jueves, 29 de noviembre de 2007

Más datos sobre el discutido origen de Colón


Siempre se lo ha considerado al descubridor de América como genovés. Pero con los años ha habido muchas dudas sobre su origen y el lugar donde fue enterrado. Un libro revela otra historia del navegante.

Cristóbal Colón tenía ascendencia española por parte de madre y nació en la ciudad italiana de Génova en el seno de una familia noble y humanista, según afirma la historiadora española Marisa Azuara en un estudio dedicado al almirante. "Christoval Colón, más grande que la leyenda", es el libro que recoge los resultados de dos años de investigación en distintos archivos llevados a cabo por Azuara.

El libro fue presentado hoy en Zaragoza (Aragón, norte de España) y sus tesis serán recogidas en una serie documental que se realizará en el 2008 en tierras de Aragón y de Italia.


Los dos grandes misterios que rodean la figura de Colón son su origen y el lugar donde fue enterrado.
Azuara, que inicia con este libro la trilogía "Christoval Colón, el primer rey de América", cree que el descubridor de América era de familia italiana afinacada en Cerdeña, lo que justificaría -dijo- que el navegante hablara castellano.

Aunque esta teoría se ha barajado en varias ocasiones, lo que la autora sí considera un gran "descubrimiento es el hecho de su madre fuera aragonesa,
aunque esta cuestión "no tiene mucha importancia", indicó, dado que "el linaje se transmitía de padre a hijo varón en aquella época".

La autora asegura que el nombre original de Cristóbal Colón es Christoval Picolomini de Sena, una denominación que cambión dado que su familia estaba acusada de traición a la Corona, y el navegante quería crear un nuevo linaje para poder ostentar así los cargos y obtener las tierras que le habían prometido los Reyes Católicos, indicó la autora.

Entre varias pruebas que avalan estas tesis la escritora menciona diversos documentos que muestran la coincidencia entre los nombres de los descendientes de Colón y los ascendientes de la familia de Salvador Picolomini de Sena y de Isabella Alagón (sus padres), afincados en Cerdeña y con una genealogía en la que abundaban los navegantes.


La escritora también apunta como principal prueba un mapa Ptolomeo guardado en la Real Academia de Historia de Madrid, firmado por Colón y que heredó esta institución de la familia del Almirante Álvaro de Bazán, cuya familia también está afincada en Cerdeña.

Marisa Azuara descarta todas las teorías que apuntan a que Colón fue un navegante autodidacta y deorigen humilde,
y opina que la familia Picolomini de Sena era de origen noble y humanista.

Esta noticia apareció hoy en el diario argentino
Infobae

jueves, 22 de noviembre de 2007

No te rías de un colla

Últimamente no he tenido mucho tiempo de ir actualizando al ritmo de antes porque estoy en medio de la preparación para el periodo de exámenes finales, que comienza la semana que viene.

En consecuencia, estuve leyendo un montón de material en el que, por supuesto, aparecen muchas cosas interesantes.

Hoy quiero acercarles el poema que lleva por nombre el mismo título de esta entrada, escrito por Fortunato Ramos, escritor y músico humahuaqueño, en el que el autor reclama respeto para el colla y, por extensión me atrevo a suponer, para todos los integrantes de las comunidades de los pueblos originarios.

Espero que lo disfruten.

No te rías de un colla que bajó del cerro,
que dejó sus cabras, sus ovejas tiernas, sus hablaes yertos;
no te rías de un colla, si lo ves callado,
si lo ves zopenco, si lo ves dormido.

No te rías de un colla, si al cruzar la calle
lo ves correteando igual que una llama, igual que un guanaco,
asustao el runa como asno bien chúcaro,
poncho con sombrero, debajo del brazo.
No sobres al colla, si un día de sol
lo ves abrigado con ropa de lana, transpirando entero;
ten presente, amigo, que él vino del cerro, donde hay mucho frío,
donde el viento helado rajeteó sus manos y partió su callo.

No te rías del colla, si lo ves comiendo
su mote cocido, su carne de avío,
allá, en una plaza, sobre una vereda, o cerca del río;
¡menos! si lo ves coquiando por su Pachamama.
Él bajó del cerro a vender sus cueros,
a vender su lana, a comprar azúcar, a llevar su harina
y es tan precavido, que trajo su plata,
y hasta su comida, no te pide nada.

No te rías de un colla que está en la frontera
pa'lao de La Quiaca o allá en las alturas del abra del Zenta;
ten presente, amigo, que él será el primero en parar las patas
cuando alguien se atreva a violar la patria.
No te burles del colla, que si vas pa'l cerro,
te abrirá las puertas de su triste casa,
tomarás su chicha, te dará su poncho,
y junto a sus guaguas, comerás un tulpo y a cambio de nada.

No te rías de un colla que busca el silencio,
que en medio de lajas cultiva sus habas
y allá, en las alturas, en donde no hay nada,
¡así sobrevive con su Pachamama!

martes, 20 de noviembre de 2007

El clima, un condicionante de la evolución humana

La evolución de nuestros ancestros humanos más antiguos se vio condicionada por alocadas oscilaciones en el clima del este de Africa.

El clima rápidamente cambiante
modificó al paisaje, hizo escasear recursos de agua y alimentos que fueron abundantes en determinado momento y ejerció una enorme presión sobre los primeros humanos para adaptarse a los cambios.

Los científicos creen que toda esta convulsión llevó a algunas especies al borde de la extinción, mientras que otras mejor conformadas salieron a flote y lograron florecer. Los investigadores identificaron varios cambios extremos en el clima, que datan de millones de años, cuando los humanos comenzaban a emerger en el continente.

Tres de los períodos de cambio climático más grandes tuvieron lugar hace cerca de 2,5, 1,5 y 1 millones de años.
Y coinciden aproximadamente con la aparición del Homo Habilis, la primera especie humana; el Australopithecus afarensis, un robusto mono primitivo; y la especie humana siguiente, el Homo Erectus.

Científicos bajo el mando de Mark Maslin, director del Instituto del Medio Ambiente en la University College London, llevaron a cabo inspecciones geológicas en lagos antiguos del este de Africa. Descubrieron pruebas allí de que en los últimos 3 millones de años se formaron lagos gigantescos de hasta 300 metros de profundidad, que desaparecieron luego con los cambios de clima.

Noticia aparecida hoy en el diario Clarín

lunes, 19 de noviembre de 2007

Los olmecas


Los olmecas ocuparon la región sur del Golfo de México, se les atribuye ser la civilización más antigua en Mesoamérica, y cuyo esplendor se puede ubicar entre 1500 y 900 antes de Cristo.

Los estudios antropológicos le vienen otorgando a esta cultura una gran influencia sobre todos los otros pueblos mesoamericanos de su época, e incluso posteriores.


Ocuparon unos 18.000 kilómetros cuadrados en las selvas pantanosas de las cuencas ribereñas de los actuales estados mexicanos de de Veracruz y Tabasco.

Su influencia se extendió gradualmente hasta las tierras altas de México (Valle de México) y los actuales estados de Oaxaca y Guerrero, por lo que influyeron sobre culturas posteriores, inclusive la mixteca y zapoteca.


En los inicios, entre 1500 y 1200 a.C. (Olmeca I), esta cultura se organizó en pequeñas aldeas costeras que practicaban una agricultura incipiente, además de continuar sus prácticas de caza y recolección.

En el denominado periodo Olmeca II (1200 a 400 a.C.) encontramos San Lorenzo, el centro más antiguo que se le conozca a esta civilización, y que fue destruido hacia 900 a.C. y sustituido por La Venta, una ciudad creada según un patrón axial que influyó en el desarrollo urbanístico de América Central durante siglos.

Entre 400 y 100 a.C. (denominado Olmeca III) se da una marcada decadencia de esta cultura que empieza a sentir la influencia de las culturas Teotihuacán y Maya.


Los olmecas, cuyo nombre significa "país de hule" (del azteca ulli, hule o caucho), fueron los primeros en emplear la piedra en la arquitectura y la escultura, a pesar de tener que extraerla de los montes de Tuxtla, a 97 kilómetros al este de Tula. Su escutlura incluye las colosales cabezas masculinas de basalto de 2.7 metros de altura y 25 toneladas de peso, pero también pequeñas estatuillas de jade.

Su sistema de escritura fue precursor de los jeroglíficos mayas, y es probable que el famoso calendario maya haya estado originado en la cultura olmeca, al igual que
el juego de pelota, típico de los pueblos mesoamericanos. La civilización olmeca dejó establecidos patrones de cultura que influyeron en los pueblos que poblaron la zona en los siglos siguientes, por eso es considerada como la cultura "madre" más importante de México.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Los Pehuenches

Pehuenche fue el gentilicio que este pueblo recibió de los araucanos, cuyo significado es "gente de los pinares" (Pehuén = pino; che = gente) porque estaban asentados en medio de los pinares neuquinos: las araucarias. Esta cultura, asentada en la zona cordillerana de las provincias de Neuquén y Mendoza, estaba constituida por un gran número de parcialidades que parecían conformar una población distinta a la tehuelche y a la araucana, más semajente a los huarpes.

Según Martínez Sarasola, es probable que la denominación que recibieron de sus vecinos no respondieran sólo a la zona que habitaban, ya que el piñón de la araucaria era su alimento básico, y no sólo lo recolectaban en grandes cantidades sino que además lo almacenaban en silos subterráneos, llegando algunas crónicas a señalar que los guardaban durante tres o cuatro años.

Algunas comunidades de la zona sur de la actual provincia de Mendoza también recolectaban la algarroba, configurando estas actividades un marcado perfil recolector, con la caza como actividad secundaria. Eran seminómades, ya que cambiaban su asentamiento pocas veces al año.

Los pehuenches estaban organizados en bandas que reunían a un grupo de familias; no existían jefaturas, al menos con autoridad; tenían territorios de recolección y caza delimitados, y adoraban a un ser supremo que moraba más allá del mar (Océano Pacífico).

Por otra parte, esta cultura vio su hábitat rodeado por culturas diferentes, factor que dio a la región un importante dinamismo.

En los siglos XV y XVI desde la Patagonia, comienzan a sentir la presencia de los tehuelches, que en continuo desplazamiento llegan al territorio pehuenche. Por el norte, parecen haberse relacionado en modo amistoso con los huarpes. Desde el sur de Neuquén, a su vez, comienzan a sentir las primeras influencias de la cultura araucana.

Esta "presión" culminó con la preeminencia de la cultura tehuelche primero, y la asimiliación final de los araucanos más tarde. Sin embargo, al momento de la conquista española, los pehuenches son una cultura original, diferente.

Forgione, por su parte, indica que no es clara hasta el momento la diferenciación cultural de los pehuenches antiguos respecto del resto de los grupos asentados en las inmediaciones de su hábitat, ya que para algunos autores están emparentados con los tehuelche septentrionales y para otros corresponden a los primeros asentamiento araucanos.

Lo que para esta autora es iundudable es la cantidad de rasgos físicos y culturales de ascendencia mapuche que este pueblo tenía incoroprados, especialmente el gran conocimiento de la lengua araucana, aún cuando sostuvieron con estos una gran rivalidad.

Fuentes:
Claudia A. Forgione. Etnología general y argentina
Carlos Martinez Sarasola. Nuestros paisanos los indios