martes, 22 de abril de 2008

Diversidad lingüística en peligro en Argentina

¿Adónde habrán ido a parar los sonidos del chané, el vilela, el selknam, el hausch, el teuschen, el gününa küne, el allentiac y el millcayac? Nadie lo sabe, pero los lingüistas están seguros de algo: ninguna de esas ocho lenguas indígenas que se hablaban desde Salta hasta Tierra del Fuego, se escucha hoy. Su desaparición advierte sobre el futuro de la diversidad lingüística en el país.

Se estima que antes de la llegada de los europeos al continente, en el actual territorio argentino se hablaban unas veinte o veinticinco 25 lenguas pertenecientes a siete familias lingüísticas distintas. "Las dudas y desacuerdos al respecto se deben a que estas lenguas son ágrafas, es decir, no quedaron registradas por escrito, salvo en los casos en que misioneros o los viajeros redactaron gramáticas y diccionarios" dedujo la periodista científica Valeria Román.

De las lenguas que todavía se hablan ¿cuántos hablantes quedan?

Aquí también hay discrepancias, porque "el único censo sobre hablantes de lenguas indígenas se realizó en 1965 y fue algo impreciso, ya que no tuvo la intención de establecer si la gente que decía ser hablante en una determinada lengua podía expresarse en ella en forma fluida", opina Ana Fernández Garay, especialista en lenguas indígenas del Instituto de Lingüística de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

El retroceso

Hay una lamentable historia sobre la escasa atención se prestó a la supervivencia de estas lenguas luego de la Independencia. La primera Ley de Educación de 1884 sólo reconoció al castellano como lengua oficial y la lingüística recién comenzó a estudiar las lenguas indígenas en los años sesenta.

"El retroceso de las lenguas indígenas comenzó principalmente con la conquista del desierto y del Chaco en el siglo XIX, cuando los indios fueron sometidos por los blancos que les enseñaron el castellano, casi sin opción. Algunos grupos indígenas sojuzgaron a otras comunidades y les impusieron el uso de su lengua, como ocurrió en el caso de los chané, en la provincia de Salta, que dejaron de utilizar totalmente su idioma porque así lo dispusieron los chiriguanos. Los tehuelches, derrotados por los mapuches, adoptaron su lengua y luego la española.

"La pérdida de un idioma da mucha lástima, porque junto a la lengua se pierden también los mitos, los rituales, los personajes que hacen a la identidad cultural de cada comunidad indígena", agrega Fernández Garay en su libro Testimonio de los tehuelches.

Las lenguas que corren mayor peligro de extinción son el tehuelche, con menos de diez hablantes, en la provincia sureña de Santa Cruz, y el Chorote, en Salta, con solo cuatrocientos hablantes. Los demás, como el mapuche, el wichi, el mataco, el pilagá, el mocoví, el quechua de 60.000 hablantes argentinos, el chiriguano-chané, 15.000 o el guaraní, no pasan por una situación tan grave, aunque cada día tienen menos hablantes.

Noticia publicada por la página El Castellano.

jueves, 17 de abril de 2008

El Quipu y el Quipucamayoc


Según el Observatorio de Economía Latinoamericana, un quipu es "un sistema memotécnico de registros de cantidades en cuerdas con nudos y colores que penden de un 'cordel matriz' que debe ser sostenido en forma horizontal para tener una visión ordenada de los nudos o grupos de los mismos.



Los quipus llamados “numéricos” permiten el registro de cantidades; este registro de números dista de representar lo que debe entenderse por escritura".

Quipucamayoc es una voz que en Quechua significa “quien hace hablar los quipus”, y ese carho era otorgado por el Inca a personas de la nobleza o bien a personas "honorables".


Los Quipucamayoc colaboraban con la administración de los depósitos, la distribución de tierras, el cobro de impuestos, etc.


Fuentes e imágenes:
Otal
Inka Taika

Code Of The Quipu

Observatorio de Economía Latinoamericana

miércoles, 16 de abril de 2008

Los genocidios y masacres del siglo XX, reunidos en una enciclopedia 'online'

París (EFE) - La revolución venezolana del dictador Marcos Pérez Jiménez, el genocidio de Ruanda en 1994 o la violencia nazi en la Segunda Guerra Mundial, entre otros, engrosan la enciclopedia en línea creada por investigadores franceses para estudiar y difundir fenómenos de violencia masiva del siglo XX. La Enciclopedia de Violencia Masiva no es una "wikipedia" de los genocidios, porque "no se basa en la participación espontánea de los internautas", sino que es un compendio de artículos elaborados por investigadores, académicos y doctorandos en la materia, lo que otorga fiabilidad al proyecto, indica su director, el historiador y politólogo Jacques Sémelin.

Accesible en la red desde hace unos días, la enciclopedia (www.massviolence.org) documenta y clasifica, en inglés, el conocimiento histórico sobre los crímenes, organizado por continentes, países y épocas, al tiempo que ofrece descripciones y análisis.

Contiene índices cronológicos, estudios de casos concretos, contribuciones analíticas sobre violencia socio-política, un glosario de los términos más usados en estudios de genocidio así como análisis teóricos escritos por los autores más representativos en este ámbito.

Algunos de los artículos están todavía por completar, una demora que responde, según sus autores, a los estrictos procedimientos científicos y académicos que siguen a la hora de elaborar los documentos, pero prometen su "inmediata" publicación.

Fruto de una iniciativa lanzada en 2004 por el Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales de París (CERI) junto con otras instituciones francesas y alemanas, la herramienta no nace como un instrumento para escolares, sino que está destinada también a ONG, expertos en derecho internacional, politólogos y periodistas.

"Hemos querido convertir la enciclopedia en una web de referencia internacional para extender el conocimiento de la violencia masiva", subraya Sémelin.

El responsable explica las dificultades con las que se encontraron a la hora de bautizar a la enciclopedia y acotar su información.

Descartaron incluir en su nombre las palabras "genocidio" y "masacre" porque a su juicio no designan todos los tipos de violencia de grupo, por lo que optaron por el de "violencia masiva". "Con 'violencia masiva' queremos referirnos al fenómeno humano de la destrucción colectiva" que se debe a causas "culturales, religiosas, sociales y políticas", añade Sémelin, que considera que el término se refiere a la violencia que sufre la población civil, "tanto en tiempo de guerra como de paz".

No se encuentran en la enciclopedia los casos de "coerción o dominación racial, económica o política", porque "estas situaciones de violencia institucional, combinadas con formas significativas de violencia simbólica, no dan lugar necesariamente a asesinatos masivos", afirma el director del proyecto.

Para los responsables de la web, violencia masiva es el "proceso de destrucción generado por determinadas situaciones o por la dinámica de una guerra, y que conlleva asesinatos en grupo".

Una vez elegido el término, tuvieron que evaluar su umbral para precisar qué casos se recogerían en la enciclopedia, para lo cual, además de criterios cuantitativos, han tenido en cuenta otros de orden cualitativo, la situación de cada país y la sensibilidad contemporánea.

El resultado final ha sido estructurado a partir de una variable geográfica, que recorre por continentes o por países los genocidios y masacres de todo el mundo, así como los que afectaron a más de un territorio.

Pese a los cuatro años de trabajo invertidos, los autores de esta herramienta reconocen "deficiencias" en cuanto al contenido, por lo que se muestran abiertos a "sugerencias constructivas". Pretenden, también, traducir los textos de cada país a su lengua vernácula para, así, hacer de esta enciclopedia un "servicio público universal".

Noticia publicada por el periódico La Vanguardia.

jueves, 10 de abril de 2008

El viaje al mundo de los muertos según los Mapuche


Había una joven indígena que se casó con un joven también indígena. Una noche soñó la joven que se clavaba con espinas. Cuando despertó, conoció que las espinas eran una fuerte fiebre que le devoraba la vida a su marido. La fiebre fue tan fuerte que al cabo de unos días murió. La infeliz se vio sin ningún apoyo en este mundo y sólo pensaba morir para irse a unir con su marido allá en el otro lado de la mar. Para conseguir su proyecto, la viuda no comía ni dormía y todas las noches salía a un sitio más apartado de su casa, para llorar y llamar a su marido. Una noche casi desmayada de tanto llamarlo, se quedó dormida; cuando despertó, se encontró en brazos de su marido: él le preguntó por qué lo llamaba tanto; ella le dijo que no podía vivir sin él y que se la llevara. Le prometió que a la noche siguiente la vendría a buscar, porque no tenía los útiles necesarios para el viaje, que era muy lejos donde estaba. Le encargó se fuera para la casa y a la noche siguiente trajera ropa que se abrigara.

A la noche siguiente vino y como no llegara tan luego su marido, se quedó dormida. Cuando despertó ya había llegado su marido. Le pasó seis panes y le hizo comer uno antes de subir a caballo. La tomó en ancas y le dijo que la marcha debía ser en silencio. A poco andar, se quedó dormida; cuando despertó, estaban a las orillas de un mar; amarraron el caballo. Había una canoa; él le dijo que antes de embarcarse tenía que comerse otro pan. Como por la mitad le dijo que debía comerse otro pan: se quedó dormida. Cuando despertó, estaban a la otra orilla del mar. Veían fuegos y a mucha gente calentándose y bebiendo. Se desembarcaron y ella reconoció a los parientes que habían muerto muchos años atrás. La vinieron a saludar; ella se sentó. Todos bebían, cantaban y lloraban.

Ella se quedó dormida y cuando despertó, era ya de un día claro y no vio a nadie, sólo unos carbones que humeaban y casi la dejaban ciega. Se puso a llorar al verse desamparada; se volvió a quedar dormida. Cuando despertó, era de noche y todos estaban bebiendo como en la anterior. Luego vino su marido y llorando le preguntó por qué la había desamparado; él le dijo que no podía ver la luz del día y que los carbones eran todos los que ella veía en la noche. Le aconsejó que se volviera a su tierra, porque donde estaban se sufría mucho; ella aceptó y se fueron a la orilla del mar. Antes de embarcarse le dijo que tenía que comerse otro pan; se embarcaron. La mujer se quedó dormida. Después despertó. Habían llegado a este lado del mar, desembarcaron.

El hombre le dijo que se sentara en un palo que había ahí hasta que amaneciera. Se despidió y se fue. La mujer se durmió por última vez. Cuando despertó, estaba en el cementerio, y el palo donde ella estaba sentada, era el mismo con que habían tapado la sepultura de su marido. Se puso a gritar, y como el cementerio estaba cerca de su casa, vinieron su suegra y todos los demás que vivían en la casa, porque ella no se animaba a moverse de miedo. La llevaron para la casa, le calentaron los pies y la acostaron. En la tarde, cuando se le pasó el susto, contó lo que le había pasado y a los seis días murió.

* Contado por Juan F. Melivilu (Maquehua) y recopilado por Guevara (1908: 347-349).

Extraído de Diccionario de Mitos y Leyendas.

Imagen: Cementerio Mapuche, de Biblioredes.

sábado, 5 de abril de 2008

Los aztecas crearon su propio sistema aritmético


Los aztecas usaban símbolos para calcular la superficie de terrenos y establecer los montos de impuestos que debían pagar los súbditos de su imperio, reveló un informe publicado por la revista Science.

"Después de muchos años llegamos a la conclusión de que los dibujos en los planos en el códice Vergara correspondían a fracciones", dijo a la agencia Efe María del Carmen Jorge y Jorge, científica de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Un códice es un documento prehispánico en el que se utilizaba la escritura autóctona con tonos y glifos (frecuencias numéricas y sellos) de la cultura maya.

"Como ocurre con los gobiernos modernos, que exigen cuidadosos registros catastrales, los aztecas eran contables diligentes cuando se trataba de transacciones de terrenos e inmobiliarias", señaló el estudio.

Los dibujos, hechos en 1540, correspondían a corazones, manos y flechas, con los cuales los aztecas podían calcular áreas en los registros catastrales de la ciudad-estado de Tepetlaoztoc, en lo que ahora es Texcoco, a seis km de la Ciudad de México.

También había dibujos de huesos que representaban un quinto de una medida de longitud, y de un brazo, que eran un tercio de esa misma unidad, dijo Jorge y Jorge, quien llevó a cabo la investigación con Barbara Williams, de la Universidad de Wisconsin.

"Este trabajo revela algunos de los misterios de los cálculos de los aztecas. Muestra, por ejemplo, que los cálculos con fracciones indígenas eran similares a nuestra forma moderna de convertir minutos en horas, o pulgadas en pies", señalaron los científicos en su estudio.


Noticia publicada por el diario Clarín.
Imagen: Del diario La Nación, el códice estudiado: los puntos equivalen a 20 y las líneas, a 1

viernes, 4 de abril de 2008

Tiamat, otra diosa cuya muerte origina una civilización

Hace pocos días hablábamos aquí de la diosa Tlaltecuhtli, cuya muerte dio lugar a la creación del hombre. Existió en Mesopotamia, en Babilonia más puntualmente, una deidad llamada Tiamat, con una historia bastante similar.

Aunque aparecen algunos datos en castellano aquí y allá, la versión de la leyenda en inglés que saqué de Wikipedia es la que más me gustó, porque refleja mejor las semejanzas entre ambas deidades femeninas, a saber: provenir de una gran masa de agua, que sus ojos o lágrimas dan origen a los ríos, asociados claramente a la vida y el ser madre de las primeras generaciones divinas, que luego por distintas razones les declaran la guerra y las asesinan.

¿Cuál es mi idea? No tengo mucha idea de por qué es que civilizaciones tan distantes geográfica y temporalmente coinciden en determinados elementos de su mitología, así que mi idea es ver qué idea o ideas tienen ustedes. A continuación, comparto entonces esta versión traducida por un servidor de la versión en inglés de la Wikipedia. Le agregué, además, algunos enlaces, como el del Enuma Elish, que me parecieron interesantes para ver.

En la mitología babilónica, Tiamat es el mar, personificado como una diosa, y como una monstruosa encarnación del caos primigenio. En el poema Enuma Elish, relato épico de la creción, ella da a luz a la primera generación de dioses, más tarde les declara la guerra y es partida en dos por Marduk, que usa su cuerpo para formar los cielos y la tierra. Fue conocida como Thalatte (una variante de Thalassa, la palabra griega que designa el mar) en el primer volumen de historia universal de Berossus, griego-babilonio; y algunos copistas acadios del Enuma Elish sustituyeron la palabra “mar” por “Tiamat”, siendo entonces la asociación entre palabras, muy cercana.


Respecto de la etimología de la palabra, según la Wikipedia (en inglés) diversos autores sugieren una conexión entre la palabra acadia para “mar”, tamtu, que provendría de ti'amtum, una forma más antigua. Tiamat, sin embargo, también podría derivar del sumerio Ti (vida) y Ama (madre).


Por otra parte, aunque a menudo Tiamat es descrita por autores modernos como una serpiente marina o un dragón, no existen textos antiguos en la que haya una clara asociación entre la diosa y ese tipo de criaturas. Aún cuando ella dio a luz a dragones y serpientes, estos están incluidos en un listado más general de “monstruos”, que incluyen al hombre-escorpión, por ejemplo, nada de eso implica que alguno de esas criaturas se asemejara a su madre.


En el Enuma Elish, en cuanto al aspecto de Tiamat, encontramos que se habla de una cola, partes bajas, vientre, pechos, costillas, fosas nasales, ojos, boca y labios. Es posible que ella tenga entrañas, corazón, arterias y sangre. En tanto, la asociación con la figura de un dragón de múltiples cabezas se debe al juego de rol Dungeons & Dragons, que asoció a Tiamat con otras figuras mitológicas, como Lotan.


El mito.

Apsu (o Abzu) y Tiamat engendraron a Lahmu y Lahamu, los primeros dioses. A su vez, ellos fueron padres de las columnas (o ejes) del firmamento y la tierra, Anshar y Kishar, de quienes se creía que se reunían en el horizonte, convirtiéndose en padres de Anu y Ki. Tiamat era la “brillante” personificación del agua salada que rugía y azotaba en el caos de la creación. Ella y Apsu llenaron el vacío cósmico con las primeras aguas. Tiamat es Ummu-Hubur, “quien creó todas las cosas”.


En el mito, Enki (luego Ea) se dio cuenta de que Apsu, enojado por el caos que habían creado, planeaba matar a los dioses jóvenes, por lo cual aquel asesinó a este último. Kingu (hijo de Apsu y Tiamat), furioso, contó a su madre lo ocurrido, y ella preparó una hueste monstruosa para guerrear contra los dioses y vengar la muerte de Apsu. Este ejército monstruoso fue su descendencia: serpientes marinas gigantes, demonios de la tormenta, hombres-pez, hombres-escoprión y muchos otros. Tiamat poseía las Tablas del Destino, y en la batalla primordial se las entregó a Kingu, a quien había elegido como su amante y comandante de sus huestes.


Aterrados, los dioses se reunieron, pero Anu (más tarde reemplazado, primero por Enlil y luego por Marduk, el hijo de Ea) consiguió que se le prometiera que sería reconocido como el “Rey de los Dioses”, y luego atacó a Tiamat armado con flechas de los vientos, un martillo (o maza), una red y una lanza invencible. El Enuma Elish dice en unos versos:

Y se volvió a Tiamat, a la que había atado.

Holló el señor las piernas de Tiamat,

con su maza despiadada destrozó su cráneo.

Cortó las arterias de su sangre que el viento norte llevó a lugares ignorados.


Cortando a Tiamat en dos mitades, Anu hizo de sus costillas las cámaras de los cielos y la tierra, y sus ojos llorosos se convirtieron en los ríos Tigris y Eufrates. Con la aprobación de los demás dioses, Anu tomó de Kingu las Tablas del Destino, convirténdose a si mismo en cabeza del panteón babilonio. Kingu fue capturado y asesinado, su roja sangre se mezcló con la roja arcilla de la tierra para crear el cuerpo de la humanidad, creada para ser sirviente de los dioses Igigi (de menor importancia) más jóvenes.


Imagen: Tiamat como un dragón, del blog From Baghdad to New York

jueves, 3 de abril de 2008

Soldado argentino sólo conocido por Dios


La memoria es, me parece, hermana de la identidad. Entre las innumerables atrocidades de la última dictadura militar que gobernó la Argentina podemos encontrar también crímenes contra los conscriptos que combatieron contra el ejército profesional inglés en 1982 en la Guerra de las Malvinas.

Hoy quiero compartir el reclamo de unos de esos ex combatienes, quien publicó en el diario platense Hoy una nota inquietante, donde denuncia crímenes contra los soldados argentinos.

En el Cementerio de Darwin se levantaron 237 tumbas de soldados argentinos caídos en combate. Pero sólo 114 figuran con sus nombres. Los restantes 123 cuerpos no están identificados.

Esta situación irregular no es una cuestión menor y tiene que ver con el pensamiento de quienes en 1982 tomaron la decisión de recuperar las Islas Malvinas con una acción militar que nos llevó al conflicto armado con Gran Bretaña, el que dejó 649 muertos. Tiene que ver con el pensamiento de un Estado terrorista que al regreso de los soldados combatientes al continente, después del 14 de junio de 1982, impusieron el silencio, amenazando a todo aquel que, en ese presente, contara algo de lo sucedido.

Ocultaron así las voces de los protagonistas amparados en consignas tardías e inútiles de los intereses supremos de la defensa nacional y no hicieron nada para que en forma conjunta con Gran Bretaña, se identificara a nuestros muertos. Les mintieron a los familiares sosteniendo la figura de “desaparecido” y no dieron respuesta de qué había sucedido con los soldados que murieron en combate y menos aún, de los que murieron por hambre, congelados o asesinados por los propios. En muchos casos fuimos los soldados quienes tuvimos que dar esas respuestas ante la desesperación de un padre por saber de su hijo.

Los ex soldados conscriptos fuimos testigos de las aberraciones cometidas por oficiales y suboficiales de las FFAA, a través de los testimonios de los que sufrieron en carne propia, la tortura física, psicológica, los estaqueamientos. Fuimos testigos y sabemos quienes son los responsables de la muerte de soldados argentinos a causa de la irresponsabilidad de los cuadros militares.

Pasaron 25 años y como dice León Gieco, “todo está guardado en la memoria”. Es así que el año pasado se abrió una causa en el Juzgado Federal de Río Grande a cargo de la doctora Liliana Herraez, denunciando delitos de reducción a servidumbre y tortura, seguidos de lesiones graves y/o gravísimas y de muerte, donde hay más de 40 militares denunciados por soldados, mayoritariamente de Corrientes.

Como indica el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del 22 de diciembre de 1999, “toda la sociedad tiene el irrenunciable derecho de conocer la verdad de lo ocurrido, así como las razones y circunstancias en las que aberrantes delitos llegaron a cometerse, a fin de evitar que esos hechos vuelvan a ocurrir en el futuro. A la vez, nada puede impedir a los familiares de las víctimas que conozcan lo que aconteció con sus seres más cercanos”.

Es necesario que el Equipo Argentino de Antropología Forense realice la tarea de identificación como una acción humanitaria en búsqueda de la verdad para que la sociedad no siga siendo víctima de las acciones de la dictadura.

Para las FFAA, los soldados caídos fueron a causa de los combates y esto forma parte de la gran mentira que se viene sosteniendo desde el 82. Remigio Fernández murió por desnutrición en Puerto Howard; Héctor Miguel Rolla murió congelado en Monte Longdon y Rito Portillo asesinado por un suboficial de la marina en proximidades de Puerto Argentino.

Federico Lorenz, escritor e historiador visitó el Cementerio de Darwin y luego transmitió sus sensaciones: “Las cruces de los NN de Malvinas dicen Soldado argentino sólo conocido por Dios. Es una hermosa fórmula para países que relatan convencionalmente sus guerras, pero en el nuestro, donde el "algo habrán hecho" fue de la mano de la muerte, se parece demasiado a una liviana relación con las responsabilidades, con la vida, a un juego peligroso y autodestructivo como sociedad. Acaso debamos preguntarnos cómo aliviarle la tarea a Dios, y empezar a (re) conocer a nuestros muertos, para que no sean sólo de sus deudos”.

Lo peor que le puede suceder a un ser humano es perder su identidad. Todos tenemos ese derecho. Los muertos de Malvinas también.

Ernesto Alonso. Presidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM).

Noticia original.

Imagen: el cementerio argentino en Malvinas. De Panoramio.

martes, 1 de abril de 2008

La diosa Tlaltecutli, o Tlaltecuhtli


Tlaltecuhtli es un nombre masculino, pero los textos suelen referirse a ella como una diosa, y las imágenes nos ofrecen a una figura femenina en cuclillas. También ha aparecido como una figura monstruosa con bocas por todo el cuerpo. Las imágenes de Tlaltecuhtli aparecen, más que nada, en la arquitectura y escultura azteca.

Según la Wikipedia, Tlaltecutli, Tlaltecuhtli o Señora de la Tierra, es una deidad precolombina, identificada a partir esculturas e iconografía que pertenece al período Postclásico de Mesoamérica (ca. 1200-1519), su culto se encuentra principalmente entre los aztecas y otras culturas de habla náhuatl. Tlaltecuhtli se ha encontrado también en varios documentos elaborados después de la conquista.

De acuerdo con fuentes no determinadas, Tlaltecuhtli se describe como un monstruo marino que vivío en el océano después de la cuarto diluvio, ella es una encarnación del caos que asolaba antes de su creación.

La leyenda.

La creación del mundo no hubiera sido posible sin Tlaltecuhtli. Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, que rivalizaban, planeaban la creación de un nuevo moundo, pero quedaron horrorizados al ver por primera vez a Tlaltecuhtli: ella no solo tenía enormes colmillos, sino también en sus codos, rodillas y demás articulaciones. Entre ambos decidieron que el nuevo mundo no sobreviviría con semejante criatura, por lo que decidieron matarla.

Quetzalcoatl y Tezcatlipoca se transformaron en serpientes y dividieron en dos a Tlaltecuhtli: una parte de ella se convirtió en el cielo, y la restante en la tierra. Esta acción se llevó a cabo con la autorización de los demás dioses, a pesar de lo cual Quetzalcoatl y Tezcatlipoca no estaban contentos con esta decisión. Para aplacar a Tlaltecuhtli, que en realidad no había muerto, decidieron que su cuerpo diera vida a las plantas y proveyera lo necesario para la supervivencia de los hombres. Sus ojos, por ejemplo, se convirtieron en las fuentes de la primavera y de los ríos, y sus cabellos en árboles.

Los pueblos mesoamericanos creían que los movimientos y sonidos de la tierra eran las quejas de Tlaltecuhtli, aún infeliz por haber sido partida en dos. Para complacerla y asegurarse de seguir contando con los elementos que les aseguraban la subsistencia, entonces, sacrificaban humanos.

Se pensaba que Tlaltecuhtli se tragaba el sol cada noche y lo regurgitaba cada mañana. Los pueblos mesoamericanos también pensaba que ella devoraba los corazones de las víctimas sacrficiales que le eran ofrecidas, por lo que es común encontrar en los hallazgos arqueológicos cajas de piedra con su figura grabada en el fondo, en esas cajas se colocaban el corazón y la sangre de las víctimas.


Fuentes:
Wikipedia
Agnosticismo/Ateismo en About.com (en inglés)

Imagen: Arqueología Mexicana

Enlace interesante: la noticia del descubrimiento de "
El monolito de Las Ajaracas es de Tlaltecuhtli" (nov. 2006) en diario La Jornada, de México.