jueves, 30 de octubre de 2008

Las minas del rey Salomón existieron en realidad pero eran de cobre, no de oro

Cuenta la Biblia que el rey Salomón fue un rey judío, que además de ser justo, llevó a su pueblo la prosperidad, quizás por unas legendarias minas de oro que le hicieron nadar en la abundancia. Ahora, un equipo internacional de arqueólogos ha develado que esas minas realmente existieron, pero fueron de cobre.

El hallazgo fue hecho por Thomas Levy, de la Universidad de California (EEUU) y por su colega Mohammad Najjar, de Amigos de la Arqueología en Jordania.

Su equipo encontró en Khirbat en-Nahas (ruinas de cobre en árabe), en el distrito jordano de Faynan, claros indicios de que hace unos 3.000 años allí existieron unas importantes minas y una industria de fundición del cobre. Por la fecha de sus dataciones, bien pudieran ser las que sirvieron al rey Salomón como suministro de un metal que servía tanto para fabricar armas como herramientas.

El lugar ya había sido excavado en la década de 1930 por el norteamericano Nelson Glueck, quien había asegurado que en Faynan estaban las minas del rey Salomón, pero las excavaciones más exhaustivas en la zona no se retomaron hasta 2002.

Ha sido a partir de entonces cuando, en un área de 10 hectáreas, han aparecido más de seis metros de profundidad de escoria y ruinas de las antiguas minas.

Los hallazgos más recientes, en la campaña de 2006, han sido un escarabajo y un amuleto egipcio que, junto con las últimas dataciones con radiocarbono, sitúan la época de esplendor de Khirbat en-Nahas en el siglo X A. de C., lo que confirmaría el relato bíblico sobre los reyes David y Salomón.

Es decir, las minas funcionaron tres siglos antes de lo que se creía. Los autores del trabajo documentan un pico de actividad en las minas en el siglo IX A. de C., y ello da también la razón a la historia sobre el reinado de los edomitas, una nación hermana de los israelitas que, según la Biblia, alcanzó un gran poder al sur del Mar Muerto, justo donde está el distrito de Faynan.

Edificios. Thomas Levy ha encontrado un centenar de edificios y una fortaleza en medio de una gran extensión cubierta de escoria negra, visible desde el espacio. Los seis metros de profundidad en toda esa basura son un sorprendente bastón de medida de los cambios sociales y tecnológicos que se sucedieron a lo largo de la Edad de Hierro, hace entre 3.200 y 2.500 años.

Los análisis del radiocarbono de las maderas y las semillas encontradas en el lugar, analizadas en Oxford por Thomas Higham, confirmaron que en las minas se trabajaba en la época de los antiguos reinos de Israel y Edom. l (Reuters)


Noticia publicada por el diario La Capital.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Más polémica sobre el origen de Colón

De regreso de mi viaje relámpago por Iguazú y San Ignacio (habrá fotos y alguna reseña), me encuentro que siguen apareciendo estudios sobre el origen del "descubridor" de América (ya sabemos que hubo quienes llegaron antes, y otras teorías sobre otros pueblos arribando al continente americano antes que él). Pero Siempre resulta interesante leer nuevas opiniones, al menos desde aquí la idea es difundir y debatir los estudios que se realizan respecto de temas históricos. Les dejo el enlace de la nota del año pasado respecto del origen de Colón, y la promesa de que en breve volveremos a tener aquí material de producción propia en abundancia.

Profesor de EE. UU dice que Colón era catalán

Ni genovés, ni portugués, ni croata ni castellano. Para el profesor de la Saint Mary´s University de Maryland (Estados Unidos), Charles F. Merrill, los orígenes del descubridor de América hay que buscarlos en Catalunya, en la familia de la banca Colom de Barcelona, y no en Génova, donde la historia oficial sitúa al almirante. En 'Colom of Catalonia. Origins of Christopher Columbus. Revealed' (Demers Books), que el año que viene verá la luz en catalán, Merrill desgrana sus argumentos a favor de la catalanidad de Colón.

"El navegante se refiere a los Reyes Católicos como ´mis señores naturales´; si fuera genovés no hubiera añadido ´naturales´, hablaría de ´mis señores´ a secas", argumenta Merrill, experto en historia medieval y profesor de castellano y latín en la citada universidad. Merrill, que ha invertido 18 años en la investigación de la teoría catalana de Colón, añade que no ha encontrado "ningún documento oficial de la época en que salga el nombre de Colombo. Aparecen Colomo, Colom y Colón, pero nunca el italiano Colombo. ¿Por qué? Pues porque se castellaniza Colom en las formas Colomo y Colón", opina Merrill en un perfecto catalán.

El autor hace referencia a unos recibos a nombre de Cristóbal de Colomo y Cristóbal Colomo, de 1487, y a las capitulaciones de Santa Fe, del 17 de abril de 1492, en las que ya aparece como Cristóbal Colón. Y más. Merrill cuenta que tras el descubrimiento el navegante escribió tres cartas (una de ellas a Luis de Santángel, escribano de ración), de las que actualmente se conservan copias en castellano y en latín, "pero tenemos argumentos para pensar que la versión original era en catalán. El hijo de Colón, Hernando, un gran bibliófilo, tenía un índice de libros con anotaciones, entre ellos tenía la carta que su padre envió a Santángel y decía que era en catalán".

Merrill, que la pasada semana presentó su libro en Òmnium Cultural de Barcelona, cuenta que hay muchísimas más pruebas que avalan la teoría catalana: "Sus catalanades,puso Montserrat a una isla...". Pero la prueba definitiva está en manos de las muestras de ADN que desde hace años está analizando el genetista José Antonio Lorente.

Publicada por La Vanguardia, y obtenida vía El Castellano.

sábado, 18 de octubre de 2008

Series y películas históricas pocas veces son fieles a los hechos

La noche del 5 de marzo de 1770 en la capital de Massachussets, en Estados Unidos, un grupo de soldados británicos arremetió contra la población civil como respuesta a una riña menor en la casa de aduanas. El suceso, conocido como La Masacre de Boston, pasó a la historia como la semilla que inició la independencia norteamericana. Sin embargo, los soldados ingleses fueron declarados inocentes gracias a la intervención de un abogado bajito, engreído y criticón, hijo de un agricultor, llamado John Adams. El abogado, se convertiría en el segundo presidente de Estados Unidos y en uno de los padres del país del norte.

Dos siglos después, en 2002, el escritor David McCullough ganó un premio Pulitzer en la categoría de biografías por su libro sobre John Adams, y el 16 de marzo de este año fue estrenada en Estados Unidos la miniserie John Adams, de HBO, dirigida por Tom Hooper y producida por Tom Hanks. Protagonizada por Paul Giamatti y Laura Linney, la serie, éxito de audiencia en Norteamérica y ganadora el pasado 22 de septiembre de 13 premios Emmy, incluyendo mejor miniserie, mejor actor y actriz protagónicos, mejor guión y mejor vestuario.

John Adams, que sucedió en la presidencia a George Washington y precedió a Thomas Jefferson, gozó de poca popularidad. Según el historiador Stephen Vincent Benet, "le faltaban los dones que habrían hecho que los hombres le amaran, en vez de contemplarle con respetuosa irritación". Aun así, Adams se ha convertido en el centro de atención de cientos de televidentes estadounidenses. La razón: la contrariedad del personaje. "Si yo hubiera sabido, cuando era pequeño y estudiaba historia, que John Adams había defendido a los soldados británicos, mi cabeza habría explotado", ha dicho Tom Hanks.

John Adams, la miniserie, hace parte de una larga lista de programas de televisión y películas que han tratado temas históricos. En los últimos años, por ejemplo, se ha visto la serie The Tudors (Los Tudor), sobre la vida del rey Enrique VIII de Inglaterra. Y tres décadas atrás, en 1976, los televidentes siguieron Yo Claudio, que en 13 capítulos transmitidos por la BBC contaba la intrigante vida del emperador romano. En cuanto a la pantalla grande, cintas como Corazón valiente (1995), El patriota (2000) y Gladiador (2000) han provocado sonrisas y lágrimas. Sin embargo, ¿qué tan fieles son estas producciones a lo que realmente sucedió?

Carlos Palau, director de cine colombiano -que el 12 de octubre estrenó su película histórica El sueño del paraíso-, sugiere que en la realización de esta clase de filmes a veces es necesario reacomodar los hechos históricos para que sean accesibles al público. "La Historia tiene mucho de ficción y va cambiando con el tiempo -dice Palau-. Lo importante es que una producción recoja el espíritu de la obra en la que se basa o de lo que cuenta". De todas formas, el director señala: "Hollywood ha creado distorsiones de la Historia, así como la televisión que ha deformado la mente del espectador".

Pura 'carreta'

Según el historiador Hayden White, toda obra histórica, bien sea escrita o audiovisual, es un artificio verbal en el que se mezclan, por una parte, datos y conceptos teóricos, y por otra, una estructura narrativa que permita presentarlos como acontecimientos que ocurrieron en tiempos pasados. En otras palabras, los relatos históricos son construcciones del lenguaje que no pueden dar cuenta a cabalidad de lo que realmente sucedió y por ello incurren en desviaciones e interpretaciones que no siempre concuerdan con la realidad.

En Los Tudor, el rey Enrique VIII, interpretado por Jonathan Rhys Meyers, es bastante menor de lo que era el mandatario cuando ocurrieron los hechos. En la misma serie, Ana Bolena tiene casi la misma edad de Enrique, cuando la verdad es que este podría llevarle al menos 18 años. Hay más: cuando Enrique VIII celebra el nacimiento de su hijo disparando un mosquete, tendría que haberse adelantado un siglo, pues en su época el arma aún no existía.

En Troya (2004), película dirigida por Wolfang Petersen (y famosa por ser la comidilla de críticos y detectores de irregularidades), Aquiles no era primo de Patroclo, como lo establece la narración homérica, sino un amigo entrañable. Para el periodista español Santiago Tarín, autor del libro Viaje por las mentiras de la Historia Universal, la dificultad de identificar los errores en películas como Troya radica en que las epopeyas griegas la Ilíada y la Odisea no pueden ser tomadas como verdades históricas.

Según Tarín, el problema con las mentiras va mucho más allá, pues estas son un virus que ataca a la Historia y, aunque la sociedad las descalifica, convive con ellas. Por eso afirma: "Las biografías de los personajes más trascendentes están salpicadas de leyendas, propaganda e imaginación con las que se rellenan los huecos que deja el conocimiento".

A esto se suma el hecho de que la Historia es contada por los que ganan o detentan el poder, que presentan a los perdedores como víctimas de sus propios errores. Y eso se ve reflejado en el cine y en la televisión. "En la pantalla ¿dice Tarín¿ los personajes se convierten en arquetipos, y cuando se abordan episodios históricos es frecuente que la realidad se deforme a favor del guión. Y aunque los directores y guionistas no están obligados a contar la verdad, no está de más interesarse por ella".

Mentiras de la pantalla grande

  • Benjamin Martin, interpretado por Mel Gibson en El patriota, está basado en Francis Marion, un hombre que no acabó en solitario con un pelotón del ejército británico. Por el contrario, tuvo una vida turbulenta en la que su 'patriotismo' radicó en el asesinato de decenas de indios cherokee.
  • Aunque en María Antonieta (2005) se muestra que el escaso apetito sexual de Luis XVI se debía al miedo al sexo, lo cierto es que la actitud del rey de Francia se debía a que su prepucio no se retraía -condición conocida como fimosis- y por ello la pareja no podía procrear.
  • Las tropas dirigidas por William Wallace en Corazón valiente lucían kilt o faldas escocesas. Sin embargo, en el siglo XIII el vestido nacional escocés no era la falda, que se empezó a usar hasta el XVIII.
  • W.P. Inman, el personaje que interpretó Jude Law en Cold Mountain, (2003) no abandonó el campo de batalla tras una derrota. Por el contrario, fue encarcelado dos veces por deserción cobarde de su puesto.
  • Marco Aurelio no fue asesinado por Cómodo, ni este por Máximo, como se narra en Gladiador. Marco Aurelio fue abatido por la peste, mientras que Cómodo, lejos de morir en la arena a manos de un luchador, fue envenenado por su concubina favorita.
Noticia publicada por Cambio.com.co

martes, 7 de octubre de 2008

La pauperización del lenguaje

De vez en cuando me pasa que encuentro material muy interesante sobre medios de comunicación, tema que me deleita profundamente, pero elijo no publicar determinadas cosas como para que el blog conserve una línea más o menos coherente.

Desde hace un tiempo, en el profesorado se vienen tratando temas relacionados con la supuesta "pobreza" de los jóvenes y se señala permanentemente a los medios de comunicación como grandes responsables de las carencias de los jóvenes.

La acusación es veraz, pero sólo en parte, la apatía juvenil no puede caracterizarse solamente por la dependencia que los jóvenes aparentan tener respecto de los medios de comunicación, además de que, como bien sabemos, las generalizaciones no caben, pero si hay un lugar donde nunca han cabido y nunca cabrán, es en espectro que va desde los 13 a los 25 años.

Hace muy poco, un amigo me recomendó que leyera No seamos ingenuos, un libro coordinado por Pedro Luis Barcia, que me serviría, mucho, para mis clases de Comunicación Social en el colegio, ciertamente no es un libro caro y, estimad@s, me permito recomendarlo.

Para volver sobre el tema, y respecto de lo que decía antes de recomendarles este libro, vamos a ver hoy una noticia de EFE, publicada por El Castellano, donde Barcia habla de -como dice el título de la entrada de hoy- el empobrecimiento del lenguaje.

En este caso sí me pareció importante compartir un tema sobre medios de comunicación, porque Barcia hace una análisis bastante inteligente, pero además, no corre a la docencia de las responsabilidades que le caben en este proceso pauperizador, sino que más bien le apunta.

El director de la Academia Argentina de las Letras, Pedro Luis Barcia, responsabilizó hoy a 'la docencia y algunos medios' del empobrecimiento generalizado del uso del idioma español por parte de los jóvenes y los ciudadanos en general.

El director de la Academia Argentina de las Letras, Pedro Luis Barcia, hoy en la Asamblea General de la SIP. Barcia responsabiliza a la docencia y los medios 'Lo que más me preocupa son dos desvíos del idioma muy graves, la vulgaridad y la pobreza lingüística. Ha habido un empobrecimiento gradual de los comunicadores en el manejo de lo que era el esplendor y la riqueza del léxico que es muy penoso', dijo.

Barcia participó en una mesa redonda sobre el idioma español en la primera jornada de trabajos de la 64 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se celebra en Madrid.

Junto a él, disertaron sobre la situación de una lengua hablada por más de 450 millones de personas el director de la Academia Mexicana de la Lengua, José Moreno de Alba, y el director de la Real Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha, con el presidente de la Agencia Efe, Álex Grijelmo, como moderador.

El lingüista y profesor argentino recordó los tiempos en que 'los diarios nos enseñaron a escribir y las radios nos enseñaron a hablar', en contraste con el momento actual en el que 'para los comunicadores de radio y televisión todo es 'fantástico', lo mismo un cuento de Borges que unas medias caladas'.

En su opinión, en este contexto 'la preocupación tiene que instalarse dominantemente en que los muchachos salen de la Universidad con un pésimo manejo de la lengua oral y escrita'. 'Las Universidades han dejado de lado la oralidad y sólo están en los trabajos escritos. Los profesores no están preparados para los lenguajes mediáticos', manifestó Barcia.

Se trata de 'disfunciones graves', incidió el académico argentino, porque si hace 10 años los jóvenes universitarios empleaban una media de 1.200 palabras en su vocabulario hoy utilizan sólo 600 y 'el resto son una reiteración de las mismas palabras'.

'Vienen (a la Universidad) sin leer el diario, les tenemos que enseñar a leer el diario en la Facultad de Comunicación, porque la muchachada se ha pasado a la televisión, luego al internet y luego al celular', dijo Barcia, hablando de su experiencia como docente. Detrás de todo esto, argumentó, hay un problema de mucho mayor calado, puesto que 'el que no tiene posibilidad de hablar con precisión no puede manifestar lo que quiere y es un ciudadano de segunda. No tiene derecho a la libertad de expresión, es cautivo de su propia discapacidad y limitación'.

'Y eso -añadió- lo generamos entre la docencia y algunos medios'.

'En una democracia no es útil una persona que no es capaz de dialogar, de articularse con el otro; y lo que no sale por la boca, sale por el sopapo, por el palo o por la pedrada', advirtió.

Barcia habló de los esfuerzos que la Academia argentina ha puesto en marcha con distintas instancias periodísticas para mejorar el uso del lenguaje en los medios de comunicación y consideró 'una vergüenza' el escaso apoyo que han encontrado en el Gobierno.

Antes de su intervención, los directores de las Academias española y mexicana hablaron del buen funcionamiento de las Fundaciones del Español Urgente (Fundéu) en sus respectivos países, y Barcia apuntó con sorna que 'en la Argentina prometen que algún día tendremos también esta instalación'.

'Yo salgo todas las mañanas al puerto y miro a ver si vienen las carabelas, pero creo que difícilmente lleguen en nuestra situación actual de país. Voy a morir con el complejo de Moisés de no ver la tierra prometida de la Fundéu', declaró.

Pero esto no quiere decir, aclaró, que la Academia argentina vaya a bajar los brazos y expresó su curiosidad por 'el maridaje del mundo del periodismo y de la academia', por saber 'qué nace de un académico y una periodista, o al revés'.

'No soy especialista en centauros, pero pienso que podemos tener sorpresas extrañas', dijo.

Esto no debería pasar


Ninguna de estas dos cosas: que desaparezca gente, niños y niñas en particular; y que las expresiones solidarias sean de carácter excepcional.

Si alguien sabe acerca de Sofía, cualquier cosa que conduzca al hallazgo y restitución con su familia, tiene que ponerse en contacto en forma inmediata con Missing Children Argentina.

sábado, 4 de octubre de 2008

El traspaso de feriados, bajo la lupa de los historiadores

El traspaso del feriado del 12 de Octubre, que este año caerá domingo y se trasladará al lunes, reavivó el debate por el movimiento de los días en que se conmemoran las fechas patrias a lunes o viernes para fomentar la actividad turística fuera de temporada.

Historiadores consultados por lanacion.com coincidieron en que el traspaso de feriados tiene más consecuencias negativas que destacables. En particular, señalaron que deberían ser inamovibles y que las modificaciones respecto de cuándo se celebran contribuyen a diluir su sentido original: la conmemoración de hitos de la historia argentina.

"Tanto los feriados cívicos como los religiosos tienen un significado intrínseco que es la recordación de lo ocurrido ese día y no cualquier otro, por lo que deberían ser inamovibles", evaluó el presidente de la Academia Nacional de Historia, César García Belsunce.

"Cuando se cambian para facilitar la conformación de fines de semana largos se está perdiendo la conciencia de la razón de ser del feriado, así que la recordación debería hacerse siempre en el día que corresponde, sobre todo en el ámbito escolar", añadió el historiador.

En la misma línea, advirtió que "producto del lobby de grupos turísticos", lo único que suele tenerse en mente ante un feriado es la idea de que se trabajará un día menos. "Justamente no es eso lo que se pretende", remarcó.

En este punto, García Belsunce marcó una diferencia entre los feriados cívicos y los religiosos. "A nadie se le ocurre cambiar de lugar el Jueves Santo o el Año Nuevo Judío porque el feriado religioso tiene un sentido que combina lo histórico con lo litúrgico. Pero el mismo razonamiento no se aplica a fechas como la de San Martín o Belgrano, que dependen de la decisión de un gobierno que define que conviene recordarlas", contrastó.

Necrofilia. Sobre estas dos últimas fechas, advirtió que "hablan de una tendencia argentina a multiplicar los feriados con vocación necrófila". "¿Por qué nos acordamos de San Martín y Belgrano el día que murieron en lugar de celebrar su nacimiento", se preguntó.

En el caso del libertador, el historiador encontró la respuesta también en motivaciones turísticas."Claro, San Martín nació en febrero y a nadie se le va a ocurrir poner un feriado en plenas vacaciones", concluyó.

En este contexto, consideró además que la recordación de fechas patrias es "una forma de enraizamiento" que consideró "clave" en los tiempos que corren. "En un mundo cada vez más desarraigado, con un fuerte corte de la transmisión generacional y de globalización profundizada conviene insertar los feriados en la vida cotidiana en lugar de transformarlos en días de descanso. Es fundamental conservar su sentido y, en esto, mantener las fechas es muy importante".

El miércoles pasado, en tiempo récord y durante un cuarto intermedio del debate de la movilidad jubilatoria, el Senado aprobó la ley que dispone pasar el feriado por el 12 de Octubre al día siguiente. Entre los fundamentos de la norma impulsada por el Poder Ejecutivo aparece el de "fomentar el turismo interno y las economías regionales". Pocas horas antes le había dado sanción la Cámara de Diputados.

"Esto de pasar los feriados no me gusta para nada", fue la primera reacción de Félix Luna ante la consulta de lanacion.com . Enseguida, el historiador expuso sus razones. "Va provocando que el sentido de las efemérides patrias, que deberían formar parte de la conciencia nacional, se vaya diluyendo. Los feriados no deberían moverse en ningún caso".

Demasiados . Por otra parte, el historiador evaluó que en la Argentina los feriados "son demasiados" y que "habría que pensar en reducirlos". "Hay algunos feriados religiosos que también podrían eliminarse", agregó.

Luis Alberto Romero, por su parte, enfocó la atención en los feriados del 24 de Marzo y del 2 de Abril, dos de los que son inamovibles. "Más allá de que está bien que no se puedan cambiar de fecha, estos dos feriados son catastróficos para el calendario escolar porque, además suelen quedar muy pegados a Semana Santa", indicó.

No obstante, advirtió que el hecho de haber convertido el día del inicio de la última dictadura en feriado, medida tomada por Néstor Kirchner en 2006, puede "volverse en contra". Así lo explicó: "Se corre el peligro de sacarle trascendencia y de que con el paso de los años se convierta en un día más en el que no se trabaja".

En la misma línea que sus pares, Romero opinó que, en lugar de días "en los que no se va a trabajar", los feriados deberían ser reformulados y convertidos en "fechas de conmemoración con actividades relacionadas con lo que se recuerda". Y añadió: "Si no, todos se vuelven domingos iguales unos con otros".

La discusión vuelve a abrirse. La tensión entre la conmemoración de episodios y personajes clave de la historia nacional y la tentación de "alargar el descanso" vuelven a entrar en conflicto.

La mayoría, inamovible. Pese al revuelo que genera el traspaso de feriados, la mayoría son hoy, por ley, inamovibles.

El 1° de Enero (Año Nuevo), el 24 de Marzo (Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia), el 2 de Abril (Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas), el Viernes Santo, el 1° de Mayo (Día del Trabajador), el 25 de Mayo (Día del Primer Gobierno Patrio), el 9 de Julio (Día de la Independencia), el 8 de Diciembre (Día de la Inmaculada Concepción de María) y el 25 de Diciembre (Navidad) no pueden ser trasladados.

Si pueden cambiar de día 20 de Junio (Muerte del General Manuel Belgrano), el 17 de Agosto (Muerte del General José de San Martín y, desde la semana que pasó, el 12 de Octubre (Día de la Raza).

Noticia publicada por el diario La Nación.

jueves, 2 de octubre de 2008

El quichua sigue vigente en Ecuador

El cuencano Joan Iturralde, de 12 años, no sabe que algunas palabras que pronuncia a diario corresponden al idioma quichua. Tampoco las escribe bien, pero las habla con naturalidad y conoce su significado. Un de las más reiterativas es “nos vemos, taita”, para despedirse de su padre. Esas frases las aprendió del común hablar de sus compañeros. “Papá nunca se molesta porque digo taita (padre), guambra (bebé), guaga (niño)”.

Otras palabras del quichua se han introducido en el habla común de la gente. Es frecuente escuchar mezclas del castellano y quichua como “¡que linda es mi pachamama (tierra)!”.

Julio Lojano, coordinador del área técnica de la Dirección de Educación Intercultural Bilingüe (DEIB), recuerda que tras el levantamiento indígena de Tupac Amaru (1781 contra los españoles por los abusos que cometían con los indígenas) se prohibió que el quichua fuera hablado por toda la población. El idioma llegó a tener menos rango y prestigio, pero no desapareció. Ahora, a Lojano no le agrada cómo se plantea este tema en el proyecto de nueva Constitución. Este establece que el castellano es el idioma oficial del Ecuador y que las lenguas quichua y shuar son de relación intercultural.

“Los opositores basaron sus argumentos en que nuestro idioma no tiene escritura, grafía, gramática y obras escritas”, señala. Él al igual que la lingüista indígena, Sisa Pacari, coinciden en que el quichua está en constante construcción de nuevas palabras.

Por ejemplo, menciona que con surgimiento de la tecnología han adaptado palabras para definir a ciertos aparatos como la computadora (nikir ayachik), televisor (carumanta ricuchik), teléfono (angu ullachik).

Según Lojano, la educación bilingüe fortalece el idioma indígena. En Azuay hay cuatro colegios y 36 escuelas que agrupan a 3 500 alumnos y 150 maestros. Y cree que el constante proceso de introducción de palabras quichuas al habla común ayuda a que el idioma indígena esté presente.

Pacari precisa que como Joan Iturralde, inconscientemente la gente dice palabras como warmi (mujer), miski (miel), mama (madre), mashar (calentarse, abrigarse), allpa (tierra), killa (luna), sinchi (fuerte)... Entre los jóvenes de la secundaria es común escuchar esas palabras. Según la especialista, hay términos como achachay (frío) que se mantienen con el aporte de la lengua popular y otros se pierden por la imposición del castellano y el proceso de aculturación como, por ejemplo, llupaishana (gracias) por el “dius si lo pagui”.

También hay palabras inmersas en el español porque la estructura misma del quichua está en el cerebro de las personas como el amarca al guagua (marcana guagua) o dame trayendo (apa mushpa kuy).

Son palabras que si bien suenan mal en el castellano, en el quichua están bien estructuradas porque siempre el verbo va al final de la oración.

En las escuelas bilingües a los niños que han olvidado el quichua se motiva el aprendizaje con el apoyo de materiales impresos y audiovisuales. Aunque también, según la DEIB, hay maestros que no contribuyen a fortalecer ese aprendizaje. Para el saraguro Rumi Sinchi, sería importante que ahora en las diferentes universidades ecuatorianas se introduzca el idioma indígena como otra alternativa de aprendizaje para los estudiantes.

Noticia publicada por el diario El Comercio, y obtenida vía El Castellano.