. Llamó a esta lámpara audión y fue la primera válvula de radio. Esta válvula, y sus sucesoras, con una notable capacidad de detectar y controlar corrientes eléctricas, dominaron la electrónica hasta la década de 1960, cuando fueron reemplazadas por el transistor, más pequeño, barato y durable.

Gracias al audión, De Forest pudo desarrollar aparatos para la emisión y recepción de ondas de radio con la suficiente sensibilidad para soportar sonidos, tal como se hacía a través de un cable telefónico. Había, de todas formas, una diferencia importante entre el teléfono y la radio. Un mensaje telefónico solamente podía ser escuchado por quien estuviera físicamente conectado a la red, lo que, de alguna manera, permitía la privacidad de la comunicación. Un mensaje radial, por el contrario, podía ser escuchado por cualquiera que estuviera dentro del área de alcance del aparato transmisor. Esto, que era un inconveniente desde el punto de la privacidad, permitía el uso de la radio como medio de comunicación masiva.

A principios de 1907 inició una serie de transmisiones experimentales desde su laboratorio: música, charlas informales y noticias. También aprovechó estas transmisiones para anunciar sus propios productos, en lo que sería el nacimiento de la publicidad radial. Las experiencias continuaron y se perfeccionaron durante los años siguientes, se interrumpieron brevemente durante la Primera Guerra Mundial y se reanudaron en 1918. Desde entonces no han cesado. Lee DeForest murió en 1961.

La radio: ¿un invento argentino?

El 27 de agosto de 1920, un puñado de radioaficionados captó las palabras de Enrique Telémaco Susini, que anunciaba desde la terraza del Teatro Coliseo: “Señoras y señores: La Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Richard Wagner, ‘Parsifal’, con la actuación del tenor Maestri, la soprano argentina Sara César y el barítono Rossi Morelli”.

Para muchos estudiosos ésta fue la primera transmisión de radio de la historia. Así lo menciona Carlos Ulanovsky en su libro Días de radio. Pero, mal que le pese al orgullo argentino, esta emisión fue precedida por muchas experiencias similares en Europa y Estados Unidos. En particular, De Forest transmitió en 1910 las óperas Cavalleria Rusticana e I Pagliacci, en la voz de Enrico Caruso, desde un estudio improvisado en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Una experiencia completamente equivalente a la de Susini, pero realizada diez años antes.

Artículo de Claudio H. Sánchez, publicado por el diario Página/12.

viernes, 7 de noviembre de 2008

San Ignacio Miní bajo la lluvia


Bueno, como lo prometido es deuda, le dejo una foto tomada por mí (sepan disculpar las falencias técnicas que puedan encontrar) en octubre último en las ruinas de la Misión de San Ignacio Miní, Misiones.

El día que fui no paró de llover un solo instante, pese a lo cual, dada la distancia que habíamos recorrido para llegar, decidimos entrar a conocer.

El resultado es que el lugar cobra un aura de misterio y nostalgia que a uno lo toma por asalto, casi literalmente, y es imposible en ese silencio pesado y profundo no sentirse transportado en el tiempo hasta los momentos en que jesuitas y guaraníes construían este lugar maravilloso.

La foto es, como bien han inferido, de la entrada del templo principal. Y bajo la lluvia. Recomiendo fervientemente que amplíen la imagen para verla mejor.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Las más antiguas momias con malaria echan luz sobre la evolución de la enfermedad

Lo que tenemos hoy para compartir es una curiosa noticia aparecida en el portal de National Geographic, que nos ilustra acerca de los estudios médicos que se están llevando a cabo con momias encontradas en Egipto e Israel, y que tienen la finalidad es conocer la evolución de enfermedades como la malaria y la tuberculosis, cuya existencia es de larga data y aún hoy siguen causando muertes.

Además, tiene el valor agregado de que nos abre brevemente la puerta de una nueva ciencia que podríamos tomar como auxiliar de la historia: la paleopatología. La traducción es de este humilde servidor, y espero la disfruten.

Científicos anunciaron el descubrimiento de los casos de malaria más antiguos conocidos, hallados en dos momias egipcias de 3500 años. En Alemania, los investigadores estudiaron muestras de tejidos óseos de más de noventa momias encontradas en la antigua ciudad egipcia de Tebas, hoy llamada Luxor.

Dos momias adultas, de tumbas separadas, tenían tejidos que contenían antiguo ADN de un parásito conocido como la causa de la malaria, dijeron los investigadores en conferencia de prensa, la semana pasada.

Por su parte, un equipo de la University College London, halló recientemente un par de esqueletos de 9000 años –una mujer y un bebé- en la costa de Israel, que estaban infectados con los casos de tuberculosis más antiguos conocidos en humanos modernos.

Ambos hallazgos contribuyen a ampliar el campo de la paleopatología, o estudio de las enfermedades antiguas. El examen de ADN antiguo, asegura la noticia de NatGeo, en busca de pistas acerca de cómo y por qué la evolución y mutación de los organismos causantes de las enfermedades puede tener un gran impacto en la medicina moderna.

“Esto nos ayudará a entender cómo estas enfermedades mortales pudieron infectar a humanos”, dijo Andreas Nerlich, un patologista del Academic Teaching Hospital de München-Bogehausen, que halló la malaria en las momias. “Saber esto podría ayudarnos a encontrar estrategias para prevenir la aparición de nuevas enfermedades infecciosas, o la re emergencia de las antiguas”.

Combatiendo contra la resistencia a las drogas.

Aún hoy, con todos los avances de la ciencia, millones de personas mueren cada año debido a la malaria, contra la cual no hay una vacuna efectiva.

La tuberculosis, una infección bacteriana potencialmente mortal, tiene propiedades que le han conferido resistencia a los antibióticos y otros tratamientos.

“La tuberculosis se ha convertido en un problema en países desarrollados, como Estados Unidos o Suiza, donde la bacteria ya no reacciona a los antibióticos porque ha mutado”, explicó Frank Rühli, cabeza del Swiss Mummy Project en la Universidad de Zurich.

El estudio de enfermedades antiguas que han cambiado a lo largo del tiempo podría ayudar a los científicos a entender mejor cómo las enfermedades actuales mutan en reacción con las drogas.

“Si uno va al pasado y mira cómo era la ‘huella digital’ (de una enfermedad), digamos cien años atrás o mil años atrás, o diez mil años atrás, ayuda a determinar cómo puede reaccionar en el futuro”, agregó Rühli.

Esto hace que las momias, y otros restos humanos, tengan aún más valor para la paleopatología que los registros escritos. “Los humanos son el mejor archivo de humanos”, dijo Rühli. “Si tienes un papiro en que antiguos doctores hayan diagnosticado enfermedades, es menos confiable que si tienes una prueba molecular o arqueológica”.

Otras herramientas de diagnóstico, como la radiología y escaneos, han ayudado a encontrar anomalías médicas en las momias, incluyendo artritis, esclerosis, fractura de huesos, problemas dentales y heridas.

Pero los escaneos proveen poca evidencia definitiva de la infección, y a los arqueólogos les preocupa la idea de tener que recurrir a técnicas invasivas, como la autopsia. El estudio de tejidos en busca de ADN es menos dañino para las momias y más preciso en términos del estudio de las enfermedades.

“El escaneo de una momia puede identificar varios cambios de la tuberculosis, mientras el análisis de ADN provee una prueba clara de la infección, mostrando los patógenos específicos” dijo Nerlich, del hospital alemán.