lunes, 29 de octubre de 2007

Vasija Nazca


Hace mucho que no me detenía a buscar una imagen de arte aborigen americano, así que acá va una preciosa vasija de la cultura Nazca, de la que pueden saber más tocando este (Wikipedia) enlace, o este (Amautacuna de Historia).


Imagen obtenida (otra vez) de Naya.

Publican la edición definitiva del Cantar del Mío Cid


La celebración de VIII centenario de la copia del Cantar del Mío Cid realizad por Per Abbat ha servido a Alberto Montaner como marco para realizar la edición definitiva de esta obra, con un estudio prelimina de Francisco Rico.

Esta edición parte de
un nuevo y riguroso estudio del único manuscrito conocido, del que este año se celebra el VIII centenario, y que por primera vez ha sido examinado con las más recientes técnicas vídeo microscópicas.

En él se hace un exhaustivo repaso de todos y cada uno de los problemas de la obra, así como de las soluciones propuestas por la crítica, lo que la convierte, según Montaner, en la edición definitiva del Cantar del Mío Cid.


La edición ahora publicada se apoya en
la revisión sistemática de toda la bibliografía sobre el texto y las notas a pie de página aclaran los detalles que pudieran dificultar su lectura. La obra está editada por la Biblioteca Clásica del Centro para la Edición de los Clásicos Españoles y Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.

En la misma intervienen, además de Alberto Montaner -autor de la edición, el prólogo y las notas-, Francisco Rico, Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, José García-Velasco, Joan Tarrida y Carmen Caffarel.


Noticia e imagen obtenidas del diario Clarín.

jueves, 25 de octubre de 2007

Revelan antiguos misterios de la Orden de los Templarios

El Vaticano presentó una obra, de sólo 799 ejemplares, basada en actas extraídas de su archivo secreto. La legendaria orden de caballeros, creada en 1118 en Jerusalén, fue exterminada por el rey Felipe V bajo la imputación de herejía. Sin embargo, ahora la Iglesia dice que los templarios habían sido absueltos de ese cargo por el Papa Clemente V.

El libro, titulado "Processus contra Templarios ", que se publicó en la serie "Esemplaria Praetiosa" del archivo secreto del Vaticano, contiene tanto reproducciones de las actas de los juicios contra los Templarios como el explosivo documento "Pergamino de Chinon", redescubierto hace seis años.

En este escrito queda claro que el Papa Clemente V interrogó personalmente a los altos miembros de la orden encarcelados por el rey Felipe IV y los absolvió de la acusación de herejía. La obra, encuadernada en cuero, se publica en una edición de sólo 799 ejemplares y tiene un valor de 5.900 euros (unos 8.400 dólares).

En su publicación y preparación participaron unos 50 expertos. Ya en vísperas de la publicación, el documento despertó interés en todo el mundo. "Coleccionistas, estudiosos y bibliotecarios de todo el mundo preguntaron por esta obra", aseguró el Vaticano.

La Orden del Temple fue fundada en 1118 en Jerusalén por Hugo de Payens, Gottfried de St. Omer y otros siete caballeros franceses que pretendían defender los "Santos Lugares" y garantizar la seguridad a los peregrinos cristianos que acudían a ellos. Su nombre procede de su instalación en el antiguo templo de Salomón, la conquistada mezquita de Al Aqsa en el Monte del Templo.

Con el tiempo, los caballeros Templarios, cuya seña de identidad era una capa blanca con una cruz roja, se convirtieron en la orden más rica y poderosa del mundo cristiano. Pero primero con Felipe el Hermoso y después con la Inquisición se acercó su final.

Un viernes 13 del año 1307 en toda Francia, los soldados del rey ingresaron en sus viviendas y comenzaron a arrestarlos. De allí se deriva la creeencia de que el viernes 13 trae mala suerte.

Noticia y foto aparecidas hoy en el diario Clarín. Ver artículo original

La educación espartana según Jenofonte


Continúa mi "obsesión" con esta sociedad que produjo los más grandes (pero también crueles y brutales) guerreros del mundo antiguo.

Hoy, en lugar de contarles con mis palabras lo que muchos de los autores que he ido conociendo en este tiempo han considerado sobre la educación de los varones en esta comunidad, traigo una pequeña selección de citas de Jenofonte en
La República de los Lacedemonios y luego cada uno sacará sus propias conclusiones que, si les parece, los invito a compartir aquí.

El entrenamiento para la guerra y la reproducción de guerreros

"...Licurgo, en vez de dejar a cada cual en particular la libertad de dar esclavos, como pedagogos, a sus hijos a encargado la educación de éstos a uno de los ciudadanos, al que se reviste de la más alta magistratura: se le llama el pedónomo. Le ha dado amplias facultades para reunir a los niños, vigilarlos y castigar severamente sus negligencias si el caso lo requiere. Le hace acompañar por jóvenes provistos de látigos, para inflingir los castigos necesarios. Y así es como en Esparta se consigue mucho respeto unido a mucha obediencia" (II)


"En lugar de reblandecer los pies de los niños con el uso de calzado, Licurgo ha prescrito reforzarlos haciéndoles ir descalzos. Estima que gracias a tal práctica treparán más cómodamente por las pendientes pronunciadas y tendrán mayor seguridad en los descensos, cree también que para lanzarse, saltar y correr más rápidos" (II)

"Respecto a la alimentación ha prescrito que el irene (jefe de un grupo de niños) se contente para las comidas en común de su tropa de una cantidad tal que cada cual no se vea nunca harto y pesado, sino que se acostumbre a soportar el hambre (...) Sin embargo, para que los niños no sientan demasiado la sensación del hambre, les ha permitido robar lo que pudieran para substraerse a ella (...) Si, pues, Licurgo ha formado así a los niños, su intención es evidentemente la de volverlos más hábiles para procurarse lo necesario y más apropiado para la guerra" (II)

"... ha impuesto a los adolescentes numerosos trabajos y les procura importantes ocupaciones. A los que no cumplieran con estas tareas, les inflinge como castigo el no poder obtener jamás honor alguno; de tal forma que no sólo los representantes del Estado a este objeto, sino también aquellos a cuyo cuidado están los adolescentes, procuran que no lleguen a ser enteramente despreciados en la ciudad por su cobardía ante el deber. Además, con el propósito de inspirarles una gran modestia, les ha prescrito que en la calle escondan sus manos debajo del manto y avancen en silencio, sin lanzar nunca una mirada a su alrededor, con los ojos clavados en el suelo ante sus pasos" (II)


Se puede agregar, por ejemplo, que los niños entraban a la órbita del estado para su formación con compañeros de su misma edad, y como Jenofonte bien relata, estaban subordinados al pedónomo pero también a otros jóvenes en formación que eran mayores que ellos, y a los que debían obediencia. La dureza del entrenamiento y las condiciones de vida, la visión de un objetivo común, y la conciencia de pertenencia que les generaba la entrada a la formación militar, por la que se diferenciaban sustancialmente de los ilotas, por caso, propiciaban la aparición en estos niños de un espíritu de cuerpo inquebrantable que, estimo, debe haber sido factor decisivo para la conformación de una fuerza militar existosa.

Imagen: soldado espartano, obtenida de RHA, Revista de Historia Antigua -y Medieval-

martes, 23 de octubre de 2007

La leyenda mapuche de Licarayén


Esta leyenda cuenta la historia de la joven doncella Licarayén, y la formación de los lagos de Llanquihue, Todos los Santos y Chapó.


Licarayén era la hija menor del cacique de una de las tribus que vivían alrededor de los volcanes Osorno y Calbuco, en el sur de Chile. Ella estaba enamorada de un joven y valiente toqui (líder guerrero) llamado Quitralpique, quien se enamoró de ella a primera vista y, dada la intensidad con que se amaban y la felicidad que se prodigaban, estaba previsto que se casaran a la siguiente primavera.

Un Pillán es un espíritu en general benigno, aunque puede castigar o permitir el castigo por parte de los wekufe.

El Pillán que interviene en este relato en particular reside en el interior de los volcanes y demuestra su poder vomitando humo y azufre. Como no soportaba la felicidad de estos jóvenes, se dispuso a castigar a los mapuche arrojando verdaderas lenguas de fuego infernal y humo desde el volcán Osorno. Tanto, que durante las noches el espectáculo era pavoroso.

Preocupados, los mapuche se reunieron en asamblea para tratar el asunto y resolver de qué modo podrían aplacar la furia del Pillán. Estando en eso, apareció misteriosamente entre ellos un viejo. Nadie supo quién era ni de dónde venía, pero él pidió permiso para hablar y les dijo: "Para llegar al cráter es necesario que sacrifiquéis a la virgen más hermosa de la tribu. Debéis arrancar el corazón y colocarlo en la punta del Pichi Juan, tapado con una rama de canelo. Veréis entonces que vendrá un pájaro desde el cielo, se comerá el corazón y después llevará la rama de canelo y elevando el vuelo la dejará caer en el cráter del Osorno”. Luego, tan sigiliosa y misteriosamente como había venido, se esfumó.

El cacique comenzó a averiguar cuál de las doncellas era considerada la más virtuosa, hallando dolorosamente que se trataba de Licarayén, su hija menor. Entonces, con lágrimas en los ojos le dijo a su hija que había sido elegida para salvar a su pueblo de la furia del Pillán.

Ella aceptó el sacrificio con la única condición de que Quitralpique fuera quien tomara su corazón, ya que él era su único dueño.

Entonces le tocó a Quitralpique preparar el lecho de flores donde ella se recostaría para ser sacrificada y, cuando ella finalmente murió, abrir el pecho de su amada para extraer el corazón, y lo entregó al padre de ella, para proceder como el viejo les había indicado.

El más fornido de los mancebos fue encargado de llevar el corazón y la rama de canelo a la cima del cerro. Toda la tribu quedó en el valle esperando la realización del milagro. Y he aquí, que apenas el mancebo había colocado el corazón y la rama de canelo en la roca más alta del Pichi Juan, apareció en el cielo un enorme cóndor que, bajando en raudo vuelo, de un bocado se engulló el corazón y agarrando la rama de canelo emprendió el vuelo hacia el cráter del Osorno, que en esos momentos arrojaba enormes lenguas de fuego. Dio el cóndor, en vuelo espiral, tres vueltas por la cumbre del volcán y, después de una súbita bajada, dejó caer dentro del cráter la rama sagrada.

En ese mismo instante comenzó a caer sobre la tierra, blanquísima nieve que fue cubriendo el cráter, parecía que el alma pura de la virgen volvía hacia la tierra en busca de su amado y en ese mismo momento el toqui se arrojó sobre la punta de su lanza, atravesando su pecho, se partió el corazón para unirse a Licarayén.

Y llovió nieve; días, semanas, años enteros. Fue una verdadera lucha entre el fuego que subía del infierno y la nieve que caía del cielo. Al derretirse, la nieve corría formando impetuosos torrentes por las faldas del Osorno y del Calbuco y corriendo se despeñaba en los inmensos barrancos que servían de defensa a la morada del Pillán, hasta que llenando las hondonadas profundas, las aguas quedaron al nivel de las tierras cultivadas,formándose los lagos de Llanquihue, Todos los Santos y Chapó.

Cuando los mapuches volvieron al lugar en que se había consumado el sublime sacrificio de la púdica virgen y del toqui, vieron con asombro que las flores que habían servido de lecho mortal a Licarayén, habían echado raíces y que sus ramas, entrelazándose, formaban el más hermoso palacio que jamás mente humana pudo imaginar.

Fuentes: Wikipedia, Vida B

Imagen: El volcán Osorno, donde acontece este relato legendario, obtenida de Panoramio

domingo, 21 de octubre de 2007

Educación griega en Roma


Con la conquista por parte de Roma de la Magna Grecia los romanos entraron en contacto directo con la cultura griega. La grandeza de esta cultura acabó imponiéndose en la educación romana que paulatinamente adoptó los métodos griegos. Desde entonces maestros y rhetores griegos llegaron a Roma para impartir sus conocimientos, bien como esclavos o peregrinos. El éxito del sistema educativo griego en Roma propicio el crecimiento de escuelas helenas acompañado de la venida de un gran número de pedagogos, gramáticos, retóricos y filósofos. Una parte de la educación era privada, normalmente acudía el profesor a casa, pero la gran mayoría se impartía en escuelas públicas de gestión privada abiertas por libertos o peregrinos griegos.

La enseñanza primaria se impartía desde los siete años hasta los doce, el profesor se llamaba litterator y enseñaba a leer, escribir, contar y dibujar. El calendario escolar era durante todo el año salvo las vacaciones estivales (desde el 15 Julio hasta el 15 de Octubre) con jornadas de seis horas y un día festivo cada nueve días.

La enseñanza secundaria se extendía hasta los diecisiete años y la impartía el grammaticus acompañado de especialistas educativos. Al principio de este periodo se estudiaba teoría gramatical y textos de autores griegos y romanos con su análisis y comentarios. Una vez superadas estas evaluaciones se continuaba con el estudio de geografía, mitología, métrica, física, matemáticas, y gramática avanzada.

La enseñanza superior la cursaban los jóvenes que querían dedicarse a la oratoria o a la actividad pública y política, aunque estas actividades normalmente iban conjuntas. El profesor que impartía las clases superiores era el rhetor que primeramente enseñaba temas judiciales y filosofía para después ejercitar a los alumnos en la declamación. Había dos tipos de declamaciones:

1. Suasoriae, discursos sobre temas históricos. Eran monólogos donde los alumnos tenían que interpretar a personajes famosos de la historia valorando el pro y la contra antes de tomar una decisión importante.

2. Controversiae, discusiones entre alumnos que defendían puntos de vista contrarios sobre temas judiciales variados.

El ciclo educativo solía acabar sobre los diecinueve años aunque los noveles oradores y políticos acostumbraban mantener en su servicio a rhetores que actuaban como consejeros del futuro hombre influyente romano.

Imagen: Litterator, obtenida de Archeompoli.it (en italiano)

Artículo escrito por Uge, administrador y editor de Historia según Uge.

viernes, 19 de octubre de 2007

La ciudad Chimú de Chan Chan


La cultura preincaica Chimú construyó la gran ciudad de Chan Chan, que cubría una superficie de unos seis kilómetros cuadrados, albergando diez inmensos recintos con muros de adobe, pequeñas estructuras y sencillos barrios de viviendas y talleres. Los recintos son todos rectangulares, con una orientación aproximada Norte-Sur y con muy similar distribución interior. El recinto más espacioso o ciudadela cubría al menos 221.000 metros cuadrados.

Se estima que los muros del recinto exterior pueden haber alcanzado los nueve metros de altura, y uno de los muros del recinto tenía unos 650 metros de largo. Los gruesos muros de adobe se alzaban sobre cimientos conformados mayormente por guijarros.

Estas ciudadelas, que eran los palacios reales de los gobernantés chimúes, tenían una sola entrada, ubicada al Norte. Esta entrada se abría a un corredor, que conducía a un amplio patio de ingreso.

En el muro meridional del patio, una rampa conducía a una tribuna elevada, de estructura alargada. Las excavaciones en esas rampas han revelado enterramientos, probablemente efectuados en el periodo de construcción de estas estructuras.

Estos complejos contaban también con patios menores, almacenes y audiencias, que eran pequeñas estructuras con forma de U, que se especula pueden estar relacionadas con construcciones costeras anteriores que también tenían esta forma.

Las audiencias , que tenían una superficia de 5-6 metros cuadrados, han sido descritas como posibles centros para distribución y control de alimentos. toda esta región septentrional del conjunto era casi cuadrada. Pegada a ella, y mediante otra puerta en el muro Norte, se llegaba a otro recinto cuadrado de dimensiones similares, con más almacenes, algunas audiencias y cuartos para viviendas.

El rasgo más importante de este sector era una plataforma de enterramiento para la familia real, que era, por lo general, la última parte del complejo que se construía. Nueve de los diez conjuntos del sitio tienen en su extremo sureste una pirámide truncada, dentro de la cual había múltiples celdas, a las que se accedía desde arriba tras la aproximación a través de un patio especial. Una celda central y más amplia podría haber sido utilizada para albergar el cuerpo del gobernante difunto.

La lista de reyes chimúes enumera a diez soberanos, y diez son las estructuras palaciegas en Chan Chan. Es posible que cada una de las ciudadelas haya sido la residencia particular de um rey y centro adminsitrativo del reino. Al fallecer el soberano su residencia se convertía en un mausoleo sellado.

Chan Chan se encuentra en las cercanías de Trujillo, en la costa peruana del Pacífico

Imagen: Réplica de una botella de cerámica al estilo chimú. De Hola Canadá

miércoles, 17 de octubre de 2007

La ejecución de Severino di Giovanni según Arlt


Severino de Giovanni fue un militante anarquista italiano que se radicó en Buenos Aires, llevando adelante allí la mayor y más fuerte parte de su actividad política. Su ejecución por parte del gobierno argentino presidido por José F. Uriburu en 1931 fue retratada magistralmente por Roberto Arlt, periodista y escritor argentino, y una de las plumas más célebres del también célebre diario Crítica.

A continuación, movido por el relato de Arlt, un extracto de la biografía de Di Giovanni que aparece en la Wikipedia, seguido del Aguafuerte Porteña "He visto morir", de Arlt.

Di Giovanni nació el 17 de marzo de 1901 en la región de los Abruzzos, Italia, a 180 kilómetros del este de Roma. Durante su infancia se vio fuertemente impactado por las imágenes de la primera posguerra: hambre, pobreza y soldados mendigando en las calles. Severino empezó a rebelarse desde pequeño a cualquier tipo de autoridad.

Llegó a Buenos Aires en la ultima gran oleada de inmigrantes italianos, en su mayoría gente muy pobre y analfabeta. A ellos dirigiría Severino la mayor parte de su propaganda política y escritos, principalmente a través su diario más célebre 'Culmine', que escribía durante las noches ya que trabajaba como tipógrafo u obrero durante el día. Fue un momento propicio a que muchos otros anarquistas italianos se organizaban en Argentina, siendo el país sudamericano donde las ideas libertarias más se propagaron. Los eventos retratados en La Patagonia Rebelde, película basada en el libro homónimo de Osvaldo Bayer, muestran la respuesta del gobierno a los insurgentes: la masacre. Di Giovanni también participa y protesta en actos en solidaridad por el arresto y homicidio de Sacco y Vanzetti, dos inmigrantes italianos que acusados injustamente de un robo fueron ejecutados en 1927 en Estados Unidos.

He visto Morir...

Roberto Arlt.
Aguafuertes porteñas.

Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanasos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de Culatas. Más sombras que galopan.
Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.

La letanía.

Espacio de cielo azul. Adoquinado rústico. Prado verde. Una como silla de comedor en medio del prado. Tropa. Máuseres. Lámparas cuya luz castiga la obscuridad. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial.
<<...de acuerdo a las disposiciones... por violación del bando... ley número...>>
El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado en aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre. Negro círculo de cabezas.
Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huída hacia las sienes como la de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Ojos renegridos por el efecto de luz. Grueso cuello desnudo. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde en temperatura. Paladea la muerte.
<<...artículo número...ley de estado de sitio... superior tribunal... visto... pásese al superior tribunal... de guerra, tropa y suboficiales...>>
Di Giovanni mira el rostro del oficial. Proyecta sobre ese rostro la fuerza tremenda de su mirada y de la voluntad que lo mantiene sereno.
<<...estamos probando... apercíbase al teniente... Rizzo Patrón, vocales... tenientes coroneles... bando... dése copia... fija número...>>
Di giovanni se humedece los labios con la lengua. Escucha con atención, parece que analizara las cláusulas de un contrato cuyas estipulaciones son importantísimas. Mueve la cabeza con asentimiento, frente a la propiedad de los términos con que está redactada la sentencia.
<<...Dése vista al ministro de Guerra... sea fusilado... firmado, secretario...>>

Habla el Reo.

-Quisiera pedirle perdón al teniente defensor...
Una voz: -No puede hablar. Llévenlo.
El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quien sabe!.
El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate.
Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar.
Ha formado el blanco pelotón de fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita:
-Venda no.

Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso.
Surge una dificultad. El temor al rebote de las balas hace que se ordena a la tropa, perpendicular al pelotón fusilero, retirarse unos pasos.
Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?
-Pelotón, firme. Apunten.
La voz del reo estalla metálica, vibrante:
-¡Viva la anarquía!
-¡Fuego!

Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas.
Fogonazo del tiro de gracia.

Muerto.

Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.
Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez de Última hora, Enrique Gonzales Tuñón, de Crítica y Gómez, de el Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:
-Está prohibido reírse.
-Está prohibido concurrir con zapatos de baile.

Fuentes:

Wikipedia
Taringa!, de donde se obtuvo el relato de Arlt.
Imagen: Severino Di Giovanni a los 29 años, edad a la que fue ejecutado. De Galeón

NdE: Por si hiciera falta aclararlo, esta entrada no busca resaltar la figura de un hombre que mostró una gran capacidad para la brutalidad y la violencia, ni se busca poner en valor el ideal anarquista. Simplemente, y como en todos los casos, compartir hechos y textos que retratan una partecita de la historia.

martes, 16 de octubre de 2007

El levirato entre los selk'nam


Aunque en muchas otras ocasiones en este espacio se abordaron cuestiones relacionadas con la antropología, la de hoy es una entrada dedicada a un comportamiento social muy particular y, desde mi punto de vista, llamativo.

El levirato es una costumbre ampliamente extendida entre los selk'nam, que histórica y erronéamente han sido denominados "Ona", por la cual una mujer se casa con el hermano de su esposo cuando éste muere.

En "Etnología general y argentina" Claudia Forgione cita a M. Gusinde para explicar que " a un hombre soltero se le impone, al morir su hermano, una verdadera obligación de casarse con la viuda o, al menos, de mantenerla. El mismo deber, por cierto menos severo, alcanza al hombre casado. En uno u otro caso, la viuda queda en libre de casarse con cualquier otro hombre (aunque ...) por decisiópn propia y sin ninguna influencia ajena pueda pasar por alto a su cuñado al contraer nuevas nupcias éste, no obstante, debe hacerse cargo en todo caso de los hijos de los hijos de aquella y, si fuera necesario, albergarlos en su propia choza".

En este caso, entonces, al cuñado depende de la decisión de su cuñada, ya que en caso de haberse casado muy joven y no estar aún integrada al linaje de su marido podría regresar al círculo de su familia de origen. En caso contrario, una viuda muy mayor seguramente elegiría quedarse en el círculo de parentesco del esposo.

En definitiva, era la mujer la que decidía, buscando el camino que le pareciera más adecuado.

Imagen: los selk'nam habitaron la zona de Tierra del Fuego y el sur de la provincia de Santa Cruz, particularmente hacia el Este de la Cordillera de los Andes, zona señalada en el mapa, obtenido de Scielo.

domingo, 14 de octubre de 2007

La mujer espartana



A diferencia de otras sociedades griegas, la mujer espartana disfrutaba de una relativa libertad y automonía, que les permitía ocuparse de actividades comerciales o literarias, entre otras posibilidades.


Desde niñas recibían una educación parecida a la que recibían los varones, entrenándose en gimnasia, música y deportes; se las alimentaba bien para que tuvieran buena salud y se las preparaba para ocupar un lugar central en la sociedad lacedemonia: el de madres de los espartiatas.


Su formación tenía lugar en las thiasas o "asociaciones" femeninas, donde se establecía una relación entre las jóvenes y sus tutoras parecida a la relación entre los varones y sus pedónomos.


Las espartanas (una vez superada la niñez, etapa en que la diferenciación sexual no era fuerte) usaban un atuendo ligero: el peplo dorio, con la falda abierta que dejaba al descubierto buena parte de las piernas y permitía, por tanto, gran movilidad.


El matrimonio, al que todos los espartanos estaban obligados -por su finalidad estrictamente reproductiva-, estaba altamente ritualizado en esta sociedad. La mujer llegaba a este punto contando 24 o 25 años, edad avanzada si tenemos en cuenta los parámetros de otras sociedades de la antigüedad clásica.


Los esponsales se llevaban a cabo mediante el rapto del cónyuge femenino, acción que ha sido interpretada como los restos de una primitiva usanza que pervivía en la isla de Samos, y en un mito en que Zeus raptaba a Hera de Eubea y se unía a ella en una gruta. Con este rito, el hombre demostraba su astucia para cumplir sus cometidos sin ser visto.


Antes de la ceremonia del rapto, la mujer era vestida como un muchacho, se la calzaba con sandalias e incluso se la perfumaba con olor varonil y esperaba a su prometido en una habitación a oscuras. Al parecer esta costumbre obedecía a que los hombres pasaban la mayor parte del tiempo entre sus compañeros, por lo cual al tener la mujer estas características, los hombres no extrañaban la diferencia, siendo además que al poco tiempo volvían a morar entre sus compañeros.


La unión, realizada en secreto al final de la agogé era una prueba, la mujer debía demostrar su capacidad para engendrar hijos y, en caso positivo, al llegar el hombre a los treinta años, la unión se formalizaba. Sin embargo, aunque esta formalización daba inicio a la familia, los cónyuges pasaban poco tiempo juntos, estando el hombre dedicado a sus propias obligaciones en compañía de sus compañeros.


Por otra parte, los espartanos no condenaban el adulterio, de hecho un hombre podía compartir su mujer con otro y quedarse con los hijos de esta relación como propios a fin de asegurarse un heredero para su klerós, por ción de tierra otorgada por el estado a los espartiatas.


Las mujeres espartanas no podían participar de los órganos de gobierno, ni acceder a cargos públicos, ni intervenir en las reuniones de los hombres, ni en el ejército, pero tampoco estaban obligadas a las labores domésticas, para las cuales contaban con esclavas. Tenían, en cambio, la responsabilidad de concebir y preparar a los hijos hasta los siete años, momento en que la educación pasaba a manos del estado.


En determinados casos, eran las administradoras de los bienes familiares, llegando en algunos casos a amasar grandes fortunas. Sólo heredaban en caso de que no hubiera hermanos varones con vida, en cuyo caso podían llegar a obtener la propiedad de grandes porciones de tierra.


En Esparta, y en los casos enunciados, la mujer heredaba por derecho propio, con lo cual no debía casarse con el pariente más cercano para mantener su herencia intacta. Esto posibilitó que algunas mujeres acumularan tales riquezas y cantidad de tierra que les permitió competir con los hombres en influencia y prestigio.


Imagen: Lena Headey, en la piel de la reina Gorgo, para el filme 300

jueves, 11 de octubre de 2007

Mitología indígena: el Payak

Es una especie de genio coordinador de los espíritus del Mal. Para los Tobas y Pilagás no existe la muerte natural, y todos los decesos (a excepción de los que tienen lugar en luchas guerreras) son obra de los payaks.

Este espíritu se deleita absorviendo la sangre de los enfermos, por sí mismo o convocado por un hechicero. En este último caso el espíritu se ausenta del cuerpo del enfermo y se refugia en un árbol (especialmente el yuchán -también Chorisia o Palo Borracho-) hasta que el hechizo abandona el cuerpo.

Cuando muere algún indio hechizado -casi todos- se le quema la ropa y se le entierra al estilo de los matacos, siendo por lo tanto muy común la sepultura aérea. Para estos indígenas cada muerto reencarna en otro ser: tigre, perro, cabra, planta, etc. según haya sido su comportamiento en vida.


Por otra parte, la sepultura aérea consiste en colocar al muerto en las ramas de los árboles y sólo luego se procederá al enterramiento

Fuentes: El cuco, Abarcus Rosario (en cazadores y recolectores, paleoamerindios)

miércoles, 10 de octubre de 2007

Los tejidos andinos


La vestimenta tuvo una importancia primordial para los antiguos peruanos, era -como en otras sociedades antiguas- un signo de riqueza, estaba presente en los intercambios que los gobernantes hacían a modo de regalos mutuos, se empleaba en las ceremonias religiosas y su entrega, quema o sacrificios constituían una ofrenda sagrada.

Su uso señalaba los cambios en los ciclos vitales y era depositada en los enterramientos en grandes cantidades. Convertida en realidad simbólica por una serie de rituales, , la vestimenta tuvo que ver con los motivos religiosos más importantes. Las vestiduras, generalmente tejidas, señalaban el status social y caracterizaban los ritos: determinados vestidos los lleveban determinadas personas para realizar determinados actos.

Pudiéndose contarlos entre los más hábiles del mundo, los tejedores precolombinos del Perú utilizaron gran cantidad de técnicas diversas. El mecanismo más común era el telar con retroceso, consistente en un telar estrecho, en uno de cuyos extremos se enrollaba a la cintura del tejedor y el otro a un árbol o a un poste de la casa.

Probablemente los tejedores hayan comenzado utilizando fibras de cactos, pero para el tercer milenio a.C. ya hay evidencias del uso de algodón, denimonado precerámico, porque aún cuando estas civilizaciones no habían comenzado a desarrollar técnicas de alfarería, ya conocían y sembraban el algodón.

Los vestidos no se confeccionaban. Las túnicas se tejían en dos bandas rectangulares del ancho del telar, y los lados de cosían de arriba abajo dejando espacios para la cabeza y los brazos, forma que se mantuvo con ligeras pero numerosas variantes.

La jerarquía de los tejedores incas está relatada por fuentes temparanas que hablan de mujeres enclaustradas que tejían finos paños para las imágenes de culto, para el gobierno y los rituales de sacrificio.

La cría de camélidos estaba controlada por el gobierno, ya que de esos animales se obtenía la lana. En el periodo tardío (finalizando hacia 1500) la lana de vicuña se empleaba sólo para las vestiduras del soberano.

Imagen: Asociación Central de Artesanas y Artesanos del Sur Andino

martes, 9 de octubre de 2007

El juego de pelota mesoamericano


En principio, se trataba de un juego panmesoamericano, jugado con una pelota grande y sólida de caucho, en un patio construido especialmente, entre dos equipos opuestos.

Las canchas más antiguas se remontan a tiempos de los Olmecas. Eran estructuras simples, en forma de pilón, contenidas entre muros de tierra.

En el Periodo Clásico (300 a.C - 1000 d.C., aprox.) se han encontrado patios de mampostería con superficies inclinadas por toda Mesoamérica, excepto en Teotihuacán, donde los sectores hundidos de la Avenida de los Muertos pudieron desempeñar el mismo papel.


Aunque la pelota no se podía tener en la mano durante el juego y los mejores tiros se hacían con la cadera, es muy poco lo que se sabe sobre las reglas y sobre cómo se ganaban los puntos.


El equipamiento de protección de los jugadores incluía un cinturón ancho y pesado de madera y cuero, protectores en las caderas y rodillas y, en algunas zonas, también cascos. Pese a todo ello, el juego resultaba muy peligroso por la velocidad y peso de la pelota.

El juego de pelota no era una simple competición atlética. La misma cancha era un diagrama cosmológico, y la pelota simbolizaba al sol. El juego estaba profundamente imbuido de la imaginería de la muerte y del sacrificio, y las ceremonias subsiguientes al juego parecen haber incluido el sacrificio de los perdedores.

Imagen: patio de pelota en Chichén Itza, de EFDepoprtes, revista digital, donde además se puede seguir leyendo sobre el juego de pelota mesoamericano.

Paul von Hindenburg


Su nombre completo era Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg.

Von Hindenburg fue Mariscal de Campo en el Imperio alemán y segundo presidente de la República de Weimar.

Como hijo de un oficial prusiano, siguió la carrera militar. Después de un breve paso por un instituto de enseñanza secundaria (Gymnasium), estudió, de 1859 a 1866, en la Escuela de Cadetes de Wahlstatt, en la comarca de Liegnitz, y más tarde en Berlín.

En 1866 participó como teniente en la Guerra Alemana, y en 1870/1871 tomó parte en la Guerra Franco-Prusiana.

En 1903 fue ascendido a General en jefe, y se retiró del Ejército en 1911, cuando contaba con 64 años de edad. Tres años más tarde, al comenzar la Primera Guerra Mundial, se reincorporó como Comandante en Jefe de la octava división, que operaba en el frente este. Al vencer al Ejército Ruso en la Batalla de Tannenberg (1914), consiguió fama y honor, y fue nombrado Mariscal de campo. Desde entonces se le conoció como El Vencedor de Tannenberg.

En agosto de 1916 entró a formar parte del Estado Mayor junto a Erich Ludendorff. En 1918 intentó salvar la monarquía, aconsejando a Guillermo II que abandonase el país. Intentó sofocar los disturbios entre la población colaborando con el nuevo gobierno. Al firmarse el Tratado de Versalles, en julio de 1919, von Hindenburg dimitió. Ante la comisión de investigación de la Asamblea Nacional afirmó que el Ejército Alemán había sido invicto en el campo de batalla, y que la derrota había sido debida a la «Revolución de Noviembre». De esta forma, dio pie a la leyenda del apuñalamiento (Dolchstoßlegende).

Los partidos de derecha presionaron a von Hindenburg a presentarse a la presidencia de la República de Weimar. En abril de 1925, von Hindenburg fue elegido segundo presidente de la República. A pesar de su convicción monárquica y de su escepticismo hacia la República, intentó ser fiel a la Constitución.

En 1930, von Hindenburg nombró canciller a Heinrich Brüning sin consultar al parlamento. Con ello se inició el periodo de gobiernos presidenciales de la República de Weimar. En 1932, el parlamento lo confirmó en su cargo de presidente por otros siete años, con el fin de evitar que fuera sustituido por Hitler. Pero en 1933, von Hindenburg designó canciller a aquel, y comenzó a ser influido cada vez más por los nacionalsocialistas.

Tras el incendio del edificio del Reichstag, von Hindenburg firmó un decreto en el que se suspendían los derechos fundamentales, dejando vía libre a la actuación arbitraria de los nacionalsocialistas. Finalmente, el 24 de marzo de 1933 se promulgó una ley que concentró todos los poderes del Estado en el Führer (Ermächtigungsgesetz). Este fue el fin de hecho de la República de Weimar.

Von Hindenburg murió en Gut Neudeck (actual Ogrodzieniec) en la comarca de Susz (por entonces Rosenberg in Westpreußen), aquejado de demencia senil. Por ejemplo, un día antes de morir confundió a Hitler con el Kaiser, dirigiéndose a él con el título de Majestad. En vez de ser enterrado en el lugar de su muerte, fue inhumado, a instancias de Hitler, en el monumento a la batalla de Tannenberg. Con la muerte del presidente de la República desapareció el último obstáculo para la ocupación total del poder por parte del Führer .

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, su cadáver y el de su mujer fueron trasladados por el Ejército a Marburgo, quedando depositados en la Iglesia de Santa Isabel, en la capilla de la torre norte. Aún se encuentran allí, aunque, por decisión del clero, el sepulcro no cuenta con iluminación.

Imagen: Von Hindenburg junto a Hitler, tomada de A Teacher's Guide To The Holocaust (en inglés)

lunes, 8 de octubre de 2007

Los ritos funerarios de los incas

Al igual que las otras poblaciones de la región andina, los incas creían que la vida continuaba después de la muerte. Los muertos entraban a forma parte del misterioso mundo de los huacas, término que designaba genéricamente a todo aquello (amuletos, ídolos, santuarios) que guardaba conexión con un poder sobrenatural, con una fuerza oscura.

Se debía suministrar a los muertos una morada confortable y un ajuar adecuado para afrontar la nueva vida que habrían de encontrar. Si no se sentían a gusto o se veían abandonados regresarían súbitamente, para arrastrar consigo el alma de algún pariente, que les hiciera un poco de compañía.


En las zonas costeras, las tumbas estaban constituidas por profundos pozos cavados en la arena. En el altiplano, sobre todo en la región sagrada del lago Titicaca, se alzaban en cambio las chullpas, torres redondas o cuadradas que se construían con gruesos bloques de piedra, superpuestos.

Los difuntos eran sometidos a un proceso de embalsamamiento parcial (el clima árido hace que el cuerpo se seque, sin descomponerse) y se colocaban en los sepulcros sentados o en posición fetal, envueltos en mantas, espléndidas prendas tejidas que a veces eran verdaderas obras de arte. A los personajes de cierta jerarquía se les colocaba sobre el rostro una mascarilla de oro.

Al lado de la momia se depositaban alimentos, un poco de maíz, algunos cuencos con
chicha -una especie de cerveza extraída del maíz-. Junto a las provisiones, las herramientas de trabajo, los objetos de la vida cotidiana, las pequeñas cosas por las cuales en el curso de su existencia terrena el difunto había mostrado predilección o afecto: el telar, la lana para hilar, los adornos, si se trataba de una mujer, o un juguete a la vera de los cuerpos más pequeños de los niños.

Imagen: Diario A.M., enlace que además recomiendo ver a quienes tengan la posibilidad de acercarse a la provincia argentina de Salta, donde esta momia, perteneciente a una joven inca sacrificada se está exponiendo.

Colón, el último en llegar


Noticia aparecida hoy en el diario La Voz

Cristóbal Colón descubrió América el 12 de octubre de 1492. Nadie duda de esta verdad repetida hasta el hartazgo en la escuela. El prisma eurocentrista fijó esa fecha como el inicio de la Edad Moderna y trazó un límite arbitrario para nombrar como precolombinas a las culturas que habitaban el suelo americano por ese entonces.

Tan fuerte es la impronta que historiadores dudan, patalean y berrinchan cuando se descubre algo que haga temblar esta verdad. Uno de esos hallazgos es un mapa de 1489, cuyo autor es el alemán Henricus Martellus Germanus, que se conserva en la Biblioteca Británica de Londres.

Fue el historiador Paul Gallez, nacido en Bélgica, pero que desde hace años reside en Bahía Blanca, quien con mayor acierto identificó a la inmensa península unida al noroeste de Asia –una especie de “cola de dragón”– con América del Sur. La pregunta que Gallez y muchos otros cartógrafos se hacen es: ¿Cuáles pueden haber sido las fuentes para dibujar un mapa tan exacto? Al respecto, osados historiadores y arqueólogos han hipotetizado que los informantes de este mapa serían viajeros de otras civilizaciones que llegaron a América antes que Colón.

Fu-Sang.
Según los Anales de China, el emperador chino Shih-Huang-Ti envió en 219 a.C. una expedición a un país maravilloso situado muy lejos al este, llamado Fu-Sang que varios investigadores identifican con América.
Más reciente es el trabajo de Gavin Menzies, 1421, el año que China descubrió América. A partir de un mapa y otros datos históricos, Menzies asegura que el legendario almirante chino Zheng He habría alcanzado la costa americana en 1421, al mando de una flota cinco veces más grande que la de Colón.

Entre la evidencia que apoya la hipótesis china están una veintena de anclas de piedra halladas en 1975 en Palos Verdes, al sur de Los Ángeles, que pertenecerían a la marina china. El manganeso depositado sobre estas rocas indicaría una inmersión de cerca de mil años en el océano. Otra prueba serían los elefantes representados en las ruinas de aborígenes que las “mentes obtusas” ven como guacamayos.
Y hay más. Especialistas japoneses y chilenos descubrieron en 104 momias milenarias del desierto de Atacama (Chile) una variedad de leucemia (el virus linfotrópico de células humanas T tipo 1) que se encuentra principalmente en la región de Kyushu (Japón), lo que hace pensar de un fluido contacto transoceánico.

Tierra de Punt.
Pero para Gallez los chinos no fueron los primeros en llegar al Nuevo Mundo. Las expediciones más antiguas habrían sido las de los egipcios a un lugar que llamaban Tierra de Punt. El primer viaje hacia esa región fue organizado por el faraón Sahure, en el 2.550 a.C. Sus barcos trajeron de Punt incienso, mirra, oro, plata, maderas preciosas y esclavos.
Las pruebas: una princesa de la sexta dinastía se llevó a su tumba para el viaje al País de los Muertos, una especie de lápiz labial hecho de antimonio, un metal totalmente desconocido en Egipto y países vecinos. Para Gallez, la Tierra de Punt se ubicaría en la región de Puno, en los bordes del lago Titicaca donde se extrae el antimonio.

También llama la atención las similitudes entre los barcos de totora de las culturas que viven a orillas de este lago con los del antiguo Egipto, construidos con papiro.
En 1992, la toxicóloga alemana Svelta Balabanova, del Instituto de Medicina Forense de Ulm, encontró trazas de nicotina y cocaína en los restos de una momia egipcia de tres mil años. Estos alcaloides están presentes en mayores proporciones en las plantas de tabaco y coca originarias de América y conocidas en el resto del mundo luego de que Colón posara sus pies en este continente.

Otra prueba más: el hallazgo del epigrafista Barry Fell entre los indios canadienses Micmac que utilizaban una escritura basada en los jeroglíficos egipcios.

Ofir.
Probablemente, para los fenicios América se llamaba Ofir. Según la tradición de esta cultura famosa por sus embarcaciones, esta región estaba ubicada exactamente donde los egipcios situaban la Tierra de Punt.
Para llegar allí, los fenicios habrían zarpado de un puerto en el Mar Rojo y recorrido el océano Índico y Pacífico por tres años, ida y vuelta.

De Ofir, los fenicios traían exactamente lo mismo que los egipcios: oro, maderas preciosas, especias, incienso y esclavos.
Está hipótesis es avalada por el científico Dick Ibarra Grasso, quien identificó dos naves fenicias en la costa peruana, cerca de la ciudad de Casma. Sin embargo, el hallazgo fenicio en América más sorprendente es la Piedra de Paraíba descubierta en 1872.

El orientalista Lienhardt Delekat demostró que el texto escrito en la roca era cananeo, la primitiva lengua fenicia.
La pieza arqueológica sería la prueba de que navegantes fenicios habrían llegado a Brasil dos mil años antes de su descubrimiento oficial. Según la traducción de Delekat, el texto dice: “Somos hijos de Canaán, de la ciudad de Sidón. El reino se dedica al comercio. Estamos varados en esta costa montañosa lejana y queremos sacrificar ante los dioses y las diosas...” y continúa la narración.

Markland, Helluland y Vinland.
La hipótesis de que los vikingos llegaron y habitaron la región noreste de América del Norte es la más aceptada por la comunidad científica.
En 1961, los exploradores noruegos Helge y Anne-Stine Ingstad, valiéndose de las descripciones de las sagas –escritos que reflejan la tradición oral vikinga– hallaron en el pueblo canadiense de L´Anse aux Meadows casas e instrumentos idénticos a reliquias vikingas: un anillo de estaño, una aguja y rastros de producción de hierro, metal desconocido por los indios norteamericanos.

Las misiones vikingas habrían viajado y comerciado con los nativos de América durante 100 años. El hijo de Eric el Rojo, Leiv Eiriksson, habría sido el descubridor de América en el 1.000, según documentan las sagas. “Entonces zarpó Leiv, pero permaneció mucho tiempo fuera y halló tierras que no sabía que existieran antes. Allí crecían campos de trigo y árboles parecidos al abedul, y de todo ello se llevaron muestras”, narra la saga de Erik el Rojo.

Eiriksson bautizó como Helluland (tierra de piedras planas) a la región de Baffin, al noroeste de Canadá, Markland (tierra de bosques) a Labrador y Vinland (tierra de verdes prados), a lo que podría ser Terranova. Anclas de piedra, restos de naufragios, instrumentos de hierro, escrituras en piedras, restos de tabaco y coca. La evidencia de que hubo predescubridores de América es débil, ínfima comparada con las fuertes y pesadas marcas que los conquistadores y colonizadores dejaron luego de la llegada de Colón.

Imagen: Mapa de Henricus Martellus, de 1489, del Diario La Voz

jueves, 4 de octubre de 2007

Ayohuma


Tras la desastrosa derrota de Vilcapugio, la noticia corrió rápidamente por la región. Los soldados que en desbandada habían llegado a Chuquisaca dan aviso a las autoridades y vaticinan que todo está perdido. En tanto Díaz Velez había conseguido reunir unos cuatrocientos hombres en su marcha a Potosí, desde allí se moviliza hasta Yocalla, a 6 leguas de Potosí, donde encuentra al coronel Aráoz con otros 500 hombres.

Ambas columnas forman unidas una fuerza como de 800 soldados que, aunque desmoralizados por la derrota, pueden sostenerse fortificándose en la ciudad.
Mientras Belgrano intenta reorganizar la fuerza desde Macha, y solicita "fortaleza, ánimo, constancia y esfuerzos (no de los comunes)" para salvar la causa de la partia. Ocampo, presidente de Charcas, envía doscientos caballos, hombres y municiones, en tanto que el gobernador de Cochabamba, Juan Antonio Álvarez de Arenales, hace también decididos aportes a la causa.

Muy lejos de desesperar -tal vez por eso y por otras razones Belgrano es un hombre importante de la causa patriota, a la vez que querido y respetado-, el abogado devenido militar le escribe a Álvarez de Arenales que "el ejército vive, y vive con su general para escarmentar a los enemigos, y triunfar de ellos, Dios mediante".

El ejército que iniciaba su recomposición contó con el invalorable aporte de la población de la provincia de Chayanta, mayormente aborigen, que ofrendó artículos de guerra, víveres, ganado, caballos para el combate, forrajes, bálsamo para los enfermos y un sinfín más de materiales necesarios. En agradecimiento y recompensa, Belgrano ordena distribuir tierras entre los indígenas perjudicados por la guerra.

Por otra parte, a pesar de su reciente victoria, los realistas carecen de provisiones y caballos, por lo que Belgrano envía multitud de partidas que tienen por finalidad hostigar al enemigo, como también envía misiones de espionaje y reconocimiento para informarse de sus movimientos.

Para fines de octubre de 1813, Belgrano cuenta con tres mil cuatrocientos hombres, casi el mismo número que tenía para encarar el combate de Vilcapugio y, si el ejército se recuperó, fue por el trabajo ininterrumpido de su líder. Sin embargo, de todos esos efectivos, sólo mil eran veteranos.

El 14 de noviembre ambas fuerzas se encuentran en la llanura de Ayohuma para enfrentarse. Mientras los realistas iban bajando la cuesta de un monte cercano, un oficial advierte a Belgrano sobre la conveniencia de ordenar el ataque en ese momento, pero el comandante le replica que los dejaría bajar a todos, a pesar de que en infantería los realistas doblaban a los patriotas.

Luego de bajar la cuesta y cruzar un cauce de agua, los realistas abren fuego de artillería sobre las tropas de Belgrano con sus dieciocho piezas, en tanto que los patriotas respondieron con los ocho que les habían sido acercados por distintos donantes luego de Vilcapugio.

En una pausa del bombardeo, Belgrano ordena una carga completa de infantería, y envía orden de ataque también al ala izquierda de caballería. Sin embargo, esta fuerza no logra resistir el fuego enemigo, que sobre ese sector contaba con dos batallones, la mitad de la caballería y diez piezas de artillería. La infantería no corre mejor suerte, y no queda más opción que retroceder.

Con la suerte del encuentro decidida, Belgrano se concentra en reunir a los dispersos a una legua del campo de batalla, pero allí quedaron doscientos muertos, similar número de heridos, quinientos prisioneros y, nuevamente, todas las piezas de artillería.

Belgrano ordena a la caballería detener la persecución realista, en tanto se pone en marcha con los hombres que había logrado reunir hacia Potosí, a la que arriba el día 16, y dos días después parte hacia Jujuy, perseguido por las tropas realistas comandadas por Zelaya, cuya vanguardia ocupa Potosí.

Aunque logra reunir unos mil ochocientos hombres, Belgrano debe continuar retirándose hacia el sur. Nombra a Dorrego -jefe de su retaguardia- al mando de esa fuerza, con más un grupo de infantería a caballo y unos quinientos granaderos a caballo prontos a reunirse con ellos para disputar territorio a los realistas y poder así abocarse a la reconstrucción del arma.

En febrero del año siguiente, Belgrano se reuniría con San Martín en Yatasto, donde entregaría finalmente el mando de sus fuerzas a este último.

Finalmente, a Belgrano se le achacan estas derrotas, se le han criticado por años, solapadamente. Si Belgrano tuvo a su mando el Ejército del Norte fue porque el Cabildo se lo solicitó, él se negó, consciente de su nula formación militar, pero ante la insistencia accedió por amor a la causa partiota. Lo vimos, no desesperaba, sabía esperar y tenía confianza en la fuerza de sus hombres. Fue injustamente juzgado por su fracaso y, tal vez, su único premio consistió en estrechar manos con San Martín para cederle el mando de su ejército. Como sabemos, la patria por la que sangró fue ingrata con él.

Fuente: Historia del país

Imagen: Joaquín de la Pezuela, comandante de las tropas realistas que derrotaron al Ejército del Norte en Vilcapugio y Ayohuma. De Wikipedia

miércoles, 3 de octubre de 2007

La batalla de Vilcapugio


En septiembre de 1813, meses después de la victoria de Salta, el ejército partiota -3500 hombres divididos en 6 batallones, 14 piezas de artillería y un regimiento de caballería- comandado por Manuel Belgrano se pone en marcha hacia el norte.

Por su parte, el coronel Baltasar Cárdenas, un caudillo patriota con fuerte ascendencia entre la población indígena, recibe instrucción de Belgrano para ponerse también en movimiento junto a sus tropas a fin de operar en conjunto en Cochabamba a la órdenes del coronel Cornelio Zelaya.

Cárdenas y Zelaya tenían la misión de sublevar a las poblaciones indígenas asentadas a la retaguardia del ejército realista, en tanto Belgrano los atacaría de frente.

La tropa patriota, sin embargo, tiene diversos problemas de consideración. Entre los hombres comandados por Belgrano hay muchos reclutas nuevos, la artillería es deficiente, escasean las mulas para transportar los pertrechos y la tropa no tiene casi abrigos. Los de Cárdena son apenas 2000 indios con pésimo armamento y casi nula disciplina.

Así y todo, a fin de septiembre de ese año, las tropas belgranianas alcanzan Vilcapugio, donde a primeras horas de la madrugada del primero de octubre el comandante es puesto sobre aviso de la presencia enemiga.

Las tropas realistas, comandadas por Joaquín de la Pezuela, forman en orden de batalla apenas levantado el sol, a la vez que Belgrano también había convocado a su ejército a formación para el choque.

Cuando éste finalmente se produce, la derecha y centro patriotas acometen con furor contra sus enemigos, desbandando el ala izquierda y sector centro del ejército realista. De hecho la caballería, que ataca desde la derecha, destruye completamente al regimiento realista contra el que carga.

El ala derecha realista, por su parte, impacta furiosamente a la izquierda patriota, obligada a retroceder. Cuatro oficiales, el coronel Benito Álvarez, el Mayor Baldón, el capitán Villegas y el capitán Apolinario Saravia, intentaron comandar ese ala para evitar el desastre, pero cada uno a su turno fueron muertos por disparos de armas de fuego de los de Pezuela. Sin jefes, la columna retrocede al punto de mezclarse en la confusión con una fuerza de reserva.

En este punto es donde comienza el desastre de la tropa patriota, ya que en el ala izquierda suena la retirada, lo que confunde al centro y ala derecha que cortan su avance y persecución sobre la tropa realista que, a estas alturas, estaba en franca desbandada. Primero entonces se detiene el avance, y cuando se ve la retirada del ala izquierda, el resto imita la acción. Pezuela por supuesto aprovecha la oportunidad única que se le presenta, reúne rápidamente su tropa y ordena el avance que provoca la desbandada, ahora del lado de los de Belgrano. El panico gana a los hombres y huyen, algunos a un cerro cercano, otros en dirección a Potosí, que había sido recientemente liberada.

Mientras tanto, Belgrano, que ha tomado la bandera nacional en su manos, ordena a los tambores tocar reunión. Consigue reunir a doscientos hombres, con los que intenta, en vano, proseguir el combate. Los realistas, por su parte, cañoneaban permanentemente la posición de Belgrano con la artillería que hasta horas antes había pertenecido a la tropa patriota.

Hacia las dos de la tarde, comienzan a reunirse en el campo los hombres que habían salido en desbandada. Con la cautela que caracterizó su campaña, Belgrano decide que no puede proseguir el combate, sino salvar a su tropa de una destrucción completa, por lo cual decide retirarse a Cochabamba, en tanto que instruye a Díaz Velez para que se dirija a Potosí, procurando además tratar de reunir a los hombres que habían huido en aquella dirección.

La retirada resultó por demás penosa, y como para ilustrarlo tenemos aquí una cita del general Paz haciendo el relato: "Caminamos el resto de la tarde y llegamos al anochecer a un lugar árido, llamado El Toro, que dista 3 leguas de Vilcapugio, y donde sólo había uno o dos ranchos inhabitados. Es la primera vez que comí carne de llama; la noche era extremadamente fría y sólo habíamos escapado con lo encasillado. Había oficiales que se tuvieron por felices de hallar un cuero de llama, chorreando sangre, en qué envolverse... Al día siguiente se continuó la marcha, llevando mi regimiento (los Dragones) la retaguardia. A poco trecho del lugar en que habíamos pasado la noche, se presentaba una cuesta larga, pendiente y muy arenosa; a la fatiga de la ascensión se agrega la de enterrarse un palmo los pies en la arena; cuando menos, era preciso un par de horas para subirla, atendido el estado de nuestros caballos, los que iban tirados por la brida y los jinetes a pie, prolongando inmensamente la columna. Yo subí de los últimos y me maravillé de no encontrar ni jefes, ni general, ni infantería, ni columna, ni cosa que se pareciese a una marcha militar. Todos, desde que hubieron llegado a la cumbre desde donde seguía el camino por unas alturas que presentaban menos quiebras, habían continuado sin parar y sin esperar a los demás, de modo que el pequeño ejército se redujo a una completa dispersión... y después de ser muy de noche y haber fatigado nuestras cabalgaduras, llegamos a un pueblecito llamado Caine, donde por fin supimos que estaba el General. Nos metimos en un rancho y pasamos la noche. Al día siguiente el General, de cuyos movimientos estábamos todos pendientes, no marchó; antes, por el contrario, empezó a destacar oficiales que recorriesen los alrededores y volviesen por el camino del día anterior, para indicar que allí estaba él y que allí debían reunirse. Es seguro que esa mañana (3 de Octubre) no había 100 hombres en Caine, de los 500 que estuvimos en El Toro; pero fueron llegando partidillas, de modo que por la tarde había cerca de 300... Todo el día 3 pasamos en Caine; el 4 sólo anduvimos una legua, hasta el pueblito de Ayohúma, dando siempre tiempo a que se reuniesen los dispersos. El 5 anduvimos 3 leguas y llegamos a Macha, pueblo de bastante extensión, donde se fijó el cuartel general".

Los partiotas perdieron en Vilcapugio unos trescientos hombres, muertos en combate, más de cuatrocientos fusiles y casi toda su artillería. Lograron reunir, entre Macha y Potosí, unos mil hombres, nada más, ya que el resto había desbandado.

El bando realista, en tanto, no salió tanto mejor de la parada: al menos quinientos cincuenta bajas entre muertos y heridos, y una gran dispersión a causa de la huida del ala izquierda y sector central de su formación de batalla. Las pérdidas, además de la falta de caballos, evitan que Pezuela inicie la persecución de los patriotas.

Fuentes:
Ministerio de Educación
Historia del País

Kertész: "Auschwitz se ha convertido en un parque temático"

Noticia aparecida hoy en el diario Ambito Financiero

Barcelona (EFE) - El premio Nobel de Literatura Imre Kertész, sobreviviente de Auschwitz, advirtió que no recomienda la visita a este campo de concentración porque se ha convertido «en un parque temático para turistas».

Durante la presentación de su último libro, «Dossier K.», en Barcelona, Kertész confesó que le costó volver al campo de concentración polaco y, de hecho, estuvo durante décadas sin ir. «No puedo negar que Auschwitz se ha convertido en un parque temático», señala el autor húngaro, quien siempre aconseja a los que quieren conocerlo que no vayan.

«Es preferible andar tres kilómetros e ir al campo de Birkenau, que era realmente el campo de exterminio, y allí las grandes dimensiones muestran algo del horror que fue», según el escritor, quien añade que «cuando se sube a la antigua torre de mando y se ven esas líneas paralelas, se ve algo de esa racionalidad malvada, que sólo podía estar al servicio de la muerte».

A su juicio, el Holocausto, omnipresente en toda su obra, no nos hace inmunes a su repetición: «Después de Auschwitz no ha ocurrido nada que refute que pueda volver a ocurrir, pues que sucediera una vez significa que existe la posibilidad de que se repita».

El autor húngaro cree que «no ha cambiado nada después de Auschwitz en nuestra vida cotidiana, que es donde se gestó el horror», si bien, matiza, «no tengo la sensación de que Europa llegue a ese extremo en estos momentos».

«Dossier K.» (publicada en español por la editorial Acantilado) surgió de manera espontánea como una autoentrevista en la que Kertész habla de sí mismo, de su obra, de la Historia y su relación con la Literatura a partir de esa entrevista con dos personajes, un judío y un gentil.

A través del género periodístico de la entrevista, Kertész construye, como él mismo dice, «una autobiografía a dos voces, que nunca habría podido escribir a una sola voz, porque necesitaba esa antítesis, ese contraste tan agudo».

El Nobel húngaro no vivió el proceso de escritura de «Dossier K.» como si fuera una entrevista, «sino más bien como un diálogo entre dos personajes que conviven dentro de mí, que plantean sus preguntas, y vivo el resultado más como una ficción, como una novela».

Preguntado sobre la autenticidad del texto, Kertész bromea: «todo lo histórico hay que creerlo; lo demás, no, simplemente quererlo».

Kertész no evita preguntas incómodas en esa autoentrevista. «El libro en sí es bastante desagradable», apunta, como cuando plantea la cuestión sobre el papel de los intelectuales durante el régimen comunista. En su opinión, «vivimos durantemucho tiempo en la mentira y por eso hay que mirar a la Historia y al pasado».

El propio Kertész tuvo dificultades para afrontar ese pasado, pues cuando se liberó del yugo nazi, su país pasó entonces a una nueva dictadura, «en la que había que callar y mentir».

Tras definirse como escritor judío como «actitud ética y moral, y no étnica ni religiosa», Kertész asegura que se siente cómodo en una comparación con Petrarca o incluso con Pessoa pero, sin duda, se siente muy próximo a los diálogos platónicos: «La imagen que nos ha llegado de Sócrates, tan sabio que no dejó nada escrito, fue inventada por Platón».

El escritor no se atreve a teorizar sobre cuáles deben ser las condiciones idóneas para que brote la mejor literatura: «Cuando en Rusia las circunstancias externas no eran favorables, surgieron Dostoievski y los grandes pensadores rusos, y lo mismo ha sucedido en América Latina, pero no siempre fue así».

Ver la nota original, aquí.

Mini bío de Kertész:

Imre Kertész (nacido el 9 de noviembre de 1929), escritor húngaro.

Imre Kertész nació en Budapest, Hungría. Fue deportando en 1944 a Auschwitz y a Buchenwald. A su regreso a Hungría, trabajó como periodista, traductor y autor de comedias y guiones cinematográficos. Recibió el Premio de Literatura de Brandenburgo en 1995 y el Premio del Libro de Leipzig en 1997. Fue galardonado en 2002 con el Nobel de Literatura.

lunes, 1 de octubre de 2007

La Gran Retra


En los últimos días estuvimos viendo temas relacionados con las instituciones de gobierno de Esparta y, como para ir cerrando, al menos momentanéamente el tema, hoy vamos referirnos a la Gran Retra, o constitución de Esparta.

La tradición antigua consideró que las particularidades de la vida espartana se debían a Licurgo, quien habría dividido la tierra en lotes iguales, distribuidos luego entre los ciudadanos, dio forma a las instituciones educativas, a las peculiridades de la vida social, y creó el sistema administrativo y constitucional.

Los autores antiguos le asignaban una cronología que fluctuaba entre la llegada de los Heráclidas y el siglo VIII a.C. Plutarco, aunque ofrece diversas fechas, opta por considerar que fue regente de Esparta como tutor del rey Carilo durante la mayoría de edad de ese monarca, que reinó hacia 750 a.C.

Entre los historiadores modernos, Licurgo es considerado por unos como un dios, un héroe del panteón dorio por otros, un tercer grupo sostiene que fue un personaje real de la Esparta arcáica, mientras hay también quienes niegan su existencia histórica.

Al margen, la figura de Licurgo resulta relevante toda vez que bajo su representación se aglutina la necesidad psicológica de poseer una figura referencial, a la cual acudir en busca de restablecimiento del orden en momentos de dificultad.

Del mismo modo, su obra legisladora tenía un doble origen divino. Por un lado, estaba relcionada con las míticas leyes cretenses dictadas por el mismo Zeus, además de habían sido facilitadas a Licurgo por el Oráculo de Delfos, lo que hacía que las normas fueran inalterables y de cumplimiento obligatorio.

Sin embargo, el origen de la Retra no está claro. La traducción literal de la palabra significa "cosa dicha", lo que inspiró varias teorías desde comienzos del siglo XX, que incluyen las posibilidades de que se trate de un acuerdo entre distintos pueblos tras el sineicismo, de que el texto completo fuera un Oráculo o, simplemente, que todo el texto no fuera más que una falsificación.

Sin embargo, hay estudiosos que indican que la Retra no es sino el fruto de un proceso de transformación y adaptación de diversos arquetipos ancestrales a una época y necesidades diferentes, en el que se plasman los cambios experimentados y se instituyen novedosos órganos de gobierno, creando una relación inédita entre el poder político y el conjunto ciudadano. Se supone, por ello, que esta legislación no debió ser obra de una sola persona ni de un tiempo limitado.

En "Vida de Licurgo" Plutarco recoge el texto de la Retra, aunque en algunos pasajes el texto está corrupto. Casillas indica que se trata de un texto extraño, redactado en forma de oráculo, en el que se ordena proceder a una nueva distribución de la población en tribus (las tres tradicionales dorias: Hylleis, Dymanes y Pamphyloi) y en Obas o divisiones administrativas de carácter local, cuyo número se desconoce; establecer en treinta (incluídos los dos reyes) los miembros de la gerusía, reunir periódicamente la Apella en un recinto abierto y aprobar finalmente la Retra por asentimiento del pueblo.

El mismo Casillas indica que el régimen es de mutua desconfianza, porque la Asamblea tiene poder decisorio, pero se limitan los riesgos de que ceda ante impulsos momentaneos permitiendo a la Gerusía -que puede presentar propuestas- intervenir en el momento oportuno y disolverla.

Entre los siglos VII y VI, sin que se pueda precisar el momento, la Retra sufrió un añadido llamada Adición, porque en palabras de Plutarco, "el pueblo distorsionaba y transformaba las propuestas quitando y añadiendo cosas en contra del bien común". Puntualmente, la reforma otorgaba el poder a la Gerusía para disolver la Asamblea. Es claro entonces que surja la duda, ya que en el texto original de la Retra la Gerusía ya contaba con esta potestad, la adición parece superflua.

Para terminar, una cita de La República de los Lacedemonios, de Jenofonte, refiriéndose al apego a la ley por parte de los espartanos.

"En Esparta los magistrados y las leyes son obedecidas hasta el grado máximo (...) Licurgo no hubiera intentado establecer semejante disciplina si no hubiese ganado de antemano para su causa a los principales ciudadanos (...) en Esparta al contrario, son los ciudadanos encumbrados los que se muestran completamente sumisos a los magistrados (...) pues estiman que si dan ellos mismos el ejemplo de una obediencia solícita, los demás seguirán sus pasos" (Cap. VIII)

Imagen: Jenofonte, obtenida de Wikipedia, donde también se puede leer una biografía de este personaje.

Hace 50 años, el Sputnik inauguraba la carrera espacial


Hace cincuenta años, en octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik 1, y asestó de esa manera una auténtica bofetada tecnológica y sobre todo política a Estados Unidos en plena Guerra Fría.

El "bip bip" lanzado a la Tierra desde el espacio por el Sputnik ruso , fue sentido como una afrenta en Estados Unidos, marcando el debut de una "carrera espacial" que desembocaría 12 años después en el primer hombre en la superficie de la Luna.

"Los soviéticos envían un satélite al espacio (...) Fueron detectados cuatro sobrevuelos de la esfera sobre territorio de Estados Unidos", anunció en la tapa, en grandes titulares, el New York Times en su edición del 5 de octubre de 1957, testigo de la conmoción sentida por los estadounidenses ante este inédito acontecimiento.

"Sabíamos que los rusos sabían bailar ballet y producir vodka, pero pensábamos que estaban retrasados en el terreno tecnológico", resumió con humor Simon Ramo, de 94 años, uno de los padres del programa estadounidense de misiles intercontinentales, en un coloquio a fines de septiembre en Pasadena, California, dedicado a los 50 años de la conquista espacial.

En un duro desmentido de esta teoría, el Sputnik constituyó un "sismo intelectual", reflexionó el ex astronauta Harrison Schmidt, de 72 años, uno de los hombres que caminó sobre la Luna. Aunque en público el presidente Dwight Eisenhower minimizó el alcance del Sputnik, al que calificó con desdeño de "pequeña pelota en el aire", no lo hizo en una reunión secreta menos de una semana después con los más altos científicos: el mandatario lanzó entonces lo que se convirtió en la "carrera espacial". Se revisaron los programas escolares para incrementar el peso de estudios científicos, se creó un puesto de asesor presidencial para las ciencias, se lanzó un enorme esfuerzo presupuestario, catalizado por la Nasa, la agencia espacial estadounidense creada a fines de julio de 1958: nada fue dejado al azar.

Pero los rusos siguieron sacándole ventaja a los estadounidenses. Para cuando Estados Unidos logró lanzar su primer satélite, el 31 de enero de 1958, tras varios fracasos, la Unión Soviética ya había puesto en órbita al primer ser vivo: la perra Laika llegó al espacio en noviembre de 1957. Los soviéticos siguieron marcando el ritmo, con el primer objeto terrestre en alunizar (setiembre de 1959) y sobre todo, el primer hombre en órbita, Yuri Gagarin (abril de 1961).

Un mes más tarde, el sucesor de Eisenhower, John Fitzgerald Kennedy, reaccionó pronunciando el que fue considerado el discurso fundador de la carrera hacia la Luna. "Creo que este país debería comprometerse a alcanzar el objetivo, antes del fin de esta década, de hacer aterrizar un hombre en la Luna y que regrese sano y salvo a la Tierra.

Ningún proyecto espacial de esta época impresionará más a la Humanidad o será más importante para la exploración del espacio", indicó.
El programa Apollo, que movilizó a varios cientos de miles de estadounidenses, contribuyó a aumentar el presupuesto espacial a 1% del PIB a fines de la década de 1960.

La recompensa llegó en julio de 1969, cuando el estadounidense Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre en pisar el satélite terrestre, un acontecimiento considerado un momento clave en la historia de la Humanidad.


"Teníamos que borrar la humillación de haber sido derrotados por los rusos e ir a la Luna para mostrar que nosotros éramos los chicos buenos", subrayó en Pasadena el ingeniero Burt Rutan, uno de los pioneros de la conquista privada del espacio. El astrofísico Neil deGrasse Tyson, director del planetario Hayden de Nueva York, destacó por su parte que el éxito de la misión lunar permitió olvidar en parte varios reveses sufridos por los estadounidenses.

"Los rusos fueron los primeros en enviar un satélite en órbita. Los primeros en enviar un animal en órbita. Los primeros en enviar a un hombre al espacio. Los primeros en enviar a una mujer al espacio" y "hasta fueron los primeros en enviar a un negro al espacio, ¡que era cubano!", subrayó el científico.

Noticia aparecida hoy en el diario Perfil