jueves, 28 de agosto de 2008

La presencia negra en la identidad latinoamericana (II)

Como lo prometido es dedua, aquí está la segunda parte de la ponencia de Azcoaga. Al final, aquellos a quienes les interese profundizar en el tema de la negritud en Latinoamérica se encontrarán con la bibliografía citada por el mencionado.

El mito de la Argentina blanca y europea.

Héctor P Agostí denuncía esta "vaga y desconcertante aura racísta" con la que algunos de nuestros pensadores pretendíeron dístínguírse: "... se ha hablado de nuestra desamericanización. Seríamos el menos amerícano de los países de Améríca, y no son pocos los ídeólogos argentínos (arrancando de Sarmiento y pasando por Ingeníeros) que ven tal círcunstancía como epísodío favorable". ¿Cómo se reconcílía este relato de nuestro supuesto orígen europeo con el míto del "crísol de razas"? Es evídente que en dícho crisol, no todas las razas tíenen ígual valía. No sín razón, los ínvestígadores abocados al tema de los afro argentínos se han referído a ellos como "nuestros primeros desaparecídos". En este sentído, resulta por demás expresíva la cíta del Martín Fierro: "A los blancos hízo Díos, a los mulatos San Pedro, a los negros hízo el Díablo, para tízón del ínfierno".

La presencía negra no alcanzó en nuestro país la misma proporcíón que en otras partes de América; sín embargo fue más numerosa de lo que se admíte. Así, es común escuchar que aquí no se díscrimína, porque además "no hay negros". Esta aseveracíón resulta absolutamente falsa pues aunque la comunídad afroargentína declínó sensíblemente a fines del síglo XIX, sabemos que entre 1922 y 1970 se congregaba en el célebre Shímmy Club y que durante la díctadura algunos afrodescendíentes fueron reubícados en Ezeíza. Hoy en día nuevos ínmigrantes proveníentes de díversos países afrícanos como Senegal, Guínea Bíssau, Malí, y Costa de Marfil así como brasíleños, peruanos y uruguayos de ascendíente afro se han ínstalado en el país. Exíste, por otra parte, en Dock Sud y Ensenada una comunídad de caboverdíanos de más de tres generacíones. Llama la atencíón sín embargo que a pesar de esta vísíbílídad constante de los pueblos de raza negra no haya en la cíudad níngún monumento que recuerde su presencía, con excepcíón de la estatua de Antonío Ruíz, alías Falucho, que representa en su fígura a una cantídad de seres anónímos que contríbuyeron con nuestra soberanía.

Conclusiones

La presencía negra es constítutíva de nuestro ser americano. Es hora de valorar posítívamente los ínnumerables aportes de los pueblos orígínarios y de los afrícanos en América. No debe olvídarse que la abolícíón de la esclavítud no sígníficó ter
mínar con el sometímíento. Fueron rotas las cadenas pero se construyeron nuevas ataduras. El racismo, índísocíable del orden socíal hegemónico, claramente presente en los proyectos de nuestras nacíones del síglo XIX , debe ser combatído por todos y constítuye un poderoso llamado a mantenernos en píe de lucha.

BIBLIOGRAFIA

Agosti, Héctor, Nacíón y cultura. Buenos Aíres Centro Edítor, 1982.
Frigerio, Alejandro, Cultura Negra en el Cono Sur: Representaciones en conflicto. Edícíones de la UCA, Buenos Aires. 2000.
Heguy, Silvina, Un censo para saber más de la comunídad negra en Argentína. Clarín 04/ 08/ 2002.
Moore, Michael, Estúpidos Hombres Blancos, Edícíones B, Barcelona. 2003.
Okon Edet Uya, Historia de la Esclavitud Negra en las Américas y el Caribe, Edítorial Clarídad, Buenos Aires 1989.
Picotti, Dina V. (compíladora) El negro en la Argentina, presencia y negación, Edítores de Améríca Latina, Bs. As. 2001.
Picotti, Dina V La presencia africana en nuestra identidad, Edícíones del Sol, Bs. As. 1998.
Rodríguez Molas, Ricardo "El negro en el Río de la Plata" en Historia Integral Argentína, Tomo V, "De la Independencia a la Anarquía", Centro Edítor de América Latína, Buenos Aires, 1970.
Revista "Todo es Historia", n° 393, abril 2000



Fuente: Asociación Agosti.

martes, 26 de agosto de 2008

La presencia negra en la identidad latinoamericana


La presente entrada es la primera parte de la exposición del profesor Pablo Azcoaga en el ciclo de Conferencias Por una política cultural para el MERCOSUR. En la próxima estaremos compartiendo otro tópico muy interesante sobre la negritud en la Argentina, aquello de la Argentina "blanca y europea".

El aporte cultural proveniente de los pueblos de África negra ha sido con frecuencia poco valorado o negado y en este trabajo se reivindica un enfoque afrocéntrico que tome en cuenta a los hombres y mujeres negros como agentes de la historia. Se trata entonces de "analizar la experiencia de los pueblos negros en el Nuevo Mundo dentro del contexto de su basamento cultural africano" (Okon Edet Uya). Este punto de vista tiene la ventaja de ofrecer una mirada comparativa y global sobre la historia social y cultural de la Diáspora (africana). En otras palabras, es hora de poner negro sobre blanco.

En la historia de la esclavitud por mucho tiempo la perspectiva dominante fue la de entenderla desde el concepto antropológico de la aculturación. Como las poblaciones fueron diezmadas, los cautivos mezclados aunque pertenecieran a tribus rivales y hablaran lenguas diferentes, se consideraba que estos hombres no poseían ni historia ni tradiciones: eran salvajes primitivos que se incorporaron a la sociedad del blanco a través del mestizaje. Desde esta configuración -que no compartimos- la esclavitud es vista como "un punto cero" para la experiencia en el Nuevo Mundo.

La dispersión de los pueblos africanos a escala masiva en nuestro hemisferio se produjo durante el período de tráfico de esclavos, entre los siglos XV y XIX. Provenían mayoritariamente de África Occidental. A pesar de las terribles condiciones de sus viajes y el cruel sometimiento del que fueron víctimas, aquellas antiguas naciones de origen dejaron su impronta en nuestra identidad latinoamericana.

El aporte a nuestra identidad


Un tópico poco tratado es el de la resistencia del negro a la opresión. Según el historiador nigeriano Okon Edet Uya las primeras revueltas de esclavos se registran en pleno pasaje del Atlántico Medio. El cimarronaje, es decir, la fuga de negros a lugares impenetrables, fue un fenómeno muy extendido desde los primeros tiempos de la conquista. Hay referencias de rebeliones en-Santo Domingo y México (1522 y 1537 respectivamente). Como bordeaban las plantaciones de sus antiguos señores, en algunos casos constituyeron una verdadera amenaza para el sistema opresor. Tal fue el caso del famoso Quilombo dos Palmares (Brasil) cuyo líder, Zumbí, resistió las incur
siones de portugueses y holandeses por más de 60 años. Estas "repúblicas de negros libres" son la prueba de que los africanos fueron capaces de organizarse de acuerdo a patrones culturales propios.

Entonces una primera contribución a nuestra identidad se relaciona con la lucha por la emancipación y la igualdad. Un segundo aporte se vincula con el aspecto económico pues como sabemos el desarrollo del capitalismo tiene como factor de acumulación originaria el período colonial y esclavista. Agosti destaca que el trabajo aparece como la condición inicial de toda cultura. En este caso, el infame comercio de esclavos constituyó la base material para el desarrollo de nuestra "civilización". Éstos no sólo realizaron las tareas más pesadas, sino que también se desempeñaron en oficios diversos, como artesanos y vendedores.

En lo cultural, los afrodescendientes dejaron su huella en el lenguaje en palabras usuales tales como "mucama", "bombo", "candombe", "tango", "mílonga", entre otras; en cancíones de cuna; costumbres culínarías; relígíón; artes plástícas y líteratura -recordemos a Nícolás Guíllén y a Gabíno Ezeiza, el más célebre payador del Plata, además de dramaturgo y periodista-. Pero tal vez, la contríbucíón más sígníficatíva sea la musícal.

Exíste una contínuídad en la herencia cultural proveníente de África que se manifiesta en expresiones de músíca y danza latinoamericana como la chacarera, el samba brasíleño o el candombe ríoplatense vínculados por el común orígen bantú, la coreografía círcular, el zapateo y la umblígada, en el caso del samba y candombe antíguos. ¡Qué paradoja: baílamos con orgullo nacíonal la músíca que una vez fue "cosa de negros", pero no les restítuímos aún la dígnídad que merecen!

Extraída de Asociación Agosti.

Imagen: mujeres esclavas cargando bultos.

domingo, 17 de agosto de 2008

Apuntes de historia romana. Economía tras las guerras púnicas (II)

Los cambios que a nivel económico se produjeron, como se dijo, a consecuencia de la segunda Guerra Púnica y el enfrentamiento con Filipo no terminan con el cambio de tipo de explotación, o con el cambio de manos de la tierra.

Para que las tierras rindieran buenos dividendos con el sistema latifundista o de pastoreo, el factor que va a cerrar el círculo es una mano de obra barata. Si bien De Martino indica que es difícil establecer la diferencia de costos en términos concretos, sostiene que para el dueño de estas grandes porciones de tierra un esclavo resultaba más barato que un bracero o un colono. La otra hipótesis que este autor maneja es la dificultad que bien puede haber existido de que aquellos que tenían en propiedad pequeñas porciones de tierras se hubieran sometido a un amo que les señalara de qué trabajos debían ocuparse.

En el mismo sentido, Anderson explica que “la mano de obra utilizada en estas enormes propiedades, que surgieron a partir del siglo III (a.C.), fue suministrada por la espectacular serie de campañas que dieron a Roma el dominio del mundo mediterráneo: las guerras púnicas y macedónicas, las guerras contra Yugurta y Mitrídates y la guerra de las Galias, que colmaron a Italia de militares cautivos en beneficio de la clase dirigente”.

Por otra parte, es preciso mencionar que hasta los tiempos anteriores al periodo en que estos cambios comienzan a producirse, había esclavos en Roma, aunque no podemos hablar de una “sociedad esclavista”. Esta concepción va a cambia debido a múltiples factores. Las pérdidas de la guerra no se reducen a los hombres enrolados caídos o mutilados en campaña, o al arrasamiento sistemático tanto de la fuerza cartaginesa como por el empleo de la estrategia de “tierra quemada”, sino que la población femenina e infantil también sufrieron un fuerte descenso a causa de las enfermedades asociadas a la miseria en que la guerra sumió a Italia.

De Martino explica que en los años sucesivos los censos muestran “sin dudas sin contracciones en los nacimientos y, si los niveles no descendieron por debajo de los más antiguos, se debe sólo al sistema de manumisión de esclavos, que adquirían así, amén de la libertad, también la ciudadanía (que) ya estaba en uso (…) El sistema social se fue transformando de un modo aún más profundo de cuanto había ocurrido en el régimen de la tierra y la sociedad romana se encaminó a convertirse en una sociedad esclavista por excelencia”.

Para volver sobre el punto, y tener una idea más acabada del manejo de la propiedad y de los esclavos, Narciso Yanguas muestra en sendas citas de Catón algunas claves sobre las obligaciones de los esclavos, y acerca de los derechos de los amos.

“El dueño de la casa, tan pronto haya llegado a su explotación, después de haber saludado a sus penates, hará un recorrido, el mismo día si puede y si no al siguiente, de su propiedad. Una vez enterado de la forma cómo se desarrolla la explotación de sus tierras, el balance de los trabajos efectuados o en proyecto, en seguida convocará al encargado y le preguntará lo que se ha hecho y lo que falta por hacer. ¿Se acabaron los trabajos a tiempo? ¿Cuánto vino, trigo y demás productos existen? Cuando sepa a qué atenerse, deberá proceder a una evaluación comparativa de los trabajos y las demoras, si algún trabajo está significado con alguna falta. El intendente alude a su dedicación, al desfallecimiento de los esclavos, el pago de las corveas públicas. Cuando ha terminado de enumerar estas razones y otras muchas alude de nuevo el intendente al cómputo exacto de las tareas y de los trabajos. Si ha habido mal tiempo y lluvias, ve a qué total llega, a qué trabajos se pueden dedicar durante la época de lluvia: fregado, embadurnamiento de las grandes tinajas, limpieza de la villa, apaleo de los granos, transportes de las basuras al exterior, selección de la simiente, reparación de las cuerdas viejas y fabricación de otras nuevas; es entonces cuando deben remendar sus viejas túnicas y capuchas”. Catón, Sobre la agricultura, 2

“Con los esclavos no hay que se crueles: hay que cuidar que no sufran el frío ni hambre. El guardián debe tenerlos constantemente en el trabajo, para evitar que cometan robos o crímenes… Si el guardián estuviera en connivencia con los esclavos, el amo no debe dejarlo sin castigo… Las habitaciones para los esclavos que pueden moverse en libertad deben estar orientadas hacia el Sur; para los encadenados, si hay muchos, conviene poseer un ergástulo en los sótanos del edificio que responda lo más posible a las exigencias sanitarias, con muchas ventanas pequeñas para la luz, situadas a una altura tal que no se puedan alcanzar con las manos… Para el ganado se construyen estables con características tales como para preservarlo tanto del frío como del calor excesivo; para los bueyes de trabajo se deben determinar dos raciones, una invernal y otra de verano…” Catón, sobre la agricultura, 5, 56 y 59



Fuentes Bibiliográficas
Bravo, G. Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica.
De Martino, F. Historia económica de la Roma antigua. Vol. I
Rostovtzeff, M. Roma. De los orígenes a la última crisis.
Yanguas, N. Textos para la historia antigua de Roma
Anderson, P. Transiciones de la antigüedad al feudalismo.

viernes, 15 de agosto de 2008

Apuntes de historia romana. Economía tras las guerras púnicas (I)

De todas las guerras que Roma sostuvo, el segundo enfrentamiento con Cartago se encuentra, sin dudas, entre los más significativos por su desarrollo: Italia sufrió enormemente al paso devastador de Aníbal y su gigantesco ejército de heterogénea composición.

Por lo tanto, me parece, las razones de los cambios que a varios niveles se produjeron tras estos enfrentamientos debemos buscarlas, principalmente, después de Trasimeno, Trebia, Cannas y otras tantas batallas libradas en suelo italiano, toda vez que sirvieron para desnudar algunas falencias económicas, militares y políticas de la Roma del siglo III a.C.

Para De Martino “las consecuencias más negativas (del paso del ejército cartaginés) se dieron en Italia meridional. Está claro que la mayoría de las tierras confiscadas cayeron en manos de ricos propietarios romanos, que disponían de medios financieros para explotarlas mediante el empleo de esclavos o con cultivos de cereales de tipo extensivo o con la cría de ganado”.

Este es el cambio: de tener la tierra un pequeño propietario, pasamos entonces a tener grandes extensiones controladas por un solo hombre de gran alcance económico. Pero, además, el autor citado señala que “los pastos (para la cría de ganado) sustituyeron a los cultivos” y que algunas poblaciones producto de las concesiones “graquianas”, como Samnio, Lucana, Bruttium y Apulia quedaron desiertas: tierras cultivables que al no ser aprovechadas por nadie fueron dedicadas a los pastos ganaderiles.

Por otra parte, resulta determinante, a mi parecer, el hecho de que la invasión cartaginesa obliga a los ejércitos romanos a entrar en una persecución por Italia, y al mismo tiempo –prácticamente- se da en Macedonia la guerra contra Filipo. Estos dos factores, y el contacto a nivel más profundo con la cultura helenística, influyen finalmente en el tipo de cultivos que se explotarán en adelante: los olivares y viñedos ganarán espacio frente al tradicional cultivo cerealero romano.

Otro punto importante es señalar que hasta antes de sendos enfrentamientos bélicos cualquier explotación agraria tenía un nivel de producción que podemos calificar de “local”, con escaso excedente, apto para destinar y abastecer a poblaciones pequeñas. Luego de estas coyunturas, la producción aumenta para convertirse en una producción destinada, también, al comercio con hipotéticos mercados externos. Aquí es importante recordar lo que señalábamos al principio: además del tipo de cultivo, lo que cambian son los dueños de la tierra, y sus objetivos son diferentes, por supuesto.

Para concluir, y citando nuevamente a De Martino, “(…) todo esto requería una disponibilidad de capitales para invertirlos en la tierra y sacarles un rendimiento, y esto transformaba también el sistema de propiedad, desalojando al pequeño colono y sustituyéndolo por el rico propietario (… pero además encontramos) una agricultura de tipo latifundista o de pastoreo, que encontró su alimento en las cambiadas condiciones que hemos descrito”.

El empequeñecimiento de la “agricultura racional”, como denomina este autor a la producción en pequeña escala se vio favorecido por el avance romano en el control del Mediterráneo, ya que la política de la metrópoli hacia sus provincias fue el cobro de un tributo en especies de cereales siempre que fuera posible, de manera que a través de estos pagos se disponía de grandes cantidades de cereal gratuito o a muy bajo precio. Esto va a determinar una baja en la demanda de cereal “de producción italiana”.


Fuentes Bibiliográficas
Bravo, G. Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica.
De Martino, F. Historia económica de la Roma antigua. Vol. I
Rostovtzeff, M. Roma. De los orígenes a la última crisis.
Yanguas, N. Textos para la historia antigua de Roma
Anderson, P. Transiciones de la antigüedad al feudalismo.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Descubren en Israel cráneos esculpidos de más de 8.000 años de antigüedad


Fueron encontrados en excavaciones realizadas en Yiftah, en la Baja Galilea. En las piezas se reconstruían los rasgos faciales de la persona muerta. El hallazgo, según los expertos, pone en evidencia la importancia del culto a los antepasados en esa época.

En Israel, un grupo de arqueólogos descubrió tres cráneos esculpidos de la Edad de Piedra con más de ocho mil años de antigüedad, hallazgo que pone en evidencia la importancia del culto a los antepasados en esa época.

Las piezas fueron encontradas en las excavaciones de Yiftah, en la Baja Galilea y pertenecen al Neolítico Precerámico Periodo B, según indica un comunicado difundido por la Autoridad Israelí de Antigüedades.

El director de la investigación, Hamoudi Jalaily, explicó que los cráneos están esculpidos, un fenómeno típico de la Nueva Edad de Piedra. Esa practica, agregó, incluye la reconstrucción de los rasgos faciales del muerto esculpidos con distintos materiales.

"En los que hemos encontrado la nariz aparece completamente reconstruida, la boca está acentuada y los ojos restaurados con tres conchas colocadas en cada una de las órbitas, mientras que el resto de rasgos faciales están recompuestos con una máscara de argamasa", detalló Jalaily.

Para modelar las calaveras, los familiares de los fallecidos tomaban en cuenta la imagen que les quedaba en su conciencia. Los tres cráneos tienen entre ocho y nueve mil años y fueron encontrados en una fosa cercana a un edificio.

Los expertos indicaron que en la antigüedad, esas piezas se solían colocar en un banco de las viviendas y servían para inspirar a los jóvenes a seguir las enseñanzas y el camino de sus antecesores. Esta costumbre era propia también de otros países de la región como Siria, Turquía y Jordania.

Pasados los años, cuando el sucesor lograba establecer su estatus y era aceptado por la sociedad, la necesidad de la imagen de su padre disminuía y, en una ceremonia, se enterraban las calaveras en una fosa distinta a la que se habían sepultado el resto de los huesos.


Noticia e imagen publicadas por el diario Clarín.

martes, 12 de agosto de 2008

Los Mocovíes

En Mapahumano, encuentro esta descripción de los mocovíes, donde se nos explica que "son cazadores nómadas del norte de Argentina. Acampan en toscos refugios y se alimentan fundamentalmente de langostas. Forman el grupo guaicurú junto a los tobas y pilagás.

Adoptaron de los españoles el ganado vacuno y los caballos, con los que cometieron numerosos asaltos contra los colonos.

Los jóvenes pasan por muchos ritos hasta ser admitidos como guerreros. Generalmente monógamos. Destacan por su alfarería de gran trabajo y calidad, que les sirve para subsistir.

En la actualidad sus asentamientos se encuentran al Norte de Santa Fe y en el centro y Sur del Chaco. No poseen tierras, por lo que viven en zonas abandonadas y en los extrarradios de algunas ciudades.

Los principales asentamientos están en Colonia Pastoril (Villa Angela), Las Tolderías (Charata), San Bernardo y La Tigra. En cuanto a sus celebraciones, es muy conocida su “danza del fuego” (nareg yazotata), que servía para dar gracias por los favores recibidos".

Según el Diccionario de Mitos y Leyendas, el Nareg Yazotata es para "dar gracias a Cotá o Yagó por los favores que la tribu había recibido y al mismo tiempo pedir nuevas gracias. Era por supuesto una danza de carácter religioso y no podía estar exenta de sacrificio".

sábado, 9 de agosto de 2008

Apuntes de historia romana. Bellum marsicum

Para Rostovtzeff, Bravo y Anderson, desde distintas ópticas cada uno, las causas de la guerra social deben buscarse en las políticas externas de roma, en la forma en que trataba con sus aliados y sometidos.

Anderson y Rostovtzeff indican que Roma tenía una constitución radicalmente aristocrática, y que el naciente imperio nunca exigió a sus aliados que pagaran tributos para su tesoro, sino que les exigía siempre soldados para la conformación del ejército, de manera que en tiempos de paz se hacía más fácil a los aliados permanecer en armonía con la metrópoli, en tanto que la guerra, la participación en ella de sus hombres, hacía que permanecieran firmes del lado romano. Esta política puede aparecer, en un análisis superficial como una inteligente forma de cohesión.

Sin embargo, los ciudadanos romanos no gustaban de participar en las extensas campañas bélicas en territorios alejados, y los aliados comenzaron a exigir participación en los botines que habían ayudado a generar, y aún más, la ciudadanía romana.

Oligárquica y aristocrática, Roma no quiso extender los derechos civiles a sus aliados y este fue el motivo central por el cual en el 91 a.C. estalló la “guerra social”, bellum marsicum, como nos ilustra Bravo.

El conflicto, severamente sangriento por cierto, se extendió formalmente hasta el 88 a.C., aunque Bravo señala que hasta el 83 hubo reductos, como Campania, que mantuvieron la hostilidad.

El mismo autor afirma que hacia el 90 a.C. aparecen en el horizonte la Lex Iulia y la Lex Pompeia, a través de las cuales se ampliaban los derechos de ciudadanía a los socii a cambio de “fidelidad a Roma, deserción del ejército de la Liga o hacer la paz con los romanos”.

Es importante mencionar que, durante el desarrollo de la contienda, las aliadas de Roma generaron un estado paralelo, Italia, con capital en Corfinum.

En esta contienda el ejército tiene un papel central debido a que ya nos encontramos en el siglo I, época en que las clientelas militares promovidas desde una décadas atrás por el orden ecuestre son generadoras de trampolines políticos para estos líderes militares, y porque al resolverse el conflicto el ejército sale fortalecido por la creciente profesionalización de la fuerza y la cohesión interna que alcanza al cabo del enfrentamiento.

Para ilustrar este punto con una fuente relacionada, elegimos la cita que sigue, de Apiano, en Guerras Civiles:
Los sucesos que acabo de relatar, (derrota de los marsos en el año 90) habían tenido lugar en las regiones de Italia cercanas al mar jónico (Adriático). Los pueblos situados alrededor de Roma, etruscos, umbros y algunos otros de su vecindad, viendo lo que sucedía, estaban inclinados todos a la secesión; el senado, que temía verse cercado por la guerra y quedar sin protección, estableció guarniciones formadas con libertos a lo largo del mar, desde Cumas hasta Roma y entonces por primera vez, a falta de hombres, se enrolaron libertos en el ejército; por lo que concernía a los itálicos se dio un decreto que concedía la ciudadanía romana a los que habían permanecido en la alianza romana, que era lo que ellos deseaban ardorosamente. Se envió esta decisión a los etruscos, que recibieron con júbilo el derecho de ciudadanía. Por este favor el senado volvió aún mejores a los que estaban en buenos sentimientos, reafirmó a los titubeantes, hizo a los enemigos menos encarnizados en la esperanza de un trato semejante. Los romanos no censaron a los nuevos ciudadanos en las 35 tribus entonces existentes por miedo a que, más numerosos que los antiguos ciudadanos, no vencieran en las elecciones sino que crearon diez nuevas tribus, donde votarían después. En la mayor parte de las ocasiones su voto se encontraba sin objeto, poseyendo la mayoría las 35 tribus, que votarían en primer lugar. En su satisfacción los itálicos lo olvidaron por el momento; sólo se dieron cuenta de ello más tarde y esto fue origen de nuevas turbaciones. Apiano, Guerras Civiles, I, 49

Es notorio en esta fuente la referencia a la creación de las diez nuevas tribus, y es un punto crucial en el que Bravo coincide, interpretando, como Apiano, que la finalidad de la medida fue “licuar” el poder de decisión de los socii en las futuras votaciones.

Fuentes bibliográficas:
Bravo, G. Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica.
De Martino, F. Historia económica de la Roma antigua. Vol. I
Rostovtzeff, M. Roma. De los orígenes a la última crisis.
Yanguas, N. Textos para la historia antigua de Roma
Anderson, P. Transiciones de la antigüedad al feudalismo.

jueves, 7 de agosto de 2008

Apuntes de historia romana. Algunas causas de la caída de la República


Perry Anderson relata que para el siglo I a.C. “la República había conquistado para Roma un imperio, pero sus propias victorias la hicieron anacrónica. La oligarquía de una sola ciudad no podía mantener unido al Mediterráneo en un solo sistema político (…)”. Esta misma oligarquía, según afirma el autor mencionado “se había beneficiado enormemente del saqueo financiero del Mediterráneo que siguió a las progresivas anexiones realizadas por Roma, haciendo fortunas inmensas en tributos, extorsiones y esclavos, pero no tuvo ninguna preocupación por proporcionar siquiera una módica compensación a la tropa, cuyas batallas le habían procurado esas inauditas riquezas. Los legionarios recibían una humilde paga y eran licenciados sin contemplaciones, y sin ninguna recompensa por los largos periodos de servicio (…)”.

Es en este mismo periodo que, como desarrollaremos más adelante, se da la llamada “guerra social” y las querellas campesinas, cuya expresión había estado dada por la aparición de los hermanos Graco y sus intentos reformistas.

Sin embargo, en este momento vemos cómo el descontento de la plebe por no poseer tierras propias aparece en el seno del ejército, y en consecuencia aparecen dentro de éste líderes militares que se quedarán con la lealtad de los hombres de armas. Buenos ejemplos de estos cambios aparecen en las figuras de Mario, Sila, Pompeyo, Craso y César, cuyas campañas militares se parecen más bien a aventuras destinadas al enriquecimiento personal que al engrandecimiento del imperio republicano de Roma.

Con grandes ejércitos que les prodigaban una lealtad firme, estos líderes militares crecieron en poder económico, y sus aspiraciones políticas encontraron en las armas una llave que les abriera las puertas de las instituciones tradicionales, a las que en mayor o menor medida buscaron controlar. La gran consecuencia de estas aspiraciones políticas respaldadas en el poder militar serán las guerras civiles que ensangrentaron a Roma en el último tercio del siglo I a.C.

Entre los actores políticos y sociales de la época podemos mencionados a la aristocracia senatorial, cuyas riquezas se vieron exponencialmente incrementadas gracias a las campañas del ejército en lugares tan lejanos como el Canal de la Mancha, Bretaña, el Medio Oriente, Hispania y el norte de África.

El ejército, por su parte, es un actor fundamental en este momento, ya que es gracias a los hombres que lo componen que Roma expande su territorio. Particularmente, los hombres que lo componían eran campesinos que, lejos de su tierra, sin poder trabajarla durante los largos periodos que duraban estas campañas (y en muchos casos viéndolas arrebatadas por otros romanos de poder económico, o debiendo malvenderlas al regresar de la guerra por la imposibilidad de volver a trabajarlas), se habían ido volcando a la ciudad, conformando la llamada “plebe urbana”. Para Anderson, “el creciente éxodo rural se combinó con las masivas importaciones de esclavos (…)”, con lo cual la masa habitante en Roma creció descontroladamente.

Por último, los líderes militares resultan elementos centrales de este momento. Gonzalo Bravo explica que durante el siglo II a.C. la estructura del ejército ya estaba en un proceso de modificación debido, entre otros factores, a las guerras casi constantes, que además propiciaron la incorporación a las fuerzas armadas de clases intermedias, como el proletariado urbano. Ambos factores, a su vez, vienen a actuar como indicadores de la necesidad de formar un ejército profesional.

Cayo Mario fue el primero en dar un paso en este sentido, siempre según Gonzalo Bravo, con la prolongación a veinte años del servicio militar y la reincorporación de los veteranos. Estas medidas estrecharon “la relación de la tropa con los oficiales y jefes (…) hasta el punto de constituirse grupos clientelares en defensa del programa político de su patrono”.

Sin embargo, este autor habla de compensaciones en botín o parcelas en colonias producto de la conquista, pero para Narciso Yanguas, el que Mario en el 107 a.C. pudiera establecer un ejército compuesto por reclutas de enrolamiento voluntario y la proletarización del ejército van unidas “al empobrecimiento progresivo de la clase rural”.

Fuentes bibliográficas:
Bravo, G. Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica.
De Martino, F. Historia económica de la Roma antigua. Vol. I
Rostovtzeff, M. Roma. De los orígenes a la última crisis.
Yanguas, N. Textos para la historia antigua de Roma
Anderson, P. Transiciones de la antigüedad al feudalismo.

Imagen: Cayo Mario. De La Guía 2000

miércoles, 6 de agosto de 2008

Se extingue la milenaria lengua maya, advierten en México

SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, México - El delegado de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Carlos Sosa Pacheco, aseguró que la lengua maya se pierde de manera acelerada, por lo que en pocas décadas las nuevas generaciones mayas no podrán reproducir su lengua y, por ende, su cultura.

Durante la presentación del programa de actividades con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el funcionario aseguró que de acuerdo a información proporcionada por el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI) en 2000 había 93,765 hablantes de lengua maya, mientras que en el conteo de 2005 el número descendió a 89,084.

Dijo que a nivel nacional la lengua maya ocupa el segundo lugar en pérdida, por lo que podría decirse que se a traviesa por una severa crisis lingüística y aseguró que el estado de Campeche tiene como pueblo indígena mayoritario el maya, pero por los efectos de la migración se tienen cerca de 46 grupos étnicos.

“Destacan el chol y tzental, así como los provenientes de Guatemala como el kanjobal, quekchi, quiché, mam, chile Ixil. De este último sólo 12 familias, con un total de 38 personas están establecidos en la comunidad de Laureles”, dijo.

En lo que respecta a las actividades por el Día Internacional de los Pueblos Indígenas explicó que éstas incluirán la emisión de programas de radio, talleres, para la difusión de los derechos de los pueblos, así como festivales, exposiciones y pláticas. “Las actividades comienzan hoy y concluyen el próximo día 30”, informó el funcionario.

Noticia publicada por el periódico mexicano El Yucatán, obtenida vía El Castellano.

Africanos en Buenos Aires: los otros desaparecidos

Reproduzco a continuación un artículo relacionado con una investigación que estoy realizando en relación con la población negra de argentina en el primer cuarto del siglo XIX. El artículo fue escrito por Roberto Morini, y extraído de El Corresponsal de Medio Oriente y África.

La "Argentina blanca" vuelta una nación moderna por el cruce del criollo con inmigrantes europeos ¿buscó ocultar su pasado africano, las huellas del negro en su sangre, la marca del esclavo? La respuesta no es totalmente segura, aunque si ese propósito ocurrió casi tuvo un éxito completo.

Pero las huellas reaparecen, titánicas, y afloran desde lo antiguo. Recientemente, un arqueólogo urbano que trabaja con los restos del subsuelo de Buenos Aires, Daniel Schavelzon, ha desenterrado ollas, pipas, piedras rituales, objetos de hueso, utilizados por africanos en la época colonial. La "Argentina negra" aflora, regresa cada tanto del fondo de la Historia y se muestra, como triste victoria tardía.

Los negros eran el 33 por ciento de las 44.000 personas que habitaban Buenos Aires en 1810, pero hacia 1887 ya eran sólo el 2 por ciento de la población.

Durante la mayor parte del siglo veinte, los ahora llamados afroargentinos parecieron haber desaparecido, hasta que en años recientes un nuevo flujo migratorio, este vez voluntario, hizo acrecentar de nuevo su presencia.

El comercio esclavista

Ya a partir de 1660, provenientes sobre todo del puerto angoleño de Loanda, pero también desde Guinea, Senegal, Cabo Verde, Nigeria y Togo, y en su mayoría pertenecientes a pueblos de origen bantú, centenares de esclavos fueron desembarcados en el puerto de Buenos Aires, lugar de confinamiento, subasta y distribución. En este sentido, si bien el porcentaje de negros llegados a estas costas iba a ser menor que en otros puntos de América, la ciudad alcanzaría tales niveles como plaza reexportadora de esclavos hacia Potosí, hacia Chile y al interior argentino, que prominentes comerciantes locales se enriquecieron con este tráfico.

El Cabildo de la ciudad, un céntrico edificio de clara arquitectura colonial que, por haber sido el asiento geográfico de la Revolución de Mayo, hoy es uno de nuestros símbolos históricos y patrióticos, era entonces el sitio de las almonedas públicas, donde mujeres y hombres casi desnudos, adultos y niños traídos violentamente desde Africa con marcas de hierro candente en sus cuerpos, expuestos aquí a enfermedades y bajas temperaturas desconocidas para ellos, se convertían en piezas de la oferta y la demanda de los concurrentes.

¿Los posibles compradores? Familias pudientes, órdenes religiosas y negociantes que enviaban su mercadería a las minas de Potosí, en la actual Bolivia. Buenos Aires no era entonces más que un pueblo de 400 casas de barro y paja, pero rápidamente se convirtió, junto con la vecina Montevideo, en uno de los dos grandes centros distribuidores de la trata rioplatense.

Se lee en un documento de un comprador de la época: "(...) los dichos esclavos para que los pueda sacar, trajinar y vender libremente por esta provincia (Buenos Aires), la del Tucamán y la del Paraguay". Otros destinos fueron la provincia de Córdoba, la de Mendoza y la de Catamarca.

En zonas rurales, las tareas en las haciendas coloniales propiedad de laicos, jesuitas y otras órdenes, estaban a cargo de mano de obra esclava, negra o mulata. La Compañía de Jesús, el Estado español por medio del Cabildo, las familias principales, los grandes comerciantes e incluso las capas medias de la población, fueron, si se los considera en conjunto, dueños de miles de africanos a su servicio.

Hacia mediados del siglo diecinueve comienza la desaparición o disminución del africano en Buenos Aires, por diversas causas no enigmáticas, sino, de acuerdo con la investigación histórica, razonadamente comprobables. Empieza a producirse un encadenamiento de factores, como la prohibición de la trata de esclavos en 1812, y el punto final definitivo a ese comercio en 1840, hechos que originan una reducción en el ingreso de africanos. Otro factor es la muy elevada tasa de mortalidad negra, en especial la infantil.

La vida de los africanos que sobrevivieron en el Buenos Aires antiguo conocía también de castigos. Uno característico, luego de alguna falta o por disconformidad del amo, era el de ser azotado junto a los muros del Cabildo, a modo de lección pública. Los trabajos o oficios más comunes para ellos eran: escobero, aguatero, pastelero, lavandera, jornalero, vendedor, músico, amas de leche para niños blancos.

De 1776 a 1810 un tercio de los esclavos de Buenos Aires consiguió comprar su libertad, procedimiento conocido como manumisión, para lo cual el individuo africano debía esforzarse por reunir, muchas veces con ayuda de su familia, del barrio o de una cofradía, los cuatrocientos pesos en que estaba tasado.

Tres tipos básicos de agrupaciones de africanos comenzaron a constituirse en aquel Buenos Aires ya en tiempos del Virreinato: las cofradías, las naciones y las sociedades. El control de estas agrupaciones fue ejercido primero por la Iglesia y posteriormente por la policía. Su expresión principal eran los bailes públicos, con cuya recaudación solventaban los gastos de misas, funerales y ayuda a los enfermos.

El sostenimiento de la tradición en los afroporteños consitituyó un espectro amplio, profundo en su aspiración de salvaguarda, hecho de costumbres y rituales públicos y privados; por ejemplo, mediante el canto y la música. De forma intermitente dichos bailes públicos pasarían por épocas de prohibición y libertad. Vinculado con fuerza al ritual celebratorio, pero también al religioso e incluso al funerario, el candomble fue, no obstante, tachado algunas veces de danza lujuriosa, salvaje y con potencial subversivo. De esa natural heterodoxia se deriva una hipótesis sugerente: la fiesta colectiva negra llamada candombe, desarrollada sólo por los afroporteños, con el tiempo parece haber dado lugar a otros ritmos, bailes clandestinos y de suburbio en donde se introducen también los blancos pobres. Caracterizada como "una burda pero exitosa imitación por los compadritos blancos de los bailes negros, surge entonces la milonga. A su vez, la milonga se convertirá en una especie de etapa musicológica preliminar para el surgimiento del tango.

Habrá que esperar bastante, hasta los postreros años del siglo veinte, para observar una tibia recuperación de la visibilidad del africano en Buenos Aires, ahora una ciudad de imposible comparación con aquella aldea colonial.

A partir de finales de la década de los ochenta, una marcada afluencia de inmigrantes del Africa Occidental, esta vez por voluntad propia, comienza a arribar a Buenos Aires. Este nuevo flujo migratorio se caracteriza porque su punta de lanza son los varones jóvenes.

lunes, 4 de agosto de 2008

Los indios de las aguas

Los indios es el nombre mítico que se da a seres fabulosos que habitan en cuevas sumergidas de ríos y lagos, y en el interior de las cavernas de las montañas. Este mito según algunos historiadores, no es más que el concepto desnaturalizado de nuestros aborígenes. Otros consideran que proviene de la leyenda indígena de un ídolo llamado Opiyelguobiran, "que se escapó y se fue a una laguna y nunca más lo volvieron a ver", y que se ha ido transformando como elemento de retención taína en las tradiciones orales.

Lo que se afirma es que los indios son hermosos, las mujeres sobre todo, pues éstas tienen la piel canela, unos ojos negros muy grandes, un cuerpo de formas perfectas y unos larguísimos cabellos negros. Para muchos son seres inofensivos y generosos; sabios de la ciencia medicinal de las yerbas y los minerales, y sobre todo poseedores de una magia antigua y poderosa.

Otros dicen que son peligrosos y temen bañarse en las aguas profundas y poco conocidas. En muchas regiones, las historias sobre los "Charcos de los indios" se cuentan para alejar a los niños que a escondidas se van a bañar al río. Les aseguran que en ocasiones estos seres se enfurecen, que desatan terribles embrujos que recaen incluso sobre el lugar, y que se los pueden llevar.

De las indias se dice que salen de las aguas en las noches de plenilunio a destrenzar sus largas cabelleras con peines de oro. Otras salen a buscar a los hombres que merodean por el lugar, y se los llevan hasta sus cavernas para no regresarlos jamás.

Los indios ocupan un lugar importante en el panteón de los dioses de la religiosidad popular. En la magia vuduista dominicana, los indios conforman la "División Indígena", y los brujos y adivinos los invocan ante los altares adornados con copas rebosadas de agua, y algunas réplicas de cemíes taínos. "Han visto a un santo indio de cuatro patas, salir de su caverna todas las noches a bañarse en el río" -dicen en algunos campos.

Según la Wikipedia, los cemíes son "pequeñas estatuas de piedra, concha, madera o hueso. Los arahuacos de las Antillas Mayores (llamados taínos por los invasores españoles) tenían creencias animistas, este pueblo creía diversos espíritus, como el de un árbol, una piedra o un familiar muerto podía residir en el cemí. Los taínos acreditaban a los cemíes diversos poderes entre los que estaban: el poder de alterar el clima, cosechas, la salud, el nacimiento de los niños, entre otros".

Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas.

viernes, 1 de agosto de 2008

La primera vuelta al Sol

Inexorable, imparable, con calma o de modo tempestuoso, el tiempo pasa. Y con él, para regirnos, ordenarnos, vamos tomando la medida del tiempo transcurrido entre uno y otro evento.

Denominamos con el término "año" al tiempo que el planeta tarda en hacer una circunferencia completa alrededor del Sol, y este es el caso. Se cumple hoy un año (lo que vale decir, dimos una vuelta completa al Sol) desde que este proyecto se inició.

Y entre uno y otro evento han ocurrido cosas de todos los matices: entradas festejadas, otras casi ignoradas (bendito sea el analytics por tanto detalle), polémicas, premios, cada vez más blogamigos, visitas que van y vienen y, por sobre todas las cosas, fue un año de búsqueda.

¿De qué? puedes estar preguntándote estimado/a lector, lectora. De los temas más lindos para compartir, de la mejor manera de presentarlos, de la identidad de este espacio en una blogósfera que, por suerte, se va poblando con más y más voces que merecen atención, y de tantas otras cosas que se me pueden estar escapando.

En definitiva: gracias a todos los que han pasado por aquí y se detuvieron a leer, los que participaron con algún comentario, los que reprodujeron algún contenido en otras partes, los que pidieron por algún tema, los que enlazan aquí, a mis enlazados también por la inspiración que brindan... En fin, gracias.

Como incluso en estos momentos a mí me gusta compartir algo interesante, reproduzco a continuación diversas definiciones de "año" tomadas de la Wikipedia.

Salud!!!

Un año es el período de tiempo que tarda la Tierra en orbitar una vuelta alrededor del Sol. El término año también se usa para referirse al periodo orbital de cualquier planeta y, por extensión, se aplica a otros ciclos orbitales.

Año egipcio: Estimaba que un año duraba 365 días. El calendario egipcio sufrió desfases de tiempo muy notables y se trató de reformar durante el Congreso de Cánope, donde se concluyó que el año duraba 365.25 días.

Año solar juliano: Basado en el congreso de Cánope, estimaba que un año duraba 365,25 días solares, o sea 365 días y 6 horas. También consideraba que cada cuatro años se contaran 366 días solares. A ese año cuarto se le llamó bisiesto porque los antiguos romanos contaban la fecha 23 de Febrero dos veces.

Año solar gregoriano: Es el año calendario. Es una corrección en el conteo del año solar juliano, porque en 1582 unos astrónomos descubrieron un desfase paulatino de tiempo en el calendario juliano. Después de una larga investigación, concluyeron que un año duraba aproximadamente 365,2425 días solares, es decir 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos. También se determinó que los años seculares podían ser bisiestos, sólo si eran divisibles entre 400.